"El rey está desnudo": inocencia no es ingenuidad

El dia Lunes 19 de Marzo asisti a un Seminario sobre la Hoja de Coca que organizó la representante peruana en el Parlamento Andino Elsa Malpartida. Los ponentes eran funcionarios de primera linea en la politica Anti-Coca (no solo antidroga) en el Perú. Los panelistas a cargo de las preguntas serían dirigentes de campesinos cocaleros de Ucayali, Ayacucho y otras zonas de produccion de coca.
Destaco la participación de los ponentes: el director de DEVIDA (encargado de la política de erradicación de la coca) el director de CEDRO (ONG de lucha contra la drogadicción) la Directora de ENACO (empresa nacional de comercializacion de la hoja de coca) y el General en jefe de la campaña militar de erradicación de la hoja de coca en los lugares donde las compra el narcotráfico.
Me gustaría comentar las exposiciones de cada uno (tal vez lo haga más adelante) pero quiero compartir un aspecto sustancial de ese seminario y es el que sigue:
LOS funcionarios ponentes de Devida, Cedro y el general erradicador se retiraron inmediatamente despues de sus exposiciones sin responder las preguntas que habia preparado el panel. Junto con ellos -¡oh sorpresa!- se retiraron los periodistas, camarógrafos y fotógrafos de la Prensa Nacional. A la hora de las preguntas del Panel no había ningún representante oficial de la política estatal de erradicación de la hoja de coca, tampoco estaban los periodistas que consecuentemente ni siquiera mencionaron esta reunión en los medios de comunicación.
¿Ante quién expresar el desconcierto, las dudas, la absoluta precariedad de la política antidrogas? ¿Con quién dialogar en forma alturada y "civilizada" sobre las dudas y la inconsistencia de TODA la política antidrogas del gobierno EE.UU.-Perú?
Me quedé muy sorprendida y pensativa. No, inocencia no es ingenuidad. Asistí a ese Seminario con inocencia -siempre es posible que nuestro mundo empiece a cambiar de manera pacífica- pero no soy ingenua: yo se, en lo más profundo de mi conocimiento, por qué el diálogo es imposible entre los jefes de la política antidrogas y el pueblo en general.
Lo resumiré en pocas palabras: La política antidrogas no tiene como objetivo la erradicacion de la hoja de coca, sino el control de su mercado por parte de los grupos organizados que estan en el poder gubernamental en EE.UU. y Perú.
Si nos pusiéramos a dialogar, si ellos lo permitieran, empezaríamos con unas cuantas preguntas, sencillas nomás:
Pregunta 1) ¿Es cierto que al día siguiente que erradican los campos de cultivo, los campesinos vuelven a sembrar?
Si la respuesta es afirmativa (que lo es), ¿cómo van a evitar que suceda esto siempre? La única posibilidad sería:
a) Hacer imposible la siembra de hoja de coca en toooodo el territorio nacional. Depredar la tierra, cambiar el clima, destruir la última semilla. El Perú es abundante en tierras fértiles a la hoja de coca porque esta planta es oriunda de nuestra tierra en la zona llamada "ceja de selva", que atraviesa el territorio nuestro y de Ecuador-Colombia- Bolivia. Por supuesto esta alternativa es inviable, cualquiera puede darse cuenta.
b) Hacer imposible la actividad campesina, poniendo a cada agricultor y su familia(porque la actividad de cultivo y maceración son actividades de padres e hijos e incluye a los tios y abuelos) al margen de la ley. El escenario posible es alucinante: decenas de miles de campesinos tras las rejas, previa construcción de miles de cárceles para albergarlos, y un presupuesto ad-hoc para pagar alimentación,carceleros, burocracia carcelaria etc. Esa alternativa provoca una franca carcajada. Tan absurda como la desaparición de la tierra fértil para la hoja de coca en todo el territorio. Un mínimo diálogo pacífico podrá dejarlo claro para que no hablemos sobre supuestos infundados.
Pregunta 2: ¿Es cierto que la cocaína, la marihuana y el opio ya están siendo sustituidos en el mercado mundial de las drogas por otras drogas de origen sintetico y por lo tanto más baratas, accesibles y difíciles de controlar porque se producen en cualquier lugar donde se ponga un laboratorio?
Si la respuesta es afirmativa en términos generales (dejemos por ahora de lado los detalles). ¿Qué sentido tiene seguir intentando desaparecer de la faz de la tierra a la Coca, el Cáñamo y la Amapola, cuando ya están siendo sustituidas por insumos de cualquier otra cosa?
