"La manipulación mediática del rescate a los mineros ha sido grosera"

Contacto con el politólogo uruguayo David Altman, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Chile.
Mario Sepúlveda, el segundo minero rescatado de la mina San José, se robó la película, dicen las crónicas, aludiendo a la forma como se comportó en los segundos que siguieron a su llegada a la superficie. Repartió como obsequio a las autoridades piedras que había traído desde el fondo de la mina, y alentó a viva voz a los rescatistas, desatando un momento que todos califican como de euforia.
Sepúlveda, de 39 años, que oficiara como presentador [según algunas fuentes, en una maniobra orquestada por el ministerio de Minería] de la mayoría de los vídeos que se conocieron filmados a 700 metros de profundidad, abrazó a su esposa apenas salió de la cápsula después de los 69 días de encierro. Después se agachó y de un bolso sacó varios trozos de roca que repartió al presidente Sebastián Piñera y a otros de los presentes. A Piñera en particular le dio repetidos abrazos y fuertes palmoteadas en la espalda.
Otro que recibió un trozo de roca de regalo fue el ministro de Minería, Laurence Golborne, a quien Sepúlveda llamó “jefazo” y también abrazó fuertemente, para pasar luego al jefe de operaciones, Andrés Sougarret, a quien le pidió el casco como regalo para su hijo.
Pero antes incluso, mientras emergía, cuando todavía estaba unos metros por debajo de la superficie, ya venía gritando “¡Viva Chile, mierda!”, con una potente voz que se dejaba escuchar varios metros más arriba.
Dando muestras de una salud a prueba de balas, tras repartir sus presentes, Mario se acercó hasta donde estaban los socorristas, y, como si se tratara de una estrella de cine, les tocó las manos saludándolos, y luego les hizo corear el tradicional “Chi-chi-chi, le-le-le, viva Chile”.
Luego fue llevado a un hospital de campaña para un chequeo médico inmediato. Y en ese lugar, acompañado de su familia, dialogó con la prensa.
Eduardo Cotelo - Impactante la alocución de Mario Sepúlveda, no había quién lo parara, era un agradecimiento atrás del otro, un reconocimiento, una expresión de orgullo atrás de la otra. Vamos a pedirle otra lectura a propósito de estas novedades en Chile al politólogo uruguayo David Altman, que es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Chile. ¿Qué tal la reacción de la sociedad chilena? ¿Cómo la estás observando?
DAVID ALTMAN: Evidentemente hay una cuestión de orgullo, de tranquilidad, fue un par de meses desde el momento en que se los encontró, y antes incluso cuando los estaban buscando. Muy meritorio lo de los mineros, muy meritorio lo de los rescatistas, muy meritorio el Gobierno también por cómo se jugó todas las cartas desde el primer día.
Habiendo dicho eso, creo que hay una suerte de manipulación mediática que ha sido bestial.
EC - Vas a uno de los puntos de debate a propósito de todo este operativo. ¿En qué sentido?
DA - En varios sentidos. En primera instancia, por ejemplo, hay rumores –no se sabe exactamente a ciencia cierta– de que los mineros se los podía haber sacado mucho antes ayer pero esperaron a la hora punta del informativo central para empezar todo el despliegue parafernálico de las banderas, los casquitos y todo eso. Y también se supone que hubo una suerte de coordinación del calendario de Piñera, que no se movió de él y movió un poco el del rescate. En fin, la verdad es que hay pistas como para decir que la manipulación mediática ha sido grosera. Entendible también, porque el Gobierno aquí ha metido un gol de arco a arco, las palabras del minero que acabamos de escuchar son evidentes, el tipo de agradecimiento, “el Gobierno maravilloso que tenemos”, etc.
EC - Más temprano conversábamos con el secretario general de la Presidencia, Larroulet. Yo lo consulté por las críticas a la excesiva presencia mediática del presidente Piñera en estas circunstancias, y él decía que es lo que corresponde, que Piñera se jugó desde un principio en este operativo. “Se jugó, tomó muchos riesgos, y corresponde que esté allí donde está, con la actitud que está teniendo”, dijo. ¿Qué dices tú?
