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Asia :: 25/05/2007

Indonesia, la gripe aviar y el mercado libre: Las epidemias como negocio

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La gripe aviar ha impactado Indonesia más que cualquier otro país. Más personas se han enfermadas de ella (84 casos confirmados en año y medio) y un porcentaje más alto de ellas ha muerto (más del 75%) que en ningún otro lugar. El hecho de que ahora la enfermedad está en su momento más letal significa que las muestras indonesias del virus son una mercancía muy solicitada.

Todo, en el mundo de hoy, se vende. Incluso el virus H5N1 que causa la gripe aviar.

La gripe aviar ha impactado Indonesia más que cualquier otro país. Más personas se han enfermadas de ella (84 casos confirmados en año y medio) y un porcentaje más alto de ellas ha muerto (más del 75%) que en ningún otro lugar. El hecho de que ahora la enfermedad está en su momento más letal significa que las muestras indonesias del virus son una mercancía muy solicitada.
La gripe aviar no ha evolucionado de modo que sea fácilmente transmisible de un ser humano a otro. Si así lo fuera, podría matar a muchos millones de personas, porque todas las gripes son muy contagiosas. (Ver SNUMQG del 15 y 22 de enero de 2007.) Cualquiera empresa dueña de una vacuna disfrutaría de una oportunidad única de hacer negocio.
Durante el último medio siglo, el desarrollo de vacunas para proteger a la población contra los virus más bien normales, como los gripes comunes de temporada, se ha centrado en el programa de la Organización Mundial de la Salud (afiliada con la ONU) para recoger muestras tomadas de personas infectadas en todo el mundo. Los científicos dependen de esas muestras para determinar cómo se evoluciona un virus, y cuáles son los tipos dominantes.
Durante las primeras seis semanas de este año, un período crítico durante lo cual el tiempo más frío en el hemisferio norte empezó a dar pie a la propagación de todo tipo de virus, el gobierno indonesio dejó de enviar sus muestras de gripe aviar a la OMS. En lugar de eso, llegaron a un acuerdo con Baxter Internacional para vender las muestras a esa empresa médica, basada en Estados Unidos. Luego, después de pasar por una lluvia de críticas (incluso de la OMS), el 17 de febrero de 2007 el gobierno indonesio dio marcha atrás y anunció que volvería a compartir muestras del virus con la OMS, pero que seguiría negociando con Baxter.

¿Puede ser propiedad privada una enfermedad?

El acuerdo es preliminar, y no se puede ver a dónde llegará. Los virus mutan constantemente. No hay ninguna garantía que el tipo de gripe aviar prevaleciente en Indonesia sea similar a una variedad de la enfermedad aún inexistente que podría contagiarse fácilmente de un ser humano a otro. Así que no hay certeza que Baxter logrará tener una vacuna vendible. Además, el cambio de posición del gobierno indonesio sobre la cooperación con la OMS parece indicar que el proceso internacional científico puede continuar, después de todo. Pero se ha abierto una pregunta terrible: ¿Podría tener un individuo los derechos sobre una variedad de la gripe aviar?
Aun si se permitiera a la comunidad científica internacional examinar constantemente muestras frescas de gripe aviar de Indonesia, la amenaza de que esta variedad podría convertirse en propiedad exclusiva de una compañía podría desanimar que las demás busquen una vacuna. Posibles batallas legales sobre cómo definir la variedad de virus de una empresa y si las mutaciones de esa variedad son propiedad de esa empresa o de otra, podrían tener un posible efecto desalentador fuerte sobre las investigaciones científicas y la producción de una vacuna.
Eso no es totalmente hipotético. Ahora que la India se ha unido a la Organización Mundial del Comercio, algunas compañías locales ya han dejado de fabricar algunos fármacos anti-SIDA. La empresa farmacéutica transnacional Novartis dice que los medicamentos fabricados en India son similares a algunos cuyos patentes posee, y que por lo tanto ya no los pueden fabricar allí sin pagar regalías. Brasil se enfrenta a un pleito similar. Más de 20 agentes causantes de enfermedades, incluidos otra variedad de gripe y la hepatitis C, ahora son de propiedad privada. Si le hacen a uno pruebas para ver si padece una de esas enfermedades, la muestra y la información obtenida de ella se convierten en propiedad privada de la empresa propietaria. Extrañamente, uno de cada cinco de los genes que se encuentran en todo cuerpo humano se ha privatizado también. Esto significa, por ejemplo, que las pruebas para ciertos tipos de trastornos genéticos no se pueden hacer sin pagar regalías. Sus genes, en su cuerpo, pueden patentarse y hacerse propiedad de otros, al igual que se han privatizado tierras, minerales, plantas, semillas y otras cosas de la naturaleza (no hechas por nadie) o que son productos colectivos de los pueblos o de la humanidad.

