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16/05/2021 :: Cuba

El escenario golpista detrás del Movimiento San Isidro

x misionverdad.com
ONGs yanquis, Amnistía Internacional, USAID, etc. participan en la actualización en los mecanismos, métodos y modos de la revolución de color en Cuba

Desde hace muchos años, EEUU ha buscado la manera de acabar, sin éxito, con la Revolución Cubana y hay razones históricas y geográficas suficientes para mantener ese empeño; por una parte su existencia misma al ser durante muchos años referente de lucha antiimperialista y, por otra, que dicho proceso ocurre en un territorio cercano.

Estos hechos, la resistencia del pueblo cubano y otras derrotas reales y simbólicas constituyeron una piedra de tranca para la expansión de la influencia estadounidense en la isla. Por tanto, desde el nacimiento de la revolución cualquier oportunidad ha sido aprovechable para imponer una agenda de cambio de régimen.

Desde entonces, por vías internas y externas se ha intentado socavar la base del proceso histórico iniciado hace más de 60 años.

Un informe especial del Instituto Samuel Robinson para el Pensamiento Original (ISR) detalla la agenda golpista detrás de las protestas para rechazar la aplicación del decreto 349 a mediados del año 2018, “que pretendía ordenar la actividad cultural privada naciente” en Cuba, y derivó en reacciones actuales que van más allá de una oposición a un instrumento jurídico.

Señala que la actual coyuntura conjuga elementos de vieja data que pasaron a “la ofensiva dentro del marco de una operación de cambio de régimen”, así como otros que apuntan a mellar psicológicamente a la población.

Aparición MSI y el preludio de la guerra cultural

Las revueltas artísticas de 2018 fueron el caldo de cultivo para que se conformara un colectivo que supuestamente iba a captar el descontento social general. Desde entonces el Movimiento San Isidro (MSI), con métodos parecidos a las revoluciones de colores, ha minado la paz social en la isla y de lo artístico pasaron al activismo político como parte de la disidencia cubana contra el Partido Comunista de Cuba.

De acuerdo al informe del ISR, desde el año pasado se han ido sumando elementos que forman parte del proceso de germinación de un golpe blando. Y es que la detención y posterior condena a ocho meses de cárcel del rapero Denis Solís por desacato se convirtió rápidamente en un hecho de interés público que la oposición intentó capitalizar para generar presión social.

El informe detalla que, luego de la detención del rapero, “seis de los 14 'artivistas' (artistas-activistas) del MSI comenzaron una huelga de hambre como forma de protesta mientras otros integrantes del colectivo se reunió en un parque cercano para realizar vigilias, campañas de 'protesta cívica' mediante 'susurros poéticos' (lecturas de poesía)”, supuestos actos pacíficos con los que inician provocaciones “directas” (transmisiones en vivo) a través de redes sociales e interpelaciones a los efectivos policiales que resguardaban los espacios.

La agenda golpista empezó a quedar al descubierto cuando el Encargado de Negocios de EEUU en Cuba, Timothy Zuniga-Brown, empezó a apoyar directamente la revuelta diciendo “el mundo está mirando, la comunidad internacional reconoce su protesta pacífica”, mensaje con el cual buscaba proyectar una “urgencia” que debía ser cubierta por medios internacionales de amplia audiencia.

Las provocaciones transmitidas en vivo por redes sociales y a la difusión masiva por parte del encargada de negocios estadounidense viene a confirmar una fórmula típica dentro del repertorio de los golpes blandos: a falta de proyección propia, Zuniga-Brown cumplió con la función de llamar la atención y lograr el efecto enjambre gestionado posteriormente desde las redes sociales y medios de comunicación. En este caso “el corretaje informativo internacional actuó como efecto multiplicador de las ideas del “movimiento”.

Ya con el mundo “al tanto de la situación”, bastaba que cualquier detalle, por más insignificante que fuera, se convirtiera en una actualización de los hechos.

