Las elecciones del 4 de diciembre de 2005. Una nueva lección

Las últimas elecciones a diputado para la Asamblea Nacional en Venezuela se nos presentan como una nueva y contundente lección de historia dada la magnitud de intereses y jugadas políticas tanto nacionales como internacionales que giraron en torno a las mismas.
A pesar de haber sido una campaña muy corta, aproximadamente mes y medio, fue de mucha intensidad puesto que una de las principales metas en mente de quienes participaban activamente en estas dentro de las fuerzas del Chavismo, lo era el hecho de crear la plataforma política para las elecciones presidenciales de diciembre de 2006. Lo cual nos lleva a varias situaciones que se suscitan en un mismo momento histórico y que se manifiestan como parte de la dinámica o proceso Político-Social dentro del cual Venezuela forma parte importante junto a otros países de América Latina. Para muestra se puede comparar este proceso con el de países como Bolivia, si se observa de cerca el particular triunfo del candidato indígena Evo Morales, o Argentina, con la situación generada por la insistencia del Gobierno en pagar la cuota de la deuda externa que esa Nación debe al FMI y la posterior reacción que esto generó en la población al no aprobar el pago, a tal punto de llevarlo al plano legal por parte del premio novel Adolfo Pérez Esquivel, quien quiere que se declare nulo este pago por inconstitucional. Esto solo por poner algunos ejemplos de esa historia no escrita en Latinoamérica.
En este contexto de efervescencia política en el continente, dentro del cual las personas comunes y corrientes comienzan a concientizar su situación de explotados y a participar activamente en política, Venezuela no deja de ser asediada por las fuerzas del imperialismo nacional e internacional, dada la magnitud de intereses que envuelven al país. Los principales son la enorme cantidad de recursos minerales y de agua que posee la nación. De aquí surgen las apetencias imperiales en hacerse de este caudal de riquezas con el objetivo de mantener su situación de dominio en el globo. Para muestra véase la situación más que evidente de la invasión a Irak, Afganistán ó el lobby desarrollado por el departamento de Estado ante la OTAN con respecto a un futuro bombardeo a Irán; lo que traería consecuencias impensables en este momento.
Todo por controlar los recursos petroleros y la situación geopolítica de estos países y así mantener su hegemonía económica, política y militar a lo ancho y largo del planeta tierra. Esta situación se percibe claramente por el poder de las empresas transnacionales, que hoy en día son los verdaderos amos políticos del mundo moderno.
Explicar la situación de Venezuela actualmente, sin este preámbulo, sería más que una aventura, un absurdo. No existe ningún acontecimiento político de la magnitud de los que ha habido en el país; golpes de estado, asesinatos selectivos, paramilitarismo o fraude electoral por parte de la oposición fascista, que no fuese pensado, fabricado y promovido por el imperialismo al sentir afectado sus intereses. Todo por la mera pretensión de dar acceso a los excluidos a sus derechos básicos a salud, educación, vivienda, en fin, un mejor nivel de vida.
De aquí que el discurso maniqueísta que utiliza el gobierno de Estados Unidos a través de los medios para combatir el terrorismo en Irak, es el mismo que se utiliza contra Venezuela para buscar una "salida pacífica al conflicto", cuando lo que realmente hay detrás es un manto de odio, terror y muerte por aquellos que no ven como semejantes sino como "Igualados". Frase está muy utilizada por la burguesía y pequeña burguesía en Venezuela.
En este cuadro, entramos en la fase de las elecciones de Diciembre de 2004 para Diputados a la Asamblea Nacional, donde las mismas tácticas usadas en el pasado tanto en Venezuela como en otros países de América Latina han sido implementadas para derrocar al gobierno. Pero han quedado al descubierto al pretender deslegitimar las elecciones con el argumento, por parte de la oposición Venezolana y a través de los medios de comunicación, de que el 75% de la población no fue a votar por la poca credibilidad en el gobierno de Hugo Chávez, y que por esto era necesario relegitimar la institucionalidad a través de un nuevo Consejo Supremo Electoral. (Poder y órgano encargado de realizar las elecciones para cargos de poder político en Venezuela), que fuere garante de transparencia e imparcialidad para unas elecciones más limpias.
Si se observa con cuidado, algunos de estos argumentos fueron utilizados por los observadores de la OEA y de la Comunidad Europea. Sobre todo los de España, al decir que las elecciones eran transparentes, pero se necesitaba un Consejo Nacional Electoral distinto para próximas elecciones, además de hacer énfasis en el 75% de abstención por parte de los posibles electores.
Esto nos lleva a pensar que las declaraciones de estos observadores internacionales y de la OEA ante los medios de comunicación nacionales e internacionales no fueron del todo imparciales; prácticamente fueron las mismas que utilizaron los políticos de oposición dentro de Venezuela. Lo cual nos hace suponer, como en experiencias anteriores, que lo que expresaban realmente era la política imperial maniobrando con instituciones internacionales para recuperar sus espacios perdidos en el país.
