R. Dominicana: Cuatro casos que calentaron a Leonel, más la Barrick

Me refiero a los casos Quirino, Paya, Agosto y Arturo Del Tiempo Márquez (Atiemar). En estos cuatro casos están metidos algunos de los generales preferidos y una parte de los ministros y amigos/as predilectos/as de Leonel Fernández e incluso en lo de la asociación con Arturo Del Tiempo el Presidente Fernández aparece seriamente involucrado en primera persona.
Quirino cayó porque saturó el ambiente en Puerto Rico y EU, y cuando generó contradicciones en esferas de poder. Paya y Agosto explotaron por vía del “tumbe”… Atiemar se develó por la acción policial española a raíz del envío desde aquí de 1.220 kilos de cocaína.
De no ser así las fechorías discretas y bien protegidas de todos sus integrantes hubiesen seguido su curso “normal” y repetitivo.
Quirino es su banda y su entorno. Es, además, Florentino y Florentino, Margarita Gómez y su grupo, generales hipolitistas y algunos jerarcas más.
Paya no es solo Paya, ni Agosto solo Agosto. Son consecuencias de articulaciones y competencias entre mafias militares y civiles, bandas y aparatos de gobiernos. Antes de brotar como escándalos, es seguro que no fueron pocas las operaciones exitosas de tráfico y lavado a cargo de sus autores y beneficiarios.
Igual acontece con el caso Atiemar: antes de descubrirse el cargamento de los mil doscientos kilos de cocaína en España, pudieron enviar otras cantidades impresionantes de drogas a Europa. Incluso un cargamento de 900 kilos de cocaína, accidentalmente capturado en Puerto Caucedo, fue protegido por el general Mateo Rosado jefe de la DNCD y pupilo del Jefe de la Policía Nacional, general Guzmán Fermín, cuando de supo que el embarque estaba a nombre del empresario español Arturo Del Tiempo Márquez (ATIEMAR), incorporado como asimilado de la policía.
Impactan sobre todo los grandes volúmenes y las secuencias periódicas, solo factibles cuando el delito común pasa a ser también delito de Estado.
La participación de generales, coroneles, ministros, altos funcionarios, bancos del Estado o privados y dirigentes políticos, ofrece una señal clara de lo que se trata y explica el porqué la impunidad se resiste a ceder cuando se avanza hacia las cúpulas.
Cuando explotó el caso Quirino todo se quedó en él y sus operadores, y todavía el general Florentino Florentino está traficando niños haitianos a través de la frontera, según confesión de una de las gringas apresadas en esos menesteres.
En Paya la cosa no pasó del sometimiento a algunos coroneles y oficiales subalternos de la Marina. Ni la droga ni el dinero aparecieron, ni los jefes civiles y militares han sido procesados; aunque la conveniente (para Leonel) puesta en retiro de dos de ellos (Ventura Bayonet y Bencosme Candelier), confirma el rumor público en ambas direcciones.
En el caso de Agosto y Sobeida (a quienes “lo fugaron”), es evidente que no se quiere ir más allá de las chicas de las orgías y los muchachos encargados de comprar carros de lujo y espléndidos apartamentos; pese a que existen fotos comprometedoras para ciertos ministros, incluido Félix Bautista, y evidencias de asociación con las alturas políticas y militares del Estado.
Ahora lo de Atiemar presenta fuertes notas comprometedoras para el poder establecido, no solo por las características de los adquirientes de los apartamentos de la Torre, sino sobre todo por los intercambios de alto nivel (con fotos y todo en el despacho del primer mandón), el picazo presidencial, el préstamo del Banco de Reservas y las relaciones directas de Don Arturo del Tiempo Marques con el cohollo del Estado que dio luz verde a sus “inversiones” y avaló financiamientos generosos en su favor a cambio de altos sobornos.
Razones suficientes estás para que Leonel y los de arriba, si tuvieran algo de vergüenza, dimitieran. O para, en caso contrario, obligarlos a dimitir.
No hay excusa creíble frente a tantas evidencias, de ahí el silencio por respuesta.
Quedarse impertérrito puede ser una pose conveniente, fríamente calculada. Pero solo eso: una pose. Cada caso acusa en grande. Este último, el de la Torre ATIEMAR, mucho más que los anteriores.
Eso sin hablar de los negocios turbios con la depredadora y contaminante Barrick Gold y su subsidiaria Uni Gold. La primera ya en franca ejecución de su vocación genocida y ecocida en Pueblo Viejo.
Y todos estos casos juntos dan para plantear que se vayan todos sus protagonistas y beneficiarios, que abandonen el poder o que hagamos que lo abandonen, se lleven a casa Diablo el veneno del a Barrick con todos sus dueños y se le hospede a todos en Najayo y La Victoria “per sécula seculorum”.
Abril, 2010.
La Haine







