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Mundo :: 02/02/2008

El Salvador: Lo que los militante del FMLN deben saber

Dagoberto Gutiérrez
El FMLN puede ser el instrumento de la alternancia o puede ser la alternativa, lo que resulta muy diferente

Como ustedes saben, un partido político es parte del estado y expresa al sistema político, tal como dice la constitución; su función es ser el instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del gobierno. Así las cosas los partidos políticos aparecen cumpliendo una política de estado para asegurar la figura estratégica de la representación y esta es, a su vez, la almendra del sistema sustentado en la constitución.

Esto se puede comprobar ante las limitaciones partidarias para hacer política propia y reducir su trabajo de participación en la política ajena. Puesta así las cosas, conviene darse cuenta que hay coyunturas, como la coyuntura actual en El Salvador, en que esta regla del juego al cumplirse, puede alterar el juego mismo (que se juega con estas reglas).

Conviene saber que el régimen político de El Salvador cruza por un momento de crisis política, esta crisis es inusual y no siempre acompaña a las crisis sociales y económicas que son mas visibles; pero lo que esta ocurriendo en la actual campaña electoral nos muestra que se ha reducido, de manera importante, la armonía necesaria entre una clase dominante y una clase gobernante, esto explica los laberínticos pasos que la derecha esta dando para prepararse hacia el 2009.

Es cierto que el FMLN resolvió bien el tema de las candidaturas y también es cierto que hasta el momento no muestra grietas ni disensiones y esto es también útil, sin embargo, conviene saber que en toda elección navega, formalmente, la alternancia política y esta es una figura en donde hay un cambio de equipo gobernante pero no de las reglas del juego ni del juego mismo; es decir que es un cambio sin cambio; pero con todo y todo esta alternancia nunca ha funcionado en la historia política del país, excepto cuando Napoleón Duarte entregó el ejecutivo a Cristiani. El FMLN puede ser el instrumento de la alternancia o puede ser la alternativa, lo que resulta muy diferente.

En realidad, lo que se llama Gobierno, es decir, las riendas de la administración es el poder ejecutivo, por eso el gabinete de gobierno no es sometido al voto del pueblo. Este botín político es, cabalmente, lo que se disputa en una elección presidencial. Controlar este aparato asegura los mejores Negocios de la clase dominante y la gobernante, los más jugosos contratos y los más soñados privilegios; semejante tesoro no puede, en realidad, ser sometido al voto de la gente. Ese voto no fue respetado en 1972 ni en 1977 y no se sabe si lo será en el 2009.

El FMLN tiene ante sí a una derecha emproblemada y metida en el socavón de la crisis política; sin embargo, nada indica que su derrota electoral este escrita en los cielos con tinta indeleble y hay que esperar una confrontación muy grande de la derecha con el pueblo y también importante con el FMLN. En todo caso hay que saber que solamente convocando toda la energía opositora del pueblo se puede pensar de manera racional en una victoria electoral. Y aquí es necesario apuntar que aunque el FMLN habla de alianzas, en realidad no las está construyendo con la sabiduría y urgencia necesaria. Ha de recordar que la Unión Nacional Opositora (UNO) y el FMLN (El Frente, no el partido), son los dos ejemplos de alianzas en la historia del país. La condición de aliado solamente requiere, en las actuales circunstancias, la calidad de ser opositor a la economía y a la política de la derecha no necesariamente a su filosofía y este es un esfuerzo amplio por que la alianza es un acuerdo político con cemento político y no ideológico como la Unidad

Una alianza requiere que en cada localidad los militantes del FMLN sean capaces de entender que el control de una alcaldía necesita ser multipartidaria y que requiere sacrificios de intereses personales en función de construir acuerdos políticos necesarios para derrotar al enemigo más peligroso.

No es esto lo que se está viendo, y en su lugar está prevaleciendo un sentido peligrosamente triunfalista que ignora todo lo que está en juego para la derecha, su poder y experiencia, y el sencillo dato de que controlan el aparato de gobierno. Este triunfalismo debe ser sustituido por el ánimo de victoria que es necesariamente objetivo, frío e íntimamente enamorado de la realidad sea cual sea su rostro y su color.

Tendencia Revolucionaria de El Salvador

 

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