El gran problema del ALBA es que las estrategias y orientaciones de los gobiernos son directamente opuestas

Comentarios de James Petras. Lunes 22 de mayo de 2006
Angeles: Nos gustaría escucharte hoy analizando en estos minutos la situación de los temas de la integración; concretamente, los bloques regionales en relación con el imperialismo norteamericano y la Unión Europea.
Petras: Muy bien. Es evidente, como todo el mundo entiende, que no se puede integrar entre países con grandes desigualdades porque obviamente el país que tiene grandes empresas y poder financiero, lejos de los otros países, van a dominar porque tienen más capacidad para entrar y tomar las empresas del otro, y no es una relación recíproca. Entonces una persona con la mínima sabiduría debe rechazar todo acuerdo con Estados Unidos. Menos el presidente y su equipo en Ecuador, que son personas que están actuando más para los Bancos y los grandes capitales que para los intereses del país. El mismo presidente Kirchner ayer declaró que es inaceptable una integración como está proponiendo EE.UU.
Yo estuve en Grecia asesorando al presidente griego durante los debates sobre la integración con Europa, y allá el argumento tenía otro eje porque en Europa ofrecieron 20 años de subvenciones a los países menos desarrollados; transferencias de miles de millones para aumentar la competencia de los países subdesarrollados y con exoneraciones de mucho tiempo sobre varios sectores de la economía para que pudieran mejorar, antes de bajar las barreras arancelarias.
Nosotros todavía en esta situación, discutimos los costos y beneficios, pero en relación con lo que propone EE.UU. para América Latina hay una enorme diferencia, porque EE.UU. no ofrece ninguna subvención ni ningún plazo para que los países mejoren su situación.
No ofrece miles de millones de transferencias para aumentar y modernizar las economías, entonces incluso en relación con lo que pasó en Europa lo que ofrece EE.UU. es una estafa. Eso por un lado. Segundo, tenemos la oferta del presidente Chávez de una integración de América Latina y esa es una integración entre países que están relativamente en situaciones de mejor competencia.
Angeles: Estás hablando del ALBA...
Petras: Sí, estoy hablando del ALBA. Pero incluso en este caso el gran problema es cómo se van a integrar economías, cuando las estrategias y las orientaciones de los gobiernos son directamente opuestas. Por ejemplo Lula está en la búsqueda de la política liberal desde que comenzó su presidencia. Y lo mismo con Colombia, con Paraguay y otros países, que siguen una política liberal. Entonces ¿cómo se va a compatibilizar la política nacionalista de Chávez, la política socialista de Cuba, con la política liberal de los demás? Porque eso implica que unos países van a permitir la penetración de capitales extranjeros que utilizan el país como trampolín para penetrar a los vecinos, y los otros están tratando de construir industrias nacionales y estatales.
Angeles: ¿Puede tener perspectivas el ALBA con la integración sólo de Venezuela, Cuba y posiblemente Bolivia?
Petras: Sí, es un paso positivo y también manera en que están tratando de lanzar las propuestas, la integración de las empresas estatales de varios sectores concretos, y eso sí se puede empezar porque hay mucha complementariedad. Venezuela tiene mucho dinero del petróleo y Bolivia tiene mucha necesidad de fortalecer el sector estatal en energía y la industrialización de energía. Entonces hay varias áreas de compatibilidad. Y Cuba puede ofrecer servicios de salud, de biotecnología y otras actividades. Por lo tanto, para comenzar en un nivel por lo menos, hay muchas posibilidades de complementariedad que podría llevar a una mayor integración. Pero en los demás países tenemos que esperar cambios de gobierno y cambios en la economía para que pueda hacerse una integración más exitosa.
Angeles: Chávez dice que Venezuela se va del G3 y del CAN porque después que Colombia y Perú firmaron el tratado de libre comercio con Estados Unidos esos agrupamientos regionales murieron. Y ahora a su vuelta de Europa, dice que él pensó integrar a Venezuela plenamente al MERCOSUR.
Petras: Sí, pero es una propuesta. A veces Chávez permite que sus ideales vayan más lejos de la realidad. Yo creo que no se puede integrar con países que no comparten la misma economía. ¿Cómo se puede compatibilizar PETROBRAS de Brasil, que es una empresa donde las acciones están en manos de capitales privados o más, en manos de capitales norteamericanos, con una empresa estatal venezolana? Es incompatible porque las metas de la empresa PETROBRAS son diferentes de la empresa estatal de Venezuela.
Lo vemos por ejemplo en el caso de Bolivia donde PETROBRAS actuando como empresa capitalista -que es lo que es bajo la fachada de empresa estatal- exige que Bolivia deje de nacionalizar la propiedad, no quiere aumentar los impuestos que paga y quiere seguir el pillaje del país, mientras la empresa venezolana del Estado está prestando dinero y está dispuesta a compartir empresas con Bolivia, es una estrategia completamente diferente porque el contenido de clase de las empresas es diferente. Por eso creo que Chávez está exagerando la posibilidad de integrarse con países neoliberales, gobiernos neoliberales como Lula. Con Kirchner algo más puede ocurrir, porque Kirchner no es tan fanático, pero están los mismos problemas: REPSOL es uno de los dueños del petróleo y del gas ¿Cómo se va a integrar una empresa estatal venezolana con una empresa de capital extranjero, en el caso de Argentina capital español?
