lahaine.org

compartir

                          

Dirección corta: https://lahaine.org/fO7X

convertir a:
Convertir a ePub  ePub        Convertir a pdf  pdf

  tamaño texto

  enviar          imprimir


traductor

05/09/2019 :: Colombia

“No nos quedamos esperando a que nos sigan asesinando”

x Jesús Santrich
[Cast/Eng] Carta abierta de Jesús Santrich "No estamos en una actitud guerrerista, pero tampoco en la de la resignación"

A quienes creyeron y siguen creyendo en mi inocencia; sobre todo a aquellas personas que me brindaron su confianza, respaldo y desprendida solidaridad, va mi saludo de eterna gratitud, con la reiteración de mi compromiso en seguir luchando por la paz con justicia social hasta el último aliento de mi vida, con el juramento de no inclinar la cabeza frente a las mentiras, los engaños, la perfidia y el guerrerismo de una clase dominante que sigue sometiendo al pueblo llano a la miseria, la desigualdad y la exclusión política que derivan de su espíritu mezquino y de su arrodillamiento a los intereses de la Embajada gringa como a los de las transnacionales.

No hay quien con sentido de sensatez pueda ocultar o negar que personalmente puse todo el empeño posible en la construcción e impulso a la implementación de los Acuerdos de La Habana – exceptuando ese extraño arreglo sobre entrega de armas que, ciertamente, jamás compartí ni comparto; pero que ese tratado de paz fue evidentemente traicionado, con incumplimientos teñidos de sangre inocente de gente que creyó en la reconciliación, tanto de ex-combatientes como dirigentes y personas del común, que hoy yacen bajo tierra. Y muchos otros compatriotas que siguen creyendo y luchando por un país digno sin más guerra, sufren la persecución judicial, los entrampamientos y las inconsecuencias de la intransigencia de una casta de gobernantes y poderosos avaros, rencorosos y vengativos que jamás estuvieron dispuestos a la concordia; que lo único que querían realmente era el desarme de la insurgencia, para proceder no solamente con el aniquilamiento político, moral y físico de su rebeldía, sino con la destrucción de todo aquel o aquella que consideren un peligro para sus privilegios.

Nunca quisieron realmente la paz, ni el Nobel de la Paz Juan Manuel Santos, que ordenó fusilar a Alfonso Cano en total indefensión luego de ser capturado en combate. Ni mucho menos el paramilitar en cuerpo y alma, Álvaro Uribe Vélez, ese sí, mafioso del narcotráfico que ayudó a Pablo Escobar a exportar cocaína a EEUU al autorizarle el funcionamiento de pistas aéreas siendo Director de Aerocivil; ese sí, responsable de la Masacre del Aro entre otras atrocidades; ese sí, el arquitecto de la muerte “accidental” de su cuñado Pedro Juan Moreno. O su pupilo Iván Duque, pelele de bolsillo, que entre más inepto más peligroso por lo chapucero y manipulable (a propósito, ¿qué compromisos hiciste con el Ñeñe Hernández y con Odebrecht, chanchito mandarín?). Bandidos todos, ellos y sus compinches, que arropados con un falso moralismo fraguaron la traición; bandidos todos, ellos y sus secuaces, que gritan “¡cojan al ladrón!” al tiempo que han estado ligados a las mafias de la corrupción de todo tipo en nuestro país, y mientras con el abuso del poder con el que cuentan dentro de la venal institucionalidad que los protege, o del que los ha investido su amo imperial, van agraviando, calumniando y destruyendo a trocha y mocha a sus contradictores, cuando no es que los borran del mapa valiéndose de su peligroso sicariato mediático o de sus esbirros de gatillo ligero, que también los tienen por montones.

Fácil es seguramente para ellos acusarnos a nosotros de ser los que incumplimos el acuerdo y la palabra empeñada, porque no nos quedamos esperando a que nos sigan asesinando, a que nos sigan manoseando el decoro con sus limosnas, a que se sigan burlando de la buena fe con que dimos el paso a la legalidad, o a punta de mentiras nos encarcelen, nos extraditen, o nos mantengan a la defensiva, humillados y estigmatizados. No, ¡al carajo con su farsa! Pues para mi caso cierto es que volví al monte para no dejarme extraditar, tal como lo dice el tal “Juampa”. Supe que mi captura estaba dispuesta para la fecha de mi comparecencia ante la Corte Suprema, el 9 de julio; porque es que eso es parte de la traición toda que nos empuja al rearme luego de observar que también este personaje oscuro que nada de fondo y efectivo hizo para defender el Acuerdo de Paz, desconoce la presunción de inocencia, el debido proceso, el principio de legalidad o cualquier fundamento del derecho que tanto invocan, comenzando por que lo primero que pisotean con su sometimiento al Departamento de Justicia yanqui es el respeto a la soberanía.

