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Mundo :: 04/11/2005

Ecuador: El escenario inmediato del enfrentamiento de clases

Fernando López Romero
El Tratado de Libre Comercio es el instrumento principal de una contrarreforma política decisiva que busca consolidar un estatuto re-colonial

No tiene mucha importancia detenerse en cuestiones de orden secundario: segundas o terceras intenciones; personalidad de Palacio; las cuestiones legales. Hay que ir a lo de fondo, esto es la naturaleza de la crisis política en relación con sus antecedentes, la situación nacional e internacional y los posibles desenlaces.

LA CONTRAREFORMA EN MARCHA

"Yo quiero hacer el mejor esfuerzo posible para terminar el 22 de noviembre", declaraba a ECUAVISA Manuel Chiriboga Jefe del Equipo Negociador. En reunión con la prensa en días pasados, el mismo Alfredo Palacio al ratificar su decisión de ir hacia una Constituyente dijo que se le debería poner límites en el tema de los acuerdos internacionales con el argumento de "lo firmado, firmado está". No eran muchas horas de que había recibido la vista de la Embajadora norteamericana.

La contrarreforma se llama TLC. El tema en debate presiones y negociaciones, entre bastidores y fuera de ellos, no ha sido solo sobre si se realizaría una Constitucional, limitada a una reforma a la Constitución o una Constituyente con plenos poderes. El asunto crucial es si se liga la Constituyente con el tema TLC, Base de Manta y Plan Colombia, Oxi. Y es sobre todo esto que se han alineado las fuerzas políticas y de clase.

El TLC es el instrumento principal de una contrarreforma política decisiva que busca consolidar un estatuto re-colonial. No se trata de un simple tratado económico, de firmarse se colocaría por sobre la Constitución, la de ahora o la que reemplace a la de ahora, lo que dejaría a la lucha política de clase disputando un escenario limitado a las cuestiones de orden secundario de reforma del sistema político: más o menos diputados; tipo de elección, una o dos cámaras, y aún los asuntos de mayor importancia que se pudieran resolver como la revocatoria del mandato presidencial, la política económica, reformas sociales, estarían limitadas por la firma previa del TLC y por la imposibilidad de revisar o derogar acuerdos internacionales como el de la Base de Manta.

Ni el Imperialismo Norteamericano ni sus representantes internos van a ceder en estas cuestiones. El TLC se ha transformado en el atajo de recolonización que les permita superar los escollos impuestos por las luchas de las clases trabajadoras y los pueblos al llamado Consenso de Washington de 1988, declaración de fe de las políticas neoliberales que han impulsado en Ecuador todos los gobiernos, desde Borja hasta Alfredo Palacio.

LOS CONSTITUCIONALES

Por la Asamblea Constitucional está claramente definido el Congreso como Institución, sus órganos dependientes los tribunales Electoral y Constitucional, la mayoría de la prensa y los dueños de la prensa, es decir la Banca y las Cámaras empresariales. Es decir el conjunto de la clase dominante y sus representantes políticos. Pero éste bloque de clase, que hasta hace pocos días parecía monolítico, ha comenzado a desgranarse. El PRE a través de sus vocales en el TSE estaría dispuesto a dar paso a la petición de Palacio de que se someta a Consulta Popular para decidir si convocar una Asamblea Constitucional o una Constituyente. La Izquierda Democrática, por presión de Rodrigo Borja, está cediendo en su postura inicial y dando paso a la tesis de la Consulta Popular, por el temor de perder su principal base electoral en la Provincia de Pichincha y en la Capital de la República. Lo que se negocia es el estatuto electoral: quienes pueden ser candidatos, cómo se nominarían, el papel de los partidos, de los movimientos políticos, los sectores sociales y las cámaras empresariales. La posición más dura la tiene el Partido Social Cristiano, quizás porque no siente la presión por la Constituyente en su base electoral, y por supuesto, por su postura autoritaria además del temer de perder espacios de poder.

El tono, la calidad de los argumentos y el lenguaje asumidos por esta posición está en consonancia con sus intereses: cuidado con la anarquía, una constituyente más no resuelve los problemas del país, si por constituyentes fuera ya hemos tenido 18 y los Estados Unidos una sola, hay que honrar los tratados internacionales no nos podemos aislar del mundo.