El horror, y locura, de un mundo impulsado por los mercados

Este acuerdo acerca de la gripe aviar con Indonesia es a la vez criminal y totalmente lógico. De hecho, todos los actores están haciendo exactamente lo que les dicta el mercado.
La ministra de Salud indonesia, Siti Fadilah Supari, lo defendió, argumentando que aunque el trabajo de la OMS sea del interés público, la organización internacional da el resultado de sus investigaciones a los fabricantes privados, "quienes a cambio perciben ganancias vendiéndolo a nosotros. Yo digo que esto no es justo; tenemos el virus y nos estamos enfermando, pero ellos arrebatan este virus a la OMS y lo fabrican ellos mismos". Sin embargo, la OMS es una presa del mercado. No puede negarse a entregar las muestras a los fabricantes privados, porque en el mundo de hoy sólo las empresas privadas fabrican fármacos. Si algún capitalista no invierte capital en la producción de una vacuna, los conocimientos científicos respectivos son inútiles.
Baxter dice que Indonesia tiene la libertad de vender sus muestras virales a otras compañías farmacéuticas, de modo que lo único que está haciendo es impedir que otra empresa adquiera derechos exclusivos al virus y deje fuera a Baxter. Parece razonable especular que, entre otras razones, Indonesia ha tenido que cambiar de opinión y volver a enviar muestras a la OMS porque compañías farmacéuticas mucho más grandes tenían miedo de que Baxter pudiera acaparar el mercado.
Baxter está intentando asegurar su inversión. Ya había comprado muestras de la gripe aviar de Vietnam, y ha desarrollado una vacuna contra esa variedad que está en pruebas. La empresa está simplemente asegurando su propio futuro. Si no compra las muestras indonesias, y la variedad indonesia sale "ganadora" (con el potencial de matar a millones de personas), Baxter puede dar por perdido su propia supervivencia corporativa.
A cambio de las muestras, Baxter acordó ayudar a Indonesia a producir la vacuna para el mercado interno, aparte de la producción y venta internacional de Baxter. La ministra de Salud indonesia Supari dijo que el motivo del acuerdo con Baxter y la interrupción de cooperación con la OMS eran para asegurar que Indonesia recibiera algo a cambio del desarrollo de una vacuna. "Queda claro que nos estamos beneficiando, lo que significa que en esto estamos jugando un papel".
Aunque fuese verdad que Indonesia se beneficiara, consideremos lo que significa este trato para otros países, y el mundo. El gobierno de Tailandia, por ejemplo, está furioso. Puede que el acuerdo entre Indonesia y Baxter signifique que Tailandia no podrá acceder a una vacuna para su mercado interno. China, Vietnam, Tailandia y otros países ya habían estado renuentes a compartir muestras de virus con la OMS. La misma lógica que guió el gobierno de Indonesia podría llevar a los gobiernos de muchos países afligidos con esta enfermedad a firmar acuerdos privados con la esperanza que tendrían suerte: que "su" variedad del virus sería la amenaza para toda la humanidad. Pueden que se sientan que el mercado no les deja más remedio.
El gobierno indonesio no tiene intención, sin embargo, de dejar que el mercado regule lo que hacen los campesinos del campo y los pobres de las ciudades de su país. Cuenta con la represión para eso. A la vez que se firmaba el trato con Baxter, las autoridades prohibieron tener aves domésticas en Yakarta, y mandaron a la policía de puerta en puerta para asegurar que habían matado todas las aves. Para la mayoría de la población, esto equivale a eliminar una parte importante de sus ahorros. Un 80% de las familias indonesias, incluidos los habitantes de las ciudades, tienen por lo menos unas pocas aves. Para mucha gente, las aves y sus huevos son fuente de alimento y de ingresos para gastos adicionales como la matrícula de la escuela. En Indonesia y por todas partes del mundo ahora, la mejor forma de controlar la expansión de la gripe aviar hoy es matando todos los pájaros dentro de cierto radio del brote. Si eso no se hace, repetidamente y de gran escala, el mundo entero podría sufrir las consecuencias. El gobierno indonesio paga aproximadamente un dólar estadounidense por cada ave infectada que se entrega. Pero eso es menos que el costo de criar el ave, y se paga sólo después de varios meses y trabas burocráticas. Además, ya que ahora la mayoría de las aves en Indonesia están sanas, la gente no recibirá nada a cambio de matar a sus aves de corral, como medida de precaución.
Este robo significa que las masas no tienen motivo para cooperar si siguen la lógica de su gobierno, las empresas y el mercado mismo: si actúan según el punto de vista del sistema capitalista y ponen los intereses inmediatos de sus familias por encima de todo. Están bajo gran presión para hacer eso, ya que a nadie en el poder por ningún lado le importa qué les pasa a las masas. Por peligroso que sea el virus H5N1, el "mercado libre" y su filosofía son peores, porque impiden que se den pasos eficaces para controlar la enfermedad. Puede que la lógica del mercado sea más fuerte que la policía.

