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Mundo :: 12/01/2026

Paraguay: López, héroe antimperialista

Bernardo Coronel
Paraguay fue el único país del continente donde las clases populares tendrán activa participación en el proceso de emancipación, construyéndose en un genuino proyecto popular

I. Introducción

La revolución por la independencia del Paraguay representó un proceso original, y muy distinto al resto de los países latinoamericanos. Mientras en los otros países las revoluciones estaban lideradas por clases burguesas emergentes que buscaban desplazar al absolutismo español, en la nación guaraní la burguesía en ascenso tuvo que pactar una alianza con las clases populares, representadas políticamente por el Dr. Gaspar Rodríguez de Francia. El Paraguay será el único país del continente donde las clases populares tendrán activa participación en el proceso de emancipación, construyéndose en un genuino proyecto popular, consolidado por el gobierno de los López.

La experiencia popular sería destruida en la guerra de la triple alianza, luego de cinco años de resistencia del pueblo paraguayo. En este ensayo se intenta entender las razones que llevaron al pueblo paraguayo a inmolarse al lado del Mcal. Francisco Solano López durante la contienda.

Para justificar la guerra, los aliados decían que el Paraguay estaba gobernado por un tirano, y que era necesario derrotar a López para liberar al pueblo de la opresión. Ese era el argumento para una guerra infame que no tenía otro propósito que liquidar al Estado independiente para someterlo a la cadena capitalista mundial bajo la égida del naciente imperio inglés.

La propaganda mitrista y brasileña justificaban la guerra contra el Paraguay, afirmando que era necesario llevar la "civilización" al oscuro país gobernado por un dictador implacable. Pero el fundamento de los gobiernos de Argentina, Brasil y Uruguay partía de una grave equivocación: no existía división entre López y el pueblo paraguayo. Al contrario, López y el pueblo, especialmente el campesino, representaban una unidad. Esa unidad se basamentada en el hecho que la tierra era propiedad del Estado paraguayo, tierra, que el campesinado defendió heroicamente hasta morir. López, al defender la soberanía patria, defendía la tierra. Los campesinos al luchar por la Patria estaban luchando por algo que genuinamente les pertenecía, la tierra.

La invasión de Asunción

Al inicio de la guerra Bartolomé Mitre había dicho a la multitud congregada frente a su residencia, "En veinticuatro horas en los cuarteles. En tres semanas en la frontera. En tres meses en Asunción", vaticinando una guerra fácil contra el Paraguay. Recién cuatro años después las fuerzas aliadas lograron romper el cerco de Humaitá, la "Sebastopol de América", donde los soldados paraguayos defendieron heroicamente el bastión que parecía inexpugnable. En Humaitá la falta de municiones y el hambre fueron más fulminantes que las armas enemigas.

El 1º de enero de 1869 las fuerzas aliadas entraban triunfantes en Asunción, donde se encontraron con una ciudad desolada. Ni un solo paraguayo había quedado en la capital, madre de ciudades. El pueblo se retiró unos días antes, fundando la segunda capital en Luque, a unos pocos kilómetros al noreste. Asunción había caído y los aliados esperaban una rendición, que parecía lo normal en una guerra. Pero los paraguayos decidieron otro camino: luchar hasta morir.

Las fuerzas aliadas, especialmente los brasileños iban a ser testigos de algo único en la historia: la capital del país en guerra era derrotada pero ni el presidente ni el pueblo se rindieron.2 Sería la primera vez en la historia moderna, después de la creación de los estados-naciones, que la capital política de un país beligerante sucumbía bajo las fuerzas enemigas y el pueblo seguiría combatiendo.3

Los aliados nunca terminarán de entender la intransigente resistencia del ejército paraguayo frente a un enemigo muy superior. En todas las batallas el paraguayo lucharía con fiereza hasta sucumbir. Desde la caída de Asunción, nunca más se producirían rendiciones. Así iba a ser hasta Cerro Corá.4 Los aliados, igual que Mitre, jamás se imaginaron que la guerra duraría los cinco años que duró.

Notas:

2 Cuando el Ejército Rojo entró en Berlín, en 1945, Hitler no tuvo más remedio que suicidarse. Muchos días antes de 1º de enero, momento en que el ejército rebelde irrumpió en la Habana, Batista ya había huido del país; lo mismo hizo Somoza cuando el 19 de julio de 1979 los sandinistas tomaron Managua.

3 Sí se registraron casos de deserciones debido al hambre durante la campaña de las cordilleras. Véase Maestri, pág. 33, en "Piribebuy, a capital mártir: história, historiografia e ideologia na Guerra no Paraguai", Estudos Ibero-Americanos, PUCRS, v. 39, n. 1, p. 32-53, jan./jun. 2013

4 Existen referencias de que restos del ejército paraguayo siguió combatiendo incluso después de la muerte de López.

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II. 1. La derrota de Caxías

La capital paraguaya había caído, y el marqués de Caxías, comandante de las fuerzas aliadas, el 14 de enero declaraba el fin de la guerra. Pero él más que nadie sabía que una guerra no se gana por decreto.2 No había cumplido el falaz objetivo de la triple alianza: capturar a López para "liberar al Paraguay del tirano". Con la caída de Asunción, Caxías había descubierto una lúgubre verdad, no existía separación entre López y el pueblo, tal como querían hacer entender los gobiernos de la triple alianza. López y el pueblo paraguayo eran una unidad. Esto lo notó claramente en esos calurosos días de enero. El pueblo antes que entregarse a los aliados optó por seguir a López hasta el final.

Solano López

Agobiado y cansado de la guerra, Caxías, en febrero decide regresar al Brasil. Volvía con la carga de que López, que seguía combatiendo en las selvas paraguayas, se burló de la dignidad imperial. Retornaba humillado, nadie fue a recibirlo en el puerto.3 López se convirtió en una espada lacerante en el corazón del orgulloso Pedro II. Él había destruido el ejército paraguayo y entró triunfante a Asunción, pero López seguía resistiendo junto a su pueblo. Nunca un jefe vencedor de una guerra, la mayor del continente, se encontraría en medio de tanta soledad. Ese mes de febrero el triunfante marqués de Caxías se sentía derrotado.

2. El pueblo toma las armas

Así como el marqués de Caxías no llegó a comprender la obstinada resistencia paraguaya, muchos tampoco lo entenderían. Las razones de tanta tozudez del pueblo paraguayo al ejército invasor tenían raíces profundas, que provenían de la cultura guaraní, las formas de dominación colonial y la propia creación del Estado independiente durante el gobierno francista y de los López. Para entender la guerra contra la triple alianza hay que entender sus antecedentes históricos y culturales.

La guerra se dividió en dos etapas muy claras. La primera fue de ofensiva sobre territorio brasileño y argentino (la campaña de Mato Grosso, Corrientes, la Banda Oriental) cuyo objetivo era defender a Uruguay ante la agresión del imperio brasileño, y tratar de garantizar el equilibrio del río de la Plata. La guerra de ofensiva contó con el apoyo de las clases hegemónicas asuncenas que veían peligrar sus intereses comerciales frente a la eventual caída del puerto de Montevideo, con lo que el río de la Plata quedaría bajo el dominio del imperio brasileño. En la ofensiva participaron sólo las fuerzas regulares de López.4 La segunda etapa, desde la caída de Asunción, sería de resistencia, en la que entraría a participar activamente todo el pueblo paraguayo, incluidos los niños, mujeres y ancianos; una guerra total. Pero mucho antes de la caída, el 25 de noviembre de 1.867, las mujeres de Asunción ya pidieron armas para alistarse al ejército paraguayo.5

Con la toma de Asunción se producía un viraje en el rumbo de los acontecimientos bélicos, la guerra se convertía en una guerra de conquista para los aliados, para los paraguayos la guerra se convertía en una guerra popular.

3. La primera etapa del periodo independiente: los orígenes del Estado popular

Retrocedamos un poco en el tiempo para entender mejor estas cosas. En mayo de 1.811 la burguesía emergente (Yegros, Caballero, Iturbe), los "criollos" se alía a Francia, representante de las clases populares, contra la clase dominante de origen español. Pero una vez derrotadas las fuerzas españolas, Francia impediría la instalación de un régimen oligárquico tal como se estaba gestando en los demás países latinoamericanos y pretendía la elite asuncena. La burguesía emergente que no pudo controlar íntegramente el poder luego de la gesta de mayo, se vio compelida a aceptar el liderazgo de Francia, debido al gran apoyo popular que tenía.

El bloqueo comercial impuesto por Buenos Aires luego de la declaración de la independencia6 fue redoblado y ahogaba el comercio exterior paraguayo, hasta el punto de arruinar a la oligarquía comercial como clase, que se encontraría ante una disyuntiva difícil de resolver: el sometimiento a la oligarquía porteña_ vía alianza_ significaría su desaparición como clase, pero la declaración de independencia _ fundamental para su afirmación como clase hegemónica_ llevaba al irremediable bloqueo de parte de Buenos Aires.7 El aislamiento comercial_ medida extrema adoptada por Francia frente al bloqueo_ llevó a la virtual paralización de la oligarquía exportadora. Como consecuencia del bloqueo comercial las exportaciones cayeron vertiginosamente. Entre 1.800 (era colonial) y 1.839 (era independiente) la exportación de yerba cae de 2.739 a 113 toneladas; el tabaco, de 414 a 14 toneladas; y el cuero, de 4.831 a 918 toneladas.8 La clase emergente fue impedida así de cumplir su rol histórico: impulsar una revolución de carácter oligárquico liberal.

Dentro del régimen de férreo aislamiento, sin interferencias foráneas, Francia logrará construir la unidad del pueblo en base a una férrea ideología nacionalista y popular.9 La dinastía López, que originalmente pretendió liberalizar la economía se verá forzada a retrotraer al país al antiguo régimen de reclusión por la hostilidad de las dos potencias regionales (Argentina y Brasil) que intentarían permanentemente imponer su supremacía en el río de la Plata.10 Frente a la agresividad de éstas dos potencias el pueblo paraguayo se verá compelido a construir un blindaje nacionalista de carácter popular, hasta el punto que el patriotismo se convertiría en una ideología sólidamente sedimentada en la sociedad civil. La expoliación impuesta por Buenos Aires, aumentará el sentimiento nacionalista sin distinción de clases sociales.11

Dos elementos marcarían el devenir histórico independiente, la debilidad burguesa que le imposibilitó convertirse en clase dirigente, y el protagonismo popular bajo el liderazgo del doctor Francia. Las clases en ascenso tenían el poder económico y de las armas, pero Francia tenía el apoyo de las masas, requisito necesario para iniciar un proyecto revolucionario. En este complejo escenario, se produce la alianza de clases entre la burguesía y las clases populares durante la gesta libertaria. Paraguay se constituía así en el único país de América donde las clases populares tuvieron activo protagonismo en la revolución de independencia. La hegemonía popular se consolidaría definitivamente el 12 de octubre de 1.813, momento en que el Congreso, la primera asamblea auténticamente popular de América, proclama la creación de la República.12 El Congreso nombra a Francia y Fulgencio Yegros como presidentes del gobierno consular, pero Francia sería el verdadero conductor de la nación. Tras los turbulentos primeros años del consulado y de duras fricciones entre clases, Francia sería nombrado dictador supremo por un congreso popular en 1.816, y a partir de esa fecha es donde se aniquilaría definitivamente a la oligarquía como clase, y formalmente se constituirá el Estado popular.

4. La reforma agraria y la construcción del Estado popular

Tras la revolución el Paraguay no solo se convertiría en un Estado independiente, sino que se constituiría en un Estado popular. En febrero de 1.825 Francia resuelve que más de la mitad de las tierras de la región Oriental y la totalidad del Chaco pasen bajo la propiedad del Estado, con lo que iniciaría la primera reforma agraria de América Latina, entregando tierras en arrendamiento a los campesinos. Las tierras eran cedidas a precios simbólicos, a cambio que se produzca para el autoabastecimiento y así romper con la dependencia.13 Este es el factor fundamental sobre el que se edificaría todo el régimen popular: la no liberalización de la tierra, con lo que impidió la aparición de una clase propietaria rural. La tierra fue convertida en propiedad social. La reforma francista no fue una reforma agraria burguesa, como todas aquellas que surgieron después de la revolución francesa, sino que fue una reforma social de la tierra. Mientras las burguesías emergentes liberalizaban la tierra dando nacimiento a una gran masa de propietarios privados (productores-consumidores del mercado) Francia repartía tierras a los campesinos, convirtiendo éstas en propiedad colectiva: las estancias de La Patria.

Francia encarnaba la voluntad popular del Estado nación, el Estado como conductor de la sociedad.14Fue el reformador moral de la nación a la que otorgó una conciencia renovada ante la nueva etapa histórica que se abría con la desaparición del yugo español. Con la revolución paraguaya la organización política fue construida sobre la base de la cultura igualitaria guaraní: un proceso en que se forjaba una identidad entre el campesino guaraní y el Estado. De hecho, ya en el periodo colonial existía una cultura nacional que dio la fuerza y unidad para la creación del Estado independiente, que continuaría con los López.15

Durante el Virreinato del Río de la Plata, el Paraguay estaba sometido a Buenos Aires como provincia, pero con la revolución recupera su autonomía como pueblo nación, y al convertirse en República retornaba con fuerza la cultura comunitaria guaraní reprimida bajo la dominación colonial.

5. El campesino guaraní, la fuerza social y política

Francia revitalizó la cultura campesina guaraní.16 En octubre de 1.819, luego de la invasión de una plaga de langostas provenientes del Chaco, los cultivos habían quedado destruidos y recurre a la tradición guaraní de dos cosechas anuales. Ordenó una nueva siembra y se recuperaron los cultivos con resultados sorprendentes. Desde esa vez las cosechas volvieron a ser bianuales y se abandonó la práctica colonial de una sola cosecha por año.17

La cultura guaraní fue la fuerza vital para la creación del Estado nación, el sustento cultural clave para la construcción de la ideología popular.18 El igualitarismo francista fue la prolongación histórica del igualitarismo guaraní, y al recrear una sociedad de iguales redimía al indio del sometimiento colonial. La cultura campesina guaraní se convirtió en una fuerza contrahegemónica bajo la conducción de Francia.

El rasgo más importante del igualitarismo en el periodo independiente se experimentó en la abundancia de alimentos. Las estancias "La Patria" constantemente producían excedentes que eran redistribuidos entre los pobres en tiempos de sequía.19El excedente no sirvió como acumulación para la creación de una clase dominante, al contrario, con la redistribución colectiva se construía una forma de socialismo agrario durante el periodo (1.814-1.870) independiente.20 En 1.829, por ejemplo, Francia ordenaba el reparto de 800 animales vacunos de la estancia del Rosario a los pobres de la zona.21 Idelfonso Bermejo, un intelectual español contratado por Carlos Antonio López, llegará a decir que el gobierno paraguayo tenía una "estructura nacional, popular y socialista, anti oligárquico e igualitario".22

Notas:

2 Thomas Whigham, "La Guerra de la Triple Alianza", Volumen III, Pág. 310-311, Taurus, Asunción, octubre, 2013.

3 Thomas Whigham, "La Guerra de la Triple Alianza", Volumen III, Pág. 314, Taurus, Asunción, octubre, 2013.

4 Juan Crisóstomo Centurión, Memorias o Reminiscencias sobre la Guerra del Paraguay", Tomo I, pág. 172-176," El Lector, Asunción, 12 de agosto 1987. Véase también Pág. 211-215.

5 Oscar Pineda, "Cronología Básica de la Historia Paraguaya", Pág. 42, Editorial Don Bosco, setiembre del 2009, Asunción.

6 Paraguay era una provincia de Argentina y jamás aceptaría su independencia.

7 Buenos Aires siempre consideró una provincia más a Paraguay y por tanto con derecho a impedir que se convierta en nación independiente, y por ese motivo el país adquirirá la fama de una provincia rebelde.

8 Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 38/39, Asunción, 2010.

9 Frank O. Mora - Jerry W. Cooney, "El Paraguay y Estados Unidos", Intercontinental Editora, Pág. 17, 2009, Asunción.

10 La política de aislamiento no fue una acción unilateral de Francia. El férreo bloqueo comercial de Buenos Aires obligaba a esta medida.

11 Sergio Guerra Vilaboy, "Paraguay: de la Independencia a la Dominación Imperialista" Pág. 38/39, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984

12 Richard Alan White, Richard Alan White, "La Primera Revolución Radical de América. Paraguay (1811-1870)" Pág. 57, Ediciones República, Asunción, octubre de 1984.

13 Fabio Aníbal Jara Goiris, "Paraguay. Ciclos Adversos y Cultura Política", Pág. 110, Servi Libro, Asunción, 2004.

14 Justo Pastor Benítez, "La Vida Solitaria del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia. Dictador del Paraguaya", Pág. 83, Biblioteca Bicentenario, Servilibro y Fundación Cabildo, mayo del 2010, Asunción.

15 Bartomeu Melià, "Una Nación Dos culturas", RP Ediciones y CEPAG, Pág. 69/71, octubre de 1990, Asunción.

16 Podríamos decir que únicamente en Paraguay se logra poner en práctica el principio enunciado por Rousseau en su "Contrato Social", en el que habla que el individuo debería someterse a la voluntad general de la sociedad por sobre los intereses individuales en la búsqueda del bien común.

17 Richard Alan White, "La Primera Revolución Radical de América. Paraguay (1811-1870)" Pág. 140/141, Ediciones República, Asunción, octubre de 1984.

