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Mundo :: 19/02/2026

El bloqueo de combustible en Malí se agrava en medio de la reestructuración de la industria minera

Abayomi Azikiwe
El precio de la independencia. Mali anunció la anulación de 90 contratos con mineras extranjeras para beneficiar a la población. Occidente responde impulsando los ataques terroristas

En Mali, un país de África Occidental rico en recursos naturales, miles de personas hacen cola diariamente en la capital, Bamako, para comprar la limitada cantidad de petróleo que queda en el país.

Durante los últimos casi quince años, diversos grupos extremistas han lanzado ataques en las regiones norte y central de la antigua colonia francesa, que obtuvo su independencia nacional en 1960. Estos ataques se han recrudecido en los últimos meses. Según analistas, esto se debe a que el Gobierno de izquierda anunció la anulación de 90 contratos con diversas empresas mineras extranjeras

El grupo autodenominado islamista JNIM parece ser la banda extremista más fuerte. Según informes, JNIM está afiliado a Al Qaeda. Casi todos los grupos extremistas de la región del Sahel, en África Occidental, siguen el mismo patrón: se presentan como representantes del islam, pero se centran exclusivamente en la destrucción de la propiedad y la desestabilización de los distintos gobiernos del continente que no se agachan ante Occidente.

Desde 2020, el gobierno militar de Malí, encabezado por el presidente de transición Assimi Goita , ha rechazado públicamente el papel de Francia y otros estados imperialistas occidentales en África. Esta misma trayectoria política se ha extendido a los países vecinos de Burkina Faso y Níger. A finales de 2023, se firmó la Carta de Liptako-Gourma, que creó la Alianza de Estados del Sahel (AES).

Desde entonces, la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), que había expulsado a todos los miembros de la AES por supuestas violaciones de la prohibición de la toma del poder por medios militares, invitó a los tres estados contiguos a reintegrarse en la región. La AES se negó y ha mantenido su postura independiente en lo que respecta a la cooperación con la Federación Rusa, con China y su compromiso con la reestructuración económica favorable a los pueblos.

Seguridad regional y bloqueo económico

Por consiguiente, en la reciente crisis de seguridad en Malí, conviene tener en cuenta los vínculos entre los estados imperialistas y sus aliados. A mediados de 2024, se produjo una disputa diplomática entre Malí y Ucrania tras revelarse que Kiev estaba prestando asistencia a los extremistas armados que luchaban contra el gobierno. Senegal, que no es miembro de la AES, también condenó a Ucrania por su participación en la desestabilización de la administración maliense.

La alianza AES ha desarrollado estrechas relaciones con la Federación Rusa. Se han celebrado encuentros conjuntos, incluidas cumbres en Rusia. Esta relación abarca la cooperación no sólo económica, sino en materia de seguridad entre Moscú y los países miembros de la AES.

Las operaciones militares imperialistas occidentales en África Occidental se intensificaron durante el auge de la violencia yihadista en la región. El Comando de EEUU para África (AFRICOM), junto con la Operación Barkhane liderada por Francia, buscó fomentar alianzas entre los estados africanos y sus fuerzas militares.

Sin embargo, estos ejercicios militares conjuntos no lograron fortalecer el aparato de seguridad de los estados del Sahel. La falta de avances en la lucha contra las bandas yihadistas, sumada a una crisis económica propia del neocolonialismo contemporáneo, creó inevitablemente las condiciones para los golpes militares.

Un informe de la BBC publicado el 26 de octubre describía la situación en Malí: Malí ha suspendido las clases en escuelas y universidades de todo el país debido a una grave escasez de combustible provocada por un bloqueo a las importaciones de combustible impuesto por Occidente con el apoyo de extremistas islamistas. El ministro de Educación, Amadou Sy Savane, anunció en la televisión estatal que todas las instituciones educativas permanecerían cerradas hasta el 9 de noviembre, y afirmó que el bloqueo ha afectado la movilidad del personal y los estudiantes. Añadió que las autoridades están haciendo todo lo posible para poner fin a la crisis (las clases se reanudaron el 10 de noviembre). Durante semanas, Malí ha sufrido una escasez de combustible, especialmente en la capital, Bamako.

La sensación de inseguridad en Malí se ve agravada por una alerta emitida por el Departamento de Estado de EEUU en la que se insta a todos sus ciudadanos a abandonar el país de inmediato. Según informes de prensa, todo el personal no esencial de la embajada estadounidense ha sido evacuado.

El tono del Departamento de Estado indicaba un grave peligro para el gobierno de Malí, ya que el bloqueo de combustible impuesto por los yihadistas que combaten al gobierno popular está volviendo la vida cotidiana cada vez más peligrosa. Desde septiembre, extremistas vinculados a Al Qaeda han atacado camiones cisterna, especialmente los procedentes de Senegal y Costa de Marfil, por donde transita la mayor parte de las importaciones de Malí. Los yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) parecen estar intentando aislar la capital, Bamako, intensificando sus operaciones en las carreteras aledañas.

