República Dominicana: Maltrato en las cárceles

Las malas condiciones de las cárceles dominicanas han ganado repercusión fuera de las fronteras del país. El Servicio Jesuita para los Refugiados, que hace un trabajo para garantizar el respeto a los derechos humanos de los reclusos, muchos de ellos inmigrantes, destaca que en República Dominicana los presos no tienen derecho a su propia cama, ropa limpia, alimentación suficiente y al ejercicio y la oportunidad de aprender una profesión.
La realidad de las prisiones dominicanas ganó destaque cuando, en marzo de este año, 135 presos de la prisión de Higüey, al este del país, murieron como consecuencia de un incendio. "La sociedad dominicana se horroriza cada vez que algo de esta magnitud ocurre. Las declaraciones se suceden y los políticos prometen mejorar el sistema, pero al final todo queda en agua de borrajas. Los presos en la República Dominicana son seres humanos y merecen ser tratados como tales. Mientras esperamos que se aplique la ley, la población carcelaria pendiente de juicio aumenta a la par que se incrementa el riesgo de una nueva tragedia", añade el portavoz.
Según el SJR, el 2004, el gobierno dominicano recibió ayudas de la Unión Europea para modernizar su sistema penitenciario y para la construcción de una cárcel modélica en Dajabón. Aumentaron su capacidad, pero poco más se hizo. La prisión de Dajabón, en la frontera haitiano-dominicana, tiene una población reclusa masculina de 114 internos, que comen dos veces al día y viven en dos grandes celdas. No cuenta con ningún tipo de entretenimiento, biblioteca, dispensario medico ni servicios de educación y formación.