18 Justo Pastor Benítez, "La Vida Solitaria del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia. Dictador del Paraguaya", Pág. 148, Biblioteca Bicentenario, Servilibro y Fundación Cabildo, mayo del 2010, Asunción

19 Whigham, Thomas y Cooney W. Jerry, "El Paraguay Bajo el Doctor Francia", El Lector, Pág. 62, Asunción, 1996

20Fabio Aníbal Jara Goiris, "Paraguay. Ciclos Adversos y Cultura Política", Pág. 95, Servi Libro, Asunción, 2004.

21 Nidia A. Areces y Beatriz González de Bosio, "El Paraguay durante los gobiernos de Francia y los López", Pág. 64, ABC color y El Lector,2010, Asunción

22 Nidia R. Areces, "De la Independencia a la Guerra de la Triple Alianza", en Historia del Paraguay, Pág. 174, Taurus, Asunción, mayo del 2011.

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III. La segunda etapa del periodo independiente: el gobierno de los López

Con la caída de Rosas en 1.852 terminaron los conflictos en el río de la Plata y se abrieron los ríos a la libre navegación, favoreciendo el florecimiento del comercio exterior, lo que permitió al Paraguay empezar a comercializar sus productos e importar insumos y maquinarias para el desarrollo industrial.2 El auge económico mundial estimuló la radicación de migrantes extranjeros y la recuperación de las antiguas clases (hacendados, comerciantes, yerbateros). La liberación de indios permitió la formación de un gran proletariado rural, que promovió el desarrollo de las fuerzas productivas apareciendo relaciones de producción más capitalistas en ciertas áreas de la economía.3

Aun cuando López inicia un proyecto de libre mercado, no tenía ningún compromiso de clase con la burguesía agraria y mercantil. En 1.860 redujo drásticamente a dos pesos y medio el precio de la arroba de yerba de exportación, para adquirir con la ganancia ganado vacuno destinado al fuerte de Humaitá. Para resarcir a los "habilitados", en 1962 liberalizó el mercado interno de la yerba con lo cual éstos aumentaron sus ganancias por el incremento de la demanda local. La liberalización de la economía permitió el nacimiento de una burguesía rural, favorecida por la política impositiva de López, quien estimulaba la exportación de productos con valor agregado, pero bajo el estricto control del Estado. El Estado participaba en la compra y comercialización del tabaco dentro de una libre competencia permitiendo la actividad privada. El beneficio por impuestos al tabaco no era nada despreciables, considerando el gran volumen de exportación que se dio entre 1.855 y 1.865.4

En torno a la producción de la yerba se formaría una burguesía mercantil vinculada al comercio de Buenos Aires, y la gran masa de divisas que ingresaba al país, gracias a la venta de yerba, estimularía el crecimiento del mercado interno.5 El régimen, sin embargo, no era de liberalismo puro. El precio de la yerba estaba regulado por el Estado y era muy inferior a nivel local, para favorecer la dinamización del mercado nacional.6 López, para imponerse en el mercado rioplatense bajó el precio de la yerba de exportación con lo que desplazaría a los yerbateros brasileños del mercado regional. En solo seis años las ventas a nivel internacional se duplicarían bajo su gobierno: de 85.676 arrobas en 1.854 suben a 174.238 arrobas para 1.860.7

A mediados de la década del 50, debido al trabajo colectivista en las estancias de La Patria, combinado con la actividad privada, el país experimentará una extraordinaria producción de alimentos. Los depósitos estatales se hallaban abarrotados de productos (yerba mate, caña de azúcar, algodón, tabaco, mandioca) destinados al consumo de la población.8 El excedente era exportado. El proyecto lopista se asentó en los tres pilares básicos de la revolución democrático-burguesa: reforma agraria (la que heredó de su antecesor, entregando tierras e implementos agrícolas al campesino) la industrialización y la creación de un mercado interno, pero dentro de un régimen igualitario y centralizado.

El salto industrial

Paraguay en poco tiempo se convirtió en el país más progresista del cono sur, constituyendo una formidable maquinaria productora, deviniendo en un referente económico continental. Cuatro años antes de la guerra, producía 7 mil toneladas de tabaco, más de 10 millones de kilos de yerba mate y ya poseía 7 millones de cabezas de ganado vacuno. Cobraba en oro la exportación de yerba y tabaco, pero pagaba por los productos y tecnología importados por medio del trueque.9 Mientras Argentina y Brasil importaban utensilios, cucharas, botones y alfileres, en la fábrica de hierro de Ybycui, que tenía 250 obreros y trabajaba las 24 horas y funcionaba con energía hidráulica, se producía una tonelada de hierro diariamente. En la fábrica se producía desde armas para el ejército hasta implementos agrícolas para los campesinos.10

El Paraguay construía sus propios buques de ultramar que transportaban productos (yerba mate, tabaco, algodón) a los mercados europeos, y a su regreso traían armas sofisticadas, aparatos científicos, productos químicos y máquinas de imprenta.11Poseía la mayor flota (11 embarcaciones) comercial del río de la Plata. El primer buque a vapor de acero de Latinoamérica y uno de los primeros del continente, el Yporâ, de 226 toneladas, fue construido en los astilleros paraguayos, y empezó a navegar los mares el 2 de julio de 1.856. La tecnología paraguaya era muy superior a la de sus vecinos, la obra lopista fue gigantesca. En menos de 15 años el país poseía una balanza comercial muy favorable, no tenía desempleados, la educación alcanzaba a 30.000 niños y el analfabetismo casi desapareció. Los alumnos con menos recursos eran alojados y alimentados por el Estado.12A mediados de la década del 60 empezaban a sumarse la industria textil, la siderúrgica y de la construcción, se fabricaba, además papel, pólvora, loza y tintas. El país incursiona en la minería, hallándose plata, mercurio, oro, hierro, yeso, salitre, cal y azufre. En 1863 el país ya cultivaba 800.000 hectáreas de algodón para las hilanderías nacionales.13

El desarrollo paraguayo era tan incesante, que en mercado del tabaco llegó a competir en calidad con los Estados Unidos en Europa entre 1.855 y 1.857.14 El gran desarrollo industrial y comercial se reflejaba en el dinamismo del puerto de Asunción, que en 1.861 registró 403 embarcaciones de entrada y salida del país. Los buques transportaban mercaderías, pasajeros y encomiendas hacia Buenos Aires, Montevideo y Europa, y traían productos europeos que se comercializaban en los almacenes del Estado, generando enormes ganancias al país.15 En solo una década, entre 1.851 y 1.861 el intercambio comercial paraguayo aumentó cinco veces.16

En el primer periodo de la independencia, el doctor Francia socializaba el excedente producido en las estancias "La Patria", pero Don Carlos reinvierte el excedente, que era mucho mayor, para la reproducción ampliada de capital. Esta política le permitirá al Paraguay convertirse en el líder económico de la región junto Estados Unidos.

Mientras las burguesías latinoamericanas se sometían al imperio por la vía de la división internacional del trabajo, los López reinvertían todo el excedente económico para dar impulso al desarrollo entre 1.850 y 1.870. El cónsul norteamericano Edward A. Hopkins diría en 1.846 con respecto al Paraguay: "es la nación más poderosa del nuevo mundo, después de los EE.UU" [...] su pueblo es el más unido, el gobierno es el más rico, que cualquiera de los Estados de ese continente".17

La audacia lopista

Mientras en los demás países del continente las burguesías nativas triunfantes suplantaban el régimen colonial por estados neocoloniales, el viejo López, a través de la reinversión construía un Estado soberano.18 López rompía con el esquema imperial adoptando medidas radicales. Liberaliza por ley las tierras el 26 de noviembre de 1.84219 poniendo en vigencia las leyes de Castilla y de Toro.20 A través del decreto del 7 de octubre de 1.848 confiscaba todas las tierras comunales y privadas de los 21 pueblos de indios, con lo que el Estado se quedaba con la propiedad de extensas tierras y con todo el ganado que durante 300 años (colonia y gobierno de Francia) pertenecieron a los indígenas. Las estancias "La Patria" aumentaron a 65, con lo que se amplió la producción nacional en forma gigantesca.

