lahaine.org
Mundo :: 28/10/2007

La civilizacion es nuestra expectativa frente a la barbarie del capitalismo

Julio C. Gambina
El marxista húngaro István Mészáros dijo en Serpa 2007 que el capital es la mayor fuerza extraparlamentaria en la sociedad contemporánea

La semana pasada (8 de octubre) participé de un seminario internacional en Serpa, un pueblo medieval de unos 6 mil habitantes al sur de Portugal. La actividad fue convocada bajo el lema “Civilización o barbarie”, similar al mensaje que hiciera famoso el sanjuanino Sarmiento, allá en el siglo XIX.

En este siglo XXI se trata de confrontar con la tiranía del capital. Quien mejor lo definía en la tierra lusitana fue el marxista húngaro István Mészáros, al sustentar que el capital es la mayor fuerza extraparlamentaria en la sociedad contemporánea (http://www.lahaine.org/index.php?p=24797), condicionando la democracia realmente existente en nuestros días, en el marco del capitalismo. Esa es la explicación que hay para dilucidar el cambio climático, las invasiones territoriales —como en el caso de Afganistán e Irak— o la militarización de la sociedad mundial actual. Ello explica la voracidad por los bienes naturales, por el agua, la biodiversidad, el petróleo, las materias primas, que definen el modelo productivo destructor en nuestro tiempo.

Esa tiranía del capital es clave para entender el momento económico y político, entre otros, de lo que ocurre en nuestro país [Argentina] en la actualidad. A horas de una renovación presidencial y parlamentaria, los intentos de controlar la voracidad del capital se generan con acuerdos de precios entre el Gobierno y algunas centrales o asociaciones de empresarios, junto al disciplinamiento de la burocracia sindical para que no se desborde el reclamo salarial.

Todo se limita a la voluntad negociadora del capital y a la subordinación de la burocracia sindical y estatal. La pregunta es: ¿hasta cuándo? Eso lo define el propio capital. Y si no, tratemos de pensar hacia atrás y verificaremos innumerables oportunidades en que —el actual gobierno— anunció acuerdos de precios para contener el desborde de la inflación. La realidad es que la carestía de la vida se mantiene, se incrementa, al tiempo que la desigualdad es un dato regular de la vida cotidiana de los argentinos.

El sector más concentrado de la sociedad argentina sigue acumulando ingresos y riqueza, al tiempo que condiciona el funcionamiento del conjunto de la economía y de la sociedad.

Civilización o barbarie decía el escritor cuyano, en su intento por abrirle camino al capitalismo local y ahora se nos presenta como un desafío para pensar que el capitalismo realmente existente nos lleva a la barbarie de la pobreza, a la barbarie de la miseria, del desempleo, de la precariedad y la superexplotación.

El capitalismo no aporta soluciones para la sociedad latinoamericana, ha pontificado hace poco tiempo Hugo Chávez, el presidente venezolano, para desde allí formular su propuesta por el socialismo del siglo XXI. En ese camino empuja una fuerte iniciativa política con variados instrumentos que, en el plano de la economía, destaca en estos días, finalmente, la integración en el Banco del Sur.

Una iniciativa que Venezuela compartió desde el origen con la Argentina y a la que se sumaron otros cinco países. Incluso, luego del anuncio, durante la visita que esta semana Chávez y el presidente ecuatoriano realizaron a Colombia, este país ha pedido pista para ser parte del lanzamiento del Banco del Sur; con lo cual estaríamos pensando en términos de ocho países que se inscribirían en esta etapa inaugural del mencionado banco.

La pregunta es: ¿hacia dónde apuntará el nuevo ente de financiamiento regional? ¿Consolidará la barbarie capitalista o será un mecanismo para el fomento de una civilización solidaria? Son preguntas que no tienen respuesta rápida, podemos decir que hay una discusión hacia adentro del Banco del Sur y entre otras cuestiones eso explica la demora en el lanzamiento de la iniciativa. Ustedes se acuerdan que había intenciones de lanzarlo hace ya un tiempo en coincidencia con la disputa de la Copa América de Fútbol y recién se ha podido efectuar el anuncio en esta semana que pasó.

Estas preguntas no son un tema menor, si el Banco del Sur apuntará a consolidar la barbarie capitalista o a fomentar una civilización solidaria, porque esta misma semana, el presidente argentino fustigó fuertemente a la banca en nuestro país por las elevadas tasas de interés. Es que el costo del dinero, que eso es lo que expresan las tasas de interés, es también un precio.

Es el precio del dinero, es el mecanismo mediante el cual la banca participa en la distribución del ingreso socialmente generado y si adicionamos que la banca en Argentina es predominantemente transnacional, es la banca extranjera la que domina el sistema financiero argentino. Pese a que la banca pública a nivel individual sigue teniendo las principales entidades financieras en el mercado correspondiente de la Argentina.

Hemos insistido varias veces en que el sistema de precios es un mecanismo de redistribución de ingresos y la banca también participa de esa competencia, es decir que a través de la ganancia los distintos sectores empresarios tratan de disputar una parte de la renta socialmente generada en la Argentina.

La banca lo hace a través de los precios de los servicios financieros y —entre otros— de la tasa de interés, por eso nuestra pregunta acerca de cuál será el rumbo que tendrá el Banco del Sur para desarrollar, no sólo una integración alternativa, sino la contribución al desarrollo de proyectos productivos alternativos.

La realidad es que con los anuncios de esta semana vinculados a la inflación, nos encontramos que unos centenares de productos podrán bajar sus precios en los próximos días, contra miles de productos que mantendrán sus niveles actuales o incluso superiores. La banca por su parte podrá atender el reclamo presidencial e incluso la banca oficial podrá intentar marcar rumbo en la coyuntura. Hasta el propio Banco Central inducirá con medidas favorables para que el crédito se proponga orientar un desarrollo de la producción y especialmente de pequeñas y medianas empresas. Pero el interrogante es si ello supone medidas estructurales en el corto y el mediano plazo, para orientar a Argentina hacia la “civilización” o en definitiva continuar un rumbo hacia la “barbarie”. Todo aparenta ser cosmética electoral, afirmada en la ausencia de una agenda alternativa sostenida desde la oposición política.

El mensaje estructural de confrontación con el sistema imperante es marginal, porque lo es —en realidad— en la conciencia de la sociedad. Allí es donde se necesita instalar la discusión en torno de la civilización o de la barbarie y convengamos que eso es un problema cultural, no es sólo una cuestión económica ni política, es sobre todo, un problema cultural.

Por ello nos sorprendió que nuestro seminario portugués fuera convocado desde una alcaldía comunista y que la despedida la hiciéramos en la esquina de Frida Kahlo y Ernesto “Che” Guevara.

Esos son los nombres de las calles que homenajean en la Europa de izquierda por cierto, a dos exponentes de la cultura latinoamericana y hablan del respeto a quienes soñaron y pelearon a favor de la civilización.

Esa es en definitiva la expectativa a la que nosotros aspiramos para nuestro desarrollo futuro.

La Haine

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal