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Cuba :: 09/12/2013

Dualidad monetaria en Cuba: el cambio que viene (y II)

Caridad Carrobello y Heriberto Rosabal
La doctora en Ciencias Económicas Vilma Hidalgo de los Santos analiza el origen del problema, y los contras y variantes de solución
Artículo anterior: http://www.lahaine.org/index.php?p=73487 -¿Entonces, un tipo de cambio empresarial mayor a uno podría mejorar la competitividad de la empresa cubana? -En principio sí, aunque dependerá de la dinámica de los precios domésticos después de la devaluación, tema que seguro está previsto atender como parte del programa. Hay que evitar que se desencadene una espiral inflacionaria. De esta forma, la devaluación encarece las importaciones y favorece a los exportadores. Es de esperar también una dinámica mayor de la actividad de las empresas nacionales hacia el sector exportador, ya que sus precios pueden ser más competitivos. Lo esencial es la capacidad de la economía para reaccionar ante estos cambios de precios relativos. No se puede esperar mayor competitividad con una devaluación de un plumazo. Esas reacciones no son tan automáticas. Será necesario acompañar con otras medidas afines a este objetivo y que permitan ampliar las capacidades productivas, fomentar las exportaciones, perfeccionar la política de precios y salarios, la política crediticia, entre otras. Por ejemplo, es imprescindible que los potenciales beneficios de la reactivación se expresen en los salarios de los trabajadores protagonistas de esta, de manera que se pueda comenzar a superar el actual círculo vicioso e ir a una mayor productividad del trabajo. -¿Por qué ahora, y no antes, la decisión de comenzar el proceso de unificación? -La economía cubana se ha ido recuperando. Ha logrado superar la situación crítica de los años 90. Además, se ha ganado experiencia en todos estos años en la administración de las políticas macroeconómicas y financieras. Pero lo más importante ha sido la voluntad política, a partir de la aprobación de los Lineamientos, de avanzar hacia la unificación monetaria para contribuir a perfeccionar el sistema de precios y salarios, a favor de una mayor productividad del trabajo, y mejorar la medición de los hechos económicos como base para la toma de decisiones. Como ya dijimos, su permanencia en el tiempo agudizó los costos de la dualidad. Pero tampoco es algo que se puede hacer de un día para otro, como ha explicado varias veces la dirección del país. -¿Es viable un mercado cambiario en el sistema empresarial? -En el modelo cubano, el balance de ingresos y gastos en divisas es esencial para garantizar objetivos económicos y sociales del plan de la economía. Pero ello no contradice que una vez establecidas las fronteras entre centralización y descentralización, se instituya un mecanismo a través del cual las empresas, de manera regulada, puedan intercambiar moneda doméstica y extranjera a una tasa de cambio -prevista por el Banco Central- que refleje las condiciones de la economía en el sistema de precios y costos. Este mecanismo ofrecería flexibilidad a las transacciones empresariales y señales acerca del valor de la tasa de cambio para la administración monetaria por parte del Banco Central. Sin embargo, no debe ser una medida aislada, sino parte del programa de unificación, acompañado por las requeridas correcciones monetarias. -¿Por qué la unificación monetaria y cambiaria no puede ser una decisión con la cual se resuelva todo de una vez? ¿Qué implica unificar? ¿Por qué empezar por las empresas? -Implica varias cosas. Primero, unificar el CUP y el CUC, las dos monedas emitidas por el Banco Central de Cuba, y convertirlas en una única moneda nacional con nuevas bases de convertibilidad respecto a la moneda extranjera. Hoy el CUC ha perdido convertibilidad, particularmente en el sector empresarial, donde solo una parte tiene capacidad de liquidez (CL) para ser intercambiada por dólares. La nueva moneda, es decir, el peso unificado, debe expresar algún grado de convertibilidad, a una tasa de cambio realista, lo cual no significa que se eliminen los controles cambiarios, que no se regule el acceso a la divisa. La cantidad de dinero debe ser coherente con el equilibrio interno y externo. Es decir, debe respaldar las transacciones de bienes y servicios en la economía, y lograr que ello tenga un reflejo en la estabilidad de precios, además de corresponderse con los flujos de divisa, a la tasa de cambio que se establezca. Sí, definitivamente, es un proceso