López entregó tierras a los indios "más capaces", que tenían "buena conducta" y que "habían prestado servicios al Estado". Los demás se convertían en trabajadores libres; la fuerza de trabajo necesaria para el gran desarrollo capitalista, que pretendía López para el Paraguay. El decreto de 1.848 fue considerado una regresión por quebrantar la autonomía indígena y convertir a los mismos en trabajadores libres.21 Es importante señalar sin embargo, que para López (y para cualquier otro en ese lugar histórico) la proletarización del indio era una necesidad para iniciar el tránsito hacia el capitalismo. Los 25.000 indios proletarizados estaban obligados por el decreto de 1.848 al pago de impuestos en yerba al Estado.22 No obstante, los 42 pueblos o partidos de origen español donde vivían 48 grupos importantes de indígenas fueron exceptuados del decreto, con lo que quedaban excluidos de la posibilidad de convertirse en ciudadanos paraguayos. Estos seguirían bajo el régimen de servidumbre con sus amos de origen español.23 López en su afán de liberar las fuerzas productivas repartió tierras a los indígenas que reunían condiciones de adaptación al nuevo rumbo liberal de la economía, entregando además animales e instrumentos agrícolas a los campesinos.24

El 2 de enero de 1.846 estatizó la propiedad de la yerba y las maderas de uso naval, asegurando enormes ingresos al fisco y materia prima suficiente para la construcción de buques de guerra, para la defensa en caso de mayores conflictos con sus vecinos.25 Elevó el impuesto a la exportación de madera entre 20% y 40% con lo que desanimaría al sector privado.26 Las actividades industriales y comerciales más importantes seguirían bajo el monopolio del Estado como en tiempos de Francia. A pesar de la liberalización del comercio exterior, la yerba, la mayor riqueza del país, siguió siendo exclusivamente de propiedad estatal. La yerba era comprada a 5 reales del productor y se vendía a 18 reales la arroba el mercado exterior. López liberalizó el comercio pero otorgó mayores poderes económicos al Estado.27 Consolidaba de esa manera las bases de un original liberalismo social, bajo la rígida centralización del Estado y manteniendo el régimen igualitario.

El uso de la fuerza de trabajo militar y de presos garantizó un mayor excedente al Estado, que sólo invertía en la mantención de los mismos.28 El trabajo con el régimen de "auxilio" (no pagado) se hacía hasta con placer por los vecinos, por tratarse de obras para el Estado. "La masa trabajadora paraguaya era la más feliz del mundo", decía el ingeniero Thompson, refiriéndose al trabajador paraguayo. La militarización de la mano de obra como consecuencia de las amenazas externas (imperio brasileño y oligarquía porteña) fue una característica del gobierno de López. Las grandes infraestructuras, base del desarrollo industrial, junto a la mano de obra asalariada se hizo con el trabajo de militares y de presos comunes.29

López inicia así la transición industrial introduciendo grandes reformas en la economía del país: construye el ferrocarril, el telégrafo, la imprenta, la fábrica de hierro, da impulso a la educación creando 300 escuelas, y publica el primer diario, "El Paraguayo Independiente". Para la construcción del ferrocarril fueron contratados técnicos ingleses, y enviados obreros paraguayos a estudiar para foguistas, maquinistas y mecánicos a Londres. Para 1.864 el ferrocarril ya funcionaba plenamente bajo la dirección de trabajadores paraguayos.30 Varias de las piezas (planchas, asientos de riel) importadas originalmente de Inglaterra, eran utilizadas como modelos y fabricadas en Ybycui.31 Desde 1.850, bajo la conducción del ingeniero Whitehead se instala el arsenal y el astillero. Fueron compradas máquinas de aserrar a vapor, horno para la fundición, y motor de energía a vapor de la Blyth Brothers & Co. de Inglaterra.

Hacía 1864, periodo de mayor auge industrial, en el astillero y el arsenal, entre técnicos y obreros especializados y oficiales (junto a los esclavos y presidiarios) había un total de 500 trabajadores.32 A los técnicos extranjeros se proveía de viviendas, sirvientes, alimentos y caballos, y ganaban el doble que en su país. Se le pagaba la mitad de los salarios en oro y plata, y la mitad en papel moneda. Cobraban, además por horas extras y tenían jubilación. Junto al crecimiento económico fueron construidas grandes obras como el cabildo, el teatro nacional, la catedral, la aduana y el oratorio. Pero López, no solo se preocupó por el desarrollo industrial; a la par de capacitar a técnicos paraguayos, creó las escuelas de medicina, filosofía, derecho, latín y matemáticas, con el objetivo de formar los "intelectuales orgánicos", soportes ideológicos de la nueva nación que avanzaba decididamente hacia un gran desarrollo industrial.33

Notas:

2 Thomas Whigham, "La Economía de la Independencia", Pág. 125/126, Intercontinental Editora, Asunción, 2010.

3 Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 63/64, Asunción, 2010.

4 Thomas Whigham, "La Economía de la Independencia", Pág. 82/83, Intercontinental Editora, Asunción, 2010.

5 Thomas Whigham, "La Economía de la Independencia", Pág. 26, Intercontinental Editora, Asunción, 2010.

6 Thomas Whigham, "La Economía de la Independencia", Pág.44/49, Intercontinental Editora, Asunción, 2010.

7 Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 83/84, Asunción, 2010.

8 Ronald León Núñez, "Revolución y Genocidio", Pág. 105, Arandurá Editorial, julio del 2011, Asunción.

9Chiavenato, Julio José, "Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay", Carlos Schauman Editor, Pág. 36/37, Asunción, abril de 1989

10 La planta de Ybycui era una fábrica y no una fundición; ahí se producía el hierro a partir del mineral extraído de las minas aledañas.

11Chiavenato, Julio José, "Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay", Carlos Schauman Editor, Pág. 37, Asunción, abril de 1989

12Sergio Guerra Vilaboy, "Paraguay: de la Independencia a la Dominación Imperialista" Pág. 117, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984

13 Nidia Areces, "De la Independencia a la Guerra de la Triple Alianza (1811-1870)", en Historia del Paraguay, pág. 190, Taurus, mayo del 2011, Asunción.

14 Thomas Whigham, "La Economía de la Independencia", Pág. 84, Intercontinental Editora, Asunción, 2010.

15 Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 98/99, Asunción, 2010.

16 Manlio Cancogni, Iván Boris, "El Napoleón del Plata", Pág. 48, Editorial Noguer, Barcelona, 1972

17 Ronald León Núñez, "Revolución y Genocidio", Pág. 111, Arandurá Editorial, julio del 2011, Asunción.

18 Las burguesías latinoamericanas que surgen después de la colonia, al atesorar las ganancias realizaban sólo una acumulación de capital. López, sin embargo, al reinvertir las ganancias en el desarrollo nacional realizaba la reproducción ampliada de capital. Véase: Carlos Marx, "El Capital", tomo II, Pág. 80/83, Editorial Cartago, México, 1983.

19Con esta ley López deroga las leyes de indias, y los indios y mestizos perdían todo derecho patrimonial sobre estas tierras que ocupaban ancestralmente.

20Carlos Pastore, "La Lucha por la Tierra en el Paraguay", Pág. 1727173, Intercontinental Editora, Tercera edición, Asunción abril del 2008

21 Nidia Areces, "De la Independencia a la Guerra de la Triple Alianza (1811-1870)", en Historia del Paraguay, pág. 182/183, Taurus, mayo del 2011, Asunción.

22 Thomas Whigham, "La Economía de la Independencia", Pág. 39, Intercontinental Editora, Asunción, 2010.

23Carlos Pastore, "La Lucha por la Tierra en el Paraguay", Pág. 141/146, Intercontinental Editora, Tercera edición, Asunción abril del 2008

24Sergio Guerra Vilaboy, "Paraguay: de la Independencia a la Dominación Imperialista" Pág. 97, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984

25Carlos Pastore, "La Lucha por la Tierra en el Paraguay", Pág. 136/137, Intercontinental Editora, Tercera edición, Asunción abril del 2008

26 Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 87, Asunción, 2010.

27Carlos Pastore, "La Lucha por la Tierra en el Paraguay", Pág. 174/175, Intercontinental Editora, Tercera edición, Asunción abril del 2008

28 Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 88, Asunción, 2010.

29 Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 75/76, Asunción, 2010.

30 Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 96/97, Asunción, 2010.

31 Ronald León Núñez, "Revolución y Genocidio", Pág. 110, Arandurá Editorial, julio del 2011, Asunción.

32 Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 89/90, Asunción, 2010.

33 Manlio Cancogni, Iván Boris, "El Napoleón del Plata", Pág. 47, Editorial Noguer, Barcelona, 1972.

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IV. La injerencia imperial

La liberalización de la economía tuvo sus consecuencias. El Paraguay virtualmente fue invadido y agredido por las potencias regionales e imperiales. James Buchanam, secretario de Estado norteamericano, fue uno de los primeros inversionistas radicados en el país, pero su empresa no tuvo ninguna intención de respetar las leyes paraguayas, lo que llevó al presidente López a expropiar sus bienes (fábrica de cigarro, ladrillos y otros) y prohibir la inversión extranjera. El grave incidente llevó a la amenaza de invasión de parte del emergente imperio norteamericano, que envió el vapor de guerra "Water Witch" hacia Asunción en 1.855. El buque fue interceptado en la confluencia del río Paraguay y Paraná, y duramente reprimido y perseguido a tiros por la cañonera Tacuarí.2

El imperio ingles también tendría injerencias en territorio paraguayo. En 1859, López descubre una conspiración, en la que estaba involucrado el ciudadano ingles Santiago Cansatt, quien es llevado a la cárcel. El gobierno británico exige la libertad y una indemnización por los "padecimientos" sufridos por Cansatt, y por la falta de respeto al "Gobierno de su Majestad". El 29 de noviembre, los buques de guerra ingleses Burzard y Grapler, atacan en el río de la Plata a cañonazos al Tacuarí como represalia contra el gobierno paraguayo. En el buque volvía Francisco Solano López tras una misión, pero los paraguayos no responden a la agresión y Gran Bretaña amenaza con invadir el Paraguay. El incidente se solucionaría después por vía diplomática.

