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Medio Oriente :: 16/03/2006

Se confirma la colaboración de la misión de observación conjunta entre Gran Bretaña y EE. UU. con el secuestro de seis palestinos

Agencias
Tasio - GaraEl régimen de Israel secuestró a seis militantes palestinos, tras nueve horas de fuego a la cárcel de Jericó. La banda armada israelí esperó hasta que los observadores británicos "casualmente" se fueran del lugar, y luego rodeó y atacó la prisión. La UE despeja el camino a los tanques

Seis prisioneros palestinos, incluyendo a un militante acusado del ajusticiamiento de un ministro israelí en 2001, se rindieron el martes luego de un asedio armado de nueve horas que comenzó cuando observadores británicos abandonaron la cárcel donde se mantenía a los hombres. La rendición llegó luego de que el asedio desatara una ola de ataques de protesta y retenciones de extranjeros en Gaza y Cisjordania y después de fuertes tiroteos fuera de la prisión de Jericó, donde murieron tres palestinos. Militantes palestinos apedrearon y prendieron fuego el edificio del Consejo Británico en Gaza, mientras los extranjeros comenzaron a salir de la Franja de Gaza el martes, para evitar más represalias.

En una declaración, el presidente palestino Mahmud Abbas sostuvo: "Los observadores norteamericanos y británicos cargan con la responsabilidad por su salida de la prisión de Jericó esta mañana (por el martes) sin el conocimiento de la Autoridad Palestina (AP)".

A su vez, Nasser Al-Kidwa, ministro de Relaciones Exteriores palestino asegura en declaración de prensa: "El retiro de los observadores norteamericanos y británicos en la forma y tiempo que se llevó a cabo fue un retiro unilateral que contradice los acuerdos de Ramallah 2002 y por consiguiente significó la entrega de los seis palestinos a las fuerzas de ocupación israelíes. Estados Unidos y el reino Unido tienen clara responsabilidad respecto de la seguridad y la vida del señor Saadat y el señor Shobaki y sus compañeros.

Como protesta por el accionar israelí, se decretó ayer una huelga general en los territorios palestinos, por lo que la mayoría de los negocios en los territorios no abrieron hoy sus puertas, al igual que las escuelas. A la vez, fueron liberados todos los extranjeros retenidos por grupos armados palestinos. Varios líderes palestinos aseguran que el régimen de Israel actuó para reforzar su posición de cara a las elecciones dentro de dos semanas.

Los prisioneros, entre ellos Ahmed Saadat, el líder de la facción que estuvo detrás del ajusticiamiento del ministro de Turismo Rehavam Ze"evi, salieron finalmente de la cárcel poco antes del anochecer, luego de un día de alta tensión en el cual terroristas israelíes utilizaron repetidamente artillería y disparos para reforzar su amenaza de asesinar a los hombres si no se entregaban.

Represalias

Se informó que guerrilleros palestinos capturaron a varios extranjeros de los hoteles en Gaza. Funcionarios de seguridad palestinos dijeron que los retenidos incluían a un trabajador suizo de la Cruz Roja, dos profesores australianos, dos médicos franceses y tres periodistas -uno francés y dos surcoreanos-. Los profesores australianos fueron posteriormente liberados. En Jenin, militantes palestinos retuvieron a Douglas Johnson, un profesor de inglés en una universidad estadounidense, e inicialmente amenazaron con matarlo si Israel dañaba a Ahmed Saadat. Johnson, que luego fue liberado, dijo a Associated Press que había sido llevado por ocho militantes mientras realizaba una compra a un vendedor ambulante y declaró que simpatizaba con el enfado palestino por el atentado israelí en Jericó.

La mayor parte de los empleados, guardias y otros prisioneros -un total de 182 personas de acuerdo a fuentes militares- salieron nada más inciarse la operación de la banda armada, en su mayoría desnudos o en ropa interior, por orden de los terroristas israelíes. Fuentes militares del agresor intentaron hacer creer que 26 palestinos habían sido heridos durante tiroteos dentro de la cárcel. Durante el sitio, Saadat, que fue transferido a la prisión de la AP en Jericó en un acuerdo de 2002 para poner fin a un enfrentamiento en el cual se refugió en la oficina central de Yasser Arafat en Ramalá, dijo al canal árabe Al Jazeera: "No nos rendiremos. Enfrentaremos nuestro destino con coraje".

