¿Cuál es el futuro para Palestina e Israel?

En estos momentos, el mundo occidental parece encontrarse todavía bajo los efectos del hechizo de la leyenda de Ariel Sharon quien, según se dice, ha realizado un cambio gigantesco en la política israelí, desde la expansión y la ocupación a la moderación y las concesiones, un planteamiento que va a llevar a cabo su sucesor, Ehud Olmert. Desde la evacuación de las colonias de la franja de Gaza, la manera predominante de ver las cosas en occidente ha sido la de que Israel ha hecho lo que tenía que hacer para acabar con la ocupación y ha puesto de manifiesto su disposición para dar pasos adelante, y que ahora es el turno para que los palestinos demuestren que son capaces de vivir en paz con sus bien dispuestos vecinos.
¿Qué ha ocurrido para que Sharon, el más brutal, cínico, racista y manipulador de lo líderes que ha tenido Israel, termine su carrera política como un legendario héroe de la paz? La respuesta, creo, es que Sharon no ha cambiado y que por el contrario, el mito forjado sobre él refleja la presencia omnipotente del sistema propagandístico que, parafraseando una idea de Chomsky, ha alcanzado la perfección en la manipulación de las conciencias.
El hecho mágico que ha transformado a Sharon a los ojos del mundo ha sido la evacuación de las colonias de Gaza. Volveré a este asunto y daré mis razones en el sentido de que incluso eso no lo hizo Sharon por propia voluntad sino por la presión sin precedentes que Estados Unidos ejerció sobre él. En cualquier caso, Sharon dejó bien claro desde el principio que la evacuación de las colonias no suponía liberar Gaza. El plan de retirada, publicado en los periódicos israelíes el 16 de abril de 2004, especificaba por adelantado que "Israel vigilará y controlará las fronteras terrestres, mantendrá el control exclusivo del espacio aéreo de Gaza y continuará las actividades militares en su espacio marítimo" (1).
Pero analicemos brevemente el otro historial de Sharon.
Durante sus cuatro años en el gobierno, Sharon paralizó cualquier posibilidad de negociaciones con los palestinos: En 2003- el periodo de la Hoja de Ruta-, los palestinos aceptaron el plan y declararon el alto el fuego, pero mientras el mundo occidental celebraba la nueva era de paz, el ejército israelí, a las órdenes de Sharon, intensificaba su política de asesinatos, mantenía los hostigamientos diarios a los palestinos ocupados y, para terminar, declaraba una guerra total a Hamás, asesinando a sus principales líderes políticos y militares.
Más tarde, mientras el mundo occidental contenía de nuevo el aliento, durante el año y medio de espera del previsto plan de retirada de Gaza, Sharon hizo cuanto pudo para echar al presidente palestino, Mahmud Abbas, elegido en enero de 2005. Sharon declaró que Abbas no era un interlocutor fiable (porque no combatía el terrorismo) y echó marcha atrás en su oferta de nuevas negociaciones. La realidad cotidiana de los palestinos en los territorios ocupados nunca fue tan penosa como durante el periodo de Sharon.
En Cisjordania, Sharon puso en marcha un proyecto masivo de limpieza étnica en las zonas fronterizas con Israel. Su proyecto de Muro expolió las tierras de las aldeas palestinas en esas zonas; encerró a ciudades enteras, y dejó a sus habitantes sin medios de subsistencia. Si el proyecto sigue su curso, la mayoría de los 400.000 palestinos afectados por él tendrán que marcharse y buscar sus medios de vida en las afueras de las ciudades del centro de Cisjordania, tal como ya ha sucedido en la ciudad norteña de Qalqilya.
Se evacuaron las colonias de la franja de Gaza pero la franja continúa siendo una enorme cárcel, completamente aislada del mundo exterior, a punto de extenuación y aterrorizada por tierra, mar y aire por el ejército israelí.
Lo que ha preocupado a las elites políticas y militares de Israel desde la apropiación de los territorios palestinos en 1967, ha sido cómo conservar el máximo de tierras con el mínimo número de palestinos. El Plan Aron del partido laborista, que se puso en marcha en Oslo, era el de consevar alrededor del 40% de Cisjordania y permitir a los palestinos cierta autonomía en el 60% restante. Sin embargo, Sharon y Barak desmantelaron los Acuerdos de Oslo. El modelo desarrollado por Israel durante el mandato de Sharon es un complejo sistema de prisiones. A los palestinos se les ha encajonado en enclaves cerrados y sellados, controlados por completo desde el exterior por el ejército israelí, que entra en ellos cuando le parece. Por lo que conozco, este encarcelamiento de todo un pueblo es un modelo de ocupación sin precedentes, y se está ejecutando con una velocidad y eficacia aterradoras.