DA - Yo creo que hay mucho mérito de Piñera y de su Gobierno, realmente se jugaron las cartas en esta oportunidad. Pero me parece que ha sido muy excesivo el show mediático, que ha limitado la presencia de otros conflictos tan complicados como este, como por ejemplo la huelga de hambre mapuche, que duró casi tanto tiempo como esto, y otro sinfín de problemas que hay en Chile. A lo largo de todos estos días casi no hubo cobertura que no fuese de los mineros. De hecho uno no puede escapar hoy en Chile de los medios sin pasar por los mineros, no hay canal de televisión, no hay diario, no hay radio que no esté con este tema. Cosa que es entendible por un rato, pero Chile no se limita al mundo minero.
EC - ¿Se puede ya vislumbrar el impacto político de este operativo y su éxito?
DA - Yo creo que sí. Si me apretás un poquito contra la pared, te diría que este Gobierno entró con una suerte increíble, empezó con el terremoto tres días antes de comenzar, que era un paraguas para cualquier excusa que quisieran hacer.
EC - ¿Le llamaste “suerte” al terremoto?
DA - Mediáticamente para el Gobierno nuevo, sí, seguro, porque si las cosas salían bien es el mérito, el sudor, el laburo, y si las cosas salían mal, “bueno, muchachos, tuvimos terrible terremoto”, servía como excusa para cualquier caso, hagan las cosas bien o mal. No me malinterpreten, no digo que hayamos tenido suerte con el terrible terremoto que tuvimos, pero sí con el uso mediático y de la agenda que pudo hacer el Gobierno de esto. Después le vino lo de los mineros, lo de Galvarino Apablaza con Argentina, la no extradición, que también sirvió; no olviden que Chile es un país bastante distinto de Uruguay en temas nacionalistas, el tema de la unidad nacional, el espíritu chileno, el chi-chi-chi está constantemente en todos lados. Esas tres cosas al Gobierno le han redituado mucho a nivel de opinión pública, “hay que estar con el Gobierno”, “tenemos que apoyar”, “tenemos que cerrar filas”, se ha hecho mucho uso de eso.
EC - ¿Qué pasaba con la popularidad del presidente Piñera?
DA - Ha sido un poco ecléctica la de él personalmente, pero el ministro Golborne es casi Dios acá, está más arriba que Bielsa [técnico de la selección de fútbol] casi.
EC - Te refieres al ministro de Minería, Laurence Golborne.
DA - Exactamente, él con su presencia se la jugó y no salió casi de la mina, estuvo ahí constantemente con las familias en el campamento. Él está tocando el cielo, porque entró medio como independiente, y ahora tanto Renovación Nacional como la UDI (Unión Demócrata Independiente), que son las columnas vertebrales partidarias de este Gobierno, están tratando de seducirlo de cualquier manera, le están ofreciendo el oro y el moro para que se junte a sus filas y así capitalizar a una persona que ha demostrado una pasta muy importante como ministro.
EC - ¿Qué viene ahora? ¿Qué te imaginas?
DA - Yo veo la parte difícil, cuando se empieza a farandulizar todo esto, cuando empiecen a llamar a los mineros y los quieran cooptar para llevarlos a este reality o aquel otro de la televisión, va a empezar a haber problemas. Ayer escuchaba a una antropóloga, una colega de la universidad, que decía que una vez que se pasa el estrés postraumático viene todo el negocio de esto, y por ejemplo hay familias que ya están divididas, que no querían estar en los medios, otros que sí querían estar, los medios les ofrecen dinero, y empieza a haber mucha fricción. Un poco lo que decía el segundo minero que escuchábamos, “por favor, síganme tratando como el minero y no como a una estrella de televisión”. Se les viene un vendaval de esos, va a ser muy complicado lidiar con esto desde una perspectiva psicológica, humana, familiar, y por supuesto se va a seguir tratando de sacarle el mayor fruto posible.
Y una vez que baje la espumita de toda la efervescencia posiblemente Chile vuelva un poco más a la realidad, a los problemas de la cotidianidad que tiene, como la precariedad laboral. Un país que quiere ser grande pero evidentemente en muchísimas cosas no le da la gasolina para serlo.
Espectador.com (Extractado por La Haine)







