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Mundo :: 02/01/2026

Evaluación y perspectivas de la Confederación de Estados del Sahel

Khaly Moustapha Leye
En un contexto geopolítico tenso, los Estados miembros han sentado las bases de un nuevo modelo de gobernanza, seguridad, economía y, sobre todo, independencia monetaria

Informe sobre las reformas de 2025 en las áreas de seguridad, economía y diplomacia

Este informe ofrece un análisis general de las principales reformas emprendidas en 2025 en estas tres áreas clave. Su objetivo es ofrecer una evaluación clara, destacando los avances concretos, pero también examinar sus limitaciones y perspectivas de cara a 2026.

El año 2025 culmina con un panorama de África Occidental profundamente transformado, marcado por dinámicas de ruptura, resiliencia y reinvención. En un contexto de tensiones geopolíticas, persistentes desafíos de seguridad y múltiples presiones económicas, varios Estados de la región han emprendido reformas de gran alcance, impulsados por un firme deseo de soberanía y reconstrucción.

Tres áreas se destacan como pilares de esta reestructuración: seguridad, diplomacia y moneda y economía. Cada una ha experimentado cambios importantes, tanto institucionales como prácticos. La creación de la Alianza de Estados del Sahel (AES, compuesta de momento por Malí, Burkina Faso y Níger), la reorientación de las prioridades presupuestarias, la diversificación de las alianzas internacionales y el auge de las iniciativas locales demuestran un deseo compartido de recuperar el control de las trayectorias nacionales.

Pero estos avances, por significativos que sean, forman parte de un equilibrio frágil. Las transiciones políticas en curso, las incertidumbres electorales, las tensiones sociales y los desafíos logísticos sirven como recordatorio de que la transformación sigue siendo un proceso en curso, sujeto a contingencias internas y dinámicas de poder externas.

Una revolución subterránea

La nueva arquitectura de la Confederación de la Alianza de Estados del Sahel (AES) para 2025 alcanzará un hito histórico con la afirmación de la soberanía. En un contexto geopolítico tenso, marcado por la retirada de las potencias occidentales y el aumento de las tensiones regionales, los Estados miembros han sentado las bases de un nuevo modelo de gobernanza, seguridad, economía y, sobre todo, independencia monetaria. Por lo tanto, 2026 se perfila como el año de su implementación. Es una revolución silenciosa.

Los sectores monetario, bancario, de seguridad y económico de la AES muestran un brillante récord en 2025 y esperan prosperar en proyectos durante el año 2026.

En el ámbito de la seguridad, se observa un cambio notable en la reafirmación de la soberanía, que se ha convertido en la piedra angular de la operacionalización y la autoafirmación de la soberanía por parte de las fuerzas armadas conjuntas. La evaluación de 2025 confirmó la consolidación de este concepto de defensa mutua. De hecho, en 2025, la Comunidad Económica y Monetaria de África Austral recuperó el control de su seguridad con un cambio estratégico, en particular la retirada de las fuerzas occidentales y el fin de los acuerdos de defensa asimétricos, lo que precipitó una urgente reorganización de los mecanismos de seguridad.

Posteriormente, se formalizó esta mayor capacidad de la AES con la creación del Consejo de Jefes de Estado Mayor de la Defensa y el incremento de las operaciones conjuntas. Estas acciones fortalecieron la coordinación regional, en particular en la zona de la triple frontera.

En otro nivel, la doctrina de la autonomía ha potenciado el impulso de los Estados, que la han aprovechado para invertir en inteligencia, equipamiento local y asociaciones militares alternativas (Rusia, Turquía), rompiendo con la dependencia de los canales de adquisición de armas occidentales.

También se ha producido una extraordinaria movilización popular, con el reclutamiento de los Voluntarios para la Defensa de la Patria (VDP), que se han institucionalizado en Burkina Faso, se han integrado en las fuerzas regulares de Mali en el marco del programa DDR-I y han recibido una formación reforzada. En el marco de la Reforma del Sector de la Seguridad, la desmovilización, la reintegración y la profesionalización de las fuerzas de seguridad van acompañadas del restablecimiento de la justicia.

En cuanto a los proyectos de 2026, la AES ha reorientado su enfoque de las operaciones ofensivas a la seguridad humana. La Fuerza Conjunta de la AES se ha establecido y opera bajo una estructura de mando integrada permanente para una respuesta unificada. Garantizar la seguridad de la población allana el camino para el retorno del Estado a las zonas liberadas mediante servicios sociales básicos y seguridad alimentaria.

En el ámbito económico, la resiliencia, la reorientación y la consolidación fiscal han permitido estabilizar los equilibrios macroeconómicos. La austeridad estratégica y la soberanía productiva sustentan un impulso industrial proactivo en los tres estados. La soberanía alimentaria es un objetivo clave, con planes de emergencia para la agricultura de regadío, subsidios específicos para productos específicos y la prohibición de la exportación de bienes estratégicos.

En este sentido, la disciplina presupuestaria ha permitido reducir el gasto de prestigio y revisar los contratos públicos, con mayor transparencia.

La dinámica de industrialización que se ha iniciado se encuentra en su fase activa con el surgimiento de nuevas fábricas bajo tierra, sentando así las primeras bases para el procesamiento local de oro, algodón y recursos energéticos.

Por otra parte, la resiliencia frente a las sanciones ha fomentado un sentido de empoderamiento entre la población de la Comunidad Económica y Monetaria de África Austral (CEAA), lo que la ha llevado a adoptar el modelo regional de comercio informal y a utilizar oportunamente los bonos del Tesoro nacional. Esta es la evaluación para 2025. En comparación con los proyectos de 2026, prevemos una monetización acelerada y un mayor atractivo del sector minero mediante el procesamiento de oro en bruto. Mediante la reforma minera, se está institucionalizando un nuevo marco empresarial renovado con fuertes incentivos para atraer inversión extranjera directa no occidental, en particular de Asia y Oriente Medio.

En cuanto a la infraestructura estratégica, veremos la interconexión de las carreteras del Sahel con la consolidación de corredores logísticos (carreteras y ferrocarriles) para facilitar el comercio intrasahariano. Asimismo, los Estados del Sahel han fortalecido su capacidad de recaudación de impuestos a través de los servicios aduaneros. La digitalización de la recaudación de ingresos ha ampliado la base impositiva y ha permitido la financiación de las funciones gubernamentales esenciales.

En el ámbito diplomático, la deliberada no alineación de las autoridades de transición dio cuerpo y forma a un "fuerte sentimiento regionalista panafricano". Durante la crisis del combustible en Mali, periodistas y activistas digitales organizaron una valiente resistencia y contraatacaron en la prensa y las redes sociales contra una insidiosa campaña mediática orquestada desde el extranjero.

En 2025, se puede atribuir a la AES cierta capacidad para gestionar la afirmación de su soberanía en el escenario internacional. Gracias a la doctrina de no alineamiento impuesta por la marca y el sello AES, se ha posibilitado la multiplicación de alianzas fuera de Occidente (China, Rusia, Irán, Turquía, el Golfo), junto con un acercamiento entre los BRICS.

En este contexto multipolar, la AES se ha convertido en el brazo diplomático de la nueva África. La Alianza se ha consolidado como una plataforma de coordinación política y diplomática en África Occidental.

A pesar de las tensiones con la CEDEAO y la creciente fricción con los Estados miembros de la Unión Africana que se han mantenido alineados con potencias externas (Argelia, Mauritania), la Unión Africana ha recuperado el control de la narrativa occidental para contrarrestar las historias apocalípticas. Esta ofensiva mediática panafricana busca legitimar las transiciones y contrarrestar las narrativas hostiles.

Quienes esperan la caída del AES en 2026, con sus repetidos asaltos a la ciudadela, deben comprender que no se llevarán a cabo negociaciones bajo la influencia de grupos terroristas armados ni de líderes carismáticos exiliados. El diálogo interregional con países como Nigeria, Benín, Costa de Marfil y Togo es esencial para este entendimiento si se abriga alguna esperanza de reanudar el diálogo con la CEDEAO, basado en el reconocimiento mutuo de los principios soberanistas vigentes en la región.

La práctica de la diplomacia económica destaca la interconexión de los exportadores de Asia y el Pacífico con los mercados emergentes. Una influencia continental debería fomentar un posicionamiento estratégico dentro de la UA y las instituciones multilaterales.

El dinero y el BCID AES: el acto de emancipación

La preparación para la transición del franco CFA al euro requiere la creación institucional de un banco confederal para la inversión y el desarrollo. Esto se justifica por la adopción del marco jurídico del Banco Central del euro y la futura moneda común.

Esto requiere seguridad logística en el diseño de billetes, la selección de canales seguros de acuñación y distribución, en colaboración con actores no europeos. De este modo, se establecería un sistema bancario paralelo al BCEAO tras las pruebas de sistemas regionales de pago interbancario, independientes de SWIFT, utilizando tecnología blockchain.

Para 2026, la puesta en marcha de este banco dependerá de la confianza de los operadores económicos y los consumidores. Un lanzamiento coordinado requerirá una implementación sincronizada y discreta de la nueva moneda para evitar interrupciones. También es necesario supervisar su convertibilidad y estabilidad, mediante la creación de un fondo de estabilización monetaria respaldado por ingresos estratégicos de exportación. Se prevé también la inclusión financiera, en particular la modernización de los sistemas de pago para llegar a las zonas rurales mediante la banca móvil.

El apoyo popular de los jóvenes y de las masas trabajadoras es una buena dosis de confianza para canalizar las campañas de comunicación masiva, establecer confianza entre civiles y militares y garantizar el apoyo de los ciudadanos y los actores económicos en el proceso de refundación.

2026 será el año decisivo para la AES. Así como 2025 fue un año de rupturas fundacionales, 2026 debe ser el año de la consolidación, la operacionalización monetaria y la demostración de la viabilidad del proyecto de soberanía que defiende la AES. Un camino arriesgado, pero decidido, que podría transformar el equilibrio geopolítico y económico de África Occidental.

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