Al mismo tiempo, lo que Sharon ha realizado a la perfección ha sido la manipulación de las conciencias, demostrando que la guerra siempre puede ser presentada como la búsqueda incansable de la paz. Ha demostrado que Israel puede encarcelar a los palestinos, bombardearlos desde el aire, robar sus tierras en Cisjordania, paralizar cualquier oportunidad de paz y aún así ser aplaudida por el mundo occidental como la parte pacífica del conflicto entre Israel y Palestina.
Sharon ahora está retirado de la vida política pero esa circunstancia por sí sola no supone cambio alguno. El legado de Sharon está bien vivo. Se ha alimentado durante décadas de los militares israelíes quienes, en realidad, constituyen el elemento dominante en la política israelí.
Los militares son los elementos políticos más estables- y más peligrosos- en Israel. Tal como un analista israelí exponía ya en 2001, "en los últimos seis años, desde octubre de 1995, ha habido cinco primeros ministros y seis ministros de defensa, pero sólo dos Jefes de Estado Mayor."(2) Los estamentos militar y político israelíes siempre han estado estrechamente entrelazados- con los generales moviéndose desde el ejército al gobierno-, pero la realidad política del ejército se consolidó más aún durante el período Sharon. Con frecuencia resulta evidente que las verdaderas decisiones las toman los militares en lugar de los estamentos políticos. Los altos cargos militares informan a la prensa (al menos ocupan la mitad de los noticias en los medios israelíes) e informan y forman la opinión de los diplomáticos extranjeros; viajan al exterior en misiones diplomáticas, elaboran proyectos políticos para el Gobierno y expresan sus opiniones políticas en cualquier momento.
En contraste con la estabilidad de los militares, el sistema político israelí se encuentran en un proceso gradual de desintegración. En un informe del Banco Mundial de abril de 2005, se consideraba a Israel el país más corrupto y el menos eficaz del mundo occidental, tras Italia, en el índice de corrupción gubernamental, y el último en el índice de estabilidad política.(3) Sharon personalmente, ha estado asociado junto a sus hijos, con graves acusaciones de soborno que jamás llegaron a los tribunales. El nuevo partido fundado por Sharon, el Kadima, que ahora dirige el Gobierno, es un conglomerado jerárquico de individuos sin organizaciones de partido o ramas locales. Sus directrices, hechas públicas el 25 de noviembre de 2005, posibilitan que sus dirigentes se salten todos los procedimientos democráticos y designen la lista de candidatos del partido al Parlamento sin votación o aprobación de ningún órgano del mismo.(4)
El partido laborista no ha sido capaz de ofrecer una alternativa. El las dos últimas elecciones israelíes, los laboristas eligieron a candidatos blandos (palomas) para primer ministro: Amram Mitzna en 2003 y Amir Peretz en 2006. Ambos fueron acogidos en principio con gran entusiasmo pero fueron silenciados de inmediato por su partido, por los consejeros de campaña y por la propia autocensura, actuaciones dirigidas a colocarlos "en el centro del espectro político". Pronto, su programa se convirtió en indistinguible del de Sharon. Peretz, incluso, declaró que en asuntos "exteriores y de seguridad’ haría exactamente lo mismo que Sharon, y después Olmert, y que sólo se diferenciaba de ellos en cuestiones sociales. De esa manera, los candidatos ayudaron a convencer a los votantes israelíes de que el camino seguido por Sharon era el acertado. En los últimos años, nunca ha existido una oposición auténtica de izquierda al gobierno de Sharon y de los generales, ya que tras las elecciones los laboristas siempre podían entrar en el Gobierno y prestarle la imagen blanda que necesitan los generales para exhibir internacionalmente.
Con el colapso del sistema político, el ejército continúa siendo la institución que define y ejecuta las políticas israelíes y como se ha hecho evidente en los pocos meses desde Sharon abandonó el poder, el ejército está decidido a llevar adelante su legado, al lado de su sucesor, Ehud Olmert. Por ello, resulta esencial cuanto haga Israel deba presentado como si fueran concesiones dolorosas. Ahora mismo, nos encontramos en los inicios de un "nuevo plan de paz" promovido por Olmert.
