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Medio Oriente :: 28/04/2007

Los fantasmas de Deir Yassin, o los orígenes de la desposesión de los palestinos

Sonja Karkar
En sus heroicos inicios Israel ha luchado largo tiempo para obtener apoyos para sus menos que heroicas hazañas de nuestros días. El problema es que estos heroicos inicios siempre fueron una ficción.

El sangriento nacimiento de Israel y las acciones subsiguientes fueron crímenes contra la humanidad que persisten hoy en día. El velo de la legitimidad manufacturada de Israel no puede ocultar el podrido núcleo de su existencia que se deteriora - su pecado original de desposesión violenta y su actual colonialismo y política de apartheid. Y, sin el conocimiento de, y las reparaciones por, las atrocidades cometidas contra los palestinos, los fantasmas de Deir Yassin y dondequiera en Palestina continuarán apareciendo en cualquier conversación de paz.

Era un 9 de abril de 1948, un gángster terrorista judío entró en la tranquila localidad rural de Deir Yassin a las afueras de Jerusalén con el objetivo expreso de destruirla. Había 750 personas viviendo en el pueblo por aquel entonces, la mayoría picapedreros. Sus casas fueron construidas con roca caliza, puertas y ventanas arqueadas, y esas casas se mantuvieron en pie de esa manera durante siglos. Los habitantes del pueblo conocían las masacres que se habían producido anteriormente en otras localidades y en consecuencia entraron en un pacto de no agresión con Hagana, otro grupo terrorista judío. Pero el pacto no tenía valor: Deir Yassin había sido ya marcado para la extinción y para evitar que fuera responsabilizado, Hagana llamó a otros dos grupos terroristas, el Irgun y el Stern, para ejecutar el plan.

Los líderes sionistas habían planeado, en marzo de aquel año, una estrategia militar a la que llamaron Plan Dalet o D. El objetivo expreso de este plan era expulsar a los palestinos de pueblos y ciudades y permitir al estado judío entrar y quedarse. Su primera operación conocida como Nachshon fue diseñada para vaciar los pequeños pueblos a lo largo de la carretera entre Jerusalén y Tel-Aviv ocupando, expulsando y/o matando a sus habitantes - Deir Yassin estaba incluida en el plan.

Aunque no fue la mayor masacre cometida aquel año, Deir Yassin se convirtió en un punto clave por la publicidad que extendió la atmósfera de terror a todo el territorio, acelerando la limpieza étnica que seguían. Antes de este plan unos 30 pueblos habían sido ya destruidos, y una vez acabada, la operación Nachson sirvió de borrador para las futuras campañas sionistas que acabaron con la destrucción de 531 pueblos y 11 barrios urbanos. Y, sólo aquel año, los grupos sionistas (cuyos colectivos pasaron a ser conocidos como Fuerza de Defensa Israelí) cometieron 33 masacres documentadas, cifra que algunos historiadores ascienden a un centenar. Aquellos palestinos no asesinados, o bien huyeron o bien fueron expulsados por la fuerza.

¿Quién no huiría, dada la situación, viendo y oyendo las atrocidades que estaban cometiendo? Mujeres violadas, hombres torturados, niños presenciándolo todo y nadie, del género y edad que fuera, estaba a salvo de ser asesinado, sus cuerpos mutilados eran dejados en fosas comunes o amontonados en montañas de sangre y carne descompuesta. Al menos un centenar de habitantes de Deir Yassin sufrieron un destino similar, a pesar que el número original era mucho mayor, 254 muertes, la cifra fue supuestamente inflada por los propios sionistas para aterrorizar a los palestinos.

Poco importa cuantos murieron, los asesinatos de hombres desarmados, de mujeres y de niños eran norma, por tanto no había cuestión sobre la huida una vez los palestinos oían que las bandas de terroristas sionistas estaban en las localidades vecinas. Se dejó comida caliente en las mesas, ropa en los tendederos, juguetes, fotos y papeles por la prisa en la huida. Pero los 750.000 refugiados palestinos, que apenas pudieron cerrar las puertas tras ellos, pensaron que iban a volver.

Hoy en día, en la más desagradable y horrible ironía, el museo israelí que conmemora el holocausto judío, Yad Vashem, se asienta en lo alto de una colina con vistas al "patio de la muerte" de Deir Yassin, mientras que los edificios de roca caliza del antes pueblo palestino son usados como institución mental israelí. ¿Hay alguien que dude que los fantasmas de Deir Yassin todavía aparecen en la memoria colectiva de los palestinos y de todos aquellos que saben que Deir Yassin fue el catalizador del plan para crear un estado único judío de Israel?

Mientras tanto, los millones de desposeídos en los campos de Gaza, en Cisjordania, en Jordania y en Líbano están esperando volver y/o recibir una compensación por sus inmensas pérdidas y nadie tiene la autoridad para comerciar con sus derechos humanos para someterse a un estado racista nacido de la desposesión y la miseria palestina. Acordar algo más sin su consentimiento sería traicionar los 60 años de lucha Palestina para el reconocimiento y la autodeterminación que desafía al apartheid de Israel.

Sonja Karkar es la fundadora y presidenta de Mujeres por Palestina en Melbourne, Australia, (www.womenforpalestine.com)
Znet, 9 abril 2007. Traducción para sinpermiso.info: Txomin Martino

 

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