Obama debería visitar Gaza

El 4 de junio, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, va dar una conferencia política en la Universidad de El Cairo, en un intento de reparar la brecha abierta entre EE.UU. y el mundo árabe. Durante los años de Bush, muchos árabes se volvieron contra Estados Unidos debido a las invasiones de Afganistán e Iraq, y a los abusos en Guantánamo y Abu Graib. Pero la cuestión que subyace realmente a las tensiones con EE.UU., y que constituye el meollo del problema , es el insuperable conflicto entre Israel y Palestina, lo que muchos perciben como el alineamiento de la política estadounidense en apoyo de Israel.
El gobierno Obama ha adoptado una positiva actitud sobre las colonias israelíes exigiendo su total paralización. Recientemente la secretaria de Estado, Hillary Clinton declaró a los periodistas que “Obama quiere el fin de las colonias-sin excepción alguna, no más colonias, no más colonias ilegales, ningún ‘crecimiento natural’
Pero su gobierno no ha dicho casi nada sobre la devastadora invasión israelí de Gaza que causó más de 1.400 muertos, entre ellos unos 400 niños. Para mucha gente de Oriente Próximo, se trata de una desafortunada continuación de las políticas del pasado que condena la pérdida de vidas israelíes inocentes pero se niega a hablar claro contra la desproporcionadamente mayor pérdida de vidas palestinas a manos del ejército israelí.
La invasión israelí de Gaza comenzó el 27 de diciembre de 2008, cuando Obama acababa de ganar las elecciones pero todavía no había tomado posesión del cargo. Mientras se pronunciaba claramente en contra de los atentados terroristas de Bombay del 26 de noviembre, se negó incluso a pedir un alto el fuego en Gaza, diciendo fríamente que “Cuando se trata de asuntos exteriores es muy importante respetar el principio de que sólo hay un presidente”.
Tras la toma de posesión, Obama nombró el ex senador George Mitchell enviado especial y le envió de inmediato en un viaje de “reconocimiento” a las principales capitales de Oriente Próximo, con excepción de Gaza. Mitchell realizó un segundo viaje a la región a finales de febrero, en el que visitó Turquía, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Israel y Cisjordania pero, de nuevo, ignoró Gaza, lo mismo que sucedió en su tercer viaje en abril.
Hillary Clinton no ha visitado nunca la Gaza arrasada por la guerra, si bien prometió una ayuda de 300 millones de dólares para su reconstrucción, pero la ayuda no llegó a Gaza debido a que su Gobierno insiste en tratar sólo con Mahmud Abbas y la Autoridad Palestina en Cisjordania, mientras evita hacerlo con Hamás que controla Gaza y fue democráticamente elegido.
Obama consiguió un gran apoyo del pueblo estadounidense durante la campaña presidencial al decir que Estados Unidos debería hablar con sus adversarios sin condiciones previas. Pero ahora su gobierno pone condiciones ridículas para hablar con Hamás: que reconozca a Israel, renuncie a la violencia y acepte los acuerdos internacionales previos. Israel, por su parte, no tiene que reconocer a Palestina, ni renunciar a la violencia ni aceptar los acuerdos internacionales anteriores. Poner condiciones a una sola de las partes del conflicto hace imposible llevar adelante un proceso de paz.
Mientras Obama se prepara para su viaje a Oriente próximo, más de 150 personas- la mayoría estadounidenses- intentan entrar en la Gaza devastada por la guerra a través de las fronteras egipcia e israelí. Organizados por la organización de mujeres pacifistas, CODEPINK, es el mayor grupo de estadounidenses que viaja a Gaza desde el inicio del asedio.
Las delegaciones, invitadas por la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), llevan medicinas, juguetes, material escolar y de construcción de zonas de recreo. Unos 1.346 niños gazíes se han quedado huérfanos de padre o de madre, o de ambos, a causa del ataque israelí, y la mayoría de ellos han quedado traumatizados y deprimidos.
Por esa razón, el grupo pacifista CODEPINK ha lanzado una petición internacional exigiendo que Obama visite Gaza y vea por sí mismo la devastación y la miseria que sigue asolando, seis meses después de la invasión, una región con un millón y medio de habitantes. Precisamente, esta semana Obama ha introducido una nueva etapa en su visita a Oriente Próximo: Arabia Saudí. Si él puede hacer un hueco para una cena privada con el Rey saudí, no hay duda que podrá encontrar tiempo para ir a Gaza. ¿Hay algo a más importante para Obama que visitar una zona donde recientemente 1.400 personas han sido asesinadas y miles de viviendas, escuelas y mezquitas han quedado destruidas? ¿Existe algo más importante para él que ver cómo los israelíes emplean los 3.000 millones anuales en ayuda militar pagada por los contribuyentes estadounidenses?
Obama debería aprovechar la oportunidad, durante su visita a Egipto la próxima semana, de visitar Gaza. Podría expresar sus condolencias por la pérdida de tantas vidas inocentes, exigir el levantamiento del inhumano asedio que sigue aprisionando a una población en su totalidad, y apoyar una investigación sobre cómo invierte Israel la ayuda militar de Estados Unidos.
Esas actuaciones, en lugar de las elegantes palabras que utilizará durante su conferencia en la Universidad de El Cairo, harían milagros para reparar nuestras relaciones con el mundo árabe tan hechas trizas durante los años de Bush.
Medea Benjamin (Medea@globalexchange.org.) es co-fundadora de Global Exchange y CODEPINK: Women for Peace.
Electronic Intifada, 3 de junio de 2009







