En el nuevo Iraq, paradigma de democracia

Abu Amr no podía dormir; encontró una rendija entre los ladrillos y se mantenía de pie junto a ella para poder respirar algo de aire fresco. A la tarde siguiente le llamaron para interrogarle. Le taparon los ojos y le ataron las manos. Cuando preguntó dónde podía sentarse le golpearon. Le exigieron que diera nombres, pero no sabía nada. Le dijeron que habían encontrado nombres en su cuaderno de notas. Cuando lo negó, le golpearon de nuevo. Uno de los policías preguntó al oficial que quería para cenar: "¿Quozi, biriani o masguf?" [nombres de platos típicos iraquíes]. "Quozi", dijo el oficial. Resultó que los nombres representaban diferentes tipos de torturas. El "quozi" supone atar las manos a los pies, insertando entonces una barra de hierro entre ellos para colgar de ese palo al prisionero boca abajo.