complejo y por sus implicaciones en los precios, salarios, finanzas empresariales, presupuesto del Estado entre otros indicadores fundamentales de la economía, debe ser gradual. La situación no es la misma en el circuito monetario de la población que en el de las empresas. En el sector empresarial la tasa de cambio se ha retrasado en el tiempo, cuando en realidad las condiciones de la economía cubana cambiaron. En el mercado cambiario de la población (Cadeca) existe una tasa de cambio que refleja las condiciones en ese circuito. Pero no hay suficiente información para fijar de un día para otro una única tasa de cambio. Se impone unificar monedas en el sector empresarial y fijar una tasa de cambio superior a uno. Ambos pasos son complejos. Hay que evaluar el impacto sobre la situación financiera de las empresas y la economía en su conjunto. Utilizando el mismo ejemplo que refería antes, de subsidios implícitos por tasa de cambio a las importaciones: a las empresas que reflejan hoy en su contabilidad total el componente importado de sus costos a una tasa de uno a uno, ¿qué les ocurriría si mañana la tasa fuera 10? Contablemente, el componente en dólares de sus costos se elevaría diez veces. Si la empresa exporta y hoy es rentable en divisas, no debe preocuparse, también se elevan sus ingresos en divisas expresados en moneda nacional. Pero, ¿qué pasa con las empresas que no exportan, es decir, las que tienen ingresos en pesos? Que tenían los costos de importación artificialmente bajos y ahora aflora la situación real en la contabilidad. La corrección de estas distorsiones se trasladará al Presupuesto del Estado, ya que el sistema de transferencia fiscal (impuestos y subsidios) está hoy distorsionado por la tasa de cambio sobrevaluado. -¿Podría bajar la tasa de cambio de Cadeca en alguna medida, aunque sea mínima? -Más que responder directamente, voy a referirme a dos cuestiones, para que los lectores puedan “sacar sus propias conclusiones”. Primero, aclarar que la tasa de cambio en una economía no puede fijarse arbitrariamente. Todos quisiéramos que bajara en Cadeca ahora mismo. Pero, pongamos un ejemplo, ¿qué pasaría si se fijara mañana en dos o tres CUP por CUC? Como estaría muy barato el cambio, empezaríamos a demandar mayor cantidad de CUC en Cadeca, pero esta no tendría los CUC necesarios para satisfacer esa mayor demanda. Una mala decisión sería que el banco imprimiera más CUC para continuar vendiéndolos, porque esta mayor cantidad no tendría suficiente respaldo en dólares y perdería poder adquisitivo el CUC. ¿Por qué? Porque no se podría suministrar más productos y estos se pondrían más caros o se desabastecerían las tiendas. En general, el valor de la tasa de cambio depende de la disponibilidad de divisas respecto a esa demanda proveniente de la moneda doméstica. Mientras mayor sea la afluencia de divisas en un país, más posibilidades hay de que se aprecie la tasa de cambio. Segundo, el poder adquisitivo de la moneda no solo se expresa en una tasa de cambio menor, sino también en salarios y precios. El poder de compra se refiere a la posibilidad real de consumir productos y servicios con una determinada cantidad de dinero. El dinero vale más si los salarios se elevan por encima de los precios. Una disminución de precios tendría un efecto similar al de la reducción de la tasa de cambio. En ambos casos, el salario valdría más, en términos relativos. Sin embargo, si suben los salarios pero en igual proporción lo hacen los precios o la tasa de cambio, no se eleva el poder adquisitivo, ya que las personas podrán consumir exactamente igual que antes. Las tres variables están relacionadas. Imaginen un caso extremo en que aumenta la cantidad de CUP en la economía porque suben los salarios, pero ni se produce más, ni hay más divisas para importar. Entonces, los productos escasean tanto en el mercado en CUP como en CUC, pero hay mucha cantidad de CUP. ¿Qué pasará? Pues que los precios del mercado agropecuario subirán y, además la tasa de cambio se elevará, pues habrá más CUP, respecto a CUC disponibles. En cambio, si crece el dinero en CUP, y también la producción y la exportación (entrada de divisas), habría más posibilidades de estabilizar precios y bajar la tasa de cambio. Así, los incrementos salariales deben corresponderse con incrementos de productividad. Antes dije que tampoco puede ignorarse el poder adquisitivo del salario como incentivo a la productividad, de ahí la importancia de las políticas de remuneración con arreglo al trabajo. De