Para acudir a un ejemplo doméstico: si tengo la casa llena de comida regada en los pisos, ¿puedo quejarme de que las alimañas me visiten para alimentarse de lo que yo tiro? ¿se me ocurriría intentar desaparecer toooodas las alimañas de la tierra? Eso sería candor, por supuesto. No creo que Rico Mac Pato intente invertir su dinero en tamaño despropósito, pero parece que la política antidrogas EE.UU.-Perú participa de esa divertida filosofía de erradicar la oferta para que no haya demanda. Otra vez Pero si nos ponemos serios, tendríamos que pedir que el diálogo se sustente sobre premisas dignas de una mente normalmente despierta y este supuesto que maneja la polìtica antodrogas es una falacia, una mentira.
Pregunta 3: Si la demanda (de cocaína en este caso) es constante y nosotros eliminamos a la empresa ofertante (en este caso los Carteles de Narcotraficantes, civiles todos ellos) ¿qué va a suceder después? ¿Qué nos dice la Sagrada Ley del Mercado?...
La respuesta es sencilla: la oferta acude y se organiza allí donde hay demanda. Sólo que, si hemos eliminado a los organizadores de la oferta (El Cartel del Narcotráfico), tienen que forjarse líderes empresariales alternativos que harán posible la satisfacción de la demanda. Lo contrario sería perder dinero y ese es un supuesto negado -Roco Mac Pato nunca pierde dinero. Trayendo al tema de la coca... ¿quiénes serán los líderes alternativos al trust de narcotraficantes civiles? ¿los campesinos? mmmm ¿esos pelanguchos que ganan 35 soles por quintal de coca?, mmmmm solo si no hubiera un empresario más capitalizado, con más "lobby" de su parte. Mmmmm.... pensemos: cuando no hay cartel de Tijuana, ni cartel de Cali, ni cartel de Medellin... ¿quién se va a hacer cargo de organizar la oferta de hoja de coca y pasta básica de cocaína? ¿Ya? ¡Bingo! ¡Los mismos que se hicieron fuertes al eliminar a los carteles de Tijuana y Cali y Medellín! Qué inteligente respuesta.
Ahora la siguiente pregunta (candorosa): ¿Quiénes son esos personajes que se han hecho fuertes en la lucha contra los narcotraficantes? Los jefes militares y civiles ¿verdad? Y aquí no estamos hablando de jefecitos, recién llegados, sino de jerarquías complejas y bien estructuradas (para eso está la escuela Militar, el CAEM, la Escuela de las Américas) que saben quién es quién de la manera más pragmática posible, saben quién es el jefe en la linea de mando que va desde la Presidencia de EE.UU. hasta el último soldadito destacado a la "peligrosa" zona de combate.
Pongo "peligrosa" zona de combate porque el peligro es relativo. Una cosa es el destaque al Huallaga para el soldadito de 18 años, recién levado y traído de su barrio hasta esas lejanías con el objetivo de que enfrente, arma en mano, a los sicarios de la mafia. Otra Cosa es el Comandante de Carrera Militar y Buenos Galones duramente conquistados, que celebra con grandes fiestas (todos los compañeros de Promoción de la Escuela asisten al festejo, ay del que no vaya a felicitar al promovido) su destaque como jefe de operaciones a la zona del Huallaga. Y si alguien quiere pensar que esta es una acusación gratuita, quiero que me responda con una sola prueba a la mano: la Declaración de Bienes de los jefes militares y sus familias, antes y después del período en zona cocalera. Si UNO de estos jefes no está mucho más rico en dinero y bienes, yo misma me meto en prisión por calumniadora.
Pero -no juzguemos duramente- estos jefes militares solo son los socios muy menores de una cadena de mando que viene desde los estratos mas altos del gobierno EE.UU. (con o sin Bush). Por eso la aparente estupidez de la "Política de erradicación del Narcotráfico" se mantiene como un Acto de Fe, que todos los Gobiernos Peruanos (viables) tienen que suscribir, a un costo de millones de dólares y de vidas, al costo de la Paz y la Armonía entre los seres humanos, al costo de nuestra salud y de la identidad (que es más importante) que nos proporciona el respeto a nuestras tradiciones culturales.
¿Por qué me animo a escribir todo esto? Por dos razones:
Primera razón: Todos los días consumo harina de coca en mi desayuno. Aún no termino de agradecer a la vida y a la Pachamama por este regalo inesperado: estoy llena de vitalidad, de serena energía. Mi apetito es bueno sin trazas de ansiedad, mi digestión se regula de manera perfecta, ya no acumulo grasas en zonas inútiles y a mis 55 orgullosos años puedo saltar y bailar mejor que en mi primera juventud. ¡Quiero que todos los seres que amo se alimenten con Mamacoca! Y los seres que amo viven dentro y fuera del perú, son empleados de transnacionales o son choferes de taxi (controlados periódicamente por dosajes "antidrogas" ), son mujeres prejuiciosas, ancianos que sólo obedecen órdenes del médico para cambiar sus costumbres, son oficiales del ejército que quieren ascender sin perder su ética personal... son tantas personas en el mundo que ni siquiera saben que el Perú existe pero que están necesitando tanto de la Mamacoca! Yo necesito que la hoja de coca llegue a todo el mundo y para eso necesito que se levante su prohibición, el estigma de "droga" que le han colocado a la inocente hoja.
