Las iglesias alemanas se preparan para la guerra
Sobre la seriedad con la que las instituciones alemanas, incluidas las iglesias, consideran ahora la posibilidad de un conflicto militar en Europa: se abandona una postura ética de paz abstracta
A continuación, incluyo un resumen de un documento llamado «concepto de marco ecuménico» que la Dra. Ulrike Guérot compartió conmigo en una charla reciente. Es una lectura escalofriante, pues muestra hasta qué punto la psicosis bélica está instalada en Alemania.
Fechado en septiembre de 2025, el “concepto marco ecuménico” es mucho más que un documento de planificación pastoral. Se trata de un documento de preparación riguroso ante la eventualidad de una guerra y, como tal, un claro indicio de la seriedad con la que las instituciones alemanas, incluidas las iglesias, consideran ahora la posibilidad de un conflicto militar en Europa.
El documento parte de una premisa fundamental: según las evaluaciones de todos los actores relevantes del ámbito militar, los servicios de inteligencia y la investigación académica, Rusia podría estar en condiciones de atacar territorio de la OTAN antes de que finalice esta década. Alemania ya se está preparando institucionalmente para este escenario mediante una Estrategia de Seguridad Nacional publicada en 2023, un plan operativo de la Bundeswehr para Alemania y directrices marco para una defensa nacional integral. El concepto marco de las iglesias se presenta explícitamente como una contribución a esta lógica más amplia de preparación social, que el Estado ha consolidado bajo el concepto de “seguridad integrada”, en el que los actores eclesiásticos son designados expresamente como socios de la sociedad civil.
Las exigencias concretas del documento son radicales. Requiere la preparación sistemática de todos los ámbitos de la pastoral eclesiástica —desde la capellanía parroquial y hospitalaria hasta la militar, policial y penitenciaria— para escenarios que involucren a un gran número de soldados heridos, combatientes caídos, prisioneros de guerra y refugiados. No se espera que las iglesias improvisen; por el contrario, se les insta a establecer equipos de gestión de crisis de inmediato, a mantener actualizadas las cadenas de comunicación, a clarificar las líneas de responsabilidad y a capacitar al personal con antelación. El lema que los guía es revelador por su franqueza: «En una crisis, conoce a tu gente».
Resultan particularmente reveladores los escenarios concretos para los que el documento prepara a las iglesias. En el caso de la alianza —considerado el escenario más probable— Alemania funcionaría como centro logístico para las fuerzas de la OTAN. Esto implica el tránsito de tropas y material por territorio alemán, la repatriación de un gran número de soldados heridos y caídos, movimientos de refugiados desde Europa del Este y posibles ataques a infraestructuras críticas y sistemas cibernéticos.
Basándose explícitamente en las lecciones aprendidas de la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, el documento prevé que el número de víctimas será muy elevado. Se espera que los capellanes de los hospitales se preparen para situaciones de triaje; los capellanes de emergencia para eventos de traumatización masiva; y los capellanes parroquiales para acompañar a las familias en duelo a una escala nunca antes vista en la Alemania de tiempos de paz.
El documento exige además una estrecha coordinación institucional entre las estructuras eclesiásticas y las autoridades estatales, tanto a nivel federal como estatal. Las oficinas eclesiásticas adscritas a los gobiernos estatales funcionarán como interfaces institucionales permanentes. A nivel federal, se está considerando la creación de un equipo ecuménico de crisis de aproximadamente diez miembros. Las iglesias deben saber con precisión quién ostenta la autoridad de supervisión en caso de emergencia: sobre los capellanes de emergencia, los capellanes hospitalarios y los empleados eclesiásticos que simultáneamente prestan servicio en brigadas de bomberos voluntarios o en la Agencia Federal de Socorro Técnico. Esta claridad no es en absoluto evidente; presupone un extenso trabajo preparatorio legal y organizativo.
En conjunto, este documento pone de manifiesto una sociedad que, a nivel institucional, se está preparando para la guerra, aunque no la denomine públicamente como tal. Se insta a las iglesias a formar parte de una infraestructura nacional de preparación. Si bien el documento aclara que no afecta a los compromisos éticos de paz de ninguna de las dos iglesias, en la práctica supone una importante reorientación operativa: se abandona una postura ética de paz abstracta para orientarse hacia una planificación de crisis concreta dentro de un marco de defensa nacional integral coordinado por el Estado.
Para Alemania, esto significa que la preparación para una posible guerra ya no es un asunto puramente militar. Ahora impregna cada vez más todas las instituciones sociales, llegando incluso a las parroquias.
Documento completo en alemán aquí
pascallottaz.substack.com