no tomar en cuenta todos estos elementos, la economía queda atrapada en desequilibrios e ineficiencias. El ajuste de la tasa de cambio empresarial ofrece oportunidades para romper este círculo vicioso. Si al sector exportador se le reconoce una mayor tasa de cambio, los ingresos en CUP se elevan por cada dólar exportado y una parte puede destinarse a incrementar salarios. De manera análoga, al sector que sustituye importaciones, se le deberá permitir formar precios sobre la base de referentes internacionales, de manera que también puedan contar con esta posibilidad en condiciones de mayor competitividad. Paulatinamente, es de esperar que el efecto reanimador sobre la producción y la balanza de pagos del país impacte los niveles salariales en el resto de los sectores de la economía y así se recupere el poder adquisitivo. Vale insistir que aun cuando hablamos de potenciales efectos positivos, no se puede atribuir toda la responsabilidad de la recuperación del poder adquisitivo a la unificación. Se trata de colocar a esta en un programa económico integral con ese objetivo. -¿Cuántas etapas tendría ese proceso y cuánto puede demorar? ¿Qué debe ser primero y qué después? ¿Podría lograrse que los dos tipos de cambio converjan? -La secuencia de la unificación es relevante. Unido a este proceso es muy importante avanzar en las medidas previstas para reactivar las capacidades productivas y de exportación, como son las dirigidas a profundizar las transformaciones en el sector agropecuario. También es vital para el equilibrio interno y externo ampliar fuentes de financiamiento al sector exportador; continuar desarrollando nuevas formas de gestión con el doble propósito de elevar la eficiencia y al propio tiempo aliviar las finanzas internas (captando impuestos y reduciendo gastos del presupuesto); perfeccionar los mecanismos regulatorios y el sistema de incentivos en la empresa estatal para estimular la productividad del trabajo; fortalecer la infraestructura productiva y tecnológica del país, elevando gradualmente la inversión, entre otras. Corregir progresivamente el sistema de precios y salarios es una condición para la reactivación económica. Por eso también el ajuste de la tasa de cambio empresarial debe ser uno de los primeros pasos en el proceso de unificación. Junto a la unificación monetaria y cambiaria en el sector empresarial, habrá que institucionalizar los mecanismos de acceso a la divisa. Es posible, como decíamos antes, que la actual brecha entre la tasa de cambio de Cadeca y la empresarial justifique transitoriamente un diferencial menor entre ambas. Pero la permanencia de tipos de cambio múltiples en la economía, suele traer problemas como, por ejemplo, la especulación: comprar barata la divisa en un segmento y venderla cara en otro. Ello puede evitarse a través de la regulación y el control, pero es un riesgo, en particular en las condiciones actuales en que se fortalecen los vínculos entre el sector por cuenta propia y las empresas estatales. Además, la presencia de tipos de cambio múltiples en una economía distorsiona el sistema de precios. Por eso soy partidaria de procurar la convergencia de ambos tipos de cambio, en la medida en que las condiciones de la economía lo permitan. El programa hacia la unificación monetaria es sin duda un paso trascendental para consolidar la moneda doméstica, recuperar su poder adquisitivo y reactivar la economía. El país cuenta con capacidad y competencia para lograr el éxito de este proceso. En lo adelante, debemos afianzar la estabilidad de largo plazo del peso cubano, sobre los pivotes más esenciales: la productividad y la disciplina financiera y fiscal. -¿Qué es la unificación monetaria y cambiaria? -La unificación monetaria se refiere a la decisión del Banco Central de emitir una única moneda y que cumpla sus funciones como unidad de cuenta y medio para hacer transacciones. Es decir, las empresas y los hogares realizarán compras y ventas en una sola moneda, y así quedará expresado en la contabilidad. El dinero también cumple la función de reserva de valor. Por ejemplo, en el sistema financiero cubano hay cuentas en CUP, CUC y divisas. Esto es generalizado a nivel internacional, aunque casi siempre sujeto a regulaciones. En las economías que han experimentado procesos de dolarización parcial, generalmente se admite la presencia de ahorros en esta moneda. Aunque los bancos centrales tienden a desestimularlos, a favor de la moneda doméstica. Pero lo hacen mediante mecanismos indirectos, como el pago de