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EE.UU., Venezuela :: 07/01/2026

Terrorismo global de Estado contra Venezuela

Gilberto López y Rivas
La política de violencia militar perpetrada por los aparatos estatales imperialistas contra pueblos y gobiernos es la comprobación fehaciente de que pretenden imponer el terrorismo global de Estado

1.- El bombardeo a instalaciones militares y civiles y la incursión de EEUU a territorio de la República Bolivariana de Venezuela para llevar a cabo el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, en la madrugada del 3 de enero, constituyen una violación flagrante del marco legal que ha regulado las relaciones entre estados después de la II Guerra Mundial, así como una comprobación fehaciente de que este país pretende imponer el terrorismo global de Estado.

Que se caracteriza como la política de violencia militar perpetrada por los aparatos estatales imperialistas occidentales contra pueblos y gobiernos, apelando a métodos de violencia extrema, a la vez extensivos e intensivos, para aniquilar toda oposición o resistencia política y protesta social en el nivel mundial y para controlar, para su beneficio, los recursos naturales y estratégicos de las naciones.

2.- Si la llamada “comunidad internacional” y las instancias de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se mantienen omisas a sus obligaciones, estarán escribiendo su acta de defunción, con su carencia de dignidad y decoro. Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier país que no acate las disposiciones del trumpismo.

Como lo denunció el canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Yván Gil, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el gobierno estadounidense está rompiendo la legalidad internacional y la propia de EEUU, porque está atacando a Venezuela sin autorización de su Congreso. También, las acciones resultan en una violación de la Carta de Naciones Unidas. Asimismo, el canciller Gil llamó al Consejo de Seguridad a tomar responsabilidad sobre estos ataques. Sin resultado.

3.- Este acto de barbarie imperialista ha provocado la indignación de millones de personas en todo el orbe, en el propio EEUU y, naturalmente, en Venezuela, que en las calles y frente a las sedes diplomáticas denunciaron y condenaron estas acciones del gobierno de Trump, exigiendo el alto a la agresión contra un país independiente y soberano, así como la liberación inmediata del presidente Maduro y esposa.

Cabe destacar el asesinato por la soldadesca invasora de 15 elementos de la guardia presidencial y 32 internacionalistas cubanos, además de otras bajas militares y civiles, que fueron masacrados por las bombas y la metralla estadounidense en instalaciones castrenses y en complejos habitacionales de varios puntos del territorio nacional.

Este hecho de resistencia heroica postrera contradice especulaciones de traición y deslealtad militar, que a EEUU le interesa propagar, para crear el divisionismo y la desconfianza entre los revolucionarios, que hoy más que nunca requieren de la unidad cívico militar que tanto procuró el comandante Hugo Chávez Frías.

Que se está demostrando en las declaraciones del alto mando militar y en la sucesión ordenada de Delcy Rodríguez como titular del Ejecutivo interina, reiterando que Nicolás Maduro es y sigue siendo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, quien, ante el tribunal estadounidense, con dignidad y entereza, se declaró prisionero de guerra.

No es posible dar cabida a “interpretaciones” y “análisis” que siembran duda y suspicacia, incluso en el campo de una izquierda que coloca en primer término su identidad grupal y sus posicionamientos doctrinales, en juicios y prejuicios sobre el proceso bolivariano y, en particular, sobre el presidente Nicolás Maduro.

Quien en opinión de Néstor Kohan es “el presidente democráticamente electo y hoy SECUESTRADO (así en mayúsculas) por una pandilla de forajidos neofascistas y delincuentes gringos. Un presidente de origen OBRERO y SOCIALISTA que se formó en las LUCHAS SINDICALES (incluso antes del levantamiento de Hugo Chávez). Un dirigente político que no surgió del marketing mediático ni puesto a dedo por LA EMBAJADA”.

Por ello, la exigencia de su liberación y la de su esposa debe ser una de las demandas centrales de la movilización solidaria mundial.

4.- El abanico de la protesta abarca todo el espectro político, desde el ciudadano consciente de su historia, para el caso mexicano, de guerras de conquista que cercenaron la mitad del territorio original e invadieron suelo patrio en la llamada guerra del 47, el bombardeo del puerto de Veracruz y su ocupación, tras heroica resistencia popular en 1914, además de la expedición fracasada para detener al general Francisco Villa en 1916, hasta organizaciones políticas de variado signo ideológico que se manifiestan en redes, plazas y embajadas.

Cabe destacar el posicionamiento más que oportuno del EZLN y 306 colectivos en solidaridad con el pueblo venezolano, y condenando la invasión de EEUU y el secuestro del presidente y su esposa. No descartemos que las agresiones continúen en su estrategia de terror como política de Estado. Ya Trump amenaza a Colombia, Cuba e, incluso, a México.

La Jornada

 

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