La mentira del 11 de septiembre de 2001 sigue rigiendo nuestras vidas

El 25º aniversario de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 dio lugar, en Europa, a la incansable repetición de las incoherencias que la propaganda atlantista ha remachado constantemente desde el momento mismo de aquellos atentados.
Si hay quienes se ocupan de mentir, de mentir siempre, y de volver a mentir, incluso 25 años después de aquellos hechos, es porque el objetivo de aquellas mentiras sigue existiendo: las matanzas continúan en Ucrania, en Palestina, en Líbano, en Siria, en Irak, en Yemen y en Irán, pero resultan incomprensibles si no las relacionamos con lo que se puso en juego desde aquel día.
Hoy en día, cientos de millones de personas ya han llegado a la conclusión de que los tres edificios del World Trade Center no se derrumbaron bajo los impactos de dos aviones de pasajeros y que ningún avión se estrelló realmente contra el Pentágono. Pero son pocos los que reconocen que aquellos atentados fueron sólo un montaje destinado a camuflar un golpe de Estado.
En efecto, aquel día el presidente George W. Bush fue separado de sus funciones, a las 9:35 de la mañana, y reemplazado por su consejero para el antiterrorismo, Richard Clarke [1]. La Casa Blanca fue enteramente evacuada. Todos los miembros del Congreso, los senadores y los miembros de la Cámara de Representantes, fueron llevados por el Servicio Secreto al búnker de Greenbrier, a 40 kilómetros de Washington, donde quedaron encerrados para "garantizar su seguridad".
Durante horas, un "gobierno de continuidad" tomó las riendas del poder en EEUU. El presidente Dwight Eisenhower había creado ese gobierno bis en tiempos de la guerra fría [2]. Pero, el decreto presidencial de Eisenhower precisaba que ese órgano sólo podía activarse en caso de guerra nuclear y únicamente si el presidente, el vicepresidente y los presidentes del senado y de la Cámara de Representantes estuviesen muertos o incapacitados para seguir ejerciendo sus funciones.
Al presidente George W. Bush lo pasearon de una base militar a otra hasta que acabó aterrizando en la base Offutt, donde se halla el cuartel general del Mando Estratégico de EEUU (StratCom). Allí lo esperaban el multimillonario Warren Buffet y los patrones de las grandes firmas que ocupaban los pisos superiores del World Trade Center [3].
El presidente George W. Bush se vio sometido a 7 horas de negociación y aceptó cobardemente aplicar el programa que le presentaban a cambio de conservar el poder. Sólo después de haber aceptado someterse, Bush junior fue reinstaurado en sus funciones, hacia las 16:30 horas de aquel día, y se le permitió regresar a Washington.
El libro de cabecera de los implicados en aquellos hechos, Coup d'état: A Practical Handbook de Edward Luttwak (traducido al francés como Coup d'état, mode d'emploi), estudia varios ejemplos de golpes de Estado para llegar a la conclusión de que estos tienen las mayores garantías de éxito cuando son invisibles [4]. Y fue eso lo que sucedió el 11 de septiembre de 2001: un golpe de Estado invisible ya que el presidente fue mantenido en el cargo.
Sin embargo, EEUU cambió a partir de aquel día. El país regresó a su pasado criminal, el del genocidio contra sus pobladores originarios y de guerras sucesivas. Se dotó de una policía política secreta, que cuenta con 112 000 funcionarios [5]. Generalizó la tortura [6], llegando a practicarla hasta en la Casa Blanca [7]. EEUU secuestró no menos de 280 000 personas, que fueron torturadas en barcos de la US Navy en aguas internacionales [8] y asesinó más de un millón de seres humanos en Afganistán y en Irak [9].