una mayor tasa de interés, entre otros. También hay experiencias en que los cambios de monedas se han extendido hasta los depósitos, pero no parece ser una práctica aconsejable. La unificación cambiaria se refiere a la presencia de un único tipo de cambio para intercambiar la moneda nacional por la moneda extranjera, independientemente del tipo de operación -comercial o financiera-, o de quien la realice, por ejemplo, una empresa o una familia. Cuando existe diferenciación según estos u otros criterios, estamos en presencia de tipos de cambios múltiples. Algunos países por ejemplo, han favorecido al sector exportador con tipos de cambio diferenciados. En Cuba los tenemos. Hay un tipo de cambio de 1 CUP/CUC en el sector empresarial y otro, de 24 CUP/CUC, para el sector de la población (Cadeca). Pero hay que aclarar que en el primero, no porque sea un peso por dólar, las empresas pueden comprar a ese precio la divisa en un mercado cambiario. Hay controles cambiarios y la divisa se distribuye a través de las cifras previstas en el plan de la economía. Es de esperar que por un tiempo se mantengan esos tipos de cambio múltiples, pero con una tasa de cambio más realista en el sector empresarial. Glosario Déficit fiscal (también presupuestario o público): El que ocurre cuando los gastos realizados por el Estado superan a los ingresos, en un determinado período, normalmente un año. Devaluación (monetaria): Pérdida del valor nominal de una moneda corriente frente a otras monedas extranjeras. (Las monedas representan un valor, relacionado con la riqueza del país de que se trate. La moneda en sí no tiene un valor real, sino que es solo representativo y si la nación emite más monedas o les da un valor más alto del que puede respaldar con su riqueza, se tienen que realizar ajustes en cuanto al valor de estas). Especulación: Operación comercial que se practica con mercancías, valores o efectos públicos con el único propósito de lucrar con las variaciones en su precio de mercado. Hiperinflación: Inflación muy elevada, fuera de control, en la que los precios aumentan rápidamente al mismo tiempo que la moneda pierde su valor. Liquidez: Cualidad de los activos (bienes tangibles o intangibles que poseen empresas o personas) para ser convertidos en dinero efectivo de forma inmediata sin pérdida significativa de su valor. Cuanto más fácil es convertir un activo en dinero se dice que es más líquido. Por definición el activo con mayor liquidez es el dinero; es decir, los billetes y monedas tienen una absoluta liquidez. De igual modo, los depósitos bancarios gozan de absoluta liquidez y por tanto desde el punto de vista macroeconómico también son considerados dinero. Producto interno bruto (PIB): Medida macroeconómica que expresa el valor monetario de la producción de bienes y servicios de un país durante un período determinado de tiempo (normalmente un año). El PIB es usado como una medida del bienestar material de una sociedad y su cálculo se encuadra dentro de la contabilidad nacional. Recesión (o estado recesivo): Disminución generalizada de la actividad económica de un país o región, medida a través de la bajada, en tasa anual, del producto interno bruto (PIB) real, durante un periodo prolongado.// Disminución de las actividades económicas, comerciales e industriales. Redistribución (“con fines redistributivos”): Proceso consistente en modificar la distribución de un bien entre los agentes económicos por considerar que no es la adecuada, generalmente siguiendo criterios de justicia o equidad. Remesa: Envío de una cosa de un lugar a otro. En este caso, referido al envío de dinero que cubanos residentes en el exterior hacen a sus familiares u otras personas en Cuba. Tasa o tipo de cambio: Relación de proporción que existe entre el valor de una y otra moneda. Indicador que expresa cuántas unidades de una se necesitan para obtener una unidad de la otra. Saneamiento financiero: Proceso que consiste en fortalecer los ingresos públicos y contener el crecimiento excesivo de los gastos, a fin de reducir el déficit fiscal o presupuestario. Sector externo: Conjunto de actividades y estrategias que realizan los Estados en el ámbito internacional para poder mantener un adecuado intercambio productivo, comercial, financiero, etc., que asegure el desarrollo de sus pueblos. Subsidio: Ayuda o auxilio económico extraordinario concedido por un organismo oficial a una persona o entidad; también a productos o servicios. Bohemia
 

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