¿Qué hay de libre en este intercambio?

La idea de que el mercado internacional va a "beneficiar" al pueblo en general en Indonesia o en otro país dominado por capital extranjero es ridícula. Aún así, tal forma de hablar es normal para un régimen que ha hecho posible el despojo del país en una escala sin precedentes, por los monopolios internacionales. Han creado una economía de rápido crecimiento para los "compradores" (los empresarios nacionales conectados con los terratenientes feudales y dependientes del capital extranjero) mientras que, para dar un ejemplo muy sonado, casi no ha construido carreteras, hospitales, escuelas, etc., y no ha tocado las condiciones feudales en el campo. Cuando la ministra de Salud dice que "nos estamos enfermando", no se refiere a las clases dominantes ni a sus administradores, sino principalmente a los campesinos y a los siempre más numerosos pobres de las ciudades. Además, los imperialistas tienen armas en que se apoyan cuando necesitan imponer los mandatos del mercado internacional y asegurar que sean ellos los que se beneficien. En 1965, en un golpe de Estado respaldado y organizado por los E.U., el ejército indonesio derrocó un gobierno nacionalista auténtico, estableció un régimen abiertamente fascista y asesinó a muchos cientos de miles de personas.
Indonesia no puede sacar mucho "beneficio" del mercado, porque cualquier intercambio entre los países imperialistas y la masa de la humanidad que dominan nunca puede reflejar nada salvo desigualdad de capital, poder político y fuerza militar. Tarde o temprano es probable que la vacuna que produzca Indonesia con Baxter para el mercado interno la aplasten las gigantescas farmacéuticas transnacionales que seguirán con un crecimiento aun mayor como resultado de este acuerdo y otros parecidos, y que cada una no tiene ninguna elección que no sea intentar monopolizar el mercado en beneficio propio en contra los demás.