Alemania y Francia fueron los únicos países que se opusieron a la guerra contra Irak. Pero el 9 de diciembre de 2003, el noticiero de la noche del canal France2 transmitía una entrevista del estadounidense Edward Luttwak, quien hablaba del presidente de Francia Jacques Chirac en los siguientes términos: «¡Chirac tiene una cuenta pendiente en Washington! Tiene una larga cuenta pendiente en Washington y en Washington, evidentemente, existe la decisión de hacérsela pagar. Chirac quiso comer y llenarse a expensas de EEUU en el escenario diplomático y, evidentemente, ¡lo pagará!»
Los crímenes horrendos perpetrados por EEUU tendrían que haber terminado con la elección presidencial de 2021. Así lo había prometido Trump en múltiples ocasiones. Es cierto que habría puesto fin al financiamiento que EEUU aportaba a toda la galaxia terrorista que giraba alrededor de Al-Qaeda, pero las masacres continuaron bajo apelaciones diferentes. Enredado en todo tipo de escándalos y manejos turbios en su contra -incluyendo dos intentos de revocarlo-, traicionado por casi todo su equipo y a pesar de que se impidió su reelección, Trump logró volver a la Casa Blanca en 2024.
Hoy, todos hemos podido ver cómo, renunciando a los principios que había defendido, Trump ha desatado contra Irán una guerra inútil e injusta. ¿Por qué contra Irán?
El 23 de septiembre de 2010, EEUU se preparaba para atacar Irán. Pero ese día el presidente Mahmud Ahmadineyad pronunció un discurso histórico ante la Asamblea General de la ONU [10].
El presidente iraní explicó en aquel discurso que si la razón oficial de las guerras estadounidenses contra Afganistán y contra Irak era una supuesta participación de sus gobiernos en los atentados del 11 de septiembre de 2001, aquellos hechos no podían verse sólo como acontecimientos internos estadounidenses sino que la ONU debería considerarlos actos de guerra de carácter internacional, y solicitó que las Naciones Unidas abrieran una investigación internacional sobre lo sucedido el 11 de septiembre. El presidente Ahmadineyad expuso además su visión personal de la política como un sacerdocio al servicio de su pueblo.
Al día siguiente, el entonces presidente de EEUU Barack Obama, ex agente de la CIA, corrió a tratar de retomar la iniciativa a través de las transmisiones de la BBC en farsi (la lengua de los persas) [11]. En aquella intervención, Barack Obama reconoció el derecho de Irán al uso de la energía nuclear y pidió que, a cambio, Irán renunciara a su reclamo sobre la cuestión del 11 de septiembre.
Aunque Obama nunca lo precisó, todos debemos saber que la vertiente militar de las investigaciones nucleares iraníes se cerró desde 1988 y que el programa nuclear de Irán se limita desde entonces a una aplicación civil, la fusión nuclear, que pondría una fuente casi ilimitada de energía al servicio de las naciones del Tercer Mundo.
Por cierto, Ben Rhodes, el consejero de Obama que organizó aquella intervención del presidente a través de la BBC, había sido antes el autor de dos grotescos informes destinados a enterrar dos importantes debates democráticos: la discusión sobre los atentados del 11 de septiembre y la cuestión de la ocupación estadounidense en Irak.
Semanas después, el primer ministro del régimen israelí, Benyamin Netanyahu, contradecía a Obama anunciando que su objetivo final sería impedir que Irán y Pakistán continuaran sus investigaciones sobre la fusión nuclear [12]. Netanyahu confirmaba así que su preocupación central, lejos de ser la seguridad de sus conciudadanos, era la preservación del control que las grandes compañías energéticas ejercen sobre el mundo entero.
El mundo conoció entonces 2 años de relativo regreso a la calma. Pero, traicionado por los suyos en Irán, Mahmud Ahmadineyad vio bloqueada la candidatura de su principal colaborador a la presidencia de la República Islámica mientras que los demás miembros de su equipo eran arrestados, juzgados a puertas cerradas y condenados a 15 años de cárcel [13].
