Temores en EE.UU. ante llamada "iraquización" del conflicto en Iraq

Washington, 14 noviembre 2003 (PL).— En su edición de hoy el diario The Washington Post llama la atención sobre los peligros de este proceso, acelerado a todas luces a raíz de la visita esta semana aquí del gobernador civil de Estados Unidos para el país árabe, Paul Bremer.
De acuerdo con el Post, el mayor riesgo es la seguridad, máxime cuando las acciones de la resistencia "se han tornado más intensas, más efectivas, más sofisticadas y de mayor envergadura".
Asimismo, cita el fracaso de la actuación del Consejo de Gobierno iraquí articulado por Washington tras la invasión y la cercanía del 15 de diciembre, fecha establecida por el Consejo de Seguridad de la ONU para que esté definido un plan de acción en la nación ocupada.
Bremer regresó a Bagdad con la encomienda de formar un gobierno interino similar al implantado por Estados Unidos en Afganistán y redactar una constitución, pasos previos a unas elecciones.
Además, y no por último menos importante, el rotativo contrasta el complejo panorama en Iraq con las cada vez más cercanas elecciones en Estados Unidos, tomando en consideración el hecho de que un fracaso en Iraq puede verse reflejado en las urnas contra las aspiraciones de reelección del presidente George W. Bush.
Ante la cercanía de las elecciones en 2004, en que el Presidente George W. Bush se juega su reelección, la Casa Blanca y el Pentágono diseñaron un plan de rotación de tropas que contemplaría una reducción, para lo cual deben acelerar la formación de un ejercito iraquí. Incluso se aprobó ya la integración de unidades paramilitares.
Analistas citados por el Post consideran que un primer reto para la Casa Blanca es evitar dar la apariencia de que, ante la ola de atentados contra las fuerzas interventoras, la intención de Estados Unidos es "recortar su presencia militar en el país y salir corriendo".
"Ya el discurso de los funcionarios norteamericanos suena a la defensiva", comenta el diario, el cual cita como ejemplo a la Asesora de Seguridad Nacional, Condolezza Rice, para quien la meta es encontrar una fórmula para acelerar la transferencia de la autoridad a los iraquíes.
Otros altos funcionarios y militares, entre ellos el Jefe del Comando Central, John Abizaid, han dicho que Estados Unidos no tiene prisa en salir de Iraq, afirmación que contrasta con los últimos pasos dados por Washington.
Abizaid, no obstante, reconoció que la situación en Iraq se ha tornado muy dura y difícil. En tan sólo los primeros 12 días de noviembre las tropas norteamericanas han tenido que lamentar 39 muertes y un alto número de heridos.
Tal accionar de las fuerzas de la resistencia obligó al Comando Central a reubicar su jefatura de vuelta a Qatar bajo un refuerzo de la vigilancia, además de lanzar una contraofensiva, Operación Martillo de Hierro, en calles y carreteras dentro y fuera de Bagdad y en localidades cercanas.
Aún cuando no se quiera dar la imagen de una estampida, la urgencia de llevar a cabo el traspaso es una nueva versión de recortar la presencia y correr, declaró el senador Joseph Biden, miembro del Comité de Relaciones Exteriores de esa instancia congresional.
En opinión de Biden, "esa es una receta para un desastre a corto término".
Por su parte, Thomas Mahnken, director de estudios estratégicos de la Universidad John Hopkins, manifestó que todo el lenguaje que emerge de Washington en estos días muestra la intención de "recortar y correr".
"Y ésa es precisamente una mala señal para ser enviada", comentó Mahnken.
Para el senador Chuck Hagel, veterano de la Guerra de Viet Nam, Estados Unidos "subestimó, no planificó y no pensó en un Iraq post Saddam Hussein, para el cual lamentablemente no estamos preparados".
"Nosotros tenemos ahora un problema de seguridad en Iraq. Tenemos un real problema. Y tenemos un problema de gobernabilidad... y el tiempo no está de nuestro lado", enfatizó Hagel, también miembro del Comité de Relaciones Exteriores de la cámara alta.
En este sentido se pronunció Gordon Rudd, experto en operaciones de mantenimiento de la paz, quien a inicios de este año integró la administración provisional establecida por la Casa Blanca en el país árabe.
"Yo no me siento optimista", expresó Gordon, al tiempo que consideró correcto por una parte acelerar la transferencia de poder, mientras que por la otra calificó de peligrosa la prisa.







