¿La bolsa o el Estado palestino?

Los autoproclamados gendarmes de la legalidad internacional, con potestad para bendecir o demonizar a todos los pueblos y personas del orbe, ya han lanzado un veredicto tras la clara victoria electoral de Hamas en los comicios palestinos: culpable.
El grupo político que se ha encumbrado al poder con más del 70% de los sufragios está en el punto de mira de EE.UU. y la UE, y todo indica que Palestina pasará a engrosar muy pronto el "eje del mal", un selecto club que cada vez cuenta, afortunadamente, con más miembros. Y digo afortunadamente porque bajo esta denominación se engloban los gobiernos contestatarios con el sistema neoliberal y la orquestación de fuerzas impuesta por la potencia hegemónica.
La reflexión que quisiera plantear es si Hamas aparece en la lista de organizaciones terroristas de EE.UU. y la UE por sus atentados suicidas, que han causado la muerte de numerosos civiles israelíes, o por su frontal oposición al expansionismo de Israel y la legitimación de la ocupación ilegal de territorios anexionados tras las invasiones sionistas que persigue la "comunidad internacional".
Me inclino por el segundo extremo, pues si fuese por muertes de civiles o atentados, el bagaje como terrorista de países como EE.UU. o el propio Israel los incluiría en todas las listas negras. Ahí queda el sangriento balance de Irak (desde la primera guerra, pasando por el embargo, hasta la masacre actual) ó el impune terrorismo de Estado de Israel -que no sólo copa las carteleras de los multicines con el reciente filme de Spielberg, al que nadie tachará de filiación con Hamas- pues basta el ejemplo, entre decenas, del asesinato del Jeque Yasín, fundador del Hamas, o el más que posible envenenamiento de Arafat.
Las urnas han hablado. Y el pueblo palestino se ha decantado por un partido islámico, salvando las distancias y diferencias, pueden extraerse algunos paralelismos con la victoria del FIS en Argelia, que las autoridades y la complicidad de la "comunidad internacional" no permitieron, iniciándose una cruel guerra civil con miles de muertos.
Cada pueblo tiene su proceso y es soberano para elegir su futuro. Y el de Palestina pasa por Hamas, mientras así lo quieran los palestinos. Y si en su programa político no se incluye el reconocimiento del Estado de Israel, será porque así lo sienten los ciudadanos. ¿O quizá los halcones israelíes respetan el Estado Palestino y las decenas de resoluciones de la ONU clamando por la ilegalidad de las fronteras actuales y el status internacional de Jerusalén? ¿O es que las democracias de Irak o Afganistán, orquestadas e impuestas tras una invasión militar extranjera son legítimas y la libre voluntad ciudadana expresada en las urnas no?
Arafat se presentó ante la ONU con un fusil y una rama de olivo; EE.UU. y la UE se alzan ahora con un fajo de billetes y una mordaza. La renuncia que quieren imponer al pueblo palestino, amenazando con cerrarle el grifo de los euro-dólares. Y todo porque ellos no conocen otra causa más allá del dinero. Hamas parece que tiene otros principios y va a salvaguardar los derechos soberanos del Estado Palestino. Financiación seguro que no le faltará desde el "eje del mal", que no de los estados árabes que acumulan vergonzosas montañas de petrodólares y asisten cómplices desde hace décadas a los ataques contra esa Palestina que defienden con manida retórica.
Mientras, el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, amenaza con "retomar los asesinatos selectivos contra líderes de Hamas, aunque formen parte del Gobierno", ¿es esa la democracia que salvaguarda la comunidad internacional?







