Triunfo en Medio Oriente ¿Qué es Hezbollah?

En todas partes del mundo, la opinión de las masas trabajadoras y populares, a contrapelo de la cloaca que destilan los medios manejados por la propaganda yanqui-sionista, se ha inclinado en casi todos los países contra los genocidas de Israel y su padrino Bush. En Argentina, las encuestas revelan que ocho de cada diez consultados están contra EE.UU.-Israel.
La contrapartida de este justo repudio es que también fuera del mundo árabe e islámico Hezbollah y su líder comienzan a ser vistos con admiración y simpatía. Al mismo tiempo, se conoce poco acerca de ellos. Y tampoco se ha disipado del todo la leyenda negra de la propaganda yanqui-sionista, que trata de presentar a Hezbollah -un movimiento de masas que hoy tiene el apoyo del 87% de los libaneses de todos los credos- como una "organización terrorista". En Argentina, estas calumnias se agravan. La Embajada de Israel y las organizaciones sionistas (doblemente rabiosas por la derrota militar y el rechazo mayoritario a los crímenes de guerra de Israel) hacen una campaña culpando a Hezbollah del atentado de la AMIA, sin prueba alguna.
Es necesario, entonces, explicar la naturaleza de Hezbollah.
¿"Organización terrorista" o gran movimiento nacional?
Desde ya que su caracterización como "organización terrorista", dictada por Washington y repetida por sus escribas a sueldo en los medios, es una calumniosa falsedad. Tratan de hacer una amalgama con Al-Qaeda, pero en verdad Hezbollah es lo opuesto por el vértice a esa dudosa organización, cuyos dichos y hechos invariablemente han beneficiado al gobierno yanqui, ayudándolo a montar la inmensa farsa de la "guerra contra el terrorismo".[1]
Hezbollah es hoy un gran movimiento nacional de masas. Cuenta con una fuerte milicia que derrotó a los sionistas, pero Hezbollah no es sólo, ni principalmente, una organización militar. Como movimiento, abarca un amplio espacio político y social, asentado principalmente en las masas pobres. Tiene un carácter de organización "plebeya", es decir que socialmente no es de trabajadores. Hezbollah ha ido desarrollando en el Líbano hospitales, escuelas y una vasta red de asistencialismo. Cubre las necesidades populares que el estado "oficial" libanés no soluciona.
Como partido político, Hezbollah logró un fuerte bloque parlamentario, en elecciones inobjetables desde el punto de vista democrático-burgués. Esto es algo que no se puede decir de los reyezuelos corruptos y los presidentes títeres, siervos de EEUU, como los de Arabia Saudita, Jordania y Egipto.
Asimismo, Hezbollah tiene una radio y el canal de TV más popular del país. Una desesperación de los sionistas durante la reciente guerra fue tratar -sin éxito- de silenciarlo con los bombardeos. Efectivamente, Hezbollah ha creado un "estado dentro del estado".
Los orígenes de Hezbollah
Hezbollah fue fundado a principios de la década del 80 para resistir la primera invasión de Israel al Líbano. Los sionistas, con pleno apoyo de EEUU, en 1982 invadieron y ocuparon el sur de ese país, aliados a una organización fascista "cristiana", la Falange libanesa. Nació entonces Hezbollah, proponiéndose luchar por la expulsión de Israel del Líbano y también de los territorios ocupados por los sionistas en la guerra de 1967 (Cisjordania, Gaza, Jerusalén este y el Golán).
Inicialmente, por supuesto, este movimiento no tenía la envergadura actual. En esos momentos, Hezbollah sostenía un programa islamista estrecho. Estaba fuertemente influenciado por la revolución de Irán de 1979 y se planteaba la creación de un "estado islámico", similar al que había erigido allí el ayatollah Jomeini. Esta influencia es también facilitada porque las masas más pobres del Líbano, sobre las que se asienta Hezbollah desde su nacimiento, pertenecen principalmente a la rama chiíta del Islam, al igual que los iraníes.
Sin embargo, sería equivocado analizar esto mediante las charlatanerías "religiosas" al uso de la prensa occidental, que refleja a un imperialismo obsesionado por dividir a los pueblos de Medio Oriente por sus creencias y etnias. Los procesos son más complejos: ya a mediados de los 80, también se incorporan a Hezbollah amplios sectores provenientes del Partido Comunista Libanés, reflejando la crisis de la ex Unión Soviética y el desastre de la invasión a Afganistán. Y en los 90, después del colapso de la URSS, secciones enteras del PC se pasan a Hezbollah.
Hezbollah se hace de masas en la guerra contra el invasor israelí
Al calor de lucha contra el ocupante israelí, Hezbollah va desarrollándose como un gran movimiento de masas. Israel responde con masacres, miles de civiles son asesinados por los sionistas, pero esto no hace más que impulsar la resistencia. Israel apela entonces al asesinato de los líderes. En 1992, los helicópteros israelíes atacan un convoy donde viajaba el líder de Hezbollah, Abbas Musawi, y otros dirigentes, que son muertos. Pero el resultado de esta acción es que emerge un joven liderazgo alrededor de un nuevo jefe, Hassan Nasrallah.
