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20/06/2008 :: EE.UU.

Entrevista con G1, miembro del grupo de hip hop Rebel Díaz reprimido por la policía en el Bronx

x Armando Salé - La Haine
Liberados por la movilización popular :: "Lo que nos pasó a nosotros y al vendedor ambulante pasa todos los días en Nueva York. Así que la acción de las organizaciones fue muy positiva porque mostró a la policía que hay poder popular y una respuesta a lo que es una represión cotidiana, aceptada e impune"

El pasado miércoles 18 fueron arrestados y reprimidos los hermanos Rodrigo y Gonzalo Venegas, más conocidos por sus nombres artísticos Rodstarz y G1, ambos pertenecientes al grupo de hip hop "Rebel Díaz" y activistas políticos en "La peña del Bronx".

El arresto se produjo en el sur del Bronx dos días después de llegar de Berlín, ciudad en la que estuvieron actuando en diferentes centros sociales y culturales y trabajando con grupos antifascistas en la realización de talleres de hip hop y concientización política con jóvenes de mayoría inmigrante.

Durante las 24 horas seguidas al arresto hemos sido testigos de una rápida movilización popular coordinada en menos de tres horas que llegó a convocar a más de medio centenar de simpatizantes en frente de la comisaría donde los compañeros se encontraban detenidos; hemos visto a las 9 de la mañana toda una sala judicial llena de personas pidiendo su liberación y a un juez que impresionado ha soltado sin fianza a los hermanos y pospuesto el juicio para septiembre.

Tras ser liberados, después de pasar por una clínica donde les hicieron un parte médico para constatar los abusos policiales recibidos y de dar una rueda de prensa ante diferentes medios de comunicación Gonzalo Venegas (G1) recibe a La Haine en su apartamento.

La Haine. ¿Podrías contarnos por qué y cómo fue el arresto?

G1. Mi hermano Rodstarz y yo estábamos dando un paseo por el Bronx a un amigo nuestro que había venido de visita de Chicago. Le estábamos enseñando las diferentes áreas del barrio donde se originó el hip hop. En esa caminata nos encontramos un vendedor ambulante que estaba vendiendo frutas y vegetales al que la policía le estaba intentando quitar toda la comida. Se la estaban tirando a la basura cuando nosotros intervenimos para ayudar a traducir al compadre para que entendiese porque le estaban tirando la comida.

El caballero tenía todos sus papeles en orden y no entendía por qué estaba sucediendo eso. Después de varias preguntas los policías dijeron que se debía a un problema con el departamento de salud pero después de seguir preguntando dijeron que el problema era que el vendedor estaba usando un carrito sin ruedas, cuando se supone que tenia que tenerlas. Por eso le estaban tirando a la basura los productos con los que el compadre se gana la vida. Nosotros nos acercamos a traducir y porque vimos que era una injusticia muy grande. En todo momento tuvimos una actitud tranquila y de dialogo pero los policías respondieron muy agresivamente a nuestro intento de ayudar al compadre.

Cuando le pedimos el número de identificación personal a la policía todos nos lo dieron excepto uno, el más agresivo. Entonces mi hermano comenzó a decirme en voz alta el número de identificación de su placa para que yo lo escribiese y en ese momento los policías respondieron de una manera violenta y agresiva. Me agarraron a mi y cuando Rodrigo quiso ponerse en medio nos atacaron a los dos brutalmente, tirándonos al piso y pegándonos.

LH. ¿Cómo fue el trato recibido por parte de la policía durante todo el proceso y cómo este caso es un reflejo de lo que sucede en vuestras comunidades?

G1. El trato que recibimos antes, durante y después de la comisaría fue el trato que siempre recibimos los latinos y negros jóvenes aquí en el Bronx, en Nueva York, por parte de la policía. Le tratan a uno como a un criminal por la pura apariencia, por el puro hecho de ser latino o negro. Fueron muy agresivos durante el arresto y durante todo el tiempo que estuvimos detenidos en la comisaría.

Estuvimos desde las 2 de la tarde hasta las 10 de la noche sin agua ni comida. Ellos decían que la razón por la que estuvimos tanto tiempo es porque la gente vino a protestar, pero la verdad es que recibimos el mismo trato que reciben los latinos y negros jóvenes en el Bronx a diario. A través de los medios de comunicación de masas lanzan un discurso que criminaliza constantemente no solo estos colectivos si no al inmigrante también. Somos vistos en la cultura de masas como enemigos públicos.

Recuerdo también a un caballero que tenía asma y al que le habían quitado la bomba de aire. La policía se la negaba una y otra vez. Esta situación se volvió a repetir exactamente igual con otra persona lo que es un reflejo no solo del abuso impune y descarado de la policía si no también de la situación medio ambiental en el Bronx, donde hay altísimos niveles de asma. Al ser el sector más pobre de Nueva York es donde botan toda la basura de la ciudad, además está lleno factorías y autopistas que no paran de contaminar el aire y apenas hay parques que saneen un poco el ambiente.

Después de pasar todo esto en la comisaría nos transportaron como a animales a la corte criminal del Bronx donde nos metieron en una celda minúscula donde habíamos exactamente 42 prisioneros.

Las caras de los presos en la cárcel son todas negras y latinas. Y lo sigo diciendo porque no es coincidencia, es el resultado de un proceso histórico de marginación y opresión de negros y latinos aquí en los Estados Unidos.