LOS CONSTITUYENTES

El bloque social y político de los partidarios de la constituyente incluye al gran abanico de las clases trabajadoras y los pueblos, y de sus representaciones sociales y políticos. En las últimas semanas se han movilizado activamente organizaciones de derechos humanos, asambleas ciudadanas surgidas en el derrocamiento de Lucio Gutiérrez, nuevos movimientos políticos, organizaciones indígenas y sindicales, organizaciones no gubernamentales. La articulación de mayor importancia es la Asamblea de los Pueblos del Ecuador con eje en la CONAIE. Esta ocupa el lado izquierdo del movimiento a favor de la Constituyente. En su lado derecho destacan posibles candidatos presidenciales y organizaciones políticas como Ruptura 25 y ADN.

La visión que estas organizaciones tienen de las prioridades es distinta. Para la derecha constituyente el problema fundamental está en las formas políticas que garanticen su ascenso al poder y el reciclaje de la dominación. Para la izquierda constituyente no se puede desligar la Constituyente del TLC, petróleo, soberanía, justicia social.

El tema de fondo es que la trans nacionalización de la economía ha profundizado las contradicciones regionales, económicas y de clases. Una reforma política de corte popular y democrático debe encontrar la solución a tres cuestiones fundamentales: la soberanía nacional; la democracia; la justicia social. Eso no se puede hacer sin afectar a poderosos intereses económicos y políticos.

Hay dos posibilidades de Constituyente: limitada como la quieren la Embajada Yanqui, Alfredo Palacio y la clase dominante, para que no toque a los tratados internacionales, a las petroleras ni la estrategia militar imperialista. Si esta tesis llega a ganar en la posible Consulta Popular, o una Asamblea Constituyente con plenos poderes.

La batalla por la Constituyente va a movilizar fuerzas sociales en los dos bandos. Los Constitucionales movilizarán toda su fuerza social en la disputa por la calle y las conciencias. De realizarse la Consulta ese será solo un primer momento en el que la correlación de fuerzas está a favor de los sectores populares, el segundo momento será la Constituyente misma, y allí se llegará a disputar en otras condiciones el poder.

Sin una propuesta integral de país, sin un bloque social popular unido, con capacidad para darse dirección política no estamos en condiciones de sumir esta batalla y sus resultados podrían ser profundamente adversos. Esa propuesta y esa dirección o direcciones tienen que construirse al mismo tiempo y el tiempo es corto.

TUTORES Y GARANTES

Los Organismos internacionales estilo OEA, los grandes medios de Comunicación, las Fuerzas Armadas, están prefigurando su posición de tutores y garantes. Es fundamental el papel de las Fuerzas Armadas. En la historia del Ecuador del siglo XX se han reservado el papel de dirimentes de las crisis políticas entre los distintos sectores de las clases dominantes y de reserva final del orden de clases. Su condición de monopolio de la fuerza puede ser decisiva, sin embargo no es fácil en la coyuntura que vivimos desempeñar ese papel pues existen varios factores: su compromiso como parte del esquema del Plan Colombia al custodiar la frontera norte, sus problemas internos devenidos del derrocamiento de Mahuad y el Gobierno de Lucio Gutiérrez, la pérdida de credibilidad social.

Una intervención de los militares como tutores o garantes sería, de hecho, una posición de fuerza a favor del mantenimiento del orden global dentro del Ecuador: es decir garantizar las condiciones de internacionalización del capital. Por ello significaría un momento distinto de otros del pasado, que no sería ni breve ni superficial puesto que los militares entrarían a definir la relación de fuerzas en contra de las clases trabajadoras y de los pueblos del Ecuador. De hecho sería una manera de salida de una crisis política en la que ni las fracciones de la clase dominante han podido imponer totalmente su contrarreforma neoliberal ni las clases trabajadoras ni los pueblos del Ecuador han podido imponer una salida democrática, soberana y popular a una década de crisis política.

LAS TAREAS URGENTES E INMEDIATAS

Es indispensable un balance claro de la situación concreta en todas las organizaciones sociales y políticas como forma para prepararnos y dar la batalla. Es fundamental concretar acuerdos políticos generales sobre las cuestiones políticas, económicas y sociales que interesan a los pueblos y a las clases trabajadoras del Ecuador. Sobre esas premisas será posible crear un gran movimiento popular para dar la batalla en condiciones menos desfavorables que las que tenemos hoy, y que son el resultados de largos años de lucha de resistencia al proyecto neoliberal y de las condiciones económicas y sociales que este proyecto ha sembrado entre amplios sectores populares: desorganización, clientelismo, pobreza, desesperanza.

* Militante de la Corriente Democracia Socialista.
Correspondencia de Prensa.

 

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