“El 26 de noviembre del 2020 detonó la excusa necesaria para sumar adeptos cuando la policía sacó a Carlos Manuel Álvarez, director del periódico El Estornudo, financiado por la NED, de la casa de Otero. Las autoridades explicaron que hubo una violación de reglas sanitarias: Carlos Manuel Álvarez no había seguido las reglas contra la covid-19 después de llegar desde el exterior. Seguidamente, el grupo reunido en torno a la campaña de “protesta cívica” se presentó el 27de noviembre en las oficinas del Ministerio de Cultura en una actividad que fue altamente reseñada en medios locales e internacionales”, refiere el informe que llegó a redacción de Misión Verdad.

Posteriormente, al Movimiento San Isidro se fueron añadiendo miembros del Instituto Internacional de Artivismo Hannah Arendt (INSTAR), con lo cual ya la protesta adquiría un matiz de heterogeneidad que simbolizaba la unión de todos los sectores de la sociedad cubana. Esta suerte de panel constituido se reunió con el gobierno, que buscaba una solución a través del diálogo.

Siete artistas plásticos, cinco artistas vinculados al cine, tres escritores, dos miembros del mundo del teatro, un músico, cinco miembros del MSI, cuatro del INSTAR y tres de medios de oposición conformaron el denominado G30 que se reunió con representantes de la Revolución Cubana para discutir la agenda previamente acordada. Los puntos serían los siguientes:

1) Revisión y transparencia del proceso judicial contra el rapero Denis Solís. 2) Libertad para el artista plástico Luis Manuel Otero Alcántara 3) Derecho a tener derechos, libertad de expresión, libre creación y disenso. 4) Cese de la difamación y descrédito por parte de los medios oficiales. 5) Reconocimiento y respeto al posicionamiento independiente. 6) No más violencia policial, no más odio político.

“Además, se estableció un acuerdo para mantener un canal de diálogo, pero estos se rompieron la semana siguiente y derivaron en hechos asociados a un esfuerzo de mayor calado donde se conjuga la vinculación de las 'disidencias juveniles' con el anticastrismo convencional y los habituales los canales de financiamiento y promoción, lo que pudiera entenderse como acumulación de fuerza en el marco de un campo de batalla que se ejecuta fundamentalmente desde 'lo cultural'”.

Ahora no eran solo jóvenes que luchaban por la “cultura”, también se une Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), integrada por agitadores políticos vinculados directamente a la tradicional contrarrevolución mayamera, para acumular fuerza.

La estrategia

Como se dijo anteriormente, una de las estrategias en el marco de las revoluciones de colores es la sobre exposición de un tema hasta convertirlo en tendencia. En el caso de los movimientos antes señalados, ambos han sido promocionados por la prensa estadounidense, “cuyo funcionamiento consiste en saturar sus páginas web y redes sociales de hechos derivados de las provocaciones de sus operadores a los cuerpos de seguridad y funcionarios del gobierno”.

La huelga de hambre de algunos activistas en Santiago de Cuba fue un evento de gran seguimiento por parte de estos medios. José Daniel Ferrer García, José Daniel Ferrer Cantillo (hijo de Ferrer García) y Liusban John Utra fueron los huelguistas de la UNPACU más polémicos que atrajeron la atención al reclamar ser víctimas de un cerco policial por parte de las autoridades de la localidad.

Si bien se identifican como “disidencia no violenta”, algunos de sus participantes tienen prontuarios que cuestionan esa autopercepción. Tal es el caso de Ferrer García, que provocó la amenaza de la Unión Europea de romper relaciones con la isla tras autoagredirse en medio de una declaración a los cuerpos de seguridad cubanos con la intención de denunciar malos tratos y tortura.

Pero este show de Ferrer García no es casual: “el gobierno cubano lo acusó de recibir hasta 50 mil dólares de la poderosa Fundación Nacional Cubano-americana con sede en Miami, creó la Unión Patriótica de Cuba en agosto de 2011 luego de ser excarcelado en marzo de ese año. Afirman contar con más de diez mil activistas afiliados y 122 células”.

