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Mundo :: 01/02/2005

FSM 2005: ¿Otra diplomacia es posible?

Arturo Bregaglio
Dijo Chávez en Porto Alegre: "Los próximos 5 años deben venir acompañados de una agenda social mundial. Que a la agenda le agregaremos una estrategia de poder, se trata de poder y contrapoder, de hegemonía y contra hegemonía, de ver cuál proyecto se impone en el mundo. Si queremos acabar con la pobreza démosle poder a los pobres."

Antes de partir a Davos, en el estadio "Gigantinho", Lula cosechó menos aplausos que abucheos. El español Zapatero nunca llegó y el arribo del presidente de Venezuela tapizó la ciudad con afiches multicolores convocando para la tarde del domingo 30 al mismo escenario donde se despidiera el presidente brasileño.

Lo que nadie podía adelantar es que Hugo Chávez desde el aeropuerto de Porto Alegre se desplazaría a 150 kilómetros de la ciudad para presidir ante medios de todo el mundo un acto en el asentamiento que ocupan los partidarios del Movimiento Sin Tierra conocido como "Asentamiento Lago do Junco", un predio de 840 hectáreas que dan trabajo a 37 familias campesinas.

En los últimos 10 kilómetros de tierra, en medio del polvo y los arrozales, ondeaban al costado del camino banderas multicolores y carteles que daban la bienvenida al "Bosque Internacional de la Solidaridad’. Allí, en el medio de la nada, se había levantado un pequeño estrado desde el cual el presidente venezolano apenas protegido por un techo de paja enfrentaba pacientemente micrófono en mano el sol del mediodía.

Los campesinos brasileños, acompañados por representaciones de países latinoamericanos que integran la Red Vía Campesina, se desplazaron en buen número para seguir las palabras del venezolano quien con su clásica camisa vino tinto, más allá de los 38 grados imperantes, no perdía la oportunidad de señalar que "en el marco del capitalismo convénzanse los que tengan dudas todavía, no hay solución a la pobreza ni a la miseria porque el capitalismo es la raíz de las grandes desigualdades en el mundo".

Para resaltar la situación de pobreza en el mundo se remitió a otras de sus actuales lecturas. "Releyendo Los miserables, y lo dice Víctor Hugo, mientras las costumbres y las leyes generen la degeneración del hombre y la degradación de la mujer". Continuando con la obra de Víctor Hugo destacó "la figura de Fantina, que como no tenía para comer, hasta vendió su linda cabellera y sus últimos dos lindos dientes por unas cuantas monedas y cuando ya no pudo más vendió lo último que le quedaba, su cuerpo, pero era por su hija, se le moría...". "¿Cuántas Fantinas tiene este mundo?", preguntó enfático y entonado por los aplausos.

Seguidamente, rindió tributo a los héroes nacionales de cada país latinoamericano empezando por el brasileño Josè Ignacio Abreu de Lima Lima, San Martín, O'higgins, Artigas y Manuela Saenz, "para no olvidar a las mujeres que siempre han estado allí, no sólo los hombres", para luego rematar con otros contemporáneos como Perón, Guevara, Torrijos y Fidel y finalizar con Bolívar y su conocida sentencia: "he arado en el mar y lego mi angustia a la posteridad’. Por ello, reconoció que está recorriendo el continente con amigos de distintas regiones del globo tratando de "seguirle el pulso al mundo y revisar cómo va ese seguimiento", y enfatizó "si en algún lugar del mundo el pulso está acelerado, es en América del Sur".

Posteriormente, echó mano a la Biblia y citó el Eclesiastés: "todo lo que va a ocurrir debajo del sol, tiene su hora". Refirmó que ha llegado la hora de que los pueblos de América Latina busquen su propio destino. Rememoró "la hora de los pueblos" de Juan Domingo Peròn y afirmo que "desde hace 200 años la mano peluda, huesuda y mal oliente del imperialismo norteamericano está atropellando a nuestra América.

"Doscientos años después aquí estamos en una nueva hora de nosotros. De los pueblos, no de los presidentes. Yo no vengo aquí como presidente. Créanme. Yo vengo aquí como campesino. Lo de presidente es una circunstancia. Yo no soy presidente, yo estoy de presidente". Reafirmó, "yo soy Hugo, campesino y soldado".

Una vez más se encargó de saludar a algún conocido que divisaba en el tierral y continuaba impertérrito bajo el sol y pasó a referirse al Foro Social Mundial. "Vengo a proponer cosas. Es tiempo de ofensiva, porque el Foro Social ya lleva 5 años y creo que es el evento político más importante que en el mundo ocurre cada año". "Me han dicho que hay una idea de desconcentrar y que en Caracas hagamos un evento del foro social mundial y desde ya estamos a las órdenes y nos comprometemos," cerró en medio de la aclamación de los presentes.

"Es momento de dar un paso y puede ser ese quinto Foro el inicio de una nueva etapa y los próximos 5 años deben venir acompañados de una agenda social mundial. Que a la agenda le agreguemos una estrategia de poder, se trata de poder y contrapoder, de hegemonía y contra hegemonía, de ver cuál proyecto se impone en el mundo. Si el proyecto de la destrucción de este bello planeta o el proyecto nuestro que es el proyecto de la vida, frente al de la muerte y ver cual se impone al final".

"Si queremos acabar con la pobreza démosle poder a los pobres. ¿Qué tipo de poder?. Poder político, a través de la organización popular y una muestra de ella ha sido el pueblo de Venezuela. Hay que dar conocimiento, educación y conciencia, que es un motor muy poderoso. El poder más grande que pueda existir. Un hombre, una mujer conciente, es indestructible y se multiplica. Por eso, que es importante venir a Brasil y ver lo que han construido con tanta conciencia el Movimiento Sin Tierra. Por eso, debemos condenar los latifundios. No puede haber latifundio porque es contrario a las leyes de la naturaleza humana"
, sostuvo.

Inmediatamente, subrayó la importancia de alfabetizar e incluso enseñar otros idiomas como el portugués y recordó que ya habían hablado de este tema con Lula, a quien aprovechó para enviarle un saludo y reiterarle el convite para el 14 de febrero en Caracas para continuar impulsando la unión de Sudamérica.

Luego de una hora y media, el único orador del acto se despidió aclamado y pasó a saludar al ministro de la reforma agraria, Miguel Rosseto, y al gobernador del Estado de Paraná, José Requién, los únicos políticos presentes.

El Gobernador de Rio Grande Do Sul, estado al que pertenece Porto Alegre, así como el canciller Celso Amorín, parecían no haberse enterado aún de que el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hacía 3 horas que estaba en Brasil.

Fuente: Boletín Jakueke

 

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