“Mañana volveré y seré millones”
La victoria de Evo Morales que lo convirtió en el primer presidente indígena en Bolivia resultó demasiado para el Imperio, y desde el principio comenzaron su guerra contra él y su gobierno
La sangre vertida en las luchas mineras y campesinas de finales del siglo XIX, enraizó en el imaginario el legado de Túpac Katari, al igual que sus últimas palabras antes de ser descuartizado: “A mí solo me mataréis, pero mañana volveré y seré millones”.
Con el triunfo de Evo Morales, por primera vez un candidato alcanzó mayoría absoluta. En el fragor de la lucha se conformó un bloque indígena, campesino, obrero y popular en torno al MAS, que escaló del 19,4 por ciento en 2002 al 53,74 por ciento en 2005.
A nadie dolía más que a Evo la implosión del MAS después de tantos años de lucha colectiva y sacrificios personales e hizo lo indecible para impedirlo.
“Mañana volveré y seré millones” (Parte I)
“Mañana volveré y seré millones” (Parte II)