No hay que obviar que por estos días hubo una explosión provocada en PDVSA y movimientos extraños tanto de militares como de civiles, que luego fueron denunciadas con pruebas por parte de Diputados del chavismo. Además de continuar un clima de tensión por algunas reuniones de militares golpistas de Venezuela en una Institución Académica en Colombia, que luego lo denunció Chávez ante Uribe en la reunión del 17 de diciembre en Santa Marta en el marco de otro año más de la muerte del Libertador. Lo que generó una disputa entre el propio Uribe y sus cuerpos de inteligencia que no aceptaban esta posición de Uribe de claro espaldarazo a Chávez al darle la razón de sus denuncias. Todo esto esto nos muestra una clara jugada internacional.
Haciendo análisis retrospectivo de la confrontación interna de fuerzas políticas para el momento de la campaña, las propuestas de los diputados Chavistas giraban en torno al nuevo parlamentarismo o "Parlamentarismo de calle"; según el cual serían las comunidades organizadas las que promoverían las leyes más acordes a sus intereses. Dicho proceso continúa en desarrollo y aún no esta del todo clara la metodología más idónea para llevarlo a cabo, no obstante ser la bandera de los diputados de Chávez y algunas organizaciones de base que empujan estas ideas.
Por parte de la oposición el panorama se mostraba distinto porque la política de la que hablaban era muy ambigua e incoherente que demostraba en el fondo la falta de integración y la fuerte dispersión de los partidos políticos que la componen. Aún así, se debe resaltar que detrás de este manto de niebla oscura, la verdadera intención de estos grupos, o de algunos de ellos, pero que al final fue la que prevaleció para la mayoría, se nos reveló al pasar de los días.
El discurso de los personajes más radicales de oposición, como los apoyados por Patricia Poleoc periodista que ha intervenido directamente junto con su padre Rafael Poleo tanto en el golpe petrolero como en las otras intentonas, se concentraba en aplicar el artículo 350 de la Constitución para deslegitimar el gobierno a través de lo que ellos llaman "Desobediencia legitima". Interpretación muy particular del artículo, ya que el mismo lo que promueve realmente es el reforzamiento de la democracia en el país a través del mecanismo de la Asamblea Nacional Constituyente para cualquier transformación profunda del Estado, el ordenamiento jurídico o la Constitución, ya que dicho mecanismo jamás había sido desarrollado por Constitución alguna si se hace una simple revisión de la historia de estas y partiendo de la base de que el Poder Constituyente Originario radica en el pueblo.
Otros como Ramos Allup y Cesar Pérez Vivas, dirigentes de Acción Democrática y COPEI respectivamente, los cuales dominaron la política hasta la llegada de Chávez en el 98 al poder; predicaban la no participación en las elecciones, aunque muchos de sus militantes opinaban lo contrario.
Por último pero no por eso menos importantes, tenemos los de Primero justicia, que teniendo asegurados algunos puestos, no se percibían como un factor que renunciarían a participar, como al final lo hicieron.
En este marco de acontecimientos, institucionalmente no se puede dejar por fuera el protagonismo del Consejo Supremo Electoral y su Rector principal Jorge Rodríguez, quien dio una alocución publica pocos días antes de los comicios para decir que se había aceptado la propuesta de la oposición de retirar las máquinas capta huellas, debido a que esta petición provenía de un 20 % de la población en un país democrático donde ningún sector podía quedarse sin ser escuchado.
Ahora cabe preguntarse, si ya aceptado este pedido de la oposición para eliminar las capta huellas para garantizar transparencia en las elecciones, entonces porqué a solo pocos días de las mismas primero se retiran Acción Democrática y COPEI para dos días después hacerlo Primero Justicia y otros grupos de oposición en el Zulia, quedando únicamente las fuerzas del Chavismo bajo la tarjeta del Movimiento Quinta República como única opción a elegir. Y más aun cuando días antes de estos hechos, los observadores internacionales, después de reunirse con los grupos opositores más fuertes que luego se retirarían, defendían esta misma propuesta de eliminar las máquinas capta huellas aduciendo que esto daría más transparencia al proceso y la oposición sí participaría porque ese era su pedido principal, lo cual se aceptó.
Volviendo a los porcentajes, dónde queda el 80% que sí creía en las capta huellas, porque estas máquinas electrónicas que toman la huella dactilar del votante antes de ejercer su derecho al voto eran la única garantía real de que cualquier persona no vote dos o cuantas veces quiera porque aparecería registrado por la computadora. Esto con la noción de que era una de las prácticas fraudulentas más utilizadas por los partidos tradicionales en el pasado, donde hasta los muertos votaban, para asegurarse los espacios de poder cuando iban perdiendo alguna elección.