Las mercancías y la "división 90/10"

Al final es el mercado, y no ninguna intención humana, mala o buena, que lo decide todo. A causa del funcionamiento libre del mercado, dejando aparte la gripe aviar, el 90 por ciento de las inversiones globales farmacéuticas está dedicado a las enfermedades que afectan al 10% más rico de la población mundial; lo que la ONG Salva a los Niños llama "la división 90/10".
Hay muchos millones de personas en países pobres que sufren de enfermedades para las cuales vacunas y otros medicamentos no se fabrican porque no hay "mercado". Es decir, las personas que los necesitan no tienen para comprarlos. En un país como Indonesia, donde cada año cientos de miles de personas mueren de enfermedades curables y evitables, como la fiebre dengue y la tuberculosis, el mercado da pocos incentivos para la producción de vacunas contra la gripe. En circunstancias "normales," lo cual significa casi cualquier circunstancia donde rige el mercado, si se desarrolla una vacuna eficaz contra la gripe aviar para los seres humanos, lo probable es que se fabrique y se almacene en los países ricos, y que esté fuera del alcance de los habitantes de los países donde más hace falta. Aunque todas las fábricas de vacunas en el mundo se dedicaran a producir una vacuna contra la gripe aviar, en un año sólo podrían producir lo suficiente para aproximadamente una persona entre cada doce en el mundo. ¿Quién cree que la va a recibir?
La ministra de Salud Supari tiene razón cuando señala esta situación injusta, pero no tiene razón cuando dice que los gobernantes de Indonesia la pueden cambiar, aunque quisiera hacerlo. Su manera de manejar el desastre del tsunami, en que la mayor parte de los fondos de socorro internacionales se fue a sus bolsillos, demuestra el contrario. Son los representantes indonesios del mercado internacional. El problema de base no es si los funcionarios indonesios conocen "las reglas del juego", como dice ella, sino cómo está organizado el mundo.
En El capital, Carlos Marx analizó la producción y el intercambio de mercancías que es el corazón y desde luego el alma del capitalismo. Esto sentó la base para entender de manera científica el capitalismo, y la necesidad y fundación para una revolución socialista y a la larga el comunismo mundial. Las mercancías son cosas hechas (o adquiridas, como en el caso de los recursos naturales o los virus) que se pueden vender. Tienen un valor de uso (la necesidad humana que satisfacen) y un valor de intercambio (se pueden intercambiar para otras cosas). Pero estos dos aspectos forman una contradicción: si algo no se puede intercambiar sacándole una ganancia, las necesidades humanas no importan, y el capitalista que la hizo o la posee podría ir a la quiebra. En una sociedad capitalista, todo se convierte en una mercancía, inclusive la capacidad de trabajo de una persona, la cual tiene que vender para sobrevivir, pero lo puede vender únicamente a condiciona de que un capitalista le pueda sacar una ganancia. La ganancia, escribió Marx, proviene de la diferencia entre el valor de intercambio de la mano de obra (el costo de alimentar a un trabajador y procrear una nueva generación de trabajadores) y su valor de uso (el valor de las mercancías producidas por los trabajadores).
Todo esto se produce por medio del funcionamiento del mercado, donde lo que parece como una relación entre cosas en realidad es una relación entre personas, a nivel nacional e internacional. Cada quien cambia sus mercancías para otras, en un proceso que inevitablemente produce una desigualdad aplastante y la organización más despiadada e irracional de la sociedad y del mundo. Cuando el mercado ya no impone "las reglas del juego", por ejemplo en el socialismo en varios países y de forma más completa en el comunismo mundial, en lugar de tener que competir entre sí para sobrevivir y de estar bajo el mando ciego de un sistema inhumano, los pueblos del mundo podrán usar los frutos de su labor para el beneficio de todos. El principio de "de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades" sustituirá al cálculo despiadado de "qué tengo YO y qué puedo sacar YO de ello" que tan bien ha articulado la ministra de Salud indonesia, y que tan bien demuestran las acciones de las gigantescas corporaciones multinacionales y que tan profundamente inculca el pensamiento, incluso de los que no tienen nada o casi nada.
Esto no significa que la enfermedad, los desastres naturales, y otros problemas y necesidades objetivos no existirán, pero que todo los pueblos podrán solucionarlos libres de las cadenas que paralizan las capacidades colectivas e individuales de la humanidad hoy día.

 

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