Ya lo he dicho y lo repito en versión ampliada: hay más posibilidad que haya pasado más cocaína por las narices del granuja ex-fiscal Martínez Neira y la del señor “Juampa” Santos que por mis manos. Y estos hipócritas lo saben perfectamente.

No es nada fácil construir la reconciliación basada en la justicia social, con sujetos de esta calaña a los que nada se les da escamotear los compromisos de Estado, porque este es para ellos un aparato que precisamente han moldeado como instrumento de guerra para afianzar sus prerrogativas de clase y las de sus amos. No obstante, hay que seguir luchando sin más ingenuidades, por una paz cierta, total y con garantías que impidan que se salgan con la suya estos señores que nos imponen la confrontación porque no son sus hijos los que mueren en ella.

Libres de cualquier tipo de intransigencia, nuestra disposición al entendimiento es absoluta, y por ello agradecemos a quienes, como el senador Gustavo Petro, Ayda Abella, Iván Cepeda y muchos otros, se han manifestado llamándonos a persistir en el diálogo y en la búsqueda de una solución incruenta a los retos de la perfidia institucional. Y lo hacemos, partiendo como lo han dicho incluso algunos de nuestros contradictores, de la idea de que la paz se construye fundamentalmente por las comunidades. Nosotros no somos los dueños de ese propósito mayor, ni pretendemos serlo; pero sí somos parte del conjunto social y tenemos también el deber de ayudar a alcanzarlo. En consecuencia, sin ánimo de creer tener la verdad y la razón, la invitación es a que reposadamente se analicen nuestros recientes manifiestos y planteamientos, sin trivializar ni demonizar, sin ridiculizar ni descalificar como lo hacen algunos lambones pagos y oficiosos del establecimiento, muchos de los cuales posan de “independientes” y “demócratas” cuando lo que son es simples mercenarios del micrófono, o de la pluma y el tintero; pues si en realidad se está por encontrar salidas juiciosas a los problemas políticos, económicos y sociales que indudablemente se están agravando en el país, debemos comenzar por generalizar los debates respetuosos, con argumentos, aunque revistan contradicción y choque de ideas.

¡La lucha sigue! ¡Juramos vencer y venceremos!

NOTA: Sobre la curul en el Congreso, señoras y señores del régimen, “pues ahí les dejo su casa pintada”; y sobre los salarios de la Cámara de Representantes que la prensa dice que tengo en ventanilla, estaría muy complacido si esos recursos se destinaran a las víctimas del terrorismo de Estado.

Compatriota, Jesús Santrich

Como diría el general Hermógenes Masa: “Y aún con vida”

____________

Jesús Santrich: ‘We are not waiting for them to continue killing us’

Open letter from Jesús Santrich: "We are not in a warlike posture, but neither are we in the posture of resignation"

To those who believed and continue to believe in my innocence; especially to those people who gave me their trust, support and solidarity, go my greetings of eternal gratitude, with the reiteration of my commitment to continue fighting for peace with social justice until my last breath, with the oath to not bow my head to the lies, deception, perfidy and war-mongering of a ruling class that continues to subject the common people to the misery, inequality and political exclusion that derive from their petty spirit and their kneeling to the interests of the U.S. Embassy and the transnational corporations. 
Jesús Santrich
There is no one with a sense of wisdom who can hide or deny that I personally put all possible effort into the construction and drive for implementation of the Havana Accords -- except for that strange arrangement on the delivery of weapons that I certainly never shared; or that this peace treaty was evidently betrayed, with non-compliance stained with the blood of innocent people who believed in reconciliation, both of ex-combatants, social leaders and common people, who now lie buried in the ground. And many other compatriots, who continue to believe and fight for a dignified country without more war, suffer judicial persecution, entrapment and the intransigence of a caste of powerful, greedy, spiteful and vindictive rulers, people who were never willing to enact the agreement; all they really wanted was the disarmament of the insurgency, to proceed not only with the political, moral and physical annihilation of the rebellion, but with the destruction of all those who they consider a danger to their privileges.

