Pueblo hondureño se mantiene movilizado contra el golpe de Estado

Más de 15.000 personas se manifestaron ayer en Tegucigalpa para protestar contra el golpe de Estado. Sin embargo, la ciudad de San Pedro Sula fue el centro de las mayores concentraciones. La manifestación que llegó a la plaza Central reunió a miles de personas. Según TeleSur hubo 160 detenidos, aunqe se sospecha que son bastantes más.
Los movimientos sociales, sindicales y la sociedad civil de Honduras rechazaron la represión militar del domingo que dejó el asesinato de dos [tres según otras fuentes] de los miles de participantes de la multitudinaria manifestación que esperaba al presidente constitucional de ese país, Manuel Zelaya, y realizaron este lunes una protesta pacífica para exigir el retorno del hilo constitucional en el país centroamericano.
Angel Alvarado, dirigente sindical hondureño, afirmó que el pueblo de Hondura en resistencia se concentró en las cercanías de la Universidad Pedagógica en Tegucigalpa para iniciar un marcha por las calles de la ciudad.
Las fuerzas militares y policiales se movilizaron hacia las cercanías de la Casa Presidencial para evitar que los manifestantes lleguen a la zona. Por otro lado personas adeptas al golpe de estado se concentraron en el estacionamiento de la Casa Presidencial.
En comunicación telefónica con Venezolana de Televisión, Alvarado indicó que existe gran indignación de la población debido al impedimento del gobierno de facto que frustró el aterrizaje de Zelaya en tierras hondureñas.
"Hoy continuamos la resistencia en una marcha de resistencia y solicitud del restablecimiento del orden constitucional", señaló el dirigente. Informó que continúa el paro en el país centroamericano, manteniéndose especialmente en las instituciones gubernamentales, a pesar de las amenazas del gobierno golpista.
Tal como precisó el enviado especial de teleSUR en Tegucigalpa Eduardo Silvera, la población hondureña no retoma la normalidad en el país y se niega a regresar a su trabajo, clases y actividades habituales, a pesar del llamado del presidente de facto y promotor del golpe de estado del pasado 28 de junio, Roberto Micheletti, y de que los medios locales golpistas, intenten hacer creer a la población que todo ha vuelto a la "normalidad".
Aunque el cerco militar permitió, aparentemente el paso, ya dentro de las áreas del aeropuerto el pueblo fue violentamente reprimido. Gases lacrimógenos y disparos contra una multitud que reclamaba la restitución de su presidente, democráticamente electo, provocó la muerte de [al menos] dos persona y decenas de heridos.
Luego que se produjera un ataque violento por parte del Ejército hondureño hacia la población, que protagonizaba la octava jornada de protesta por la restitución de la democracia en Honduras y el regreso del presidente legítimo, murió un manifestante y el número de heridos aún es incierto.
Se estima que entre 200 mil y 250 mil hondureños acudieron a darle la bienvenida a Zelaya.
Entretanto, los medios de comunicación burgueses y el gobierno de facto apoyan la actitud del Ejército golpista, y aplauden el hecho de haber impedido el aterrizaje de Manuel Zelaya, según el recorrido por la prensa hecha por Silvera
A pesar del estado de sitio, que este domingo fue extendido por tres horas más temprano, la población hondureña aprovechará el tiempo para salir a las calles y cumplir con la agenda establecida.
Padre de uno de los asesinados en Honduras dice que a su hijo lo mató un francotirador
Colonia Villeda Morales (Honduras), 6 jul. José Murillo, padre de Isis Obed Murillo, uno de los jóvenes asesinados este domingo por militares hondureños, aseguró que a su hijo lo mató un francotirador desde la pista del aeropuerto de Tegucigalpa.
Murillo, un pastor evangélico de 57 años, estuvo el domingo con tres de sus doce hijos en la manifestación con que miles de seguidores de Manuel Zelaya pretendían dar la bienvenida al depuesto presidente a su regreso a Tegucigalpa, una semana después de que los militares lo sacaron por la fuerza del poder y del país. Al final de la tarde y tras llamar insistentemente sin éxito al celular de su hijo, el teléfono de Isy por fin daba respuesta por medio de un trabajador de la morgue de un hospital cercano para confirmarle al hijo mayor de José que el joven, de 19 años, se encontraba sin vida en ese lugar.
"Yo miré cuando el francotirador tiró, pero no sabía a quién tiraba porque estábamos dispersados", dijo Murillo en la Colonia Villeda Morales, a unos doce kilómetros de Tegucigalpa.
"El francotirador se agachó, puso dos escuderos (a los lados) y ahí no más tiró y salió este casquillo", relató, mostrando una bala que, dice, recogió en el lugar sin saber que era la que mató a su hijo. José Murillo enterrará a Isy mañana, martes, en el municipio de Guayape, departamento de Olancho (este), a donde se lo llevó hoy en un sobrio ataúd amarrado en la caja de una camioneta.
El canciller del gobierno golpista hondureño, Enrique Ortez, confirmó hoy en declaraciones a medios en el extranjero dos muertos en los incidentes del domingo. Sin embargo, hasta el momento no ha habido confirmación de la identidad de la segunda víctima; fuentes de la organización de la marcha de los seguidores de Zelaya solo confirman hoy un muerto, y fuentes policiales mantienen que el único fallecido del que tienen constancia es Murillo.
Líderes sociales han confirmado a YVKE Mundial que son tres las personas fallecidas, y la agencia ABN habla de 4 muertos, pero no se han conocido las identidades.
Murillo aseguró que alrededor de las 15.40 hora local del domingo (5:10 pm, hora de Caracas) los militares tiraron bombas lacrimógenas y después "empezaron a emprender fuego contra la multitud". "Fue una barbaridad. Ellos provocaron al pueblo con las bombas lacrimógenas y después hubo los disparos, yo, como pastor, no miento", comentó Murillo, quien aseguró que durante el día había comprado agua para los militares que acordonaban el aeropuerto.
Afirmó que el tirador "andaba con un casco azul y era el que comandaba el pelotón de los verdeolivos", y que, en la marcha, algunos manifestantes le conocían: "decían que era un mayor". Hoy pidió que al responsable se le haga una "demanda internacional" porque "aquí el Ejército está comandado por este Gobierno". "Que se haga justicia y no se siga derramando la sangre de inocentes en Honduras", agregó.
Además de Isy Obed y la segunda víctima, no identificada, al menos diez personas resultaron heridas de una consideración no especificada aún por las autoridades, que hasta el momento no han presentado un informe sobre lo ocurrido, aunque aseguran que han abierto una investigación.
José Murillo dice que él fue a la manifestación para recibir a Zelaya movido por los "fines sociales" y que, además, fue a protestar contra la "explotación en Honduras".







