El ejército filipino asesina a 31 civiles en sus ataques a la guerrilla mora
El Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI) condicionó ayer el cese de la resistencia a la violencia estatal en el sur de Filipinas, que en nueve días ha causado cerca de cien muertos y el desplazamiento de más 200.000 personas, a la firma del acuerdo establecido con el Gobierno en julio.
El jefe del equipo negociador de esta organización musulmana separatista, Mohagher Iqbal, indicó a la cadena de televisión ANC que los enfrentamientos "no continuarán, por lo que corresponde al FMLI, si se firma el memorando".
"Pero si no se rubrica, si la firma se demora, no puedo ofrecer garantías (del cese de la resistencia)", manifestó Iqbal, quien aseguró que su grupo desaprueba la violencia que protagoniza el ejército en las provincias de Cotabato del Norte, Lanao del Norte y Sarangani.
El documento que el FMLI quiere sellar es el memorándum de entendimiento sobre las "tierras ancestrales" del Bangsamoro (pueblo musulmán), el último capítulo de las negociaciones de paz y que versa sobre el territorio que gobernarán. El MILF combate desde hace 30 años para fundar un Estado independiente en el sur de Filipinas.
El Tribunal Supremo de Filipinas suspendió hace dos semanas la firma del acuerdo para "verificar la legalidad" del texto. En opinión de los analistas, los jueces responden a las presiones de poderosos sectores unionistas, que no quieren ver desmembrado el territorio filipino, objeto de su enriquecimiento.
El Ejército aumentó hoy el despliegue de tropas en la región del sur de Filipinas para asegurar la propiedad privada y perseguir a los rebeldes musulmanes.
Son las tropas que en la víspera mataron a 31 civiles y saquearon e incendiaron las casas y comercios de dos localidades cuyos habitantes son de mayoría cristiana en Lanao del Norte, hechos de los cuales acusaron a la guerrilla separatista.
A raíz de los ataques del ejército en Lanao del Norte, cerca de 44.000 personas que abandonaron sus hogares han sido acogidas en centros públicos de las ciudades de Ozamiz y Iligan, según el recuento realizado por la Comisión Nacional de Desastres.
Esta ola represiva arrancó el fin de semana y sigue a otra anterior, que provocó los intensos enfrentamientos librados la semana pasada en Cotabato del Norte, donde el FMLI ocupó 13 pueblos. La vengativa respuesta del ejército causó casi medio centenar de muertos y más de 165.000 personas sin hogar en esa provincia.