La banda armada israelí había arrasado con disparos el edificio luego de cerrar la ciudad y hacer un cordón en el área de las instalaciones de la prisión. Utilizó topadoras para comenzar a destruir las paredes exteriores antes de disparar granadas y al menos un misil lanzado desde el aire, como una muestra de poderío militar. Un hilo de humo gris se levantó desde las cercanías de la prisión en el edificio central de la AP en Jericó y llegaba el sonido de artillería pesada y disparos.

Israel no negocia

Un importante coronel de la banda armada en la división de infantería que conducía el atentado dijo aquí en la tarde del martes que la banda armada había usado megáfonos para tratar de persuadir a un núcleo de aproximadamente 30 palestinos -incluyendo los seis prisioneros a los que se buscaba- a entregarse con vida. "Esto no es una negociación", dijo, agregando que se les había dejado claro a los hombres que "si no salen serán asesinados". Los terroristas que rodeaban el área acordonada fueron atacadas por bombas Molotov y disparos ocasionales de palestinos. Insistieron en que no había tenido conocimiento previo de la evacuación de los observadores -mientras reconocían que las bandas armadas israelíes habían estado preparadas hace tiempo para una posible captura de los prisioneros.

Un diplomático británico dijo el martes, sin sonrojarse, que el Reino Unido venía desde hace tiempo presionando a la AP por las "violaciones de los requerimientos para mantener a los prisioneros en reclusión" así como, más recientemente, acerca de la seguridad de los observadores, mostrando así su desprecio hacia el gobierno autónomo palestino. Las supuestas "infracciones" incluían el uso de teléfonos celulares por los prisioneros, las frecuentes visitas que recibían y la libertad relativa que les era permitida para salir de la prisión a rezar o para tratamientos médicos. El diplomático dijo que los (ilegales) intentos de la misión de observación para interferir el uso de teléfonos celulares de los prisioneros habían sido frustrados por cortes deliberados en la energía para inhabilitar el equipo de interferencia. Funcionarios británicos dijeron que la misión de observación de 14 personas era una acción en conjunto con EE.UU. y que había sido una "coincidencia" que hubieran sido todos británicos esa mañana, porque uno estaba de licencia.


Editorial del Gara
La UE despeja el camino a los tanques

Con el telón de fondo del relevo de poder en Israel, su Ejército llevó a cabo una espectacular operación en Jericó, ciudad que, junto a Gaza, tuvo el honor de estrenar el primero de los acuerdos emanados del pacto de Oslo. ""Gaza y Jericó Primero"" fue el nombre con el que se bautizó un compromiso, entroncado en el principio de «paz por territorios», que hoy es papel mojado. El Ejército, uno de los pilares indiscutibles del Estado hebreo, marcó ayer una nueva frontera en la ocupación al asaltar una cárcel sita en un territorio autónomo y bajo supervisión internacional.

En manifiesta oposición a los acuerdos firmados y con clara voluntad de desgastar el poder de la Autoridad Nacional Palestina, las fuerzas israelíes asaltaron el centro penitenciario con el objetivo no ocultado de secuestrar al prisionero del FPLP Ahmed Saadat y varios compañeros más. Israel justificó esa operación ilegal en los «insistentes rumores» sobre una eventual puesta en libertad de un preso al que implica en el atentado mortal contra el ministro israelí de Turismo, Rejabam Zeevi, cometido en 2001. Convertido en un caso de referencia en Israel y utilizado recurrentemente por políticos de uno y otro signo en este periodo preelectoral, el «dossier Zeevi» aparece como el motivo oficial de una operación con la que, de manera añadida, Israel deja su tarjeta de intenciones al nuevo liderazgo palestino, encabezado por Hamas.

Al asolar una institución pública en Cisjordania, Israel expresa su voluntad de reconsiderar las escasas «cesiones» territoriales hechas a los palestinos. A la construcción del muro, a la revitalización de las colonias, al estrangulamiento de Jerusalén Este se suma ahora el asalto a la Palestina autónoma, representada por un centro de seguridad.

Podrá alegarse, y es cierto, que este asalto no es nuevo. Ahí está el precedente de la Mukata. Del asedio a la sede presidencial, Israel sacó el beneficio apetecido de incentivar las luchas intestinas en el seno de la autoridad liderada por el desaparecido Arafat. Eso y devaluar el peso específico de Europa en el tablero de Oriente Medio. Como ocurrió en la Mukata, los observadores occidentales desertaron ayer en Jericó. Ahora sólo queda esperar que Bruselas, como ha hecho ya Londres, acuse a Abbas de no saber proteger a los europeos y a sus oficinas de la «ira palestina». De este modo, y tras abrir paso a los asaltantes, Europa ayudará a limpiar el rastro dejado por los tanques israelíes.

 

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