Si 80% no es número suficiente para que el criterio de un sector impere en los acontecimientos políticos, vale decir que todavía quedan mucho trabajo por hacer con el fin de que haya garantías sólidas en los procesos electorales por venir, sobretodo al ver la experiencia de que aún cediendo todo el terreno que la oposición pidió para participar, aún en estas circunstancias, no lo hizo.
La consecuencia inmediata de estas acciones, o mejor dicho, el verdadero plan, tras el telón, que guardaban tanto estos grupos opositores como los observadores internacionales, si se revisa con detenimiento sus informes posteriores, era deslegitimar de modo absoluto el proceso de elecciones tanto a nivel Nacional como Internacional, la institucionalidad del Consejo Nacional Electoral y por ende y lo más importante, la deslegitimación de la Nueva Asamblea Nacional que quedaría representada solamente por las fuerzas que apoyan a Chávez y agrupadas bajo la tarjeta del MVR.
Justo días antes de las elecciones, cuando este cuadro ya estaba conformado, y se sabía que se iría a elecciones con una sola fuerza en pugna y sin contendor porque los partidos de oposición renunciaban uno tras otro al saberse sin fuerzas para la contención, puesto que ya vislumbraban su escasa convocatoria de votantes debido a todos sus errores anteriores al no dar con la "salida pacífica al conflicto", un ánimo de triunfalismo envolvió a algunos de los candidatos del Chavismo. Lo que generó que la confrontación como tal desapareciere y por tanto la votación dejara de tener el mismo interés al percibirse tan claramente los resultados de quien sería el ganador. Si a esto le sumamos que no es igual ir a una elección presidencial que a una parlamentaria, como tradición histórica en América Latina y Venezuela donde las presidenciales siempre levantan mayor interés en los pueblos, más en la situación de tener a un candidato con las particularidades de Chávez que logró seis millones de votos en el referéndum contra cuatro millones de la oposición; es fácil deducir que habría un alto nivel de abstención en las elecciones sin que esto sea motivo para deslegitimar a la Asamblea Nacional. Al comparar el 25% de participación a unas parlamentarias con otras elecciones tanto de América Latina como en los mismos Estados Unidos, donde ha habido niveles muy superiores de abstención en elecciones, se derrumba este argumento que defienden los grupos opositores.
La misma relación se puede aplicar a políticos como Ramos Allup que con números muy inferiores llegó a obtener cargos de envergadura política en el pasado de Venezuela.
Es menester resaltar aquí otro argumento que algunos sostienen para explicar la abstención. Si bien es cierto que el aparato de partido MVR tiene una gran preponderancia para elegir los candidatos, también lo es el que por primera vez otras fuerzas del Chavismo entraron a participar en la contienda bajo la misma tarjeta. El mismo Chávez ya ha dicho que sería factible una candidatura suya para el próximo año arropada por todos los movimientos pero con una sola tarjeta. Véase el caso del PCV y otros movimientos. Lo que demuestra cierta apertura en este proceso de elecciones. A pesar de que todavía es el MVR el único aparato de elecciones por excelencia que moviliza al pueblo.
Como resultado tenemos una Asamblea netamente chavista, en la cual se desenvolverán variopintas tendencias políticas dentro el mismo chavismo y aunque algunos claman por una oposición seria, serán los procesos futuros de participación los que dirán hasta donde será capaz de llevar esta nueva Asamblea las grandes tareas históricas que se le presenten.
La oposición sigue con su campaña mediática de desprestigio de la Asamblea Nacional al carecer esta de legitimidad por el control de Chávez sobre el Consejo Nacional Electoral, y los altos niveles de abstención (argumentos refutados en líneas anteriores).
En su último Aló Presidente, Chávez hizo un análisis de estos niveles de abstención e invitó a reflexionar a todos sus ministros, diputados y funcionarios de Estado para tener muy en cuenta la forma de revertir estos números. A su vez se autocriticó de una manera muy profunda y se comprometió a escuchar más a la gente y a tener mucho cuidado con sus equipos de trabajo. Terminó esta reflexión con la idea de que sería muy difícil, en este contexto, alcanzar los 10 millones de votos que aspira obtener en las elecciones presidenciales de diciembre de 2006.
Ya existen visos de los caminos a seguir, este año será el de las presidenciales y será de nuevo Chávez el gran protagonista junto al pueblo. Ya habla de los 10 millones de votos, pero semejante tarea solo será posible llegando hasta las bases, asumiendo las debilidades para avanzar. Será en última instancia el movimiento de base de mayor avanzada quien empuje estos procesos porque el imperialismo no descansará hasta ver derrotada de una vez por todas a la joven Revolución Bolivariana de Venezuela y el continente.
Caracas, 10 de Enero de 2006.