Reiteran que activismo “se basa en la resistencia y desobediencia no violenta”, pero recordemos que ese es uno de los principio de las revoluciones de colores de acuerdo al manual de Gene Sharp.

El reconocimiento internacional

Otro rasgo común de las revoluciones de manual encontrado en las protestas de Cuba es el reconocimiento de ONG de defensa de derechos humanos que operan a nivel global. Por ejemplo, Amnistía Internacional (AI) reconoce a UNPACU desde su creación. Por eso no es casual que sean premiados internacionalmente y reconocidos como ejemplos de lucha. Que Ferrer García denuncie acoso e intimidación tras las detenciones que han sufrido sus miembros por parte de las autoridades cubanas es una forma de señalar que se está atentando contra ese reconocimiento y lo que representa.

"El producto Ferrer García ha gozado de la publicidad que le pueden conferir premios y distinciones como el Premio Libertad Truman-Reagan por la Fundación Victims of Communism Memorial 2020 (conviene recordar que Adrian Zenz, el principal experto con el que Occidente se basa para denunciar el genocidio uigur pertenece a esta organización), XIII Premio Internacional de Derechos Humanos de la Fundación Hispano-Cubana, con sede en Madrid, y el Premio Democracia de la NED", detalla el ISR.

Sin embargo, los reconocimientos no son suficientes para quedar exentos del expediente criminal que este activista ha ido acumulando desde 1993, que incluye, en 2019, un secuestro a un ciudadano cubano por el que fue detenido.

Todas las veces que que Ferrer García ha denunciado torturas y falta de atención médica el gobierno ha demostrado que se trata de un show “para amplificar el impacto mediático de sus acciones”.

Y es que esta puesta en escena tiene el objetivo de mover el eje del golpe blando del ámbito “cultural” al político-diplomático:

“En febrero pasado fue detenido durante 10 horas y tanto la recién estrenada administración Biden como la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Dita Charanzová, pidieron su liberación, marcando un involucramiento mucho más directo”, señala el informe.

Para este personaje lo importante es mantenerse bajo el foco de los medios y hará cualquier cosa para mantener la atención. Antes de su detención, estuvo involucrado en un evento violento durante una actividad propagandística en la que se usó como excusa una repartición de alimentos a la población golpeada por la “crisis económica en la isla”, obviamente sin mencionar la causa: el bloque criminal de EEUU.

La imagen que se ha construido al rededor de este activista ha servido para que se convierta en ejemplo lucha y otros se sumen a la huelga de hambre, de la que “ADN Cuba y CiberCuba promovieron un relato exagerado de los daños físicos a causa de la descompensación”. Por otra parte, se pone en duda dicha huelga de hambre porque algunos de sus participantes, incluido Ferrer García, han sido visto con víveres y alimentos.

Otro que ha aplicado la fórmula es Luis Manuel Otero Alcántara, que el pasado sábado 3 de abril dijo que en Santiago de Cuba estaban 50 personas en huelga de hambre porque se sentían avasallados y abusados por las autoridades de la isla. Esto a propósito de una actividad que se organizó para celebrar el aniversario del Movimiento San Isidro con niños que terminó en insultos a las autoridades y la correspondiente detención de Otero nuevamente, hechos que la prensa encuadró y magnificó.

¿Contra el decreto 349?

Si bien la razón por la que varios de estos movimientos artísticos se organizaron desde 2018 fue el rechazo al decreto 349, que intentaron proyectar como una forma de control del Estado sobre el arte y otros expresiones de creatividad, hoy día las motivaciones son otras porque dicho decreto nunca llegó a implementarse.

El MSI, ―que tiene su núcleo originario en el llamado grupo del 27N, conformado por artistas e intelectuales que se organizaron el día después de que la policía allanara la casa de Otero en San Isidro el 26 de noviembre de 2020― se autodenomina “un movimiento de vanguardia con incidencia en la protección, promoción y defensa de los derechos civiles y culturales en la Cuba presente y futura”.

“Se reunieron frente a las oficinas del Ministerio de Cultura y, en medio de llamados a diálogo por parte del gobierno, aprovecharon el evento para crear un efecto vitrina en beneficio del movimiento, toda vez que frustraban la viabilidad de la interlocución y desconocían al mediador gubernamental”, dice el ISR.

Esto demuestra que el reclamo por la regulación de las actividades culturales y un posible diálogo con el gobierno para salir de la crisis pasaba a un plano de menor importancia. La agenda no tan oculta es el ansiado cambio de gobierno esperado desde hace más de medio siglo.

Fuentes de financiamiento

Como ya es sabido, no hay financiamiento de las oficinas estadounidenses sin que hayan intereses detrás de esas motivaciones que incluyen becas, subsidios y otras formaciones. De acuerdo a Martha Lidia Ferreira ―recoge el informe― el sostenimiento económico y estímulo de las protestas en Cuba proviene de enclaves como la Fundación Cadal (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina), cuyos recursos provienen “de manos de las sucursales de la CIA para la región; la Fundación Atlas (vinculada a los hermanos Koch), la Fupad (Fundación Panamericana para el Desarrollo), la USAID y la NED”.

Otros organismos que sirven como bisagra entre las instituciones gringas y sus operadores en en Cuba son el Instituto de Periodismo de Paz y Guerra, Factual, Distintas Latitudes, Fundación Sueca de Derechos Humanos, Editorial Hipermedia, Diario de Cuba, Cubanet, la Universidad Sergio Arboleda, así como otras ONG en el exterior, generalmente en EEUU, que financian medios que se hacen llamar “independientes o alternativos”. Entre estos destacan CiberCuba, ADN Cuba, Cubanos por el Mundo, Cubita Now, Cubanet, Periodismo de Barrio, El Toque, El Estornudo y YucaByte.

Spot publicitario y desacato a la autoridad

Como todo lo que gira en torno a MSI es publicitario, era de esperarse que tuviera su propio jingle que fungiera como himno de la “lucha” justificada y “espontánea” que llevan adelante en Cuba. El tema “Patria y vida”, interpretado por varios músicos cubanos residentes en Miami junto a miembros del movimiento que viven en la isla, es promovido por los medios de comunicación plegados a la agenda de cambio de régimen.

Esa misma lógica publicitaria fue aplicada el 4 de abril cuando se intentó detener al rapero Maykel Osorbo, uno de los intérpretes del jingle, y este escapó de las autoridades bajo la mirada de muchas cámaras de teléfonos. Se intentó promover que el rapero había escapado por la ayuda de supuestos vecinos y que en realidad se trataba de agitadores entrenados para esas situaciones.

Como siempre, la situación se convirtió en un show que terminó en insultos contra el presidente de Cuba y con la proyección de que el MSI es apoyado por el pueblo y el malestar es generalizado, además de que con su “ayuda” se puede burlar a las autoridades.

Y lo curioso de todo esto es que la agitación de estos movimientos se magnificó a finales de marzo justo cuando se publica el informa anual de derechos humanos donde se denuncia “torturas a disidentes políticos, ejecuciones extrajudiciales y otros abusos”, así como “restricciones” por parte del gobierno cubano a la libertad de expresión.

Cuba como exportador de "represión"

No es casual que siempre aparezcan como factores malignos los países que no se plieguen a los designios del imperialismo. Es este caso Cuba es retratado como un actor en la región que exporta “técnicas de represión” a Venezuela y Nicaragua.

Con cierta sincronía ―refiere el informe― Erika Guevara-Rosas, representante de Amnistía Internacional en América Latina, denunció “últimos actos represivos contra opositores” ocurridos en territorio cubano y ataca de manera directa al presidente cubano Miguel Díaz-Canel.

En esa misma “coincidencia” se realizó una videoconferencia en la que se condenó “la represión” y mostraron “preocupación por la situación de los huelguistas”. En este encuentro interactivo participaron personalidades de la política estadounidense y europea que defienden a Unpacu, incluyendo a la congresista cubanoamericana María Elvira Salazar y la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Dita Charanzová. “Europa está con vosotros”, dijo la eurodiputada.

