Irak y Vietnam parecen acercarse

Mientras las cifras de militares y civiles muertos y heridos entre los yankees y sus lacayos crecen ocultas por su gran prensa, junto a la resistencia mundial a esta nueva invasión, los que estamos fuera de la Zona 0 seguimos anotando porotos. Aun con las cartas barajadas en otro idioma.
El pasado 10 de octubre, una de las formaciones de la resistencia iraquí, el Ejército Islámico en Iraq, se atribuyó el ataque con morteros y misiles de la base estadounidense Halcón (Camp Falcon), situada al sur de la capital iraquí, muy próxima al barrio de Dora, provocando grandes daños. La base Halcón es conocida por ser utilizada como arsenal de munición y es de tamaño medio.
Reuters informó que la televisión del gobierno iraquí, al-Iraqiyah, emitió imágenes de un gran incendio que "iluminó la noche" apenas minutos antes de la medianoche. El propio grupo resistente filmó el ataque, imágenes distribuidas por al-Jazeera en las que se muestran varias explosiones, una de ellas de gran magnitud.
Pese a que EEUU no ha reconocido cifras de muertos o heridos, el corresponsal de la red Mafkarat Al Islam en la localidad de al-Habaniya, ciudad situada al oeste de Bagdad, informó que el hospital militar estadounidense en esta ciudad había recibido decenas de miembros del personal militar estadounidense de la base Halcón heridos o muertos, bajas que el Pentágono no ha reconocido.
La multinacional Halliburton, que dirigía el actual accionista Dick Cheney, vice presidente de Bush hijo, obtiene beneficios económicos récord en Irak
Halliburton, la gran multinacional que "licitó" EEUU para "reconstruir" el Irak destruido por el propio EEUU, obtuvo un beneficio neto en el tercer trimestre de 2006 del 42%. O sea casi 800 millones de euros. A su vez las autoridades puestas con su dedo ensangrentado se quedaron con un vuelto de 600 millones que estaban destinados a comprar armas. O el muerto y el degollado que ya no ríen.
Halliburton, que no hace mucho dirigía el vicepresidente de Estados Unidos y artífice de la invasión de Irak, Dick Cheney, ha elevado sus beneficios, en gran parte, gracias a sus negocios en Irak. «Fue un trimestre excepcional», dice el director de la multinacional, mientras el país árabe se desangra e incluso los ocupantes están pasando por un mal momento. Asimismo, un ex dirigente iraquí ha revelado un gran fraude durante el Gobierno títere de Iyad Alawi.
En este mes han muerto 87 soldados estadounidenses, una de las cifras más altas desde que Estados Unidos dirigió la invasión de Irak. Han pasado tres años y medio y el presunto control de la seguridad a cargo de las fuerzas de ocupación tiene cada vez más grietas. Además, últimamente se multiplican las voces que, desde dentro, admiten sus errores y su incapacidad para hacer frente a los ataques de la resistencia. Parece que incluso la Administración de George W. Bush podría pagar este error de cálculo con un fracaso electoral.
No obstante, la guerra y el sufrimiento en Irak no pasan factura a las grandes multinacionales, cuyos beneficios suben con la misma rapidez que el cómputo de muertos en el conflicto. Halliburton, el grupo estadounidense de servicios energéticos, obtuvo un beneficio de 488 millones de euros en el tercer trimestre de su año fiscal, un 22% más que en el año anterior. El vicepresidente de Estados Unidos y artífice de la invasión y coupación de Irak, Dick Cheney, fue consejero delegado de la compañía y en la actualidad es uno de sus accionistas. Casualmente, a esta empresa le ha sido concedida una cantidad ingente de los negocios que los gobiernos ocupantes dicen destinar a la «reconstrucción».
El volumen total de negocio alcanzó los 4.664 millones de euros, un 18% más, mientras que el beneficio operativo se situó en 774 millones de euros, un 42% más que en el año anterior.
La división KBR incrementó un 4,3% su facturación, hasta 1.920 millones de euros, de los que 950 millones corresponden a su actividad en Irak, a través de su filial de apoyo logístico en Irak, Kellogg Brown and Root (KBR). «Fue un trimestre excepcional para Halliburton», aseguró el presidente de la compañía, Dave Lesar.
Sin embargo, los ocupantes no son los únicos que se aprovechan de un Irak que se está desangrando. Los propios gobernantes iraquíes no dudaron en robar millones de euros que iban destinados a reforzar el Ejército del país ocupado. Así lo denunció ayer el ex ministro de Finanzas iraquí Alí Alawi en el programa '60 Minutos', de la televisión estadounidense CBS. Alawi dijo que más de 634 millones de euros destinados a equipar el Ejército iraquí fueron robados por antiguos responsables gubernamentales en negocios fraudulentos de tráfico de armas.
El antiguo dirigente calificó el fraude como «uno de los mayores robos de la historia» y aseguró que los responsables corruptos del anterior Gobierno iraquí están en la actualidad «recorriendo todo el mundo para ocultarse y escurrirse».
La mayoría de las operaciones fraudulentas se realizaron durante el Gobierno interino del primer ministro Iyad Alawi, que escenificó la toma del poder del país ocupado en junio de 2004.