La guerra desatada contra Irán el 28 de febrero de 2026 no responde a una situación nueva. Sólo es la continuación de un proceso que Obama interrumpió en 2010. Los pretextos de hoy son meros inventos de la propaganda. Nunca hubo 40 000 iraníes asesinados por los Guardianes de la Revolución. Lo que no nos dicen es que gran número de jóvenes iraníes comenzaron a enrolarse en esa fuerza desde que Israel y EEUU iniciaron su guerra contra Irán.
Repetir, 25 años después, las mismas idioteces sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 es sencillamente absurdo. En aquel momento, las emociones a flor de piel hicieron que muchos se olvidaran de las leyes de la física. Pero persistir hoy en la creencia de que las Torres Gemelas se derrumbaron sobre sí mismas por efecto del incendio provocado por el combustible de los aviones, que el edificio 7 del World Trade Center se derrumbó de la misma manera sin haber recibido ningún impacto o que un avión invisible penetró por una puerta del Pentágono sin estropear el marco ya es como profesar una forma de creencia o mostrar un síntoma digno de atención psiquiátrica.
Si nuestros dirigentes políticos y nuestros periodistas simplemente no saben cómo explicar aquellos atentados... sólo deberían reconocerlo. Y nada los obliga a sumarse a mi análisis. En el país de Descartes, al menos podrían enorgullecerse de mostrarse racionales.
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[1] Against All Enemies: Inside America's War on Terror--What Really Happened, Richard A. Clarke, Free Press, 2004.
[2] The Government of Emergency: Vital Systems, Expertise, and the Politics of Security, Stephen J. Collier y Andrew Lakoff, Princeton University Press, 2021.
[3] "BEST OF 2011: Military Insiders Tell of Bush 9/11 Visit for the First Time", Bill Kelly, PBS, 26 de diciembre de 2011.
[4] Coup d'état: A Practical Handbook, Edward Luttwak, Penguin, 1969. Edición francesa: Coup d'état, mode d'emploi, Odile Jacob, 2025.
[5] Top Secret America: The Rise of the New American Security State, Dana Priest y William M. Arkin, Little, Brown and Company, 2011.
[6] Committee Study of the Central Intelligence Agency's Detention and Interrogation Program, United States Senate Select Committee on Intelligence (SSCI), 2012. Lo que la senadora Dianne Feinstein publicó sobre las prácticas de la CIA es sólo lo que pudo descubrir sobre los casos de unos pocos cientos de víctimas. Como resultado de un arreglo con la administración de George W. Bush, la senadora Feinstein se abstuvo de publicar lo que descubrió sobre las 17 cárceles flotantes de la marina de guerra estadounidense (US Navy).
[7] "Sources: Top Bush Advisors Approved 'Enhanced Interrogation'", Jan Crawford Greenburg et al., ABC News, 9 de abril de 2008. "Torture Is the Ticking Time-Bomb: Why the Necessity Defense Fails", George Hunsinger, Dialog: A Journal of Theology, Volume 47, Number 3.
[8] Según la asociación Reprieve, la marina de guerra de EEUU utilizó 17 buques de fondo plano como cámaras de torturas por las que pasaron al menos 280 000 árabes de diferentes nacionalidades. Esta acusación fue presentada en Londres a la Cámara de los Comunes pero nunca fue publicada. "Prison ships, torture claims, and missing detainees", Duncan Campbell y Richard Norton-Taylor, The Guardian, 2 de junio de 2008.
[9] «De 2001 a 2021, un balance provisional de ?la "guerra sin fin"?», Red Voltaire, 2 de septiembre de 2021.
[10] "General Debate of the 65th Session of the General Assembly of the United Nations", Mahmud Ahmadineyad, ONU, 23 de septiembre de 2010.
[11] "In full: Obama speaks to BBC Persian", Bahman Kalbasi, BBC, 24 de septiembre de 2010.
[12] "A World View Interview with Benjamin Netanyahu", Les nouvelles, 2011.
[13] «Condenan al vicepresidente de Ahmadineyad a 15 años de cárcel en juicios secretos», Red Voltaire, 28 de marzo de 2018.
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