El fiasco del Escudo de las Américas

Trump reunió a su cohorte de mandatarios proestadounidenses del continente. Le quedaron afuera los gobernantes de las primeras economías de Nuestramérica, pero juntó un representativo ramillete de presidentes con conexiones, o tolerancia con los narcos.
Estuvieron ausentes los presidentes de la primera, la segunda y la cuarta economía nuestramericana: Brasil, México y Colombia y además Canadá, su socio histórico en el hemisferio Norte del continente. El pomposo nombre de Escudo de las Américas, parecía una broma cuando se ve la foto del evento.
Resaltan la figuras de Santiago Peña de Paraguay (cuarto país exportador de droga en el mundo) y Daniel Noboa de Ecuador cuya empresa familiar ha sido denunciada reiteradamente por tráfico de cocaína. También sumaban el flamante presidente de Honduras Nasry Asfura, del mismo partido del narcotraficante Juan Orlando Hernández, recientemente indultado por Trump y el muy emocionado Javier Milei, que gobierna un país por donde transita la mayor parte de la cocaína con destino a la Unión Europea.
Completaron el equipo el presidente electo de Chile, el ultra José Antonio Kast, el multidenunciado Nayib Bukele del Salvador, Rodrigo Paz de Bolivia, José Raúl Mulino de Panamá, Irfan Ali de Guyana, Rodrigo Chávez de Costa Rica, Luis Abinader de República Dominicana y la Primera Ministra de Trinidad Tobago, Kamia Persad-Bisessar.
En la convocatoria a este encuentro se resaltó promover una lucha conjunta contra el narcotráfico, pero su objetivo principal fue poner un freno a las inversiones chinas en la región.

La declaración de buscar una coordinación para luchar contra la droga, resulta difícil, cuando está presente el principal consumidor (EEUU) y distintos gobernantes con fluidos contactos con los narcos.
La posibilidad de reducir la influencia china en la región no es un objetivo fácil, porque la mayoría de los países tienen contratos y negocios con el gigante oriental. En particular Chile, Bolivia y Panamá. Chile, además de la exportación de cobre, comparte con distintas potencias del mundo (incluida China) un gran observatorio astronómico, y EEUU acusa a los chinos de utilizar esa institución para hacer espionaje. Con argumentos parecidos a los que utiliza para tratar de cerrar el observatorio de Mendoza, Argentina.
En resumen: mucho ruido y pocas nueces. Quizás el mejor logro que se lleva Donald Trump de este evento es la firma de los presidentes de esos países, apoyando la iniciativa de una alianza bélica, que pueda acompañar a EEUU en las nuevas guerras que emprenda. Es decir: que las guerras las inicie Trump y que los costos y las consecuencias las paguemos todos.
huelladelsur.ar