“También estuvieron presentes líderes del “anticastrismo” (nómina de la USAID) como el secretario del Directorio Democrático Cubano, Orlando Gutiérrez Boronat, quien ha expresado su apoyo a una invasión armada de Cuba para derrocar al gobierno socialista si los soldados cubanos usan fuerza letal contra los cubanos que se oponen al gobierno”, dice el ISR.

Viejos y nuevos actores contra la Revolución Cubana

Si bien el objetivo es el mismo, en esta oportunidad confluyen elementos de vieja y nueva data que se combinan con las posiciones de los políticos antes señalados. En esta triangulación se justa la novedad de las redes sociales como parlante. Es por ello que el performance que proyectan los movimientos artísticos de Cuba tienen bastante resonancia, más aún si se junta con la vieja y desgastada oposición mayamera.

Es bastante plausible que a partir de esto se quiera contraponer a la Revolución Cubana, vista desde ahora como un elemento del pasado y cuyo valor simbólico se ha desdibujado en las recientes generaciones debido a que no la vivieron, frente a lo novedoso de las nuevas tecnologías de la información y su aire de modernidad.

Por eso no es casual que el intento de cambio de régimen esté marcado por un aire “renovador” que apuesta por un “mejor futuro”.

Y es que no se puede negar que en la isla existan hechos que contribuyan a que se afiancen esas ideas. “El cambio histórico de liderazgo político, la experimentación de un sector privado emergente y la llegada de la masificación de la tecnología telecomunicacional ha tenido un impacto significativo y amplio en la población, señala el informe.

Es inevitable que ante estos escenarios se activen los manuales de cambio de régimen adaptados a las nuevas circunstancias y se quieran explotar las conflictividades de acuerdo a las debilidades que se presenten.

“Estamos atestiguando una actualización en los mecanismos, métodos y modos de la intervención.

Toda armonización [de EEUU hacia Cuba] en este momento es totalmente ilusoria. Con lo que ya se está colocando como la etiqueta ‘normalización’ en el ambiente sociopolítico cubano se inocularán las mínimas condiciones operativas que pudieran facilitar la idea de una ‘primavera cubana’, una revolución de probeta”, era una hipótesis de esta tribuna en 2014 a propósito del acercamiento del gobierno de Obama con La Habana, reseña el ISR.

Desde entonces, y de acuerdo al panorama que se fue presentando, hubo tiempo para que se perfeccionara el intento de promover una revolución de color en la isla. Las aspiraciones comunes de las nuevas generaciones ha sido encausada e instrumentalizada en un escenario global difuso signado por cambios repentinos y acelerados.

El reclamo de este sector artístico a través de los clásicos géneros de denuncia social ―el rap, por ejemplo― queda fuera de contexto si no se toma en cuenta el bloqueo económico y financiero por parte de los que financian, irónicamente, a estos movimientos en la isla.

Con este panorama interno, las viejas posiciones contra la isla se radicalizan. Sobre todo si Cuba pertenece al llamado eje del mal, constituido por China, Rusia, Venezuela, Nicaragua, entre otros, que representa el enemigo necesarios que usa EEUU para justificar su política de intervención.

“Trátese de Obama, de Trump o de Biden, el signo que mejor los unifica es el de la repetición mecánica de los patrones de agresión y los puntos de interés donde los ejercen”, dice el Instituto Robinson, al tiempo que señala el aumento de la peligrosidad de las actuaciones del MSI en función de la agenda de cambio de régimen y los giros que puede tomar de acuerdo a otras experiencias a nivel global.

El imperialismo buscará la manera de romper el vínculo afectivo entre la población y la Revolución Cubana, el mismo que reviste de heroísmo y resistencia a un pueblo que no se deja doblegar a pesar de la presión y las vicisitudes. Como dice el Instituto Robinson para el Pensamiento original, “el MSI es la crónica en tiempo presente de cómo se articulan (nuevos) dispositivos de disgregación social y conflictividad” aprovechando el contexto global, por eso no se puede perder de vista.

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