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23/11/2007 :: Estado español

Contaminación genética, la imposible coexistencia.

x Pilar Galindo. Grupos Autogestionados de Konsumo de Madrid
Los días 20 y 21 de noviembre, la Comisión Europea celebra la "3ª Conferencia Internacional de coexistencia de OGMs" en Sevilla. Frente a esta conferencia en Sevilla, se desarrollarán diversas acciones y actividades bajo el título "Contaminación genética: la imposible coexistencia".

Los días 20 y 21 de noviembre, la Comisión Europea celebra la "3ª Conferencia Internacional de coexistencia de OGMs" en Sevilla. Frente a esta conferencia en Sevilla, se desarrollarán diversas acciones y actividades bajo el título "Contaminación genética: la imposible coexistencia".

Los GAKs participaremos tanto en las acciones como en las jornadas que se enfrentan a esa Cumbre y animamos a secundar a todos los colectivos sociales antitransgénicos bien desplazándose a Sevilla, bien realizando acciones de protesta por la coexistencia en sus propias localidades. El martes 20, de 21 a 21:30 y como última actividad del primer día de jornadas, presentaremos nuestro libro "Agroecología y consumo Responsable. Teoría y práctica", Ed. Kehaceres. Este libro relata la teoría y la práctica de nuestra experiencia de 10 años de consumo responsable agroecológico autogestionado en Madrid y, en particular, el papel de los transgénicos en la globalización alimentaria y la evolución de la lucha contra ellos dentro de los movimientos sociales.

Según los organizadores de esta 3ª Conferencia Internacional dirigida a científicos, políticos y actores económicos de la cadena alimentaria (traducimos algún fragmento de su introducción), "la coexistencia es para proteger a los agricultores y a todos los actores de la cadena alimentaria de las posibles consecuencias económicas de una mezcla accidental de cultivos transgénicos y no transgénicos o derivados de estos productos. (...) A largo plazo, el fracaso en activar una coexistencia práctica tendrá impacto en la difusión de las nuevas tecnologías en la agricultura y en el comercio de productos agrícolas a nivel global". Con esta visión forzada de la palabra coexistencia como si fuera sinónimo de convivencia, se legitima el arrasamiento que practica la ingeniería genética sobre las formas tradicionales, autónomas y saludables de cultivo y alimentación. A su vez, la coexistencia fomenta un simulacro: ante una contaminación segura se oponen medidas tan inútiles como tramposas. Por si no fuera suficiente, en un foro tan científico se incluye una amenaza que, al parecer, no necesita demostración: el más mínimo freno al despliegue de estas tecnologías traerá consecuencias negativas para la agricultura en un contexto de mercado global. Para mayor información (en inglés) de esta Conferencia "pro coexistencia" que es lo mismo que decir "pro transgénicos" podéis consultar la web http://teamwork.intbase.com/0703_03/index.php

Quizá por estar prendida de esta visión, por no haber tenido una oposición unificada y contundente a la coexistencia dentro y fuera del sector de alimentación ecológica, o por ambas cosas, con la recién aprobada normativa europea de agricultura ecológica se ha permitido que un 0,9% de contaminación accidental se cuele en los alimentos certificados como ecológicos, lo que significa que los alimentos certificados como ecológicos pueden ser, a la vez, transgénicos.

Pero igualmente debemos mirar lo que pasa en casa. Los programas estatal y andaluz de fomento de la agricultura ecológica apuestan y aceptan, respectivamente, una normativa de coexistencia de cultivos transgénicos con los no transgénicos, cuando la realidad demuestra que la coexistencia es la legalización de la contaminación que tanto nos preocupa. El primero, en la Actuación 3.3.1 y 3.3.2 pág. 107 donde dice: “Culminar la elaboración de una normativa estatal sobre coexistencia de cultivos... Continuar con el estudio y seguimiento de la contaminación accidental en los cultivos de maíz ecológico por organismos modificados genéticamente”. El segundo, en la Actuación 11.2 pág. 113 donde dice: “Apoyar acciones tendentes a que el decreto de coexistencia con cultivos transgénicos evite la contaminación de la producción ecológica, no limite el desarrollo de ésta y contemple la responsabilidad civil de la contaminación biológica. Impulsar acciones que conlleven a declarar zonas libres de transgénicos, especialmente los espacios naturales protegidos y aquellas donde la producción ecológica tenga una presencia importante”).

¿Qué significado político tiene que España, Andalucía y Sevilla sean el escenario de esta Conferencia, en el Estado de la UE con mayor superficie de cultivos transgénicos, cuyo gobierno ha hecho 3 intentos de pactar una normativa de coexistencia, la última hace más de un año, y posiblemente, con el movimiento contra los transgénicos más débil de Europa? La debilidad del movimiento antitransgénicos tiene como origen la división creada desde marzo de 2005 hasta hace muy poco, por los partidarios de negociar la coexistencia. Mientras tanto, la contaminación ha avanzado y también nuestra impotencia. El último caso de contaminación es reciente, se ha detectado el mes pasado en maíz ecológico cultivado en Albacete, municipio declarado Zona Libre de Transgénicos.

Pero una vez que tod@s declaramos la imposible coexistencia, necesitamos, más que nunca, convertir este encuentro en una oportunidad de confluencia estatal para impulsar nuevamente un movimiento antitransgénicos, independiente de los poderes económicos y políticos, capaz de emplazar a nuestro Gobierno a prohibir los transgénicos o, al menos, sumarse a una moratoria europea, a la vez que suspende los cultivos de maíz MON-810 y los cultivos experimentales a campo abierto.

Deberíamos tomar ejemplo de nuestros vecinos italianos que, tras la constitución de una campaña unitaria "Italia-Europa libres de modificación genética" en la que participan 32 organizaciones de agricultores, consumidores y ecologistas, han sensibilizado a la población y conseguido con ello que tres millones de ciudadanos italianos (el 99,43% de los consultados por una campaña difundida en mercados y plazas de todo el país) firmen una petición exigiendo a su gobierno la prohibición de todos los alimentos transgénicos, tanto cultivados como importados de otros países. Conviene saber que Italia no permite el cultivo de plantas transgénicas pero sí importa piensos transgénicos (Información de Reuters 13/11/07).

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