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26/08/2014 :: México

FAR-LP: algunas definiciones

x Jorge Lofredo
Hacia fines del año pasado, una nueva organización que se proclamó revolucionaria, armada y clandestina irrumpió en la escena política-social de Guerrero

Se trató de Fuerzas Armadas Revolucionarias-Liberación del Pueblo (FAR-LP). Como ocurrió en ocasiones anteriores y semejantes, su aparición generó antes dudas que certezas y alcanzó alguna repercusión en los medios de comunicación tanto locales como nacionales; y aunque la aparición de un grupo con estas características no es nueva en la entidad, esta vez no sólo lo hizo a través de un escrito sino que existió una presentación pública efectiva. Esta circunstancia no es menor pero tampoco resuelve las cuestiones de fondo, como son el tema de la legitimidad de sus reclamos o la veracidad de sus posicionamientos.

Frente a este cúmulo de interrogantes, FAR-LP dio a conocer algunas precisiones con las cuales procuran definir su procedencia, presente y los objetivos impuestos. En una aproximación anterior (véase El Sur, 9 de diciembre de 2013, p. 25 y disponible en: http://es.calameo.com/read/0007578618fd564e8d034) ya hubo de comentarse que, en este ámbito, la ausencia de declaraciones por parte de estas agrupaciones abre la puerta a cualquier tipo de especulaciones pero lo expresado con su propia voz solo establece un punto de partida para lo cual será necesario contrastarla con otros argumentos para lograr establecer un acercamiento certero a su misma existencia. Y en ese aspecto, este caso no es diferente a otros.

La primera pregunta que surge, al menos para conocer la historia inmediata de la organización, es su procedencia. FAR-LP asegura.

“venimos del PROCUP-PDLP (Partido Revolucionario Obrero Clandestino-Unión del Pueblo), después pasamos a formar parte del EPR (Ejército Popular Revolucionario), y cuando se dieron los problemas nos quedamos en el ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente).
Mucho tiempo después salimos de ahí por diferencias en la hora de construir. Hoy formamos parte de la comandancia de las FAR-LP”. A renglón seguido se abstienen de comentar los tiempos de la ruptura: “decir cuándo nos separamos equivale a decir ‘soy fulano’ o ‘fulana’, sólo podemos decir que el corazón de la guerrilla siempre estuvo con nosotros y con nuestro trabajo”.

Puntualmente sobre el EPR formulan: “Agradecemos el reconocimiento del EPR. Él sabe que el trabajo realizado en distintas partes fue nuestro y que nos separamos por diferencias que se dieron entre los más altos mandos. A nosotros sólo se nos explicaron las cosas a medias y recién después entendimos algunas cosas pero que ya no podían remediarse. Ellos nos abandonaron igual que lo hicieron los demás y no hay resentimiento porque de ellos aprendimos muchas cosas que hoy por hoy nos siguen siendo útiles. Desde nuestras trincheras les decimos que somos hermanos, igual que de todos los demás, tal vez un hermano que creció después de tantos golpes del destino, pero estamos y eso es suficiente”.

A continuación especifican que “eso nos llevó a ser perseguidos no sólo por el gobierno, también por nuestros compañeros. Aclaramos que los viejos venimos de esa escuela, los nuevos –nunca han militado en ningún grupo– son gente pura y buena que va a luchar por los ideales que nosotros nos hemos encargado de enseñarles”. No obstante, más adelante señalan: “compartimos las zonas con todos los compañeros porque no somos enemigos. Si tenemos los mismos ideales y una forma similar de trabajar”. Así con todo, guardan relación con otros grupos: “tenemos amistad con otras organizaciones y aunque no hemos formado parte de nada, no descartamos llegar a acuerdos para luchar juntos contra los opresores del pueblo siempre respetando los mandos y las formas de trabajar”.

Acerca de esta cuestión y más en profundidad de la unidad de los revolucionarios, cuestión que menciona la mayoría de las organizaciones conocidas de México, esgrimen: “El movimiento armado en México existe y seguirá porque la palabrería del gobierno no nos quita las banderas de lucha. La existencia de las organizaciones solo deja ver que donde algunos no hemos trabajado hay otros que lo están haciendo, y eso nos hace más fuertes porque al final todos estaremos juntos y no nos podrán contar por cientos sino por miles. Nosotros llamamos a la unidad para ser más y el programa común sería la defensa del pueblo en todas sus expresiones porque eso es lo que nos une y nos hace iguales. Unos más grandes y otros más chicos pero todos con el mismo pensamiento. Nosotros esperamos que se dé esta unidad, no en torno a nosotros sino en torno al pueblo y cada cual con su manera de operar. ¿Qué pasaría con este gobierno espurio si tuviera que tener que apagar el fuego en toda la república? Todas sus fuerzas no serían suficientes y tendría que buscar otra estrategia. Quizás se piense que es una utopía pero nosotros pensamos que es una posibilidad.”

Más concretamente: “en algunos momentos se llamó a una unidad con fuerzas revolucionarias pero no podemos decir el resultado porque no lo supimos. Tal vez porque sólo lo discutieron las cúpulas. Ahora trataríamos que fuera diferente ya se tiene el antecedente de las prácticas y se buscaría el método. En estos momentos no se ha iniciado nada con nadie, pero sí estamos seguros que si los hermanos mayores quisieran se lograría. Honor a quien honor merece sabemos que antes de nosotros y después de nosotros, siempre habrá alguien trabajando”.

Respecto a la composición interna de la organización, como así también algunos de sus principios básicos, argumentan que “crecemos al paso del más lento pero siempre con paso seguro para no cometer muchos errores del pasado donde podíamos contar con miles, sólo que con deficiencias.
Hoy crecemos con paso firme, con más inteligencia. Estamos estructurados como comandancia general y comandancia ampliada. En la primera son 4, en la segunda son 8, y después de eso tenemos los milicianos y la sociedad de apoyo, los democráticos. Tomamos los acuerdos de la manera que el pueblo nos ha enseñado, por usos y costumbres, en el principio de mandar obedeciendo”. Y más adelante confirman: “somos una organización que le apuesta a una guerra popular prolongada porque tenemos que seguir acumulando fuerzas, sin dejar de pensar que en determinado momento tendremos que ejercer nuestro derecho a la justicia, la libertad.
Estamos quietos, eso no quiere decir que estemos descansando”.

Sobre la misma cuestión aclaran: “tal vez las voces digan que somos ficticios pero seguimos acumulando fuerzas y ya llegará el momento de demostrar quién miente. Por lo pronto no nos interesa lo que se diga nosotros somos, estamos y seguiremos. Se debe creer que somos revolucionarios por nuestra forma de lucha, la manera como entendemos al pueblo y lo que estamos dispuestos a hacer. No encontramos otra definición ni fórmula que diga cómo entender”. Y continúan: “nuestra zona de influencia es el pueblo: donde haya pueblo ahí estaremos.
Nuestra ideología es algo difícil de decir, porque a través del tiempo la hemos modificado y no tomamos la manera de pensar de otros. Tratamos de pensar en lo que afecta al pueblo, lo lastima y ofende”.

En la entrega de ayer se ha plasmado parte del ideario y la finalidad que las Fuerzas Armadas Revolucionarias-Liberación del Pueblo (FAR-LP) sintetizaron acerca de sí mismas y, también, respecto al lugar que ocupan dentro del cúmulo de organizaciones clandestinas mexicanas contemporáneas. En esta segunda parte, expresan las otras razones, quizá más prácticas e íntimamente vinculadas a los hechos cotidianos. Estas cuestiones no son más que las diferentes preguntas que surgen ante la irrupción de un nuevo actor y cuyas respuestas ayudan a ubicarlo en el escenario político guerrerense y mexicano.

Sobre sus formas de actuación, las FAR-LP argumenta: “Todo lo que hagamos siempre lo reivindicaremos. Las acciones político-militares que haremos serán para defender al pueblo aunque todavía no podemos decir de acciones realizadas porque no vamos a llevar al pueblo a que muera, siempre lo vamos a llevar a triunfar. Trabajamos cada quien en lo que sabe hacer: vendemos los productos y de ahí tomamos lo que nos hace falta. El secuestro no está en nuestros fines y los que lo hacen sus razones tendrán. Siempre hemos dicho que hay que quitarle al que friega al pueblo, a ese no hay que tenerle consideración, porque ellos no piensan en el pueblo, sólo en enriquecerse”.

A continuación detallan otro aspecto de su modo de pensar: “Le decimos al narco que no lo dejaremos en nuestro territorio y estamos organizados para hacerles frente. Ellos atacan a los pobres. Que se enfrenten a los grandes, no al pueblo indefenso. Como revolucionarios no ejercemos violencia, menos contra el pueblo, en todo caso sólo nos defendemos”.

Sobre la necesidad y viabilidad de la lucha armada, señalan que “la revolución es lo que nos queda. Después de luchar por mucho tiempo esperando que estos gobiernos cambiasen, llámense como se llamen, nosotros entendimos que si no buscábamos nuestra forma de lucha seguiríamos igual. Luchamos para que el pueblo tenga lo que por derecho le pertenece. No estamos conque el fin justifica los medios: se busca un fin cuando es para uno, pero cuando es para la comunidad no es un fin sino que es justicia. Nuestra manera de pensar, actuar y vivir nos hace estar en la mira del gobierno, nos empiezan a hostigar y poco a poco vamos perdiéndonos entre la multitud. Empezamos a encontrarnos con los que piensan igual que nosotros y de ahí para delante sólo es trabajar.
Somos clandestinos pero no somos ilegales: cuando se demuestre que nuestra forma de lucha no tiene razón de ser entonces seremos ilegales”.

Respecto a su área de influencia, la organización admite: “Nos dimos a conocer en una área donde nos sentimos protegidos, donde conocemos la región y como salir bien librados en lugares estratégicos. La decisión de presentarnos la tomaron las bases, necesitábamos un nombre, una identidad y ellos unas siglas donde cobijarse, por lo que ya no están solos, tienen a las FAR-LP para defenderlos. Hemos cambiado la forma de crecer, crecemos despacio, sólo con gente que consideramos segura que no traicionaría a su familia, a su pueblo”.