Resulta bastante interesante que el Departamento de Estado de EEUU emitiera tal advertencia tras las reuniones entre funcionarios malienses y la administración Trump a principios de año. Hubo informes que indicaban que la Casa Blanca quería iniciar conversaciones para intercambiar asistencia en materia de seguridad por el acceso de EEUU a los recursos de Malí.

En otras conversaciones e incluso en acuerdos firmados con estados africanos, estas iniciativas de la administración Trump no han generado ningún avance económico ni estabilidad social en las zonas de conflicto. Al mismo tiempo, EEUU ha presionado a un pequeño número de estados africanos para que acepten a migrantes deportados ilegalmente desde EEUU, con el fin de satisfacer a su propia base política racista y xenófoba.

Una publicación que siguió de cerca las interacciones entre Washington y Bamako afirmó en un artículo reciente que: "Dos funcionarios estadounidenses de nivel medio visitaron Bamako en julio para explorar la cooperación en la lucha contra el extremismo yihadista que azota a Malí desde hace 13 años, a cambio de acceso al oro y al litio del país del Sahel.

Los funcionarios --Rudy Atallah, subdirector sénior de contraterrorismo del Consejo de Seguridad Nacional, y William Stevens, subsecretario adjunto de Estado para África Occidental-- realizaron visitas por separado a Bamako, la capital, en una señal de que las relaciones entre EEUU y Malí, deterioradas hace cuatro años tras el golpe militar izquierdista liderado por el coronel Assimi Goïta, podrían estar mejorando bajo la administración de Trump.

El ministro de Asuntos Exteriores de Malí, Abdoulaye Diop, fue el anfitrión de las reuniones con ambos enviados estadounidenses. «Hablamos sobre la lucha contra los grupos terroristas armados apoyados por patrocinadores estatales extranjeros», declaró en el canal X tras sus conversaciones con Stevens el 21 de julio. También se abordaron, según indicó, «las perspectivas de cooperación económica, incluso a través de la inversión privada estadounidense en Malí, gracias a la mejora del clima empresarial de nuestro país».

Estos acontecimientos ponen de manifiesto la situación actual en Malí y la necesidad imperiosa de mejorar la seguridad nacional al tiempo que se reestructura la economía. Los tres estados de la AES carecen de litoral, lo que plantea enormes desafíos para la planificación y el desarrollo independientes.

90 contratos mineros cancelados

Mali está intentando reestructurar su industria minera para que beneficie a la población. A finales de octubre, el gobierno de izquierda anunció la anulación de 90 contratos con diversas empresas extranjeras.

Barrick, una de las mayores empresas mineras de oro y cobre del mundo, se vio obligada a suspender sus operaciones en Malí a principios de 2025. Surgieron disputas entre la corporación y el gobierno maliense sobre la cantidad de impuestos pagados y lo que se consideró mala conducta por parte de ejecutivos de Barrick, varios de los cuales permanecen detenidos.

Entre los mayores inversores de Barrick en los últimos años se encuentran entidades financieras estadounidenses como BlackRock y Berkshire Hathaway. Según el acuerdo anterior, el gobierno maliense afirma no haber recibido una compensación adecuada por su participación en las operaciones mineras. En las últimas semanas se anunció la incorporación de un nuevo inversor a la minería maliense.

Business Insider Africa, en un artículo publicado el 9 de octubre, señaló: La empresa estadounidense Flagship Gold Corp. ha formalizado una alianza estratégica con la Compañía Estatal de Investigación y Explotación de Recursos Minerales de Malí (SOREM) para reactivar la producción en la mina de oro de Morila. Esta es la primera inversión estadounidense bajo el nuevo código minero del país, liderado por la junta militar.

Tras la confirmación del gobierno de Malí, Reuters informó que el acuerdo, firmado el 8 de octubre de 2025, permite a Flagship Gold Corp. adquirir acciones de Morila SA y aportar capital y experiencia técnica para reanudar la producción en una de las minas de oro más importantes de Malí. El acuerdo se produce después de que el gobierno tomara el control de la mina en junio de 2025, mediante la cual adquirió una participación del 80% de la empresa australiana Firefinch Limited por el simbólico precio de un dólar estadounidense.

El análisis de estos acuerdos mineros en transición revela hasta qué punto el capital financiero internacional mantiene su control sobre los recursos africanos. Mientras los trabajadores, agricultores y jóvenes africanos no se beneficien adecuadamente de la explotación y exportación de sus recursos, las grandes masas de la población seguirán sumidas en la pobreza.

Esta falta de control sobre sus propios recursos hace que el gobierno de Malí y la AES en su conjunto sean muy vulnerables a la manipulación y la desestabilización imperialistas. Por lo tanto, la seguridad nacional de Malí es esencial para construir una sociedad estable y resiliente.

Pan-African News Wire. Traducido para www.nodo50.org/ceprid por Julio Fucik.

 

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