Frente al hostigamiento de los países vecinos y de los dos imperios ascendentes, López optó a retrotraer al país a la antigua política de aislamiento. En ese escenario, el Estado de nuevo volverá a ocupar su tradicional rol de dirigente de la nación, desplazando aún más a la burguesía emergente, y donde el pueblo tendrá un mayor protagonismo. Don Carlos consolida una forma de capitalismo de Estado rígido y centralizado, socavando el desarrollo de las fuerzas productivas privadas, que tendrá como consecuencia el reagrupamiento de los "legionarios" en el exterior, opositores a su régimen.3

El pueblo se rebela contra las medidas liberales

Una de las medidas del viejo López fue la restitución de algunas propiedades expropiadas por su antecesor. Los que poseían tierras de hecho (herencia de la colonia y reconocidas por Francia) tuvieron que regularizarlas poniendo en orden los documentos y pagar (5% sobre el valor de la tierra) un nuevo impuesto al Estado.4 Como consecuencia de la introducción de relaciones de producción capitalistas, la antigua pequeña burguesía rural (el mboriahu ryvatä, que durante el régimen de Francia se había mantenido en una economía de subsistencia (de abundancia mejor dicho) se fortalecería como clase, gracias a la comercialización de rubros como el algodón y tabaco, que le generó importantes ingresos.5 El proletariado rural, el mboriahu apí, que poseía menos extensiones de tierra, apegado a una economía precapitalista de tiempos de Francia, al que le bastaba trabajar para vivir en abundancia, empezaba a sentir los efectos del mercado, viéndose obligado a vender su fuerza de trabajo en las fincas agrícolas y ganaderas para poder mantenerse dentro de una sociedad más competitiva. El régimen mercantilista, que estimulaba el monocultivo de tabaco para la exportación y el abandono de la producción de subsistencia generó un desequilibrio en el régimen igualitario con graves consecuencias sociales, a tal punto que en 1.857 el país tuvo que importar alimentos de Buenos Aires para evitar una hambruna de la población más pobre.6 Los cambios liberales empezaban a generar conmoción en las capas populares que cuestionaban severamente la política mercantilista.

Francia había expropiado a la oligarquía extensas propiedades y dejó en manos del Estado más de la mitad de las tierras de la región Oriental y la totalidad del Chaco. López, por su parte, al expropiar las tierras de los 21 pueblos aumentó considerablemente las posesiones del Estado paraguayo.7 Liberó además el mercado local, permitiendo la radicación del capital multinacional, con lo cual emergía una importante clase de terratenientes y se fortalecía la burguesía rural comerciante hacía mediados de 1.850.

La concesión de tierras a propietarios privados y la apertura mercantil hizo que en el otro polo de la sociedad paraguaya surja por primera vez una clase de trabajadores libres, dependientes del capital privado.8 Nacía así una burguesía agraria y mercantil, que obtenía plusvalía haciendo de intermediación comercial entre el proletariado rural y el Estado, que monopolizaba prácticamente todo el comercio exterior. La clase mercantil inició su proceso de acumulación a través del comercio de la yerba mate, de gran demanda en el mercado internacional.9 Dentro de este esquema, el Estado compraba del comerciante (los "habilitados") que a su vez contrataba al obrero para la explotación de los yerbales y la producción de otros rubros como el tabaco. Bajo este régimen, tanto el Estado como el comerciante extraían un importante excedente de la fuerza de trabajo.10

La liberación de la economía generó reacciones de las capas populares, que se opusieron tenazmente a los cambios liberales, reclamando la propiedad colectiva de la tierra como en el antiguo régimen de Francia. Fracciones de las clases hegemónicas, por su lado, exigían la liberación no sólo del comercio exterior sino también del comercio de la yerba mate controlado exclusivamente por el Estado.

Dos años después de la muerte de Francia, donde afloraban las fricciones entre la burguesía y las clases populares sobre el rumbo que debía tomar el país, el diputado Juan B. Rivarola, representante burgués en el congreso, propuso la liberación total de la economía, lo que generó una reacción popular. Tanta fue la conmoción que los propios soldados del ejército amenazaron con matar al disputado liberal.11 En este acontecimiento se nota claramente la existencia de una elite oligárquica que pretendía profundizar los cambios liberales, pero por otro lado, estaban las clases populares, los partidarios de Francia, que no iban a permitir esos cambios, y que reivindicaban el modelo igualitario construido por el fundador de la Patria.

El acelerado desarrollo de las fuerzas productivas generaba también una aguda contradicción entre el capital privado y las relaciones monopólicas de producción impuestas por el Estado, y que tenían el consenso popular. Pero la burguesía emergente era una clase con mentalidad reaccionaria y especuladora, cuya ganancia no era invertida en la reproducción ampliada del capital, tal como haría el Estado, de ahí que seguiría siendo una clase orgánicamente débil e incapaz de disputar al Estado el control político de la nación.12 Su exiguo número (unas 78 constituían las familias burguesas de Asunción)13, que luego de la guerra bajó a cinco, sería otro factor asociado a la debilidad burguesa como clase dirigente.

La concentración del poder estatal era tal que entre el congreso de 1.842 y el de noviembre de 1.856, el número de diputados bajaría a 100; para la legislación vigente solamente tenían derecho a votar y ser electos legisladores los propietarios privados.14 La drástica disminución de la cantidad de diputados significaba el ensanchamiento del Estado y la disminución de propietarios privados.15 No obstante, la exigencia de "propietarios", entre los congresos de 1.842 y 1.861 se constata la presencia de diputados pardos y mulatos, lo que significa que López, presionado por las clases populares, continúo la tradición igualitaria heredada de Francia.16

Los apóstoles del libre mercado bloquean al Paraguay

Paraguay fue el primer país latinoamericano que sufriría el bloqueo comercial. Al constituirse en una provincia interior del Virreinato del río de la Plata sería hostigado sistemáticamente por Buenos Aires durante todo el periodo colonial y en la época independiente el bloqueo fue mayor. Argentina fue el último país en reconocer su independencia, recién el 17 de junio de 1.852, tras la caída de Juan Manuel de Rosas.

Durante la era independiente, Francia optaría por el aislamiento voluntario para evitar involucrarse en los conflictos regionales, consecuencia del complejo proceso de configuración de los nacientes estados nacionales. Dentro del régimen de férreo aislamiento, sin interferencias foráneas, Francia logró construir la unidad del pueblo en base a una inflexible ideología nacionalista y popular. La dinastía López, que originalmente pretendió liberalizar la economía para el mercado internacional, se verá forzada a retrotraer al país al antiguo régimen de reclusión, por la hostilidad de las dos potencias regionales, que intentarían permanentemente imponer su supremacía en el Río de la Plata. Frente a la agresividad de estas dos potencias, el pueblo paraguayo se verá compelido a construir un blindaje nacionalista, hasta el extremo que el patriotismo se convertiría en sentido común en el seno de la sociedad civil.17

Decía Mitre con respecto al Paraguay: "La República está en el imprescindible deber de formar alianza con el Brasil a fin de derribar esa abominable dictadura de López y abrir al comercio del mundo esa espléndida y magnifica región que posee, tal vez, los más variados y preciosos productos de los trópicos y ríos navegables para explotarlos", decía Mitre el 20 de diciembre de 1.864.18 En la afirmación de Mitre se constata claramente que el Paraguay constituía una traba para la expansión imperial y de sus aliados capitalistas del río de la Plata. Pero mientras Mitre proclamaba liberar el mercado paraguayo, no cesaba de hostigar y el bloquear sistemáticamente al país.

Los López quebrantan el orden mundial

Francia sentó las bases materiales para el gran salto económico que daría el Paraguay de la mano de Carlos Antonio López, quien heredó un Estado sin deudas, una economía sólida, una administración pública honesta, y una población alfabetizada, sana y bien alimentada. Carlos Antonio López liberaliza la economía, impulsando el desarrollo de las fuerzas productivas, y emerge un capitalismo estatal, apoyado por una naciente burguesía rural, que es favorecida por la política impositiva. La estrategia del viejo López consistía en estimular la exportación de productos con valor agregado. El impuesto a la exportación al tabaco y al cuero crudo durante su gobierno subió del 10% al 15%, mientras que el gravamen a la exportación de cigarro y cuero procesado, bajó del 10% al 5%. Es este momento, de liberación de la economía, fue donde se rearticuló de nuevo una clase capitalista durante el periodo independiente.

López contrataría técnicos europeos, construiría el ferrocarril y la fábrica de hierro con lo que preparaba al país para entrar en la revolución industrial. Francisco Solano López, nombrado ministro por su padre, en Europa firmó un acuerdo con la Blyth & Co., la empresa tecnológicamente más avanzada de la época.19 A través de ésta contrató a 250 técnicos europeos, de los cuales 200 eran ingleses.