Olmert puede que le dé nombre al plan pero los derechos de autor pertenecen a Sharon. El 2 de enero de 2006, muy poco antes de que Sharon abandonara el cargo, el periódico israelí Ma"ariv reveló el plan que tenía intención de presentar para Cisjordania. El Plan se apoyaba en el eventual reconocimiento de que la Hoja de Ruta había llegado a un punto muerto, algo que de en realidad "no se ha puesto en marcha", debido a que (según la postura oficial de Israel), nunca hubo un auténtico interlocutor palestino para la paz. Así fue antes de las elecciones palestinas que llevaron a Hamás al poder, ya que desde la perspectiva de Israel, ninguna dirección palestina fue nunca una interlocutora adecuada. Sharon argumentaba que la Autoridad Palestina bajo la presidencia de Abbas había fracasado en cumplir son su obligación de combatir la red terrorista. Ante la falta de un interlocutor fiable, Israel debería establecer sus fronteras de forma unilateral, es decir, a decidir por sí misma qué cantidad de tierras palestinas es necesario expoliar, y retirarse del resto. De acuerdo con este plan, las negociaciones con Estados Unidos deberían desembocar en la "firma de un Acuerdo con Washington en el que se establezcan las fronteras orientales definitivas de Israel." El Tratado estadounidense-israelí incluiría la "rápida terminación de la cerca (Muro)...que podría convertirse en una auténtica frontera." (5)
En vísperas de las elecciones israelíes, Olmert desveló públicamente el Plan, que más tarde se convirtió en el programa oficial del nuevo gobierno israelí, con el nombre de consolidación o convergencia. Puso el énfasis en que la nueva frontera de Israel se correspondería con el trazado del Muro, que se completaría antes del inicio de la retirada.(6). Para realizar el Plan, se habría de rectificar el Muro y moverlo más hacia el Este de su actual trazado, y Olmert fue explícito al subrayar sus puntos de vista sobre el trazado definitivo ya que quería estar seguro de que "Israel conserve (las colonias) de Ariel, Ma"alev Adumin, el entorno de Jerusalén y Gush Etzion," además del control del Valle del Jordán.(7). Una mirada al mapa dejaría claro que las zonas que Israel se incorporaría unilateralmente, de acuerdo con este Plan, constituyen casi el 40% de Cisjordania.
Olmert cree que las circunstancias actualmente son favorables para imponer esta "solución" a los palestinos porque, tras la victoria de Hamás en las elecciones palestinas, debería ser más evidente para el mundo que no existe un interlocutor palestino para las negociaciones de paz. "Ahora, tras la llegada al poder de Hamás y... el apoyo recibido después de la retirada de la franja de Gaza, se presenta "una oportunidad’ para alcanzar un acuerdo internacional en el establecimiento de las fronteras." (8)
Según esas declaraciones, el plan incluye la potencial evacuación de colonias al este de la nueva frontera. No obstante, al contrario que el plan de retirada de Gaza, no existe un calendario para esas pretendidas evacuaciones, ni se ha publicado la relación de las colonias que habrían de evacuarse. En cualquier caso, y mientras no exista un plan de evacuación, el propósito es mantener los enclaves palestinos de Cisjordania bajo el control absoluto de Israel, tal como ha ocurrido en Gaza. Olmert, en relación con esto, fue explícito en la presentación pública de su Plan. Los acuerdos tras la retirada "concederán a las Fuerzas de Defensa de Israel libertad de acción en Cisjordania, similar a la de la situación posterior a la retirada en la franja de Gaza."(9)
El Plan de Olmert, pues, es convertir en realidad el legado de Sharon, anexionar a Israel el 40% de Cisjordania y aplicar el modelo de prisión de Gaza a los restantes enclaves palestinos. Pero Olmert es el nuevo hombre de paz de Israel.
Vivimos tiempos difíciles cuando la herencia de Sharon parece imponerse sin que las barreras de las leyes internacionales y de la justicia se opongan en su camino de destrucción.
Hace menos de dos años, el 9 de julio de 2004, el Tribunal Internacional de Justicia dictaba su auto sobre las "consecuencias legales de la construcción del Muro en los Territorios Palestinos Ocupados". El Tribunal consideró que el trazado actual del Muro era una grave y atroz violación de las leyes internacionales. Las primeras reacciones en Israel fueron de gran preocupación. A mediados de agosto, el Fiscal General, Menachem Mazuz, presentó al Gobierno un informe en el que se decía: "Es difícil exagerar las negativas consecuencias que el dictamen del Tribunal Internacional va a tener para Israel en muchos ámbitos, incluso en materias que trascienden la cerca de separación. La decisión crea una realidad política para Israel a nivel internacional que puede utilizarse para poner en marcha acciones contra Israel en los foros internacionales, hasta llegar a las sanciones."(10) Israel se apresuró a aclarar que el Muro era una barrera de seguridad temporal, que de ninguna manera tendría el efecto de los hechos consumados. Pero en la actual atmósfera política, Israel declara que pretende hacer de este Muro su frontera y ningún gobierno europeo tan siquiera pestañea.
