Se intensifica el paro armado de las FARC en la zona petrolera

La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) mantiene un paro armado en el departamento desde el 3 de octubre, en cumplimiento del cual prohíben el tránsito por las carreteras so pena de atacar y destruir los vehículos.
Buena parte del departamento de Arauca, que tiene algunos de los mayores campos productores de petróleo de Colombia, permanece sin electricidad, después de un atentado que derribó una torre de energía.
Asimismo, se registra una sensible disminución en el flujo de autobuses de servicio público y un desabastecimiento de víveres en algunas poblaciones.
El gobierno regional dijo que los transportadores han recibido todas las garantías para restablecer los servicios intermunicipales, pero admitió que los propietarios de los vehículos prefieren mantenerlos guardados por miedo a ser blanco de acciones de la guerrilla.
Según el secretario de gobierno de Arauca, Carlos Pinilla, el temor aumentó después que el fin de semana fue ejecutado un taxista por colaborador con la policía, en tanto que se han cometido atentados dinamiteros contra la infraestructura eléctrica y dos vehículos fueron quemados.
El martes, Elver Ramírez, secretario privado de la alcaldía de Arauquita (450 km al noreste de Bogotá), fue ejecutado en momentos en que almorzaba en un restaurante de la localidad. "Fue abordado por hombres armados que, sin mediar palabra, le dispararon en repetidas ocasiones", señaló Pinilla.
En Arauca, donde además operan los rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista) y grupos paramilitares de extrema derecha, tiene su sede también un comando élite de las fuerzas armadas de Estados Unidos.
En el marco de ese programa para proteger a la industria petrolera de capital norteamericano, Estados Unidos ha brindado entrenamiento a más de 1,600 hombres, entre militares y paramilitares, y entregado 10 helicópteros y equipos con partidas por 99 millones de dólares.
El comando estadounidense, integrado por unos 300 hombres, asesora al Ejército colombiano en la lucha antiguerrilla y la protección del oleoducto Caño Limón-Coveñas, el principal del país, que es operado por la multinacional norteamericana Occidental Petroleum (Oxy).
La semana pasada un informe de prensa aseguró que Washington planea retirar a la mitad de ese comando estadounidense, ante el fracaso de su misión y el peligro de que sean hechos prisioneros por la guerrilla.







