México es un país con bolsas de gran resistencia pero sin coordinación nacional

Comentarios para Radio Centenario del sociólogo norteamericano James Petras. Lunes 30 de octubre de 2006
Efraín Chury Iribarne: Una primera reflexión sobre la reelección de Lula. ¿Qué se puede esperar en el plano de la economía interna, la política social de Brasil y la situación regional en el plano internacional en este segundo mandato que nos va a llevar hasta el año 2010?
Petras: Hay que descontar completamente el discurso pos electoral de Lula que es una expresión de la política práctica que viene. No enamorarse con el discurso de inclusión social de que habla. Primero, Lula actualmente no tiene ninguna mayoría en el Congreso. Segundo, pactó con partidos de la derecha para ganar las elecciones. Tercero: la tasa de crecimiento durante sus cuatro años de presidencia era del 2,5 por ciento, menos que el crecimiento de la población que es más del 2 por ciento. Entonces, si descontamos el crecimiento poblacional, Lula tiene un récord de crecimiento cero.
Y eso me da que pensar que dado los compromisos políticos partidarios que tiene Lula, no hay ninguna chance de implementar ningún cambio social estructural. Lo que podremos esperar es simplemente la continuación de la bolsa de comida, los 30 dólares mensuales que está dando a los más pobres, pero no hay posibilidades de profundizar la reforma agraria, no habrá cambios en la distribución de ingresos, no hay posibilidades de grandes inversiones estatales para generar empleo.
Yo creo que Lula va a hacer un gobierno de derecha con política asistencialista. Eso me parece lo más evidente en función de lo que podríamos ver en los acuerdos políticos y las proyecciones que tenemos del pasado. Incluso yo creo que ahora que no tiene que enfrentar otra elección, podría moverse hacia las privatizaciones de pensiones y hacia algunas concesiones a los empresarios en relación con la legislación laboral y sindical. Es decir que no tengo ninguna información o datos que pudieran indicar que la victoria de Lula significa una victoria de las clases populares, eso es otra vez una ilusión.
Su partido de trabajadores sólo controla cinco de los 23 estados de Brasil, es una pequeña minoría en el Senado. Lula mismo ideológicamente está convertido en un interlocutor de los grandes Bancos. No hay indicaciones de que pueda desarrollar una política industrial. Su equipo económico -Banco Central, Hacienda, Economía, Banco Nacional de Desarrollo- sigue exactamente la línea liberal del pasado. Entonces creo que debemos descartar las ilusiones de que vamos a ver un nuevo Lula, progresista y social.
Chury: Quiere decir entonces que por más que a Lula le sobreviniera algún ataque de izquierdismo en realidad las condiciones en las cuales ha quedado el mapa político de Brasil, tampoco le darían demasiadas chances.
Petras: No. Y los movimientos como los Sin Tierra siguen, después de cuatro años de traición, de promesas incumplidas, como disco roto diciendo que hay que presionar a Lula, que hay que formular demandas, etc. Ya formularon demandas media docena de veces, han estado en el Palacio dos o tres veces, se han tomado fotos con Lula y nada.
Y creo que las mismas propuestas van a tener los mismos resultados, porque la CUT [Central Unica de Trabajadores] ha perdido el norte políticamente, ha subordinado su política social a los acuerdos con Lula y el PT, y han conseguido algunos diputados en el Congreso, algunas concesiones financieras para mantener el aparato de la organización. La cúpula sigue buscando algunas concesiones de Lula. Por lo tanto la CUT es más que nada un brazo político del Ministerio de Trabajo, que está encabezado por el ex presidente de la CUT.
Yo creo que la única alternativa frente a eso van a ser las huelgas y protestas una vez más, cuando Lula empiece a implementar su política de la segunda presidencia. En ese momento otra vez las cúpulas independientes van a gritar traición etc., y como la perpetua virgen violada van a decir: "fuimos engañados", cuando todo está muy claro, muy transparente.
El partido Socialdemócrata brasileño tiene preparado un juicio por la corrupción de Lula, y Lula va a buscar a cualquier costo reconciliarse con la derecha para parar cualquier enjuiciamiento, sacrificará el programa económico o lo que sea para conseguir un consenso con la derecha. Ya han declarado que es presidente de todos, así que inmediatamente después de las elecciones buscará acuerdos con la derecha, y no va a usar medidas presidenciales ni decretos para superar su minoría en el Congreso. Decretos por ejemplo sobre la reforma agraria, sobre el empleo y sobre las cosas que más interesan al pueblo.
Chury: Me voy un poco más al norte, pero al sur de los Estados Unidos. ¿Qué está pasando en Oaxaca, México, donde ha habido represión?
Petras: Bueno, en México el caso de Oaxaca es una expresión de reivindicaciones sociales y económicas de maestros mal pagados, mal tratados. Después tenemos la prepotencia y represión del gobernador y el alcalde que son del PRI, el partido de la derecha que estuvo durante 70 años en el poder hasta el año 2000. Es una lucha que empezó siendo reivindicativa, después pasó a ser una lucha política creando mecanismos paralelos y creando un doble poder en la ciudad. Eso quedó así por meses enteros con barricadas, perjudicando a todos los grandes comerciantes y al turismo, pero tratando de apuntar a una alternativa a la politiquería y corrupción electoral que existe en México.
Eso fue tolerado por el presidente Fox y todo el aparato, pero ellos se lanzaron hace dos noches a una confrontación militar policial. Mataron a un fotógrafo norteamericano y varios maestros, y la prensa internacional está completamente en favor de la represión. Estuve leyendo el New York Times, la BBC, y todos hablan como si fuera una represión suave cuando de hecho han matado a tres maestros anoche, han herido a docenas o cientos de personas, han tomado presos, han desaparecido a presos: es una represión salvaje.
Y es una indicación de que la gran lucha de los maestros y la población entera de Oaxaca, por falta de apoyo concreto de los otros sectores sociales de México, no podrá resistir al Estado y forzosamente después de cinco meses de huelga sectores de maestros van a volver a las aulas. Con mucho resentimiento, mucha bronca y mucha amargura. Tanto que se habla del zapatismo, parece que no tiene ninguna fuerza real en el país, podría haberse movilizado en Chiapas en actos de solidaridad efectiva. No digo simbólica, porque todo el mundo se ha declarado a favor de los luchadores en Oaxaca. Pero ni los sindicatos del distrito Federal de México ni otros han tenido la fuerza para extender una huelga general y montar grandes movilizaciones.
López Obrador hizo su campaña contra la corrupción y el fraude, pero la fragmentación de la lucha, con el zapatismo en la montaña o en la campaña contra las elecciones por un lado, López en la protesta de electores, y los sindicatos electricistas poderosos protegiendo la industria nacional contra las privatizaciones, ninguna de estas luchas se pudo conectar en un movimiento suficientemente sostenido y visible, para parar la mano de la represión del Estado. Esa es una de las lecciones que debemos tomar, porque México es un país con bolsas de gran resistencia pero sin coordinación y dirección nacional inevitablemente sufren la represión feroz de un Estado que tiene años de represivo, autoritario y dictatorial.
Chury: Petras, Cumbre Iberoamericana de mandatarios en Uruguay con la presencia del rey de España. Trascendencia del evento y posibles resultados ¿cómo se ven desde allí?
Petras: Bueno, son Cumbres que han sido más virtuales que otra cosa. Creo que van a extender la política comercial de acuerdos para el intercambio a partir de España, buscando frenar las exportaciones latinoamericanas, facilitar las exportaciones españolas, tratar de consolidar acuerdos de inmigrantes latinoamericanos a España y Europa e invitaciones a nuevas inversiones españolas en el país.
Pero más que nada yo creo que simplemente es una expresión de consolidación del modelo neoliberal. No veo ninguna voz disidente criticando la política liberal de Zapatero y más que nada es una ceremonia ritual que no ofrece concesiones sociales al sector obrero y popular. Es más que nada una Cumbre de cúpulas en las que la presencia efectiva de sindicatos clasistas o voces de los movimientos sociales está totalmente ausente. Es una forma de hacer acuerdos con brindis de champagne y buscar mitificar de alguna forma la importancia que tienen Repsol y otras empresas españolas en la explotación en América Latina.
Chury: Es diferente por lo tanto porque al menos en Mar del Plata hubo una Cumbre paralela, cosa que aquí no se vislumbra para nada.
Petras: No. Es una ceremonia en la que Astori va a dar un abrazo al rey, el rey va a dar un abrazo a Tabaré Vázquez y todo es un buen pretexto para una fiesta celebrando el poder que ejercen en sus propios países. Pero no como proyección de una nueva alternativa al imperialismo norteamericano, sin una definición clara contra la guerra en Irak y las pretensiones norteamericanas contra Venezuela.
Dudo que haya alguna declaración efectiva en defensa de los derechos de los pueblos e incluso la autodeterminación. Es muy dudoso eso por parte de estos gobiernos reunidos en la Cumbre en Montevideo.
Chury: Creo que debemos agregar que por más que se trate el tema de los inmigrantes será seguramente un tema tangencial y no deben hacerse ilusiones los inmigrantes en el mundo de que la Cumbre de Montevideo les va a solucionar algo.
Petras: Yo creo que el paso que ya está dado, de legalizar a los que ya entraron al país, permitir que consigan sus papeles de trabajo, eso ya está hecho. Ahora, alguna otra concesión más allá de lo que existe entre España y América Latina yo creo que es muy dudoso. La inmigración uruguaya en España está bastante consolidada en términos de los que están actualmente allá; el problema es para los que están en fuga de la política liberal de Vázquez y Astori que buscan asentarse en España.
Los nuevos inmigrantes van a encontrar menos posibilidades y más dificultades que los que han hecho el viaje anteriormente porque las restricciones están creciendo y las expulsiones están creciendo. Más que nada yo creo que va a ser una política simplemente de status quo; los que están allá ya están y están legalizados, pero creo que la nueva política europea incluyendo a España es cada vez más restrictiva.
Chury: Para terminar, ¿cómo se ve allí en Estados Unidos este nuevo saldo muy alto de muertos norteamericanos en la ocupación de Irak?
Petras: Bueno, cada vez está bajando más el apoyo público a la guerra. No hay ninguna duda de que desde el 80 por ciento de apoyo cuando lanzaron la guerra, ahora estamos en 68% por ciento contra la guerra y una mayoría absoluta por retirar las tropas ya.
El problema es grave porque la popularidad del Congreso y el presidente han caído verticalmente. Bush está abajo del 30 por ciento por el manejo de la guerra, pero el Congreso, incluyendo al Partido Demócrata, están abajo del 20 por ciento, no es simplemente el rechazo de la política de Bush sino el rechazo de los dos partidos en el Congreso. Es un desgaste total de la institucionalidad norteamericana frente a esta guerra y eso es importante porque incluso en sectores institucionales ya hay divisiones, expresiones de que se deben retirar las tropas
A tal punto que ya un sector del gran capital, los petroleros y otros sectores financieros, han estimulado la formación de una Comisión Baker, James Baker que es un personaje con mucho prestigio y muchos vínculos en sectores conservadores empresariales, para presentar un informe sobre Irak y alternativas a la política actual. Los principales opositores de Baker son los sionistas, por eso en la formación de los diez sabios de la Comisión Baker están excluidos todos los sionistas, ideólogos que están apoyando la guerra. Es una cosa muy importante dado la gran circulación de los autotitulados expertos sionistas sobre Medio Oriente.
Hay una pugna entonces entre conservadores tradicionales y los militaristas civiles y sionistas y eso hay que ver hasta dónde se puede profundizar. Pero el hecho es que dos tercios del público norteamericano, sea pasivo, sea apolítico, sea lo que sea, está completamente contra la guerra en este momento.
El problema es que no hay un reflejo de esta opinión en los congresistas. Gran parte de los congresistas del Partido Demócrata que van a asumir en el nuevo Congreso no reflejan esta gran mayoría de votantes demócratas. Y ese es el gran dilema que tenemos: un sistema electoral no representativo de la opinión pública en este momento de crisis política sobre la guerra.
Chury: ¡Qué problema para que surjan desde el Congreso aspirantes a ser candidatos a la presidencia!
Petras: Sí, y la peor de todas es Hillary Clinton, que ha exigido que Bush mande más tropas a Irak. No retirarlos, no tener menos: que mande más. Y es una política derechista, dura, es una política cínica que trata de ganar el voto de los sionistas de Nueva York y otras ciudades que son grandes financistas de Hillary Clinton.
En una organización sionista, la principal, Hillary Clinton ha declarado que los intereses de Israel son los intereses de Estados Unidos. Con esta candidatura ¿para qué necesitamos reemplazar a Bush?. No es algo que a nosotros nos de mucho optimismo para el futuro, porque mientras tanto están muriendo cien soldados por mes o más y hay más de dos mil heridos cada mes y otros miles más traumatizados. Esta situación se está deteriorando tanto que de alguna forma, desde la cúpula, desde abajo, o las dos cosas juntas, algún cambio está pendiente.
CX36 Radio Centenario
Extractado por La Haine







