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Venezuela :: 05/01/2026

Venezuela: las preguntas equivocadas

Guillermo Cieza
Lo que más necesita en este momento el pueblo y el gobierno de Venezuela es solidaridad. A quien hay que pedirle rendición de cuentas es a EEUU. No tendríamos que salir de ese foco

El sábado en Argentina se realizaron concentraciones en distintas ciudades para repudiar la agresión imperialista a Venezuela y al presidente Maduro. En Buenos Aires hubo un fuerte presencia de la izquierda. Los grandes medios de la derecha eligieron desconocer esas manifestaciones y darle voz a los testimonios de concentraciones antichavistas, que festejaban que su país haya sido "liberado" por EEUU. Trump anunció en una conferencia de prensa, que su país va a monitorear todas las decisiones que se tomen en Venezuela y va administrar su petróleo. Festejaban la decisión estadounidense de reincorporar a ese país como "territorio colonial".

La decisión de movilizarse contra la agresión imperialista habla bien de quienes lo hicieron. Contrasta con la escasa presencia del peronismo en esas actividades. En Buenos Aires solo vi una bandera de Patria Grande, y algunos compañeros de DDHH cercanos al peronismo.

Me llamó la atención que en los corrillos que se producen en este tipo de encuentros la mayor preocupación fue ¿Quien entregó a Maduro?, muy en sintonía con el título de una nota de Modesto Guerrero en elDiarioAR. Y para esa pregunta había todo tipo de respuestas, que creo guardan correlación con la opinión previa que han tenido esos militantes sobre el proceso bolivariano.

En un extremo, quienes nunca reivindicaron al chavismo, ni siquiera en tiempos de Chávez, sostenían que en realidad la captura o entrega de Maduro fue una negociación de la cúpula del madurismo (incluido el propio presidente detenido) con acuerdos del conjunto del gobierno, pero también de China y Rusia. Ese extremo se decoloraba en grises que incluían una traición del "madurismo" a Maduro, o una traición de los altos mandos militares a Maduro.

Hay que decirlo, la fuentes de muchos de esos comentarios eran declaraciones de personajes tan poco creíbles como Trump o Marcos Rubio. Para quienes nunca apoyaron a Chavez, o quienes llamaron "dictador" a Maduro, lo ocurrido les confirma que siempre tuvieron razón. Y no hay nada más feliz que confirmar hipótesis. Además da menos miedo.

Si en cambio la pregunta hubiera partido del espanto de que nos produce vivir en un mundo donde en casi cualquier lugar del planeta EEUU tiene fuerza y capacidad militar de secuestrar a un presidente o de asesinar a un líder opositor con un misil, con operativos de precisión, no nos sentiríamos tan tranquilos.

La pregunta sobre cómo vamos a poder seguir luchando y disputar el poder en las actuales condiciones tiene respuestas más complicadas. Quienes no se plantean disputar el poder, no superan los límites del capitalismo "humano" o se limitan a hacer izquierdismo de ONG, no tienen esos problemas. Pero quienes siguen soñando con hacer una Revolución deberían replantearse esa pregunta, que me parece es la incógnita principal que nos deja lo ocurrido en Venezuela.

Plantear las preguntas equivocadas también nos da menos miedo. En la década del 70 en Argentina, cuando empezaron a producirse desapariciones y empezamos a ser golpeados por asesinatos de compañeros, no faltaron quienes se curaron en salud, intentando convencerse de que nada podría ocurrirles porque nunca avalaron la violencia revolucionaria. Pero cuando se advirtió que los milicos no distinguían métodos de lucha, ni diferencias entre las izquierdas, no faltaron respuestas que tratando de evadir el pánico sostenían que "cayó por boludo", "lo mataron porque lo delataron y era parte de un grupo militante con debilidades ideológicas", " lo mataron por testarudo, sabía que tenía que irse del país" etc. Seguramente da menos miedo aferrarse a estas interpretaciones de la realidad.

Después hubo otras polémicas que se trataron de instalar desde la derecha con el auxilio de militantes quebrados, haciendo foco en situaciones y decisiones que padecieron o asumieron los militantes de los 70. La discusión entre los que se exiliaron y se quedaron en el país, entre los que fueron asesinados o sobrevivieron a los campos de concentración, entre los que se replegaron o siguieron resistiendo en la dictadura. En nuestro caso, los organismos de DDHH jugaron un papel muy valioso, centrado en que debíamos enfocarnos en la denuncia del genocidio.

Mas allá de nuestras confusiones e incertidumbre, en Venezuela la vida sigue. Por lo que se sabe no se quebró la cadena de mandos y el Tribunal Superior de Justicia ha consagrado presidenta a la vicepresidenta Delcy Rodriguez, que ha sido siempre una funcionaria de extrema confianza de Maduro. Esta decisión se produce a contrapelo de la pretensión de Trump de asociarla a la conspiración contra Maduro. Por ahora hay cambio de presidente, pero no puede asegurarse que hay cambio de régimen, que siempre ha sido el objetivo de EEUU.

El sábado hubo pocas personas en la calles, ayer el PSUV convocó a una movilización masiva. Por las dudas Trump ha sostenido que la flotilla seguirá en el Caribe "para garantizar la transición". Los bombardeos en Venezuela y el secuestro de Maduro han golpeado al gobierno chavista, pero también han desligitimado a Trump ante muchos países del mundo. Quien se presentó como alguien que acabaría con las guerras en el mundo se atribuye el poder de cambiar a patadas presidentes en países extranjeros.

Creo que lo que más necesita en este momento el pueblo y el gobierno de Venezuela es solidaridad. A quien hay que pedirle rendición de cuentas es a EEUU. No tendríamos que salir de ese foco.

Aclaro, a quienes no me conocen, que fui siempre un gran admirador del presidente Chávez y que acompañé con mucho entusiasmo las decisiones del presidente Maduro hasta que sufrimos la derrota de diciembre de 2015, en que se perdió la Asamblea Nacional. De allí en adelante he compartido y criticado decisiones de Maduro. Creo que consiguió el milagro de poder mantener el poder político, impidiendo un regreso de la derecha, haciendo concesiones a empresarios locales. Dirá la historia si esas decisiones fueron equivocadas o era el único camino posible. Había que calzar esos zapatos, y no fue mi caso.

En tiempos en que el poder militar estadounidense, que es el mismo que estuvo detrás del genocidio de Gaza, concentra su poder de fuego contra Venezuela, me parece que la única posición coherente es salir a defender al pueblo y al gobierno de Venezuela. El derecho a la incertidumbre, a la investigación de lo ocurrido y el castigo a los traidores, si los hubo, corresponde los que han elegido seguir viviendo y seguir luchando en Venezuela.

Y ese mismo derecho también asiste al pueblo venezolano para decidir sobre su futuro. No necesita tutelas militares yanquis. La agresión a Venezuela es una amenaza contra todos los pueblos de Nuestramérica y nuestra preocupación central debe ser repudiarla.

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