Todavía hace un año, el mundo occidental celebraba el amanecer de la democracia en Oriente Próximo. Tras la muerte de Arafat, los palestinos se comprometieron en una auténtica campaña electoral. Hamás proclamó su intención de participar en las elecciones y de cambiar la lucha armada por el trabajo en el terreno político. Uno pensaría que ese cambio sería percibido como un paso positivo y esperanzador tras años de derramamiento de sangre. Estados Unidos insistió en que se celebrasen las elecciones a pesar de las objeciones de Israel. Pero, ¡ay!, los palestinos eligieron al partido inadecuado.¡Qué natural le parece al mundo occidental que el pueblo palestino sea castigado colectivamente por su incorrecta comprensión de lo que es la democracia! Estados Unidos ordenó, y Europa aceptó que se cortara toda ayuda a los palestinos, dejándoles a punto de la extenuación, con las infraestructuras restantes y el sistema sanitario desmoronándose.
Sin embargo, los últimos años no han sido sólo años de victoria para la expansión de Israel. Desde la perspectiva a largo plazo de mantener la ocupación de Cisjordania, la retirada de las colonias de Gaza ha sido una derrota.
La opinión mayoritaria en los ambientes críticos es que Sharon tomó la decisión de evacuar las colonias de Gaza porque mantenerlas era demasiado costoso, y decidió centrar sus esfuerzos en su objetivo principal de mantener Cisjordania y expandir sus colonias. Pero, en realidad, no existen pruebas reales de esta opinión.
Por supuesto, la ocupación de Gaza siempre fue costosa, e incluso desde la perspectiva de los más comprometidos expansionistas israelíes, Israel no necesita ese trozo de tierra, uno de los más densamente poblados del mundo, y sin recursos naturales. El problema es que no se puede dejar libre a Gaza si se quiere mantener Cisjordania. Un tercio de los palestinos de los territorios ocupados vive en la franja de Gaza. Si se les concediera libertad, se convertirían en el centro de la lucha de liberación palestina, con acceso libre al mundo occidental y árabe. Para controlar Cisjordania, Israel tenía que aherrojar a Gaza. Una vez claro que Gaza necesitaba ser ocupada y controlada, el modelo anterior de ocupación era la óptima elección. El ejército controlaba la franja de Gaza desde dentro y las colonias proporcionaban el sistema de apoyo al ejército y la justificación moral para el brutal trabajo de ocupación de los soldados, ya que convertía su presencia allí en una misión de protección de la patria. El control desde fuera puede ser más barato pero, a largo plazo, no garantiza el éxito.
Más aún, desde los años de Oslo, las colonias fueron concebidas tanto localmente cuanto internacionalmente como un problema dramático que, a pesar de las buenas intenciones de Israel de acabar con la ocupación, no puede solucionarse. Este útil mito quedó destrozado con la evacuación de las colonias de Gaza que demostraron lo fácil que resulta, en realidad, desalojar las colonias, y qué gran apoyo existe para ello en la sociedad israelí.
Aunque ahora no puedo entrar en detalles, respecto a la herencia de Sharon (11) afirmo que no desalojó las colonias de Gaza por propia voluntad sino que fue obligado a hacerlo. Sharon preparó este plan de retirada para ganar tiempo, en el momento culminante de la presión internacional que siguió al sabotaje israelí de la Hoja de Ruta y a la construcción del Muro en Cisjordania. Desde entonces, en cualquier momento y hasta el final, buscó la forma de escabullirse de su compromiso, de la misma forma que lo había hecho con todos su compromisos anteriores. Pero en esta ocasión se vio obligado por el gobierno de Bush a llevarlo a cabo. Aunque esta presión se mantuvo detrás de las bambalinas, fue tan fuerte que incluía sanciones militares. El pretexto oficial para esas sanciones fue la venta de armas de Israel a China, pero en ocasiones anteriores, la crisis se cerró tan pronto Israel aceptó cancelar el asunto. Esta vez, las sanciones no tenían precedente y duraron hasta la firma del Acuerdo conjunto en noviembre de 2005.
La historia de la evacuación de Gaza prueba que la presión internacional puede obligar a Israel a hacer concesiones. Yo sostengo en el Legado de Sharon que el motivo de que Estados Unidos presionara a Israel, por primera vez en la historia reciente, fue el que en aquellos momentos los estadounidenses se estaban hundiendo en el lodazal de Iraq, y resultaba imposible ignorar el amplio descontento mundial en relación con las políticas de Israel y el inquebrantable apoyo que Estados Unidos les prestaba. (por ejemplo, en una exhaustiva encuesta europea, la mayoría consideró que Israel era el país que suponía la mayor amenaza para la paz mundial. (12) Estados Unidos tuvo que ceder a la opinión pública.