They never really wanted peace, not even Nobel Peace Laureate Juan Manuel Santos, who ordered the shooting of Alfonso Cano in total helplessness after he was captured in combat. Not to mention the paramilitary in body and soul, Álvaro Uribe Vélez, yes, a gangster and drug trafficker who helped Pablo Escobar export cocaine to the United States by authorizing the operation of airstrips as Director of Aerocivil; yes, responsible for the Aro Massacre among other atrocities; yes, the architect of the "accidental" death of his brother-in-law Pedro Juan Moreno. Or his student Iván Duque, puppet fighter, who the more inept is the more dangerous because of bungling and being manipulable (by the way, what commitments did you make with Ñeñe Hernández and with Odebrecht?). Bandits all, they and their cronies, who clothed in false moralism forged betrayal; bandits all, they and their cronies, who shout "fuck the thief!" while they have been linked to the mafias of corruption of all kinds in our country, and while abusing the power that they have within the venal institutions that protect them, or with which their imperial master has invested them, they aggravate, slander and destroy their opponents through obstinacy and deceit, when they are not wiped off the map through their dangerous media defamations or their hair-triggered minions, of whom they have many.

It is surely easy for them to accuse us of being the ones who breach the agreement and break the commitments, because we are not waiting for them to continue to murder us, to continue to abuse our dignity with their alms, to continue mocking the good faith with which we took the step to legality, or with lies to imprison us, extradite us, or keep us on the defensive, humiliated and stigmatized. No, to hell with this charade! In my case, it is true that I returned to the mountains so as not to allow myself to be extradited, as "Juampa" says. I learned that my capture was arranged for the date of my appearance before the Supreme Court on July 9; because that is part of the betrayal that pushes us to rearmament, observing that this dark institution does nothing to defend the Peace Agreement, does not know the presumption of innocence, due process, the principle of legality or any foundation of rights that they invoke so often, starting with the fact that the first thing they trample with their submission to the Yankee Department of Justice is respect for sovereignty.

I have already said this and I repeat it in an expanded version: it is more likely that more cocaine has passed through the noses of the ex-prosecutor Martínez Neira and Mr. “Juampa” Santos than through my hands. And these hypocrites know it perfectly well.

It is not easy to build reconciliation based on social justice, with figures of this kind who are free to ignore the commitments of State, because for them it is an apparatus that they have precisely shaped as an instrument of war to strengthen the prerogatives of their class and those of their masters. However, we must continue fighting, without more naivety, for a true, total peace with guarantees that prevent these gentlemen who impose the confrontation on us from getting away with it, because it is not their children who die.

Free from any kind of narrow-mindedness, our willingness to appreciate is absolute, and for that we thank those who, like Senator Gustavo Petro, Ayda Abella, Iván Cepeda and many others, have expressed themselves, calling on us to persist in dialogue and in the search for a bloodless solution to the challenges of institutional perfidy. And we do so, starting as even some of our opponents have said, from the idea that peace is fundamentally built by communities. We are not the owners of that greater purpose, nor do we pretend to be; but we are part of the social whole and we also have a duty to help achieve it. Consequently, with no intention of claiming to have a monopoly on truth and reason, we invite discussion on our recent manifestos and proposals, without trivializing or demonizing, without ridiculing or disqualifying, as do some paid and informal minions of the establishment, many of whom pose as "independent" and "democratic" when what they are is simple mercenaries of the microphone, the pen and inkwell; because, if we are really going to find judicious solutions to the political, economic and social problems that are undoubtedly worsening in the country, we must begin by generalizing respectful debates, with discussion, even if we are at odds and there is a clash of ideas.

The struggle continues! We swear to win and we will win!

NOTE: On my seat in Congress, ladies and gentlemen of the regime, "Well, there I leave your house painted"; and about the salary of the House of Representatives that the press says I have accumulated, I would be very pleased if those resources were destined for the victims of state terrorism.

Your compatriot, Jesús Santrich

As General Hermogenes Masa would say: "And still alive."

Source
Translated by Greg Butterfield

compartir

                          

Dirección corta: https://lahaine.org/fO7X

 

Contactar con La Haine

Envíanos tus convocatorias y actividades!

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License    [ Clave pública PGP ] ::

Principal