Segunda razón: La mentira sólo nos hace más imbéciles. Ahora ni los niños se animan a gritar "el rey está calato" [desnudo] porque sus mamis le dicen "baja la voz hijito porque si hablas alto tu papi pagará las consecuencias. ¿Y qué será después en la moral de ese niño(a)? Yo tengo la respuesta porque la veo a diario en consulta terapéutica: el niño ya no cree en su verdad, no dice "mami está equivocada" sino "yo estoy viendo mal". Eso se llama perder autoestima. Ni mil repeticiones de "me amo y me aprecio" compensarán el daño de ver a los padres y seres amados mintiendo por temor.
Cientos de mentiras a cada minuto nos están haciendo más pequeños y frágiles, siendo que nuestro ser esencial es inmensamente poderoso. Pero hay mentiras sencillas y mentiras complejas. Las sencillas las arreglamos con el proceso de madurez, mientras nos hacemos fuertes en la vida personal. Las complejas son las mentiras DE ESTADO. Las mentiras que se vuelven leyes y que nos meten presos, las mentiras que se disfrazan de "buena voluntad’ y "ciudadano decente".
LA MENTIRA DE LA LUCHA CONTRA LA COCA
La principal mentira de la lucha contra la Coca es que "van a erradicar el narcotráfico". Para ello se sostiene la mentira secundaria: "La hoja de coca no es alimento y sólo entretiene a los indios brutos". No, nunca van a erradicar el narcotráfico. Lo que van a lograr las más poderosas mafias (las que tienen el poder del estado en EE.UU. y el Perú) es:
1. Conseguir los precios más bajos
2. Mantener a raya a la competencia
3. Depredar a la naturaleza (la tierra, la planta), al campesino y al consumidor (el adicto a la droga que pagará más por menor calidad, es decir, cocaina más venenosa a más precio)
Cuando las drogas sintéticas sean más demandadas por el imbécil consumidor ellos sólo moverán sus capitales hacia los alambiques urbanos, dejando atrás la tierra yerma, al campesino cocalero extenuado (y para variar, descapitalizado) en luchas internas y al pueblo peruano avergonzado de sí mismo y de lo que tan fácilmente su tierra entregó al mundo. Y lo van a conseguir, el Poder es muy grande y nuestros alaridos no les hacen cosquillas. Salvo que...
Salvo que la muy calumniada Hoja de Coca despierte y empiece a compartir con la humanidad entera sus bondades. Y eso sí está en nuestras manos, tan civiles y desorganizadas. Por ello me permití elaborar una pequeña lista de cosillas que podemos hacer:
1. Consumir Hoja de Coca en todas sus formas nutritivas. Más aún, aplicar nuestras artes en esa actividad. Por ejemplo: una(o)s amigas(os) están desarrollando el arte de la culinaria con hoja de coca. Otras la emplean en la decoración y la estética. Yo por mi parte, estoy probando sus beneficios en la expansión de la actividad física.
2. Ser promotores de su consumo entre los seres que amamos y con quienes tenemos confianza: Padres, hermanos, sobrinos, hijos, amigos. Cada uno de nosotros tiene una red de gente con la que hace causa común, círculos de mutua nutrición espiritual. Ellos son nuestro entorno de expansión de la Mamacoca. Busco que alguien se anime a diseñar políticas de seguridad alimentaria para aplicar en regiones con alta desnutrición, con segmentos sociales de ancianos, niños en alto riesgo, deportistas calificados, grupos de población con carencias específicas como las mujeres en período menopáusico, adolescentes en crecimiento, ejecutivos estresados, jóvenes con sesórdenes alimenticios, estudiantes en períodos de exámenes etc. Sólo hay que mirar alrededor para darse cuenta de lo muy útiles que podemos ser a nuestra Mamacoca
3. Hablar, decir en voz bien alta que "el rey está calato". En los últimos días, el Ministro de Agricultura lo dijo con todas sus letras: "No hay política antidrogas y la erradicación es una guerra perdida de antemano". Todos los columnistas y editorialistas de periódicos (sembradores de "opinión" pública) se rasgaron las vestiduras. Pero los que nos sentimos hijos de Mamacoca no escribimos cartas, no hicimos llamadas a las radios, no expusimos nuestra "integridad’ diciendo "estoy de acuerdo" ¿Por qué no lo hicimos? Tal vez porque aún estamos bajo el influjo de ese maternal "cállate hijito para que a tu papi no le pase nada".
Sí, esa es la amenaza que los violadores de niños utilizan para acallar el grito de dolor, esa amorosa frase de la madre "cállate"... Pero los hijos de Mamacoca tenemos voz y sabemos escribir los secretos hasta en las paredes.
NO NOS QUEDEMOS CALLADOS
Tribuna boliviana







