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Mundo :: 12/04/2008

Paraguay: Inédita participación popular implica cambio cultural

Serena Corsi
Más allá de los resultados electorales y de la (dudosa) capacidad (o voluntad) para cumplir las promesas, los movimientos ven en la movilización social generada un paso adelante

Belarmino Balbuena es uno de los líderes campesinos más reconocidos de Paraguay. Ya lo era en 2002, cuando, durante una marcha de protesta contra el programa gubernamental de privatizaciones, una bala probablemente destinada a él impactó en la cabeza de Calixto Cabral, el militante que marchaba a su costado. Hoy Belarmino es el primer candidato a senador de la Alianza Socialista para el Cambio, una de las listas que sostienen la candidatura de Fernando Lugo. El apoyo del campesinado al ex obispo se basaba en dos ejes: la reforma agraria y la soberanía nacional. “En Paraguay, el 4% de los dueños tienen el 75% de la tierra. Se vendió tanta y tan barata que ya no hay en el país una sola hectárea de tierra fiscal.

Encima, la mayoría de los terratenientes son brasileños que ni tendrían derecho a esa tierra por no tener nacionalidad paraguaya”, explica Belarmino. La reforma agraria, paso esencial para modificar la concentración de riqueza en el país, se volvió entonces uno de los puntos del programa de Lugo. Sin embargo, los campesinos siguen escépticos. “El mayor partido dentro de la coalición que lo sostiene es el Liberal, históricamente representante de los intereses latifundistas. No somos tan ingenuos como para no saber que ellos impedirán cualquier intento serio de reforma agraria”.

El acercamiento de los campesinos a Lugo, y su inédita candidatura al Parlamento, tienen más que ver con la esperanza de que una derrota de los colorados signifique el fin de la durísima criminalización que los movimientos vienen sufriendo desde hace décadas. Para muchos de ellos, los últimos 20 años de transición democrática no cambiaron sustancialmente los 35 de dictadura de Stroessner: el Partido Colorado ha colocado a sus propios fieles en todos los puestos claves de la Justicia.

Hoy, son más de 3.000 los campesinos que están pagando penas preventivas a la espera de juicio por su militancia social. Y la cárcel no es el mayor riesgo que corren: “Desde 1989, 125 dirigentes campesinos han sido asesinados por policías, militares o sicarios que nunca fueron llevados a juicio. De éstos, 35 solamente durante el último Gobierno, el de Nicanor Duarte Frutos”, continúa Martha, de la CONAMURI (Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas): “Desde la explosión del negocio de la soja, la expulsión y la represión contra los pequeños agricultores y los sin tierra se ha vuelto aún más despiadada”.

La Justicia ha utilizado una nueva arma en los últimos años: el fantasma del terrorismo y la presunta presencia de grupos de secuestradores políticos en el país. Por el asesinato, en 2005, de la hija del ex presidente Cubas, fueron imputados y rápidamente condenados (después de un juicio rápido, mediático y con muchos lados oscuros) 12 dirigentes del partido Patria Libre, de origen campesino. Aún hoy, tres años después, el fiscal Ortuzar (que en 2005 estaba siendo entrenado en Colombia por el equipo anti FARC cuando fue llamado de vuelta a Paraguay para ocuparse del caso Cubas) sigue invadiendo y allanando campamentos campesinos con la excusa de buscar a más implicados en el secuestro.

“Después de tantos años de represión y de paternalismo colorado, el miedo es la segunda piel de los paraguayos”, afirma Martín Almada, abogado destacado en la lucha por los derechos humanos que, en 1992, sacó a la luz archivos secretos del Plan Condor.

Según muchos movimientos inmersos en la campaña, Fernando Lugo, más allá de las promesas electorales que difícilmente va a poder cumplir, es la única posibilidad de concretar un cambio, ante todo cultural, que acabe con la atmósfera de miedo en la que acostumbran a vivir los paraguayos. Un cambio cultural que, de hecho, ya se está dando con la inédita participación popular que caracteriza esta campaña. “Esto es el punto”, dice Florentín, de una asociación de radios comunitarias: “Esto es lo que, más allá del resultado electoral, no se tendría que perder. Porque una fuerte articulación popular, en sí, le va a hacer bien a este país más que cualquier cambio de Gobierno”.


Entrevistado por Diagonal, Fernando Lugo regaló perlas como esta:

D.: ¿Apostáis por un proceso de nacionalización de los recursos energéticos?

F.L.: El modelo político y el modelo económico están muy relacionados. Por eso hablamos de democratización de la tierra y democratización de los recursos. Creo que en el fondo lo que está en discusión es el modelo de Estado que queremos. Nosotros queremos un Estado equilibrado. No queremos ninguno de los monopolios: ni de las fuerzas privadas ni tampoco del Estado. Pero sí creemos que el Estado tiene que tener una voz importante en la definición y disposición de nuestros recursos naturales.

Diagonal

 

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