Desde la perspectiva estadounidense, su objetivo de apaciguar la presión internacional se ha conseguido con la evacuación de las colonias de Gaza. Los líderes occidentales y sus medios de información se mostraron eufóricos con estos nuevos acontecimientos en Oriente Próximo. Mientras se mantenga la calma internacional, el sufrimiento de los palestinos no juega papel alguno en los cálculos estadounidenses. El gobierno estadounidense lo ha dejado bien claro " para sus amigos europeos y del mundo árabe, Israel ha cumplido con su parte en el proceso, y ahora es el momento de dejar a Israel sola y esperar a que los palestinos hagan sus tareas." (13)
Sin embargo, el hecho de que esa presión sobre Israel, aunque sólo fuera durante poco tiempo, haya tenido sus frutos demuestra también los límites de la propaganda y del poder. A pesar del aparente éxito de los grupos de presión favorables a Israel en silenciar cualquier crítica de las políticas israelíes en el discurso político occidental, la lucha palestina por la justicia ha calado en la conciencia mundial. En principio, se ha debido al pueblo palestino, que ha resistido años de brutal represión, y que gracias a su resistencia día a día, y a su organización ha conseguido mantener viva la causa palestina, algo que no todas las naciones oprimidas han logrado. Más tarde ha continuado con la lucha internacional de los movimientos de solidaridad que envían a sus miembros a los territorios ocupados y permanecen alerta en sus países; gracias a la petición de un boicot, firmada por profesores que se hallan sometidos al hostigamiento diario; gracias a unos pocos y valientes periodistas que insisten en informar sobre la verdad en contra de la presión de los medios serviles y del los lobbies israelíes. Con frecuencia, esta lucha parece insignificante pero ya ha penetrado en la conciencia mundial . Y es esa conciencia colectiva la que, eventualmente, ha obligado a que Estados Unidos presione a Israel para que haga algunas, aunque limitadas, concesiones. La causa palestina puede silenciarse durante un tiempo, tal como ocurre en la actualidad, pero volverá saltar a la palestra.
Notas
(1)Sección III, Scurity reality after the evacuation (Seguridad real tras la evacuación), cláusula 1. El Plan se encuentra disponible aquí.
(2)Amir Oren, Ha"aretz, 19 de octubre de 2001.
(3)Ora Coren, Israel ranks among most corrupt in West (Israel en el ranking de los países más corruptos de Occidente, Ha"aretz, 8 de abril de 2005.
(4)Gil Hoffman, "National Responsability" name of PM"s new party ("Responsabilidad Nacional es el nombre del nuevo partido del primer ministro), Jerusalem Post, 23 de noviembre de 2005.
(5)Annon Dankner y Ben Kaspit, "The road blast Sharon"s new inictiative", Ma"ariv, 2 de enero de 2006 (en hebreo): www.nrg.co.il/online/1/ART1/027/938.html).
(6)Aluf Benn y Yossi Verter, "Olmert to Offer Settlers: Expand blocs, cut outposts", Ha"aretz, 3 de marzo de 2006. Olmert afirmó: "Creo que un plazo de cuatro años, Israel se habrá retirado de la gran mayoría de las poblaciones palestinas, con nuevas fronteras, con el trazado de la valla- que hasta ahora ha sido una cerca de seguridad- adoptado a las nuevas líneas de unas fronteras permanentes."
(7)Ibid.
(8)Ibid.
(9)Ibid.
(10)Yuval Yoaz, "Hague fence ruling may lead to sanctions, Ha"aretz, 19 de agosto de 2004.
(11)L"Héritage de Sharon, Détruire La Palestine, La Fabrique, París, abril de 2006. Una versión ampliada va a parecer en inglés con el título The Road Map to Nowhere. Israel/Palestines since 2003, Verso, julio de 2006 (en el original dice 2003).
(12)Thomas Fuller, Herald Tribune, 31 de octubre de 2003.
(13)Aluf Benn, " Leaving Gaza- The Day Ater", Ha"aretz, 12 de septiembre de 2005.
* Conferencia impartida en el congreso sobre el Legado de Sharon en marcha (Sharon"s Legacy in action)
ZNet, 24 de mayo de 2006
http://www.zmag.org/content/print_article.cfm?itemID=10317§ionID=107