Y a continuación, buscando una misma definición que devuelve la imagen frente a un espejo, abundan: “Nos vemos como lo que somos: trabajadores en pos de una sociedad diferente. La legitimidad la da el pueblo, es con quien trabajas. El pueblo te sigue o te abandona y eso te de la legitimidad; no hay pasos a seguir que te enseñen eso. Nosotros ofrecemos confianza, conocimiento, seguridad, compañerismo y trabajo”.

La percepción respecto a otras formas de lucha y organización merece un párrafo a destacar. Señalan que “las organizaciones y los movimientos sociales merecen nuestro respeto, sirven para que muchos entiendan que deben luchar, para lograr algunas cosas pero sobre todo para defenderse.

Ellos merecen más que respeto porque se ponen al descubierto, los matan, los meten presos o los desaparecen; con eso quieren acallar sus voces y meter miedo para que no se manifiesten. Tienen que cuidarse de todos, que bueno son los mismos: llámese narcos o presidentes municipales, también los gobernadores”.

Y profundizan aún más: “Cierto que hay luchadores sociales que aprenden a vivir de los movimientos, se pueden contar con los dedos de las manos y no todos son iguales. Todas las formas de lucha son válidas, nosotros llamamos a la lucha de todas las formas y desde todas las trincheras, todos somos necesarios. Las autodefensas son temas que se deben tratar con mucho cuidado para no generar polémica. Lo que podemos decir es que han perdido el rumbo. Las autodefensas nacieron para defender al pueblo no para ser su verdugo y hoy se confrontan con las comunidades por su manera de actuar. Al pueblo se le debe obedecer y no imponer decisiones o su manera de pensar, aunque esta sea errónea. Por principio son ilegales, no están constituidas, no tienen estatutos, no tienen principios, no tienen escuela, no saben nada sobre derechos humanos, llegan a las comunidades y se comportan como ministeriales, como si fueran gobierno, están en el principio de que si no piensas como yo, eres mi enemigo y hay que exterminarte. Viajan en camionetas del año y vehículos blindados, todo lo que decomisan se pierde y sería bueno saber cómo le hacen. La policía comunitaria fue por muchos años la justicia del pueblo pero llegaron a su dirección personas con diferente manera de pensar, y hoy está el pueblo contra el pueblo”.

Y sobre el magisterio opinan: “El movimiento magisterial es la forma más pura de lucha que se haya hecho, merece el respeto, solidaridad y ayuda de de todos nosotros, no tenemos vínculos, sólo respeto”.

Una de las decisiones que han tomado las distintas organizaciones clandestinas es no inmiscuirse en el tema eleccionario, y este caso no es distinto: “Frente a las elecciones, dejamos que el pueblo decida, la realidad hace que el pueblo entienda que los partidos sólo buscan llegar al poder para servirse de él. En los puestos de elección buscan poner a la esposa, la amante, los hijos, etc., y de esa manera seguir perpetuándose y no perder su forma de vida. Los de izquierda  desaparecieron y los que quedan parecen de izquierda pero toman con la derecha”.

Entre otras cuestiones, surge el tema del Guerrero Bronco y sobre el cual también tienen una definición: “El Guerrero Bronco es una frase muy utilizada para dar legalidad a las acciones emprendidas contra nosotros y podríamos decir que todos los mexicanos somos broncos de nacimiento, que tenemos algo que nos define como luchadores, que se tiran a lo que venga. Si ganamos bien y si no le seguimos hasta lograr lo que queremos.

No podemos decir nada de nuestros hermanos de Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Tamaulipas, Coahuila, etc., porque todos somos broncos. Los guerrerenses tal vez tenemos los espíritus de nuestros antepasados que nos dieron historia y nos animan a seguir siendo aguerridos”.
Ya en el cierre, acotan que “la utopía de las FAR-LP es que el pueblo de México se levante, que el gigante dormido despierte y aplaste a este gobierno. Como lo hizo con los franceses, los españoles y todos aquellos que quisieron esclavizarnos. Que la sangre de los que nos dieron patria no haya sido derramada en vano”.

Con la consigna “Patria y Libertad. Ni perdón ni olvido. A luchar desde todas las trincheras; firman así el documento: “Comandancia General. FAR-LP. Emilio, Camilo, Esperanza. Hermanos por siempre”.

He aquí algunos de los argumentos que la organización ofreció expresar. Sirve, vale recordarlo, sólo como un comienzo y apenas constituye uno de los aspectos para conocer aún más sobre esta organización. Harán falta otras apreciaciones, otras voces y distintas miradas para construir una (esta) historia –y aunque más no sea reciente– de las FAR-LP.

PD: Aprovecho esta ocasión para anunciar mi desvinculación del Centro de Documentación de los Movimientos Armados (CeDeMA) pues considero que mi trabajo allí ha concluido. Y aunque todavía me queda un trabajo pendiente, previo al libro 'La generación Aguas Blancas', buscaré otros horizontes académicos. Mi agradecimiento no cabe en estas líneas.

El Sur

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