El lobby pro-Israel y la política de Estados Unidos en Oriente Medio: el marcador del 2007
Desde el 11-S hasta hoy, la configuración de poder pro-israelí ha ampliado su definición de las "áreas de interés para Israel", y por tanto las cuestiones en las que deberá intervenir, estrechando así los parámetros de discusión y decisión política en los Estados Unidos
Nunca, en la historia reciente, la política de Estados Unidos en Oriente Medio ha sido sometida a tal bombardeo de presiones en conflicto por parte de antiguos aliados, clientes y adversarios. Los puntos en disputa abarcan cuestiones básicas de guerra y paz, de las cuales las más importantes son las diferentes respuestas al conflicto palestino-israelí, la ocupación de Irak y la invasión y ocupación autorizada de Somalia a cargo de Etiopía y Estados Unidos.
Entre los principales aspirantes a la influencia en la política de Estados Unidos en Oriente Medio se encuentran, en un lado, el "partido de la guerra", liderado por el bloque de poder sionista y sus seguidores en el Congreso y sus aliados entre los militaristas civiles de la Casa Blanca guiados por el vicepresidente Cheney, el Secretario de Estado Rice, el Consejero de Seguridad Nacional para Oriente Medio Elliot Abrams, junto a un ejército de escribas instalados en los puestos más destacados de la cobertura periodística. En el otro lado se sitúa una pequeña minoría de congresistas, exfuncionarios vinculados a Big Oil 2 , un movimiento pacifista dividido, los estados árabes del Golfo, Arabia Saudí y un número de países europeos por una serie de cuestiones específicas.







