Los nuevos socios de Kirchner se enriquecieron y nadie sabe cómo

El matrimonio presidencial amasa una fortuna de casi 18 mil millones de pesos [cuatro mil millones de euros], un patrimonio que apenas puede explicar. Pero también crecieron sus laderos, aún más complicados a la hora de las sumas y restas que no dan. Y no sólo se trata de los ya conocidos Cristóbal López o Lázaro Báez. Hay más nombres en el universo de los negocios K.
Osvaldo Sanfelice, que sólo tiene como antecedente ser un ignoto director de rentas de Santa Cruz ahora es socio de la familia Kirchner y de Cristóbal López en emprendimientos millonarios. Víctor Alejandro Manzanares, contador de pequeños capitalistas patagónicos hoy cuenta la fortuna oficial y opera para ellos.
Juan Carlos Relats es dueño de constructoras y hoteles cinco estrellas, y Raúl Copetti, tesorero del Frente para la Victoria (FpV) y funcionario santacruceño de tercera línea, ahora es dueño de un hotel valuado en más de 5 millones de dólares. Todos se convirtieron en los cerebros comerciales de Kirchner.
Imago es el único hotel y spa cinco estrellas de El Calafate. Su construcción empezó apenas asumió Kirchner y se inauguró hace poco más tres años. Está valuado en más de 5 millones de dólares y, para guardar las formas, es manejado por Pablo Copetti, hijo de Raúl Copetti, tesorero del FvP y apoderado del Partido de la Victoria junto a Graciela Ocaña. Incluso para la inauguración del hotel, parte del mobiliario fue trasladado desde Buenos Aires en el Tango 01, en uno de los viajes del matrimonio presidencial a El Calafate. Presidencia se encargó de guardar ese viaje con recelo cuando el uso del nave oficial como flete pasó las fronteras del circulo íntimo.
El hotel es manejado por Emprendimientos Turísticos Patagónicos S.A, una sociedad manejada por padre e hijo y por Yapa S.A, otra empresa de los hijos de Copetti: Yanina y Pablo. Antes de la llegada de Los Sauces, todos señalaban a Imago como el hotel de los Kirchner. Hoy, al menos en la teoría, son competencia.
Osvaldo Sanfelice también siguió el camino K. El Bochi, como lo conocen en el terruño pingüino, tiene 59 años y conoce a los Kirchner desde hace más de veinte años. Fue director de rentas de Santa Cruz y se dedicó, mediante una sociedad con Máximo Kirchner, a controlar las propiedades de los Kirchner en Santa Cruz.
Pero en noviembre de 2008 pegó el gran salto y se asoció de igual a igual con Cristóbal López, el zar del juego kirchnerista, en Talares de Posadas S.A, una constructora con sede en Posadas, dispuesta a ingresar en el sinuoso pero rendidor terreno de la obra pública. Sanfelice también es empleado de López. Según los registros del ANSES, Sanfelice es empleado de Alcalis de la Patagonia SA, la única empresa generadora de carbonato de sodio en el país, dueña de un patrimonio superior a los 100 millones de pesos.
El mes pasado, el Bochi terminó de cimentar sus negocios. Formó junto a Máximo Kirchner y Romina Mercado, la hija de Alicia Kirchner, Hotesur S.A, una empresa dedicada a gerenciar el hotel Alto Calafate, que quedó en mano de los Kirchner por una operación superior a los 9 millones y medio de dólares. Hace algunas semanas, inauguró en Río Gallegos su nuevo estudio junto a la sobrina del ex presidente. Allí también mudó la inmobiliaria.
Al equipo de socios se suma Juan Carlos Relats, un millonario correntino, dueño del hotel Panamericano y de una serie de constructoras, abonadas al club de la obra pública.
A diferencia del resto, Relats sería el que menos problemas tendría a la hora de explicar sus números. Antes de la llegada de Kirchner, ya era dueño de un gran capital. Pero supo hacer de su buena relación con Néstor una sociedad infranqueable. Relats es el gerenciador de Los Sauces SA, el hotel de los Kirchner en El Calafate.