Esta nueva dirección produce un viraje político y programático de cierta importancia. En función de la unidad para luchar por la expulsión de los israelíes, Hezbollah trata de actuar por encima de las divisiones religiosas sectarias. Para eso abandona el programa de un estado islámico, diciendo que sería imposible en una sociedad tan diversificada como la de Líbano. Pero, al mismo tiempo, plantea crear esa sociedad islámica dentro de la comunidad shiíta.[2]
En los últimos años de la década del 90, el combate contra el ocupante sionista y sus títeres (el "Ejército del Sur del Líbano") se va convirtiendo para Israel en una derrota humillante. Finalmente, en mayo del 2000, la resistencia expulsa a Israel del país. El Financial Times de Londres describe esto como "una humillación de la escala de la derrota de EEUU en Vietnam".
Nuestra posición frente a Hezbollah
(...) La brutalidad del ataque israelí ha determinado que todas las corrientes realmente socialistas y de izquierda se pronunciaran contra la agresión genocida. Sin embargo, la sostenida campaña "islamofóbica" ha hecho mella en algunos sectores de la izquierda principalmente europea (por ejemplo, la LCR francesa), que dice estar contra la agresión pero, al mismo tiempo, no defiende a las milicias que le hacen frente y la derrotan. Esto lo vemos como completamente equivocado. Si las corrientes socialistas revolucionarias tuviéramos una cierta fuerza en Líbano, sería un deber ineludible combatir con Hezbollah, como se hizo, por ejemplo, en la Guerra Civil de España.
Pero, al mismo tiempo, hay que decir con toda claridad que, a nivel político, no podemos dar la menor confianza ni apoyo a este movimiento y su dirección. Aunque Hezbollah no sostiene ya el programa del estado islámico al estilo de Irán, su proyecto no es anticapitalista ni menos aun socialista, dado que no se trata de una organización de los trabajadores.(...)
Como todos los "movimientos nacionales" (y más aun si se encuadran en las corrientes islamistas), es enemigo de la organización independiente de la clase trabajadora. Y esto es doblemente importante, porque tanto antes como durante el ataque israelí, en Líbano parecen desarrollarse elementos de organización y lucha independiente de los trabajadores y sectores populares.
Poco antes de la invasión, hubo movilizaciones masivas, de cientos de miles de libaneses, en protesta contra las políticas económicas neoliberales del gobierno de Siniora, en el que Hezbollah tiene ministros. Iniciada la guerra, en Beirut no sólo se produjo una radicalización general que borró relativamente las divisiones religiosas y étnicas alrededor de las cuales se organiza la "sociedad civil" libanesa.
También a partir de allí se desarrolló un amplio activismo juvenil que, sin divisiones sectarias, impulsó movilizaciones independientes, como las que se desarrollaron ante el edificio de la ONU y en repudio a la proyectada visita de Condolezza Rice, que finalmente no fue recibida por Siniora. La actitud de Hezbollah frente todo eso parece haber sido la de contener la cosa para que no se desbordara.
Pero el problema va más allá de las fronteras de Líbano. Todo Medio Oriente está sacudido por estos acontecimientos. Los gobiernos títeres de EEUU, como el de Egipto y otros, sienten que el piso empieza a moverse bajo sus pies. Y lo importante en este caso, es que en varios de los países árabes más grandes hay una importante clase obrera que se podría poner de pié. Es entonces vital que, a nivel político, surjan alternativas independientes de la clase trabajadora y los sectores populares. Aunque aún sean esbozos, alentar estas tendencias será decisivo para el curso futuro de las luchas en la región.
Notas:
1. El mismo Hezbollah opina que "Al Qaeda hace el juego de la administración estadounidense, y sus acciones no hacen otra cosa que perjudicar al Islam y a todos los musulmanes". ("Hezbollah estima que Al Qaeda es un engendro de EEUU", en www.socialismo-o-barbarie.org, edición del 13-8-06).
2. "Nosotros -dice Naim Kassem, su vicesecretario general- haremos todo lo posible para llegar a un punto de acuerdo entre dos visiones. Por un lado, la necesidad que tenemos de respetar nuestro código islámico, ir a favor de las leyes islámicas. Y, por el otro, adaptarnos y amoldarnos a las necesidades y características de la sociedad libanesa, una sociedad plural y muy variada. Por tanto, no vamos a hacer nada que vaya en contra de nuestra religión, pero tampoco vamos a hacer nada que vaya en contra de la especificidad y de la variedad de la sociedad’.
Socialismo o Barbarie, periódico, 31/08/06







