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Mundo :: 18/10/2005

Preso político turco sobrevive desde el año 2000 en la más absoluta soledad

La Haine
Ercan Kartal es un luchador que pertenece a la izquierda revolucionaria turca (DHKP-C), conocida como el Partido-Frente Revolucionario de Liberación del Pueblo y se encuentra encarcelado desde 1994

En la prisión tipo F de Edirne, al noroeste de Turquía, Ercan Kartal sobrevive desde el año 2000 en la más absoluta soledad humana. Vive en una celda de aislamiento y el único sonido que escucha es su respiración y el permanente zumbido de alta frecuencia que produce su nervio auditivo dañado.

Kartal ha sido inculpado en muchos procesos políticos y arriesga ser sometido a la pena capital. Las autoridades turcas le imputan, sobre la base de declaraciones fabricadas, la responsabilidad de un atentado que tenía por función ajusticiar a Kenan Evren, el general turco que el 12 de septiembre de 1980 dirigió el golpe de estado contra la institucionalidad democrática de esa nación.

En noviembre de 1996, cuando en el balneario de Marmaris se realizó el fallido atentado contra ese general sedicioso, el luchador Ercan Kartal ya se encontraba detenido y encerrado en la prisión de Bayrampasa y pese a esto, hoy se le acusa de haber ordenado la acción contra el General Evren y de la tentativa de subvertir el orden "constitucional".

El 19 de diciembre de 2000, el gobierno turco realizó una operación conjunta de la policía con el ejército, con el objetivo de deportar a los prisioneros políticos a las prisiones "tipo F" (cárceles de alta seguridad). El asalto a las veinte prisiones, donde se encontraban dispersos los presos políticos arrojó un saldo de decenas de prisioneros muertos, centenares de heridos. Todos se encontraban indefensos. Fue durante esta arreada que Ercan Kartal fue transferido a un presidio "tipo F" y confinado en una celda de aislamiento total.

En la prisión tipo F, el prisionero político se encarcela en una celda individual de 2 X 3 metros, cuyo acceso es una puerta acorazada. Los cuatro muros están pintados uniformemente de un blanco monótono. La comida se pasa a través de una trampa, como se hace para nutrir a una bestia. El conjunto es insonorizado y el mundo físico del prisionero se ve reducido a una distancia de tres metros, circundada por un silencio agobiador.

Ercan Kartal, quien ha sido expuesto durante muchos años a un método de aniquilación psicofísica mediante el aislamiento, hoy sufre, entre otras condiciones, de tinitus, daño irreparable del nervio auditivo, que oscila permanentemente y crea un zumbido de alta frecuencia. Bajo el aislamiento sonoro, esto produce una aguda disociación temporal y espacial, así como un traumatismo psicofísico, que pueden llevar al individuo a un estado de demencia y auto mutilación.

La metodología de aislamiento, aplicada a Ercan Kartal, es una forma sofisticada de la pena capital, donde se logra con este método torturar y asesinar la parte mental del individuo, estableciéndose un sistema de opresión carcelaria que conduce a la muerte por miseria psíquica.


Carta de Ercan Kartal

"Buenos días,

Aquí, la temperatura ha bajado considerablemente y el calor ha dado lugar a vientos gélidos.

El 14 de septiembre último, en vista de mi proceso, se me condujo en un furgón al tribunal de penas rigurosas de Estambul. Ese día hacía un calor insoportable y sin exageración, casi me achicharré en ese vehículo, tanto de ida como de vuelta. Quedé empapado de sudor hasta los hueso y como decimos en Turquía: "no es el calor, es Kerbela"

Cuando la gendarmería abrió la puerta del vehículo, justo antes de hacerme ingresar al tribunal, me fue posible al fin respirar por fin una buena bocanada de aire fresco más adelante entendí que el calor de este día fue un de los últimos calores del año. Desde el 15 de septiembre ya empieza a refrescarse.

Yo no pude leer todas las páginas de mi defensa. Pude apenas leer la mitad, porque de pronto, mis oídos como que se cerraron. Me sentía desconectado de mi propia voz. Ya ni siquiera escuchaba mi pobre voz. Me froté los oídos, pero eso no me sirvió para nada. Finalmente sólo pude leer los títulos de los capítulos de mi defensa. Pensé que la reacción de mis oídos se debía al cambio de ambiente: de golpe había pasado de mi celda insonorizada a una sala animada y ruidosa.

Durante mis audiencias precedentes, me ha sobrevenido el mismo problema. Me sentí enormemente frustrado al no poder leer mi requisición."

Editorial Poetas Antiimperialistas de América
Plataforma Internacional de Lucha Contra el Aislamiento

 

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