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Chile :: 16/01/2006

Triunfa la Concertación en Chile. Entrevista con Atilio Boron

C. K.
"Los gobiernos de la Concertación, con su irracional adhesión al neoliberalismo, plantaron varias bombas de tiempo que, probablemente, estallen en el mandato de la nueva presidente."

La candidata del Partido Socialista Michelle Bachelet se convirtió ayer en la primera mujer que es elegida como presidenta de Chile. El voto a su favor fue del 53 por ciento contra el 46 por ciento de su adversario, el ultraderechista Sebastián Piñera.

Bachelet superó a su oponente en 12 de las 13 regiones del país, incluyendo las tres principales, como la Metropolitana (53,95 por ciento versus un 46,04 del empresario), la Quinta (con un 50,34 contra un 49,65 de Piñera) y la Octava, donde sumó un 55,45 frente al 44,54 del abanderado de la derecha. Es más, la candidata de la Concertación consiguió una amplia ventaja en la Segunda Región, donde sumó un 61,23 versus un 38,76, y en la Tercera, con un 60,13 contra un 39,86. Piñera sólo pudo superar a la doctora en la Novena Región, con un 53,56 contra un 46,15 de la futura presidente de Chile.

Para el sociólo Boron, titular de Clacso, el nuevo gobierno chileno deberá responder a las cuestiones sociales urgentes, tornando difícil la posibilidad de una transformación profunda en el mediano plazo.

-El panorama que está pintando es poco optimista...

-Bachelet, que de joven fue una militante de la izquierda radical y cuyo padre murió en las mazmorras de Pinochet, tiene por delante un desafío enorme: demostrar que Violeta Parra estaba equivocada cuando decía en una de sus canciones que "Chile limita al centro de la injusticia". Para ello deberá revertir esta tendencia que en democracia convirtió a una de las sociedades más igualitarias en una de las más injustas de América latina, con índices que sólo exhiben los países más atrasados de la región.

La agenda que tiene por delante es apabullante, lo más urgente es redistribuir ingresos y crear empleo, satisfacer los reclamos de los mapuches en sus luchas contra las trasnacionales, alentar la organización de los sectores populares, enjuiciar a los responsables de gravísimos atentados a los derechos humanos y reformar el régimen político, todavía marcado a fuego por la herencia del pinochetismo. En cuanto al frente internacional deberá garantizar, con el activo involucramiento de la ONU, un arreglo diplomático que le otorgue la salida al mar a Bolivia.

-¿Qué trascendencia tiene el triunfo de Bachelet para Chile y la región?

-Es importante porque fortalece una tendencia que sólo el protagonismo de los movimientos sociales -no las iniciativas de los timoratos gobiernos de centroizquierda- puede llegar a dotar de nuevos significados.

Pero la trayectoria de la Concertación no autoriza demasiadas ilusiones. Si bien Chile experimentó un vigoroso crecimiento económico, su deuda social es todavía impresionante. Esto demuestra que si no hay una enérgica vocación gubernamental por redistribuir la riqueza, la dinámica del capitalismo no hace sino agrandar el hiato que separa ricos de pobres, generando un "apartheid social" incompatible con el espíritu de la democracia.

Los gobiernos de la Concertación poco hicieron para contrarrestar esta tendencia y plantaron varias bombas de tiempo. Un ejemplo es el fenomenal negociado de los ya quebrados fondos de pensión.

-¿Cómo se enmarca el resultado de ayer con los procesos políticos que se viven en la región?

-Esta elección profundiza un deslizamiento hacia la izquierda, pero, por ahora, se trata de un corrimiento que está lejos de llegar a constituir una genuina alternativa de izquierda, es decir contraria al capitalismo.

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