Mientras los otros países de Sudamérica se debatían en luchas independentistas buscando la construcción de estados nacionales, el Paraguay, en el periodo independiente se ponía a la altura de los países más desarrollados de Europa. Un atrevimiento que las potencias no podían aceptar proviniendo de un modesto país enclavado en las selvas tropicales de Sudamérica.

Sin saberlo, con el gran desarrollo nacional, los López empezarían a quebrantar el nuevo orden mundial que se estaba gestando bajo la égida del imperio inglés, sistema en el que Paraguay debía cumplir el rol subalterno de productor exclusivo de materias primas para el mercado internacional, así como el resto de los países del continente. Es acá donde se produciría la fricción con el imperio. Francia había construido una economía autónoma solo para satisfacer la demanda nacional. Los López, sin embargo, desarrollan una economía de escala industrial entrando a competir en el mercado internacional con las potencias regionales (Argentina y Brasil) e internacionales (Inglaterra, Estados Unidos).

Los países de la periferia dentro del esquema de dominación debían ser proveedores de materia prima y consumidores de productos manufacturados. En la región del Plata este sistema funcionaba porque en Argentina y Brasil las elites dominantes estaban subalternizadas a los centros de poder del imperio. Elites que finalmente pactarían una alianza con Inglaterra para el proyecto bélico contra la nación guaraní.20

Los López nunca comprendieron que, al romper el orden económico mundial, una guerra imperialista sería inevitable. Para ellos el problema político potencial siempre sería el rompimiento del equilibrio del Plata, donde las dos potencias regionales permanentemente trataban de imponer su dominación, por lo que no podían permitir una agresión al Uruguay. La caída de la banda Oriental significaría la irremediable caída del Paraguay.21

El equilibrio del Plata y las causas inevitables de la guerra

El uso de la máquina a vapor había posibilitado a Inglaterra entrar de lleno a la revolución industrial a mediados del siglo XIX. La división internacional del trabajo, iniciada con la colonia se intensificaba en el capitalismo industrial. El imperio inglés necesitaba grandes cantidades de materia prima para responder la demanda de sus nacientes industrias y llenar de productos manufacturados los mercados emergentes. Pero el "progreso" capitalista traía aparejado sus propias contradicciones; Inglaterra debía satisfacer la demanda laboral del cada vez mayor proletariado industrial, que ya empezaba a convertirse en un problema interno grave.

Tras la guerra de secesión, que hizo estragos de los campos de algodón del sur norteamericano entre 1.861 y 1.862, Inglaterra se había quedado sin esta materia prima para sus pujantes hilanderías. Como una salida a la crisis el gobierno británico propuso al Paraguay el trueque de fibras de algodón por sus productos manufacturados. Francisco Solano López aceptó el intercambio, pero pedía el pago en libras esterlinas. Como era de esperar el imperio rechazó la propuesta paraguaya y empezó a inquietarse sobre la cada vez más intransigente postura del gobierno paraguayo. La guerra de la triple alianza empezaría a incubarse en el centro del poder imperial.

Paraguay, con una economía soberana quebrantaba la división internacional del trabajo. Pero los López nunca entenderían que al romper el orden inglés la guerra sería inevitable. Para ellos el problema potencial siempre sería el rompimiento del equilibrio del Plata, donde las dos potencias (Argentina y Brasil) permanentemente trataban de imponer su hegemonía, por lo que no podían permitir una agresión al Uruguay. La caída de la banda Oriental significaría la irremediable desaparición del Paraguay como país independiente. Las dos potencias regionales eran conscientes que una invasión al Uruguay llevaría a la reacción paraguaya, por lo tanto el móvil para la guerra era relativamente fácil de provocar.22

Brasil tenía intereses muy grandes en Uruguay en el periodo de la preguerra. Unos 40.000 ganaderos brasileños vivían, y eran propietarios del 35% de las tierras más ricas en la zona de frontera con Río Grande do Sul, donde funcionaba un régimen esclavista como una extensión del esclavismo brasileño. El 65% de todo el ganado uruguayo era de brasileños y el buey oriental rendía 50% más que el riograndense. Las vacas engordadas en el Uruguay eran llevadas de contrabando para su comercialización al Brasil. Solamente el barón de Mahuá, el más grande inversor de la época en el Uruguay, a través de su empresa instalada en Montevideo, exportaba lana en mayor cantidad que toda la Argentina en su conjunto. Para el imperio de Pedro II, Uruguay conjugaba grandes intereses políticos y económicos.23

El presidente del Uruguay Bernardo Berro, en un intento por contener la acelerada "brasileñarización" de su frontera, buscó nacionalizar esa región limítrofe con Rio Grande do Sul y tomó medidas drásticas; prohibió la esclavitud y aumentó el impuesto al ganado y la tierra. La reacción no se hizo esperar y Brasil lanzó un ultimátum contra el Uruguay. Pactó con Venancio Flores, el caudillo más antipopular de la banda Oriental. Este, al mando de un ejército de soldados brasileños riograndenses dirigidos a su vez por el almirante Tamandaré, y con municiones proveídas por Bartolomé Mitre invade su propio país.24 El ministro uruguayo José Vázquez de Sagastume, el 25 de agosto reclama la ayuda del Paraguay.25 López acude en auxilio del Uruguay y el 14 de enero de 1.864 solicita permiso a la Argentina para pasar por el territorio de Corrientes. Mitre le niega el paso y López no tiene otra salida que declarar la guerra para salvar al Uruguay. El 18 de enero de 1.865 Paraguay declaraba la guerra a la Argentina, pero el tratado de la Triple Alianza ya se había pactado un año antes, el 18 de junio de 1.864 en la localidad de Puntas de Rosario.26López declaraba la guerra a un país que ya estaba secretamente conflagrado contra la nación guaraní. La invasión del Uruguay fue urdida por el imperio para desencadenar la guerra contra el Paraguay. López intentó mediar en el conflicto sin éxito. El 30 de agosto de 1.864 frente a la eventualidad de la guerra, envió una nota al Brasil afirmando no aceptar el ultimátum contra el Uruguay. Brasil desoye a López y el 12 de octubre invade la banda Oriental. Como represalia, el 12 de noviembre de 1.864 el ejército paraguayo captura en aguas del río Paraguay el buque "Marques de Olinda" que navegaba rumbo al Mato Grosso. Al día siguiente la cancillería paraguaya comunica al embajador brasileño en Asunción rotas las relaciones diplomáticas y prohíbe la navegación de embarcaciones brasileñas por sus ríos. El 29 de noviembre el ejército paraguayo ocupa Corumbá y el coronel Resquín, unos días después toma Dourados y Villa Miranda.27

Cuando Venancio Flores entró triunfante a Montevideo fue recibido por un ejército formado por soldados ingleses, italianos, españoles y franceses.28 El pueblo uruguayo había huido de la ciudad.29 Flores asumió el 20 de enero de 1.865, apoyado por extranjeros y repudiado por su pueblo. El andamiaje para la guerra de la triple alianza estaba instalado. El general Flores, pieza clave para la guerra contra el Paraguay, como un soldado sólo esperaba órdenes de Mitre y del imperio brasileño.

Notas:

2 Sergio Guerra Vilaboy, "Paraguay: de la Independencia a la Dominación Imperialista" Pág. 109/110, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984

3 Carlos Pastore, "La Lucha por la Tierra en el Paraguay", Pág. 175, Intercontinental Editora, Tercera edición, Asunción abril del 2008

4 Carlos Pastore, "La Lucha por la Tierra en el Paraguay", Pág. 131/135, Intercontinental Editora, Tercera edición, Asunción abril del 2008

5 Luis A. Galeano, "Los Campesinos y la Lucha por la Tierra", en Historia del Paraguay, pág. 359/360, Taurus, mayo del 2011, Asunción.

6 Thomas Whigham, "La Economía de la Independencia", Pág. 83, Intercontinental Editora, Asunción, 2010.

7Carlos Pastore, "La Lucha por la Tierra en el Paraguay", Pág. 173, Intercontinental Editora, Tercera edición, Asunción abril del 2008

8 Mauricio Schvartzman, "Contribuciones al Estudio de la Sociedad Paraguaya", Pág. 78/80, CIDSEP, Asunción, marzo de 1989.

9 Thomas Whigham, "La Economía de la Independencia", Pág. 13/19, Intercontinental Editora, Asunción, 2010.

10 Juan Carlos Herken Krauer y María Isabel Jiménez de Krauer, "Gran Bretaña y la Guerra de la Triple Alianza", Pág. 47, Editorial Arte Nuevo, Asunción, marzo de 1983.

