Los paros armados en Colombia y la experiencia de Bolivia

Según el reporte de la cadena Caracol de noticias, "el orden público sigue agitado en 12 departamentos" como resultado de una fuerte ofensiva de las FARC sobre el transporte público y privado en vías principales y secundarias.
El "paro armado" gestado por las FARC - EP, que se presenta en los departamentos de Antioquia, Valle, Putumayo, Arauca, Caldas, Caquetá, Casanare Vichada, Chocó, Huila, Cauca y Norte de Santander, es una amplia movilización del movimiento campesino y de las guerrillas revolucionarias contra la mal llamada política de seguridad democrática y contra todo lo que representa de nefasto para la nación la reelección del actual inquilino de la Casa de Nariño, para quien esta formidable movilización es apenas un lunarcito. Según el "doctor lunarcito" (que así lo están llamado ya en varias regiones) aquí no pasa nada mientras se cae todo el entable de su podrido régimen narcofascista y paramilitar.
Los paros armados de Colombia, organizados por las FARC, me traen a la memoria los gigantescos bloqueos de vías organizados por el movimiento popular en Bolivia, entre marzo y abril del año 2005, para exigir la renuncia del Presidente Carlos Mesa, el peón del imperialismo que impedía la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Fui testigo de los bloqueos a las carreteras realizados con gran energía por indígenas y campesinos en la ruta desde Santa Cruz hasta Cochabamba y la Paz y desde Tarija hacia el norte de Bolivia. El país colapso completamente, debiendo el señor Mesa ceder en sus impopular gestión. Con los bloqueos indígenas y campesinos a las principales vías de Bolivia, el movimiento popular y revolucionario se abrió paso hasta llegar al triunfo de Evo Morales, quien acaba de convocar elecciones para la Constituyente desde el próximo 2 de junio. Esta forma de lucha probó su eficacia contra la oligarquía boliviana que pretendía aplastar el movimiento popular de dicha nación.
Frente al golpe de estado que significa la reelección de Uribe Vélez y a al peligroso significado de la continuación de las políticas del actual régimen fascista, los paros armados guerrilleros deberían generalizarse, bloqueando rutas estratégicas de toda Colombia, en puntos como La Línea (Calarca-Ibague), Honda-Guaduas, Cúcuta-Bucaramanga, Cúcuta-Ocaña, Magdalena Medio, Medellín-Montería, Cartagena-Sincelejo, El Patia, El Bordo, Popayán-Cali, Villavicencio - Bogota, Tunja-Bogota, Bucaramanga-Barbosa, Quibdo-Pereira.
Para hacer los bloqueos se debe acudir a todas las herramientas que se tengan a la mano como los IED, que son Artefactos Explosivos de Fabricación Casera (utilizando vehiculos y cadaveres de animales), para derrumbar puentes, caminos, oleoductos, redes eléctricas, redes telefónicas, sistemas masivos de transporte, tuberías de gas, carreteras, peajes, alcantarillas y demás infraestructura vial. Estos artefactos explosivos deben ser explosionados como "cargas dirigidas" por medios diversos, que van desde la telefonía a rayos infrarrojos. Hay que entrenar bien a las personas encargadas de estas labores en el ensamblaje de artefactos explosivos improvisados y poder activar dichos explosivos en una variedad de formas diferentes, ya sea mecánicamente, por teléfonos celulares, a través de señales de radio, censores infrarrojos directos, controles remotos como los que utilizamos en la casa para prender o apagar un televisor o un equipo de radio, mejorando su alcance (de dos kilómetros para arriba), para proteger el combatiente.
Todo esto debe hacerse de manera constante, en toda la línea y sin ninguna clase de contemplación.
De la misma manera se debe ampliar la presencia de mas expertos francotiradores, para los cuales es necesario conseguir, a como de lugar, la mayor cantidad de rifles para francotiradores de alto calibre (.50) como el francés Hecate II o el ruso KSVK (que se pueden ver en Internet), capaces de perforar un Vehículo Blindado Bradley como un cuchillo caliente atraviesa la mantequilla







