[Fotos y Vídeos] Ola de solidaridad internacional con Venezuela

La solidaridad se volvió calle.
EEUU
Cientos de manifestantes salieron a las calles de Atlanta, Nueva York, Washington D.C. y decenas de ciudades para exigir a Trump el cese de la agresión contra Venezuela.
Protestas contra las agresiones de EE.UU. contra Venezuela, afuera de la Casa Blanca, Washington D.C., 3 de enero del 2026.
"Dejen de bombardear Venezuela" y "Detengan los bombardeos ahora mismo", fueron algunos de las consignas que entonaron los manifestantes en Times Square (Nueva York)
A unos metros de la Estación de Reclutamiento de las Fuerzas Armadas de EE.UU.
Miles de manifestantes marcharon hacia la embajada estadounidense en la capital griega para repudiar la invasión, el bombardeo y el secuestro del presidente Nicolás Maduro por Washington.
Atenas
Miles de personas se movilizaron masivamente este sábado 3 de enero en Atenas, Grecia, condenando la invasión, el bombardeo y el secuestro del presidente Nicolás Maduro por EEUU, marchando enérgicamente hacia la embajada estadounidense.
La multitud comenzó a congregarse a partir de las 18H00 (hora local) frente al Parque de la Libertad, tras el llamado de diversas organizaciones y colectivos de la izquierda antiimperialista y anticapitalista, incluyendo Liberación Comunista y ANTARSYA. A las 18H30, el Partido Comunista de Grecia (KKE) se unió, formando una concentración multitudinaria con consignas antibélicas y antiimperialistas.
La presencia policial, que estableció una barrera frente a la embajada, fue calificada de provocadora por los manifestantes.
Los manifestantes se dirigieron a la embajada de EEUU, a la cual calificaron como «el mayor escondite terrorista».
Durante la movilización, condenaron las acciones imperialistas y destacaron que «la única superpotencia es el pueblo», al mismo tiempo enfatizaron que Washington está derramando sangre inocente del pueblo venezolano. También hubo una clara conexión con la lucha del pueblo palestino, al grito de «De Venezuela a Palestina – no quedará ni un americano».
Los organizadores enfatizaron que esta manifestación representa la primera reacción a la escalada de agresión estadounidense contra Venezuela, anticipándose a futuras movilizaciones similares.
México
Concentración frente a la embaja imperialista.
La Habana
Con consignas contra el imperialismo y fuertes críticas a la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos en la madrugada de este sábado, ciudadanos de La Habana se concentraron en la Tribuna Antiimperialista para manifestar su rechazo a las acciones de Washington contra Venezuela.

Durante la concentración, los participantes condenaron el prolongado cerco contra el país sudamericano y su solidaridad con el pueblo venezolano, al que señalaron como víctima directa de una política de hostigamiento que vulnera la soberanía y la autodeterminación de las naciones.
Londres

Manifestaciones y pronunciamientos de colectivos y activistas tuvieron lugar en la zona bancaria de Londres para denunciar la intervención estadounidense y reclamar respeto a la soberanía venezolana.
Paris

Miles de personas, convocadas por partidos y organizaciones de izquierda, protestaron en París contra la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro, criticando la postura del presidente francés Emmanuel Macron.
Los gritos de «¡Fuera los yankis de América Latina!» y «¡El pueblo unido jamás será vencido!» resonaron en español, mientras que «¡Resistencia!» y «¡Liberad a Maduro!» se escucharon en francés en las calles de París. Foto: EFE
Oslo