11 Sergio Guerra Vilaboy, "Paraguay: de la Independencia a la Dominación Imperialista" Pág. 99, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984

12 Nidia Areces, "De la Independencia a la Guerra de la Triple Alianza (1811-1870)", en Historia del Paraguay, pág. 177/178, Taurus, mayo del 2011, Asunción.

13 Nidia Areces, "De la Independencia a la Guerra de la Triple Alianza (1811-1870)", en Historia del Paraguay, pág. 187, Taurus, mayo del 2011, Asunción.

14 Don Carlos creaba un cuerpo jurídico-político liberal al exigir la condición de "propietarios" a los diputados. Véase: Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 66, Asunción, 2010.

15 Carlos Pastore, "La Lucha por la Tierra en el Paraguay", Pág. 175/179, Intercontinental Editora, Tercera edición, Asunción abril del 2008

16 Milda Rivarola, "Vagos, Pobres & Soldados". La domesticación del trabajo en el Paraguay del siglo XX, Servi Libro, Pág. 126, Asunción, 2010.

17 El Partido Colorado hará una relectura del nacionalismo, convertido en sentido común para los paraguayos, para la construcción de la ideología nacionalista desde fines del siglo XIX y durante todo el siglo siguiente. Los colorados apelarán al nacionalismo para movilizar a sus huestes en los momentos de mayor crisis, la guerra civil del 47 y los años siguientes con el surgimiento de la guerrilla.

18 Chiavenato, Julio José, "Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay", Carlos Schauman Editor, Pág. 118, Asunción, abril de 1989

19 Francisco Doratioto, "Maldita Guerra", Nova Historia da Guerra do Paraguay, Pág. 29-30, Companhia das Letras, Sao Paulo, 2003.

20 Chiavenato, Julio José, "Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay", Carlos Schauman Editor, Pág. 32/34, Asunción, abril de 1989

21 La caída uruguaya significaría el control definitivo del río de la Plata por parte de una de las dos potencias, y el aislamiento definitivo del Paraguay.

22 Chiavenato, Julio José, "Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay", Carlos Schauman Editor, Pág. 97/98, Asunción, abril de 1989.

23 Chiavenato, Julio José, "Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay", Carlos Schauman Editor, Pág. 102/103, Asunción, abril de 1989

24 Chiavenato, Julio José, "Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay", Carlos Schauman Editor, Pág. 107/113, Asunción, abril de 1989

25 Efraín Cardozo, "Paraguay Independiente", Edición Paraguaya, Carlos Schauman Editor, Pág. 193, Asunción, febrero de 1988

26 Mitre oculta deliberadamente la declaración de guerra de la prensa y la opinión pública, para presentar a López como un agresor.

27 "La Historia del Paraguay", Tomo II, Jorge Rubiani, coordinador, Pág. 330/331, ABC color, Asunción, 2000.

28 Berro había entregado el poder a Anastasio Aguirre en marzo de 1864.

29 Chiavenato, Julio José, "Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay", Carlos Schauman Editor, Pág. 114/115, Asunción, abril de 1989.

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V. La conjura

En la década del 60, con el ascenso de la monarquía liberal encabezada por Pedro II en Brasil, y la oligarquía liberal representada por Mitre en la Argentina, se avizoraban tiempos difíciles para el Paraguay, considerado un foco nacionalista rebelde. La propaganda mitrista y brasileña justificaban la guerra afirmando que era ineludible llevar la "civilización" al oscuro país gobernado por un dictador implacable. Don Carlos Antonio López, antes de morir le había dicho a su hijo que busque solucionar los conflictos con la pluma y no con la espada. El viejo López sabía que la guerra era inevitable.

Según los aliados, la guerra era una necesidad porque el Paraguay estaba gobernado por un tirano repudiado internacionalmente. Pero para derrocar al "dictador", el tratado de la Triple Alianza se firmó en la clandestinidad más absoluta. Las bases de la alianza, que se firmó oficialmente 1º de mayo de 1.865, ya se había discutido un año antes en Puntas del Rosario, Uruguay, en una reunión en la que participaron representantes de los cuatro países complotados contra el Paraguay, Venancio Flores (Uruguay) Rufino Elizalde (Argentina) Antonio Saraiva (Brasil) y el diplomático ingles Edward Thornton.1Inglaterra no firmó el tratado pero financió la guerra.

Sería bueno detenernos a ver quiénes "salvarían" al Paraguay del "oscurantismo". Cuando se inicia la guerra el imperio del Brasil estaba gobernado por una monarquía decadente y corrupta. Su producción se basaba en la explotación de esclavos negros. De sus 8 millones de habitantes, 2.500.000 eran esclavos, sobre quienes se sostenía toda la economía nacional. Varios de sus bancos se encontraban en quiebra y el país estaba ahogado por deudas con el capital inglés. La Argentina, por su parte, de los 1.900.000 habitantes que poseía en 1.869, 1.100.000 no tenían un pedazo de tierra, sobreviniendo penosamente de la caza y la pesca. El 58% de su población era nómada y sólo el 2% de las tierras estaban cultivadas, el resto era para el ganado de los terratenientes. El latifundio y la burguesía comercial argentina al igual que las clases hegemónicas del Brasil, estaban sometidas al imperio. Pero el socio invisible de la alianza, Inglaterra, no se diferenciaba mucho de los otros países "civilizadores". El imperio inglés forjó la revolución industrial sobre la despiadada explotación de niños (menores de 9 años inclusive) que eran forzados a trabajar hasta16 horas diarias. Los niños obreros vivían en las fábricas, despojados de sus familias, y hacinados en barracas, donde no faltaba el castigo corporal y la tortura para "aumentar" la productividad.

Argentina y Brasil festejan, los paraguayos se preparan para luchar

Volvamos a los momentos culminantes de la guerra. Después de siete días de cruenta batalla en Lomas Valentinas, donde el ejército paraguayo mostró todo su heroísmo enfrentando a un enemigo superior, quedó diezmado. Tras la derrota y la casi desaparición del ejército, el Mcal. López logró romper el cerco aliado y se instaló en Cerro León con una veintena de sobrevivientes desde donde hizo un dramático llamado al pueblo paraguayo para seguir luchando.

Mientras en Brasil, en los círculos oficiales ya se festejaba el triunfo, López en Azcurra reorganiza un nuevo ejército con 12.000 hombres que acuden voluntariamente a su llamado. Este último ejército, en su mayoría estaba compuesto por ancianos y niños. El resto eran soldados heridos y mutilados sobrevivientes de las batallas anteriores y prisioneros que escaparon de sus captores para alistarse bajo las órdenes del mariscal. Los mutilados penosamente llegaron hasta Azcurra. Muchos prisioneros, que podían haber optado por gozar del bienestar en Río de Janeiro o Buenos Aires, prefirieron morir luchando al lado de López.

La tierra, el campesinado y López una unidad

Durante el periodo posfrancista y debido a los cambios liberales impulsados por el viejo López se reorganiza la clase burguesa, cuyo remanente estaba exiliado en Buenos Aires, y otro sector se había retraído hacia el interior del país. En octubre de 1.862 durante las deliberaciones para elegir un nuevo presidente tras la muerte de Carlos Antonio López, su hijo Benigno organiza un plan para impedir la elección de su hermano Francisco. Benigno fue formado en la "Escola Naval de Marinha", del Brasil, y era conocido por sus ideas liberales y responder a los intereses de la oligarquía, que buscaba colocarlo en el poder.2 El objetivo de la oligarquía era profundizar los cambios liberales e impedir el ascenso al poder de Francisco Solano, de ideología más afín a los intereses de las clases campesinas y populares.

Francisco Solano López que tenía el apoyo de las clases populares, quienes representaban una enorme fuerza social que socavaba el poder de la oligarquía,3 finalmente fue elegido presidente de la República. Mientras la familia del mariscal, encabezado por su hermano Benigno, defendían los intereses oligárquicos, él optó por defender la soberanía paraguaya, para lo cual se apoyó en la fuerza del campesinado. El mariscal López expresaba así el interés de la clase campesina, que a través de la propiedad estatal era dueña del 83% de las tierras del país.4 El enfrentamiento de clases entre las capas populares y la oligarquía iba a extenderse durante todo el gobierno del mariscal hasta su muerte en Cerro Corá.

En relación al campesinado, Alberdi, defensor de la causa paraguaya, diría: "El ejército paraguayo es relativamente numeroso, porque no se distingue del pueblo. Todo ciudadano es soldado; y como no hay un ciudadano que no sea propietario de un terreno cultivado por él y su familia, cada soldado defiende su interés propio y el bienestar de su familia en la defensa que hace de sus país".5 En esta frase, el intelectual argentino sintetizaba la razón del porqué el pueblo paraguayo iba a luchar hasta morir, acompañando lealmente a López hasta la última batalla. López y el pueblo eran una unidad en la defensa de la Patria.

