El Salvador: El Poder Popular entendido como participación

Se realiza en el mundo hoy, entre los oprimidos y explotados, un debate de las organizaciones sociales y políticas sobre su eficiencia y eficacia en el enfrentamiento con los poderes reales de las clases dominantes y el imperio. Se trata de desarrollar la eficiencia y la eficacia para la transformación de este mundo en el que ya es imposible vivir, y construir uno nuevo sostenible y sustentable en el que podamos hacer posible la felicidad a la que todos los seres humanos tenemos derecho.
En nuestro país ahora se habla mucho de poder popular, al parecer son términos que se han puesto de moda en El Salvador. Unos hablan de crear poder popular, otros de convertir sus organizaciones en poder popular, unos con mucha conciencia, otros simplemente se suman a la corriente. De la manera que sea, el fenómeno del que somos testigos expresa disposición de lucha, porque cuando hablamos de poder estamos hablando, de fuerza, de energía, de capacidad, de habilidad y de voluntad de participar, de meternos para incidir en el curso de los acontecimientos.
El participar parte de una necesidad. Se trata de la participación de los de abajo, es decir, de los trabajadores, de quienes producen la riqueza en el país pero no disfrutan de ella porque otros se la roban. Hablamos de los explotados y oprimidos convertidos en sujeto de la transformación social. La participación implica toma de conciencia, el comprender el valor y el poder de los individuos y de la organización, el haberse declarado en desacuerdo con la realidad lacerante y el haber asumido el compromiso de ser protagonista del destino propio. Lo que ocurre es verdaderamente trascendente; se trata del inicio de una nueva fase de la pelea por la transformación de la sociedad salvadoreña.
A esto hay que sumar el surgimiento de la idea, que ya se procesa, de la necesidad de formar un gobierno democrático popular, que haga las transformaciones democráticas que los salvadoreños necesitan en el plano de la economía, lo político, lo jurídico, lo cultural, lo estético y lo moral. Que el quehacer humano se reconcilie con la naturaleza. Que pare la corrupción. Que nos ayude a reconvertirnos en seres humanos. El hombre no puede seguir siendo el lobo para el hombre, tal como lo dijera Thomas Hobbes, tempranamente, en los albores del capitalismo.
¿Por qué la sociedad salvadoreña va arribando a una conciencia colectiva, creciente de que es necesaria la formación de un gobierno nuevo y diferente? Para nadie es un secreto que en El Salvador cada día se hace más difícil vivir, el alto costo de la vida creciente con su secuela de pobreza, el auge delincuencial que no pueden, o mejor dicho, no quieren parar, la gran olla de la corrupción que no termina de destaparse, el engaño, el fraude no pueden seguir siendo las normas predominantes y fundamentales de la convivencia entre los salvadoreños. Debemos provocar el giro.
La clase dominante ha aprendido a neutralizar la lucha de los trabajadores, haciendo uso de su experiencia, de los recursos de la ciencia y la tecnología fabrica sin cesar trampas y mecanismos de sobrevivencia y de reproducción para hacer creer que esto en lo que vivimos, que ellos llaman democracia, mundo de libertades, país de oportunidades, etc. es lo último y mejor y ya no debemos aspirar a más, adormece a la gente haciendo creer que nos hemos modernizado, que se progresa sin parar, etc.; si no, veamos lo que le sucede al FMLN, que la convirtieron en una fuerza esencialmente electorera, a sus miembros principales, su cabeza, los convirtieron en funcionarios del sistema y ahora no tienen tiempo suficiente para pensar en las transformaciones de fondo que se deben hacer y en el cómo hacerlas; están muy bien allí recibiendo sus jugosos salarios.
Es realmente lamentable lo que le ocurre, a la que fue en la guerra civil la heroica fuerza insurgente que ganó cientos de batallas al ejército adversario, y no pudo ser derrotada por la fuerza armada oficial que multiplicaba en muchas veces sus recursos y era apoyada por la potencia económico y militar más importante del mundo: EE.UU.
Todo este engaño disfrazado debemos pararlo. Esta es la hora de los individuos y las organizaciones, esta es la hora del pueblo transformado en sujeto posesionado de sus ideales, de las decisiones y de su voluntad hecha poder para producir el salto que debemos provocar.
Las organizaciones también deben aprender a hacer uso de su potencial, cada miembro del colectivo debe estar haciendo lo que le corresponde de tal manera que la organización pueda alcanzar sus objetivos al máximo. Eficiencia y eficacia entendidas como uso óptimo de los recursos y la producción de resultados. Estirar los recursos, hacer mucho con poco. Cada miembro de la organización haciendo lo más que puede, echando a volar su imaginación, haciendo derroche de su capacidad creativa. La nueva patria será un acto de creación del pueblo. Si los salvadoreños ya no queremos vivir como estamos, entonces, hay que producir lo nuevo.
La eficiencia y la eficacia implican toma de conciencia y participación. Significa que hay que hacer una labor educativa de grandes dimensiones.
Tendencia Revolucionaria (TR)
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