El Comité Noruego de Solidaridad con América Latina también expresó su respaldo al pueblo venezolano y al presidente constitucional Nicolás Maduro, al tiempo que exigió su liberación inmediata y el cese de las acciones que vulneran la soberanía de Venezuela.
Calcuta
En la India, desde la ciudad de Calcuta, manifestantes se pronunciaron en apoyo a Venezuela, lanzando consignas a favor de la soberanía del país sudamericano y condenando las acciones militares de Estados Unidos.
Barcelona y Valencia
Más información:
Convocatorias de movilizaciones por Venezuela en el Estado Español
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La respuesta internacional a la invasión imperialista a Venezuela ha combinado hoy pronunciamientos estatales, condenas desde organismos multilaterales, posiciones políticas dentro de EEUU y movilización popular en múltiples países.
En el plano gubernamental, Rusia condenó enérgicamente el ataque y expresó “profunda preocupación” por el secuestro de Maduro y Flores. La Cancillería rusa, además, exigió aclaraciones inmediatas y ratificó apoyo a la soberanía venezolana. En paralelo, el canciller Serguéi Lavrov sostuvo una conversación telefónica con Delcy Rodríguez, reafirmando respaldo y llamando a evitar una escalada mayor mediante el diálogo soberano.
China también condenó el uso “flagrante” de la fuerza contra un Estado soberano y advirtió que la agresión amenaza la paz regional, instando a respetar la Carta de la ONU. En América Latina, México, a través de su Secretaría de Relaciones Exteriores, rechazó la intervención por violar el artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas y reiteró la consigna histórica de la región como zona de paz.
Brasil, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, denunció que EEUU “cruzó una línea inaceptable”, activó reuniones de emergencia entre Cancillería y Defensa, y mantuvo monitoreo permanente de la situación. Colombia, siguiendo instrucciones del presidente Gustavo Petro, repudió el uso unilateral de la fuerza, activó canales diplomáticos para llevar el caso a Naciones Unidas, y dispuso medidas preventivas en la frontera.
Uruguay y su gobierno "progresista" expresó “seria preocupación” y rechazó categóricamente la intervención militar, exhortando a que la ONU y la OEA usen sus “buenos oficios” para una salida pacífica, reafirmando nuevamente a América Latina y el Caribe como zona de paz.
Organizaciones sociales, partidos, sindicatos y movimientos antifascistas convocaron y realizaron movilizaciones en México, Chile, Argentina, Cuba y Ecuador, con concentraciones frente a sedes diplomáticas estadounidenses y actos públicos de denuncia. En Cuba, miles se movilizaron en La Habana en la Tribuna Antimperialista junto al presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien calificó la agresión como “terrorismo de Estado” contra “Nuestra América”.
A nivel partidario internacional, el Movimiento Comunista de América Latina y el Caribe —con Partidos Comunistas de 14 países (Venezuela, Colombia, Brasil, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Argentina, Perú, Honduras y República Dominicana)— emitió un comunicado repudiando la agresión y llamando a la movilización inmediata en defensa de la autodeterminación venezolana.
En el mundo árabe, organizaciones y movimientos de Líbano, Yemen, Egipto, Túnez y Palestina se sumaron a la condena; se mencionan Hizbullah, Hamas y Ansar Allah, denunciando la operación como violación del derecho internacional y saqueo de las riquezas venezolanas.
En el campo intelectual, CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales) condenó categóricamente el ataque, lo señaló como retorno de prácticas coloniales y llamó a la solidaridad activa de la academia y los movimientos sociales.
Incluso dentro de EEUU se abrió grieta política: líderes demócratas como Justin Amash, Brian Sánchez, Melanie Stansbury y el senador Rubén Gallego denunciaron ilegalidad e impulsaron la idea de juicio político por ausencia de autorización del Congreso; y desde el bando republicano el senador Mike Lee cuestionó la constitucionalidad. En las calles, la coalición antibelicista ANSWER convocó protestas en numerosas ciudades con la consigna “¡No a la guerra contra Venezuela!”.
En Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani calificó el ataque como “acto de guerra” y violación del derecho federal e internacional. Hasta el Consejo Editorial de The New York Times se pronunció contra la aventura militar, señalándola como ilegal e imprudente.
A esta ola se sumó el continente africano: la Unión Africana (UA) expresó su “profunda preocupación” por los informes del secuestro del presidente Nicolás Maduro y los ataques militares, reafirmando su compromiso con el derecho internacional, el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la libre determinación. En su pronunciamiento, el organismo subrayó que cualquier salida sostenible debe construirse desde dentro, mediante un diálogo político inclusivo entre venezolanos, e instó a la moderación para evitar una escalada que comprometa la paz regional.
La solidaridad también desbordó el marco diplomático con nuevas expresiones culturales y populares. El músico británico Roger Waters difundió un mensaje directo —“Venezuela es una nación soberana, no se toca”— denunciando la agresión y afirmando que millones en el mundo repudian la violencia imperial. En Washington, decenas de estadounidenses se concentraron frente a la Casa Blanca con pancartas como “No sangre por petróleo” y “paren de bombardear Venezuela ahora”, exigiendo el fin inmediato de la intervención y el regreso con vida de Maduro y Flores.
En Europa, la indignación tomó plazas y avenidas: miles se reunieron en la Plaza de la República de París al grito de “Donald Trump, vete, Caracas no te pertenece”, mientras en Atenas se realizó una manifestación multitudinaria frente a la embajada estadounidense en Grecia. En América Central, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, condenó la agresión y el “secuestro”, vinculándolos al mismo intervencionismo que —denunció— ha golpeado a su propio país.
También en el Estado español creció la respuesta organizada. El Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba (MESC) publicó un duro comunicado contra la “criminal agresión militar” y llamó a acudir a concentraciones en distintas ciudades, exigiendo al Gobierno español y a la Unión Europea que respeten el derecho internacional y denuncien el ataque a la soberanía venezolana. La convocatoria se apoyó en una amplia red de organizaciones solidarias y fuerzas políticas que, desde distintos territorios, se sumaron a la denuncia y a la movilización.
La conclusión política, nítida, es que el “golpe por misiles” de Washington activó un reflejo continental y global: gobiernos, pueblos y organizaciones se alinearon en defensa de la soberanía venezolana, exigiendo la vida de Maduro y Flores y denunciando, una vez más, el guion imperial de guerra para abrirle paso al negocio y al saqueo.