La carta del marqués de Caxías

Por si haya dudas en relación a la unidad que existía entre el mariscal y el pueblo paraguayo habría que recurrir a la carta enviada el 18 de noviembre de 1.867 por el marqués de Caxías al emperador Pedro II. Entre otras cosas la carta decía: «Todos los encuentros...todos los asaltos, todos los combatientes habidos desde Coímbra a Tuyuti, muestra, y sostienen de una manera incontestable que los soldados paraguayos son caracterizados de una bravura, de un arrojo, de una intrepidez, y una valentía que raya la ferocidad sin ejemplo en la historia del mundo».

«...Su disciplina proverbial de morir antes que rendirse y de morir antes de hacerse prisioneros porque no tenían orden de su jefe ha aumentado por la moral adquirida, sensible es decirlo, pero es la verdad, en las victorias, lo que viene a formar un conjunto que constituye a estos soldados, en soldados extraordinarios invencibles, sobrehumanos.

«López tiene también el don sobrenatural de magnetizar a sus soldados, infundiéndoles un espíritu que no puede apreciarse bastantemente con la palabra; el caso es que se vuelven extraordinarios; lejos de temer el peligro lo acometen con un arrojo sorprendente; lejos de economizar su vida, parece que buscan con frenético interés la ocasión de sacrificarla heroicamente, y de venderla por otra vida o por muchas vidas de sus enemigos» (...)

«El número de soldados de López es incalculable, todo cálculo a ese respecto es falible, porque todo cálculo ha fallado» (...)

«Vuestra Majestad, tuvo por bien encargarme muy especialmente el empleo del oro, para acompañado del sitio allanar la campaña del Paraguay, que venía haciéndose demasiadamente larga y plagada de sacrificios, y aparentemente imposible por la acción de las armas; pero el oro, Majestad, es materia inerte contra el fanatismo patrio de los paraguayos desde que están bajo la mirada fascinadora, y el espíritu magnetizador de López».

«...soldados, o simples, ciudadanos, mujeres y niños, el Paraguay todo cuando es él son una misma cosa, una sola cosa, un sólo ser moral indisoluble...»

"... ¿cuánto tiempo, cuántos hombres, cuántas vidas y cuántos elementos y recursos precisaremos para terminar la guerra, es decir para convertir en humo y polvo toda la población paraguaya, para matar hasta el feto del vientre de la mujer...?6

La barbarie

Iniciadas las hostilidades ninguna provincia argentina se plegó a la guerra contra el Paraguay, generando más resistencia que adhesión. Bartolomé Mitre ni siquiera en Europa encontró suficientes mercenarios para su guerra. Era tanto el rechazo local e internacional, que tuvo que recurrir al engaño para completar su ejército. Organizó una campaña buscando colonos en España para "colonizar" la Argentina. A la llegada al puerto de Buenos Aires los "migrantes" eran llevados a la fuerza al campo de batalla donde no tenían más remedio que combatir para no morir. El pueblo argentino y el uruguayo jamás aceptaron la guerra contra el Paraguay. Los "soldados" esclavos del Brasil ni siquiera sabían las razones de la guerra.

La guerra de la Triple Alianza fue una guerra de exterminio, un holocausto que abortó el desarrollo independiente paraguayo, que avanzaba hacia la revolución industrial. Se la puede catalogar como una de las primeras manifestaciones mundiales de la voluntad belicista del imperialismo capitalista, que logró instrumentar a tres países para imponer su hegemonía regional. La contienda destruyó la única experiencia independiente de Latinoamérica, e introdujo al Paraguay a la cadena capitalista mundial bajo la égida imperial.

Cuando empezó la guerra el Paraguay tenía 800 mil habitantes, pero en 1.872 sólo quedaban 230.100 paraguayos y 31.296 extranjeros. De la totalidad de la población 13.663 eran varones mayores de 24 años y 15.085 mayores de 14 años. 39.502 eran niños menores de 14 años. Había 25.579 mujeres de entre 14 y 24 años, pero sólo 15.085 varones del mismo rango de edad. Este grupo etario bajó tres veces en cantidad. Muchos de los niños desaparecieron en los campos de batalla. La fuerza de trabajo disminuyó al 0,5%. La mayoría de los trabajadores eran menores de 20 años. La guerra fue una limpieza étnica completa. En la batalla de Cerro Corá se cerró un ciclo en la historia paraguaya. Apenas concluida las hostilidades, Paraguay tuvo que recurrir a un préstamo para pagar las deudas de la guerra. El préstamo fue otorgado por el banco Baring, el mismo que prestó dinero a la Argentina para financiar la guerra. En unos pocos años las deudas paraguayas eran ya millonarias. El país que sin recurrir a préstamos había logrado un gigantesco desarrollo, empezaba la era liberal en la más absoluta bancarrota, gracias a la "civilización" que trajeron los tres países.

Refiriéndose a ésta época, dirían irónicamente los historiadores argentinos Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luís Duhalde: "El Paraguay ya está civilizado: debe 7.500.000 libras". En las décadas siguientes el país fue invadido por el capital multinacional, y las consecuencias de la guerra infame seguirán indefinidamente. Los enclaves tanineros y los yerbales se consolidaban como grandes feudos, con regímenes de explotación esclavistas, bajo condiciones laborales paupérrimas. La tuberculosis, la desnutrición y el alcoholismo hacían estragos de los trabajadores. La "civilización" que trajo la libre empresa había retrasado al país a tiempos del esclavismo.

El Paraguay, luego de ser el país más progresista pasó a ocupar el último lugar en América Latina. Las desigualdades sociales eran abismales, sólo el 6% de la población campesina y trabajadora tenía casa propia, mientras que 163 propietarios eran dueños de más de 15 millones de hectáreas de tierra, la tercia parte de la superficie del país. Durante seis décadas el Estado permanecería endeudado. Eran los "logros" civilizadores del liberalismo económico. El igualitarismo social de Francia y los López había desaparecido. El imperio no perdonó al Paraguay el irreverente sueño de ser un país libre.

¿Muero por mi patria o muero con mi patria?

La última frase del Mcal. López antes de morir ha sido fuente de interpretaciones y controversias entre lopistas y antilopistas. Los últimos sostienen que "muero con mi Patria" fue la frase pronunciada, reafirmándose así su "megalomanía", que había llevado al Paraguay a la hecatombe, y que con su muerte también desaparecía la nación paraguaya. Los lopistas afirman que el patriotismo y amor por la patria lo habían llevado al clímax de la inmolación, exclamando "muero por mi Patria" antes de morir.

Pero, ¿Cuál era la salida para el país?, ¿López debió entregarse?, trataremos de interpretar éste último capítulo de la guerra. Mucho se discutió sobre esta última batalla y otras como la de Acosta Ñu. Pero el Mcal. López y el pueblo paraguayo no tenían otra alternativa más que luchar hasta morir. Aceptar una rendición significaba reconocer que los países de la triple alianza tenían razón y que el pueblo paraguayo estaba equivocado en su proyecto de país soberano. Dicen que un día antes del 1º de marzo, López reunió a sus hombres y les planteó ésta disyuntiva. Al anciano vicepresidente Sánchez le pidió que se retirara debido a su avanzada edad. Sánchez respondió que quería un fusil y que moriría luchando al lado del ejército paraguayo. Ni siquiera Panchito López, de 16 años, aceptó entregarse; "Un coronel paraguayo no se rinde", había respondido a la intimación de los brasileños antes de ser asesinado.

La guerra terminó con el triunfo militar de los aliados, pero la idea del Paraguay independiente de Francia y los López fueron salvaguardados debido al heroísmo del último ejército paraguayo que no se rindió al invasor. El sacrificio del ejército paraguayo fue la afirmación de la soberanía paraguaya. El 28 de febrero de 1.870, López diría en su último discurso: "Si los restos de mis ejércitos me han seguido hasta este final momento, es porque sabían que Yo, su jefe, sucumbiría con el último de ellos en este mi último campo de batalla".

Ese ejército en harapos, debilitado y hambriento, al igual que López prefirió la muerte antes que la humillación. Los aliados exterminaron al Paraguay, no su dignidad.

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Notas:

1 Chiavenato, Julio José, "Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay", Carlos Schauman Editor, Pág. 117/122, Asunción, abril de 1989

2 Francisco Doratioto, "Maldita Guerra", Nova Historia da Guerra do Paraguay, Pág. 41-42, Companhia das Letras, Sao Paulo, 2003.

3 Thomas Whigham, "La Guerra de la Triple Alianza", Volumen III, Pág. 186-187, Taurus, Asunción, octubre, 2013.

4 León Pomer," A Guerra do Paraguay. A grande Tragedia Rioplatense", pág. 298-299, Passado & Presente, Global Editora, Sao Paulo, 1980.

5 León Pomer," A Guerra do Paraguay. A grande Tragedia Rioplatense", pág. 298, Passado & Presente, Global Editora, Sao Paulo, 1980.

6 León Pomer," A Guerra do Paraguay. A grande Tragedia Rioplatense", pág. 292-293, Passado & Presente, Global Editora, Sao Paulo, 1980.

* Ensayo publicado por la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP), Brasil.

 

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