Según la explicación patrimonial de los Kirchner, el correntino les pagó más de 4 millones de pesos en conceptos de ganancias del hotel en el 2007. Pero al mismo tiempo, el empresario es proveedor del Estado a través de JCR SA y Rutas del Litoral SA. Sólo en concepto de Fideicomisos de Infraestructura, Relats recibió por esas dos empresas más de 10 millones de pesos del Estado. Además, construye la última etapa de la autopista Córdoba-Rosario.
Todos los números de los Kirchner son controlados al dedillo en el estudio del contador Víctor Manzanares. En su oficina se asentó Los Sauces SA, la sociedad de Máximo, Néstor y Cristina. El hijo mayor es el encargado de controlar junto con el contador que cierren los números.
Manzanares siempre trabajó para el matrimonio presidencial, pero empezó a ordenarle los papeles hace tres años. El contador es el encargado de aconsejar a Kirchner a la hora de las operaciones. Incluso, junto con Sanfelice funcionan como una suerte de gestores de los Kirchner.
Manzanares además fundó Madaco S.A, un empresa que ya le permitió quedarse con varias propiedades. En el sur, todos aseguran que atrás de él está su jefe: Néstor.
Electroingeniería tiene catorce empresas más desde que los K llegaron al poder
Estar cerca es muy bueno”, dice un eslogan publicitario. Electroingeniería, la empresa cordobesa que tras comprar radio Del Plata censuró al periodista Nelson Castro, puede dar fe de ello porque estar cerca de los Kirchner les permitió un exponencial crecimiento económico.
Para el arco político opositor, la empresa de Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta es sinónimo de Kirchner. Para el oficialismo, es una empresa amiga. De todas maneras, los cordobeses pasaron de una veintena de empleados, a más de mil, de un galpón refaccionado como oficina, a un lujoso campo empresarial.
Los jugosos contratos de obra pública le permitieron a Electroingeniería codearse con los más grandes. Así se asociaron con Siemens y se quedaron con el 50% de Transener, la transportista eléctrica más grande del país.
En la sede cordobesa, tratan de ponerle paños fríos a las denuncias a las que ellos llaman “oportunismo político”. “El crecimiento de la empresa ha sido permanente desde sus inicios en 1977, basado en la reinversión permanente de las utilidades en el país. En todo este tiempo ha crecido entre un 20 y un 30 % acumulativo según los años”, explicaron a PERFIL, fuentes de la empresa.
Pero Electroingeniería fue denunciada por supuestos sobreprecios en el segundo tramo de la construcción del interconectado eléctrico entre Puerto Madryn y Pico Truncado. También fue señalada en el caso Skanska. En esa causa la empresa sueca aparece dispuesta a pagarle 10 millones de pesos a Electroingeniería para que los subcontrate para la construcción del tercer tramo del sistema de transmisión asociado a la Central Hidroeléctrica de Yacyretá. La coima no llegó a concretarse.
A mediados del año pasado el holding cordobés compró radio Del Plata en una movida calificada como “estratégica” para el “proceso de expansión del grupo”. Desde sus oficinas le negaron a PERFIL la compra de algún otro medio. Sin embargo, versiones cercanas a la empresa, dicen que estarían dispuestos a ingresar en el negocio de la televisión por cable.
Ferreyra y Acosta no niegan sus cercanos vínculos con Carlos Zannini, Ricardo Jaime, Julio De Vido y el flamante subsecretario de Medios, Alfredo Scocimarro. Juntos, forman parte de 26 sociedades, que abarcan los ámbitos más diversos, desde constructoras hasta viñedos.
Don Oreste es la marca de vinos de Electroingeniería. Según dice la botella, es ideal “para acompañar un cordero patagónico”. Todo un mensaje.
Perfil / La Haine