Angeles: Uruguay busca el tratado de libre comercio con EE.UU. y acá los dirigentes uruguayos dicen que es un tratado "a la uruguaya", un tratado de promoción comercial. ¿Qué va a pasar con el MERCOSUR entonces, y qué va a pasar en América Latina si desaparece el CAL y se debilita el MERCOSUR?
Petras: Yo creo que la actitud de Astori, por ejemplo con la celulosa, la forma unilateral que actúa sobre los acuerdos con EE.UU., una forma muy engañosa, ilustra el hecho de que ellos tienen con anticipación el plan de asociarse con EE.UU., al estilo del ex-presidente Menem de Argentina, de relación carnal de penetración por parte de Estados Unidos. Y que Uruguay está simplemente de rodillas porque no hay ninguna reciprocidad en este acuerdo, no hay ninguna forma de que Uruguay invierta en EE.UU., no hay ninguna forma de que Uruguay tenga posibilidad de capturar empresas en EE.UU. ni capturar los depósitos de ahorristas, etc.
Pero EE.UU. tiene todas las posibilidades de hacérselo a Uruguay, entonces es un acuerdo que desde hace años, yo como seguidor de la política de Uruguay, anotaba hace cinco años que Astori tenía esa idea. Desde la época en que apoyaba a Batlle en la crisis económica y en los acuerdos con el Fondo Monetario. Quiero subrayar eso. Y ahora en el gobierno está realizando lo que siempre fue su pensamiento, por lo menos el pensamiento desde fines de los años '90.
Esto es totalmente incompatible con la presencia en el MERCOSUR y es obvio que ningún país del MERCOSUR puede aceptar que Uruguay sirva como trampolín para la entrada de mercancía norteamericana a partir de su acuerdo, para después dominar los mercados en Argentina y Brasil. Entonces lo que esto representa, aún sin decirlo, es una ruptura decisiva con el MERCOSUR. Y Astori ya declaró que no quiere ser miembro pleno del MERCOSUR, quieren formular otro estatus supuestamente asociado, pero son simples fases transitorias; lo que quiere es una relación con los EE.UU. donde piensa que podría recibir algunas ventajas, pero que al final de cuentas va a perjudicar a todo el sector público.
Quiero subrayarlo: todo el sector público va a sufrir. Desde las empresas públicas, los servicios públicos, las finanzas, todo va a ser abierto al descontrol y penetración norteamericana. Y le aviso a todos los sectores sindicales en relación con el sector público que van a sufrir las consecuencias en el bien propio.
Angeles: Seguramente en otro lunes vamos a poder profundizar en ese anuncio bien importante, en esa advertencia que estás haciendo Petras.
Petras: Sí, porque mira lo que pasó recientemente en Ecuador: Ecuador decide, con mucha presión en las calles de los grupos sindicales e indígenas, cancelar el contrato con la empresa Oxi de EE.UU. que no sólo estaba explotando de una forma terrible recursos, si no también evadiendo impuestos, perjudicando el ambiente, no cumpliendo los contratos... una serie de incumplimientos. Entonces el Gobierno canceló el contrato de la Oxi, y enseguida EE.UU. rechaza firmar el acuerdo de libre comercio.
Eso significa que el tratado de libre comercio depende de que las empresas multinacionales norteamericanas puedan hacer lo que les da la gana. Que ninguna regulación, ley ni protecciones pueden sobrevivir las cláusulas de libre comercio. Y hay que estudiar lo que pasa en Ecuador para entender lo que va a pasar en Uruguay. Si las empresas norteamericanas entran y no pagan impuestos y violan las leyes de ambiente o violan las leyes laborales, van a actuar con impunidad, porque en el momento en que el gobierno empiece a repensar el contrato con esas empresas o inversionistas, Estados Unidos va a amenazar con cancelar todo el acuerdo de libre comercio.
Entonces ¿qué significan los acuerdos de libre comercio firmados por Astori? Significan la impunidad y pillaje por parte de las empresas norteamericanas que actúen en Uruguay. Esa es claramente la lección que sacamos de los acontecimientos recientes en Ecuador. Las lecciones para cualquier persona, aunque sea ciega, sorda y muda, son mirar lo que pasa en Ecuador. El tratamiento norteamericano a Ecuador es un buen ejemplo para que los uruguayos aprendan rápido qué significan los acuerdos. Adiós a las regulaciones ambientales; adiós a la legislación laboral
Ya Astori está pensando, con la colaboración de algunos dirigentes del PIT-CNT, revisar toda la legislación laboral, incluso las indemnizaciones, la regulación del trabajo precario y la tercerización, bajo el pretexto de que con esta flexibilidad -mejor dicho: mayor poder para los capitalistas- van a generar empleo y toda esa leyenda.
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