LH. ¿Cómo fue la convivencia con los otros presos?

G1. Pues muy buena. Allí estuvimos, compartiendo con los demás presos. Todos por delitos no violentos relacionados con la droga, pero también porque toda esta industria de prisiones que hay en este país produce mucho dinero y es a costa de las comunidades más pobres y criminalizadas que se sostiene.

También quiero compartir que la experiencia que vivimos con otros presos fue de solidaridad y camaradería. Con tantos prisioneros en una celda de como 3 por 4 metros no todos se pueden acostar a dormir y cada hora o dos horas nos íbamos turnando entre conversaciones políticas, charlas sobre las situaciones personales de cada uno, las mujeres, los ovnis... ¡de todo un poco! Fue bonito ver a los mayores de 50 años compartir con los jóvenes de 19 que a pesar de ser de generaciones diferentes están peleando contra la misma opresión y marginación que lleva sucediendo muchos años aquí en los Estados Unidos. Vivimos en un Sistema que deshumaniza tanto al oprimido como al opresor, por eso ver también tanta humanidad y esa conexión y respeto mutuo en un entorno tan inhumano como en el que estábamos fue muy especial.

LH. ¿Qué valoración haces de todo el apoyo recibido por parte de la comunidad?

G1. Ante todo la reacción de la comunidad nos llenó de humildad. Fue increíble recibir todo ese apoyo por parte de tantas organizaciones del sur del Bronx. El movimiento La Peña del Bronx, Madres en Movimiento, Sisters on the Rise, Casa Atabex Atxe, la Iglesia San Romero de las Américas y muchas más. Nosotros siempre hemos hecho junto a ellas mucho trabajo de educación política y cultural a través del hip hop y nos han devuelto el apoyo. Sin embargo tengo bien claro que nos apoyan no solo porque somos Rebel Díaz o porque apoyamos el trabajo que ellos hacen, si no porque lo conectan con el ataque a los vendedores ambulantes que son inmigrantes, que hablan español, que son latinos y porque lo sucedido está dentro de un sistema racista que mantiene un privilegio hacia la piel blanca y un discurso sobre su supremacía.

Las organizaciones saben que esto que nos pasó hoy a nosotros y al vendedor ambulante pasa todos los días en Nueva York.

Así que la acción de las organizaciones fue muy positiva porque mostró a la policía que hay poder popular y una respuesta a lo que es una represión cotidiana, aceptada e impune. De hecho yo noté un cambio enorme en los jóvenes con los que estábamos en la comisaría al escuchar que nos estaban apoyando fuera por la injusticia que se había cometido. Comenzaron a tener el sentimiento de que lo que les está pasando a ellos en su comunidad no es normal y se necesita una respuesta del pueblo.

LH. ¿En que momento os encontráis ahora y hacía donde se estáis caminado después de lo sucedido?

G1. Tenemos que ir a corte el 3 de Septiembre a enfrentar cargos de obstrucción a la justicia, es decir que nos acusan de obstruir el arresto de alguien, lo cual no es verdad porque no le estaban arrestando, le estaban quitando su vida al quitarle la comida al vendedor. También estamos enfrentando un cargo de resistencia al arresto, lo cual tampoco es verdad. Nosotros fuimos atacados y no nos resistimos. De esto hay un video grabado.

A nivel organizativo lo importante es seguir trabajando como vienen haciendo tantas organizaciones con los trabajadores ambulantes, con la intención de crear un movimiento para defender sus derechos, continuar con las movilizaciones por la amnistía de los inmigrantes indocumentados y seguir peleando para parar los abusos policiales en nuestros barrios. Nosotros como Rebel Díaz continuaremos contribuyendo a nivel cultural y artístico y trabajando en la organización de nuestras comunidades.

Nuestro caso es solo uno más de tantos, debe seguir siendo enmarcado en la lógica represiva de este sistema y tomado como un ejemplo de lo que pasa todos los días, no solo aquí en el Bronx sino en todo el mundo.

Sabemos que la represión a la clase trabajadora e inmigrante es a nivel mundial. Tanto en los Estados Unidos como en Europa se están creando leyes anti-inmigrantes nacionalistas para frenar una inmigración que es producto de un capitalismo y un colonialismo imperialista que lleva más de 500 años saqueando.

La represión existe en Alemania contra kurdos, egipcios, rumanos... en Francia contra argelinos, nigerianos... en España contra marroquíes, latinoamericanos... en Italia contra rumanos... etc. Pasa en todas partes. Lo importante es comprender que los derechos de los inmigrantes son los derechos de los trabajadores, porque ellos son la clase obrera, no criminales. La experiencia de estos días no es única del sur del Bronx, es mundial. Una particularidad del Bronx es que aquí nació el hip hop y pensamos que debemos de revindicarlo como lo que nació, como una herramienta de lucha política al servicio de la liberación de los oprimidos. Sentimos que el hip hop debe ser una parte de este trabajo político en defensa de los derechos de los inmigrantes y los jóvenes latinos y negros en los Estados Unidos.

LH. Sabemos que estás exhausto después de todo lo pasado y sin apenas dormir, así que muchas gracias por dedicarnos este tiempo y ánimo con todo.

G1. Muchas gracias a La Haine por el gran trabajo que vienen realizando y por estar junto con los oprimidos de este país y del mundo.


Vídeo de la brutalidad policial contra Rebel Díaz

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