lahaine.org
Medio Oriente, Asia, EE.UU. :: 13/04/2026

Treguas débiles y amenazas genocidas

Jorge Elbaum
La ampulosidad amenazante de Trump y el genocida Netanyahu ha instalado a la República Popular China como paradigma de la pacificación y como factor de estabilidad global

En la actualidad se desarrollan dos grandes conflictos bélicos. En Europa Oriental y en Asia Occidental. Ambos están interconectados a través de la participación de actores que poseen algún tipo de asociación común. La OTAN participa en ambos conflictos. Los BRICS también. Es una III Guerra Mundial, por ahora dispersa, que enfrenta al Occidente neocolonial, con anhelos de unilateralidad geopolítica, contra la emergencia de una multipolaridad respetuosa de las soberanías nacionales y sus trayectorias históricas específicas.

La denominada Trampa de Tucídides, acuñada por Graham Allison, sugiere que un imperio -desafiado por un contrincante emergente, en este caso la República Popular China- se ve obligado a lanzarse a aventuras guerreristas para evitar ser sustituido como hegemón global.

Esa trampa es la que motivó el secuestro de Nicolás Maduro y de su compañera, la diputada Cilia Flores, con el objeto (no logrado) de monitorear y condicionar la comercialización de crudo de Caracas. Esta razón es la que explica, también, el ataque conjunto de Washington y Tel Aviv contra Teherán. Venezuela e Irán vendían hasta hace dos meses el 20 por ciento de todo el crudo que compraba la República Popular China.

Con ambas intervenciones, Trump pretende ahogar energéticamente a China e impedir de esa forma su ascenso al primer lugar de la economía global. Tucídides no es quien anunció la única trampa. El segundo trance se vincula con el "Dilema de la Asimetría", que quedó en evidencia en las primeras dos décadas del presente siglo en Afganistán, cuando Washington no logró imponerse frente a los talibanes.

El "Dilema de la Asimetría" pone en evidencia que la abrumadora superioridad militar no alcanza para enfrentar una crisis multidimensional en la que las variables geopolíticas, económicas y logísticas terminan siendo más importantes que las capacidades bélicas. La paradoja central radica en que Washington puede ganar gran parte de las batallas y, sin embargo, perder la guerra. Victoria militar  (dudosa) y fracaso estratégico aparecen como dos caras de la misma moneda. Trump busca una salida honrosa, después de ser empujado por su pretendido éxito en Caracas y por el aliento desenfrenado del premier del régimen israelí.

La complicación en la que se encuentra el magnate, devenido en presidente, tiene un cuádruple carácter: el militar, el geopolítico, el económico y el vinculado a la política doméstica. El primero, el estratégico, se relaciona con la incapacidad de torcerle el brazo a Teherán respecto a la apertura del estrecho de Ormuz y a su capacidad de dañar a las empresas hidrocarburíferas de los siete países de la península arábiga, situación que generaría un incremento mayor del precio de la energía a nivel global.

El "Dilema de la Asimetría", frente a ese poder de fuego de Teherán, debilita la capacidad de negociación de Vance frente al gobierno iraní y la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés), y enrarece la política doméstica de los republicanos en EEUU, condicionados por el aislacionismo característico del ecosistema MAGA. Dicho aspecto se complejiza debido a la decisión autónoma del régimen de Netanyahu de darle continuidad a su guerra contra Irán en territorio libanés por no ser incorporado a la mesa de negociación en Islamabad. Teherán no acepta negociar con Israel porque no reconoce su existencia como país soberano.

La encrucijada geopolítica, por su parte, se vincula con la crisis que se genera en la OTAN, iniciada con el abandono de Trump de la defensa de Ucrania, combinada con sus aspiraciones para apropiarse de Groenlandia y agudizada con la decisión de atacar a Irán, decidida por el genocida Netanyahu, sin realizar consultas previas con sus socios de la Unión Europea. La ampulosidad amenazante del presidente naranja ha instalado a la República Popular China como paradigma de la pacificación y como factor de estabilidad global. El rol de Xi Jinping ha sido central dado el histórico vínculo entre China y Pakistán.

En forma concurrente, la crisis energética ha fortalecido a la Federación Rusa viabilizando el aumento de sus exportaciones de gas y crudo. Con esta guerra en Asia occidental, Washington ha conseguido lo que ha saboteado durante las tres últimas décadas: la ampliación del acuerdo estratégico entre Moscú y Beijing. El plan quinquenal 2026-2030, publicado un mes atrás, propone avanzar en los trabajos preparatorios del gasoducto Power of Siberia 2, intensificando la cooperación energética entre ambos países.

Las consecuencias económicas se derivan del incremento del precio internacional de la energía, de los fertilizantes y de los insumos básicos para la producción de semiconductores. El aumento del petróleo, del gas y de los insumos utilizados para la producción agroalimentaria genera procesos inflacionarios que muchas economías sufrirán.

CLAE

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal