La libertad se conquista


Vengo en estos lugares aportarle la salvación fraternal de un país de 274.000 km2; donde siete millones de niños, de mujeres y de hombres, se niegan en lo sucesivo a morir de ignorancia, de hambre, de sed, no logrando vivir verdaderamente desde un cuarto de siglo de existencia como Estado soberano, ocupando un escaño en la ONU.
Vengo a esta Treinta y nueve sesión a hablarle a usted en nombre de pueblo que, sobre la tierra de sus antepasados, escogió, desde ahora en adelante, confirmarse y de asumir su historia, en sus aspectos positivos, como en sus aspectos negativos, sin complejo alguno.