[Fotos] Paraguay: Protestas y proyectiles de goma reciben el regreso de un criminal de la dictadura

El 1 de mayo, activistas y obreros se reunieron en la plaza mayor de Asunción, Paraguay, para celebrar el día internacional del trabajo. El presidente paraguayo, Fernando Lugo, festejó la conmemoración aumentando un 5% el salario mínimo, la mitad de lo que los sindicatos presentes habían pedido. Pero otra noticia marcó el ambiente de esta concentración anual: la vuelta a Paraguay de un ex ministro de la dictadura que organizó el asesinato y tortura de miles de disidentes políticos.
A primeras horas del 1 de mayo, Sabino Augusto Montanaro, ministro del Interior de Paraguay durante la represiva dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), volvía a su país tras 20 años de residencia en Honduras. Los médicos dicen que Montanaro, un anciano de 86 años, sufre senilidad y Parkinson. Luis Troche, abogado de Montanaro, afirma que su cliente ha regresado al país no para pedir perdón por sus crímenes ni para enfrentarse a la justicia sino, porque “de acuerdo con las leyes paraguayas” es demasiado viejo para ir a la cárcel”.
Montanaro fue ministro con Stroessner desde 1966 hasta el final de la dictadura y desarrolló un papel principal en la represión del régimen, dirigiendo las desapariciones, las torturas y los asesinatos de los opositores políticos de Stroessner. Ahora, con su retorno a Paraguay, se enfrenta a varias acusaciones criminales, y a miles de ciudadanos indignados, muchos de los cuales acogieron su vuelta con protestas y peticiones de cárcel para el ex ministro.
Martin Almada, abogado de los derechos humanos y ex preso político, ha descubierto documentos que prueban el papel fundamental que desempeñó Montanaro en la Operación Cóndor, una red unificada de represión a lo largo de la frontera, coordinada por la dictadura militar durante los años 1970 y 1980.
En 2006, Stroessner murió en Brasilia a los 93 años sin comparecer ante la justicia por la represión ejercida bajo su supervisión, incluida la desaparición de unas 400 personas y la tortura de 18.000, según la Comisión por la Verdad y la Justicia.
El obispo paraguayo Mario Melanio Medina declaró al periódico ABC Color que Montano fue “la mano derecha” y “el número uno [en mando] después de Stroessner” (1)
Proyectiles de goma y memoria
Alrededor del mediodía, unos 1.000 manifestantes de la concentración del 1 de mayo se dirigieron hacia el hospital privado donde Montanaro estaba internado. Aporreando bidones y entonando canciones políticas, los manifestantes desfilaron por la calzada de muchas calles, vacías por ser día festivo. Los cánticos y el ruido de los bidones se intensificaron cuando los manifestantes pasaron ante la sede central del Partido Colorado, el de Stroessner, que perdió su prolongado control del país de sesenta años con la elección de Fernando Lugo en 2008.
La manifestación alcanzó el clímax al llegar al hospital. Decenas de policías antidisturbios rodeaban el edificio, protegiendo al ex ministro con un muro constituido por sus escudos metálicos, mientras centenares de víctimas y familiares de víctimas de la represión de Montanaro se manifestaban en las calles de alrededor pidiendo justicia. Cuando la mayoría de los manifestantes llegaron al hospital, un grupo cargó contra la puerta principal, intentando romper la barrera policial y llegar hasta Montanaro. La policía respondió brutalmente y dejó a un hombre herido y sin sentido.
Cuando el número de manifestantes aumentaba en el exterior del hospital, se extendió la noticia de que un juez había ordenado el traslado de Montanaro desde el hospital privado a un hospital de la policía. Los manifestantes reaccionaron reuniéndose en la entrada del hospital desde donde salían y llegaban ambulancias. La policía formó otra barrera en esa zona para proteger la ambulancia de Montanaro y permitir su traslado seguro.
Al abrirse las puertas, y ponerse en marcha la ambulancia que trasladaba a Montanaro, los policías cargaron contra los manifestantes, golpeando con sus porras y escudos a quienes protestaban, que respondieron lanzando piedras a la policía y a la ambulancia. Algunos consiguieron alcanzar la ambulancia y rompieron sus ventanillas a pedradas mientras la represión policial se intensificaba y la ambulación escapaba a toda velocidad. La policía dispersó a la muchedumbre con una barrera de proyectiles de goma que hirieron a algunos manifestantes.
Más tarde, centenares de personas se reunieron frente al hospital de la policía. Según la Agencia EFE2, el hijo del Dr. Agustín Goiburo, desaparecido en la época de Stroessner, declaró: “Nosotros, los familiares de las víctimas, vamos a montar una vigilancia especial para que este criminal no tenga lugar donde esconderse ni privilegio alguno, ni alegar que está enfermo para escapar de la justicia”.
De madrugada, el presidente Lugo se hizo eco de los sentimientos de los manifestantes, y habló sobre la vuelta de Montanaro: “Prometo que se hará justicia, que no se repetirán los mismos errores cometidos por los gobiernos precedentes, y que no habrá privilegios para nadie”. A los manifestantes que estaban en el exterior del hospital les dijo que era “una buena oportunidad para recuperar la memoria histórica”.
Judith Rolón, hermana de Martín Rolón, desparecido durante la dictadura de Stroessner, afirmó que Montanaro “no tendrá paz hasta que confiese dónde se encuentran los desaparecidos”.
Benjamin Dagl actualmente reside en Paraguay, y es autor de “The Price of Fire: Resource Wars and Social Movements in Bolivia” (AK Press) y editor de UpsideDownWorld.org, página sobre activismo y política en Latinoamérica y de TowardFreedom.com, desde una perspectiva progresista de los acontecimientos mundiales.
Notas:
1. http://www.abc.com.py/2009-05-02/articulos/517905/ex-ministro-fue-la-mano-derecha-de-stroessner-dice-obispo
2. http://www.laht.com/article.asp?ArticleId=333468&CategoryId=12394
ZNet, 4 de mayo de 2009







